Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

March 4, 2007

El Machinario por Rocío Silva Santisteban

Filed under: Kolumnas

Hace algunos años, trabajando para una revista feminista, lancé una pregunta a la misma cantidad de hombres y mujeres: ¿eres feminista? La mayoría de mujeres contestaron que no y la mayoría de varones que ¡¡si!!, resulta que muchos eran más feministas que yo misma.

¿Realmente las relaciones de género han cambiado a ese punto? Por supuesto que no. Lo que sucede es que, en tanto el término “feminista” suele estereotipar a las mujeres como “hembras que rechazan a los hombres”, la mayoría de féminas le huyen como a la peste. En cambio, si un caballero lo asume, queda como de avanzada y tremendamente posmoderno, claro, dentro de ciertos círculos ilustrados o profesionales.

A esta situación tan extraña y ambivalente, la socióloga Patricia Ruiz Bravo ha acertado en llamarla “machinario”, es decir, la maquinaria del machismo solapado. Se trata de una nueva manera de construir y poner en práctica, bastante más sofisticada, la supremacía del varón: mantener un discurso de igualdad de la boca para afuera, pero en la intimidad del pensamiento más profundo, y en las prácticas laborales o académicas del día a día, mantener las diferencias jerárquicas.

El machinario está en los partidos políticos, en donde se acepta la ley de cuotas pero se envía a las mujeres a la punta de la lista; el machinario está también en el gobierno, cuando el Presidente de la República propone a una serie de mujeres como miembros de su gabinete pero, a su vez, exige la presencia física de su esposa en su declaración pública de paternidad (y de infidelidad, por cierto). El machinario está también en la universidad, donde la paridad del profesorado es una realidad total, pero la mayoría de decanatos y jefaturas de toda índole están reservadas para los varones. El machinario está en la casa cuando el esposo no soporta que ella “gane más” y por eso se violenta y además se siente mal consigo mismo porque “una mujer lo ha ganado”. El machinario también se encuentra en las discusiones intelectuales cuando no se acepta, ni a regañadientes, los valores renovadores de las mujeres en el arte, las ciencias o las humanidades. Y el machinario está en la prensa más progresista, en aquellas columnas de opinión que ridiculizan el llanto de Lourdes Flores o los ojos rojos de Pilar Mazzetti. Son los hilos invisibles de un discurso que sigue calando profundamente y que, asumiendo la sonrisa cínica de medio lado, pretende pasar con disimulo.

Es cierto que el machinario funciona en unos niveles donde el machismo violento, de golpe y paternalismo, ya no puede ser. Pero ambas caras de la moneda descubren un sentimiento de superioridad absurdo. Si un policía le dispara a la madre de sus dos hijos y luego pretende justificarse con la frase “he actuado como un hombre”, debemos entender que las fuerzas policiales, a pesar de tener a excelentes mujeres en sus filas, no han descartado de cuajo la ideología de la supremacía del varón.

¿Por qué el chofer de combi siente mellada su hombría cuando una mujer policía lo multa?, ¿por qué un taxista no tolera que una mujer, su pasajera, le indique la ruta?, ¿por qué el centro de la legislación laboral es un hombre-blanco-de 25 años? ¿por qué diablos Laura Bozzo pasa por defensora de las mujeres cuando solo es una autoritaria poniendo en movimiento su poder?, ¿por qué seguimos siendo las mujeres quienes transmitimos el machismo a nuestros hijos?

Para celebrar el 8 de Marzo es imprescindible darle más importancia a las relaciones imaginarias de la sociedad (la cultura), pues definitivamente las prácticas injustas brotan de ellas. Incluso entre los sectores más ilustrados. El machismo, que es la dominación masculina basada en una idea errónea de la supremacía física del varón homologada como supremacía moral, es una ideología que destruye tanto a hombres como a mujeres; puesto que exige una serie de comportamientos del hombre que, muchas veces, son imposibles, crueles e incluso canallas.

El machismo se está trocando en machinario pero esa ideología que sustenta a ambos debe ser erradicada. Por eso la eliminación total del machismo debe ser una política pública.






















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