Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

August 30, 2007

Abajamiento, señor Presidente

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alan garcia golpeadoAlan García y golpe que recibió en campaña (imagen de tv).  

Abajar es un verbo que se utiliza en las reflexiones teológicas y que de alguna manera da cuenta del momento en que Cristo realiza acciones de humildad, como lavar los pies de los discípulos antes de la última cena, para poder “descender” de su condición y nivelarse a la altura de los hombres. Este sería el acto anterior a la llamada encarnación. No soy teóloga y quizás me equivoco, pero lo que quiero resaltar para llegar a mi objetivo en esta disgregación dominical, es reivindicar el abajamiento como un ejercicio espiritual necesario para poder ser responsables de nuestros actos, es decir, ubicarnos realmente en el mundo, pasando por una reflexión personal profunda que, a través de la constatación de errores y fallos, podamos dar cuenta de una responsabilidad con el otro.

Desde que tengo presente este verbo, tan en-carnado, tengo la impresión que si una o uno no se “abaja” periódicamente en la vida a través de una reflexión sobre nuestro lugar en el mundo, pues la vida se encargará de abajarlo a uno (y es mucho más doloroso, me consta). Y si bien la polis está muy lejos de la “ciudad de Dios”, esto es, la política de la teología, no creo alejarme del sentir de los peruanos de a pie cuando sugiero que los políticos se sometan —en el sentido más benéfico del término— a ejercicios de abajamiento que les permita situarse con fuerza en nuestro peruano mundo.

Porque el envanecimiento de algunos políticos nos deja pasmados ante el golpe de tanta necedad. Y la vanidad junto con la necedad engendran un monstruo llamado estupidez que, es menester advertirlo, está corriendo y dejando su viscosidad brillante en muchos actos de los representantes gubernamentales. Palabras fuera de lugar o acciones de insólito origen: todo nos muestra que mientras más arriba se suba por la escalera de la vanidad, más se aleja uno de su responsabilidad como representante del Estado. 

Si el nombre Pisco 7.9, por ejemplo, fue un error no sólo de visión sino sobre todo de oportunidad —Gustavo Faverón en su blog Puente Aéreo sostiene que esta nomenclatura “patenta la racionalidad del hacendado modoso que antes de pensar en el alivio de las víctimas, hacia adentro, inventa una finura para quedar bien ante los extraños, hacia afuera”— y se trata de un traspié a todas luces, ¿por qué el propio Ministro de la Producción insistió en defenderse arguyendo sus buenas intenciones? Es difícil dudar de las buenas intenciones de los que plantearon la idea: sucede que no era una idea maligna, era estúpida. Y con estupidez me refiero a los actos, acciones o palabras que contradicen la usual racionalidad. Para que las buenas intenciones no terminen empedrando el camino del infierno, del caos, de la estupidez moral, sino asentando los muros de la reconstrucción, hubiera sido preferible decir algo ante las cámaras que ningún político se atreve: “me equivoqué”.

“Me equivoqué”, así, en primera personal del singular —y evitando el plural mayestático— sería un buen ejercicio de abajamiento político. Sería la expresión inequívoca de asumir al otro con responsabilidad y con el suficiente respeto para reconocer públicamente los errores propios y los ajenos que fluyen de una alta envestidura. “Me equivoqué” son dos palabras que permiten asumir al otro como ciudadano y no como subalterno, pues los peruanos y peruanas de a pie, no necesitamos ni taitas ni patrones que decidan por nosotros, y mucho menos autoritarismo disfrazado de democracia, no queremos que ya nadie nos tutele sino que, en medio del caos, un representante proponga decisiones y gobierne.

Abajarse es pues “asumir mis iras”, descender por debajo de los demás para poder mirarlos desde otra óptica, y sentir con ellos. El presidente del Perú, Alan García, a la luz de los últimos acontecimientos y errores públicos, debería en la intimidad de su reflexión dominical, realizar alguno de los múltiples ejercicios de abajamiento e intentar en público pronunciar un “me equivoqué”, para evitar que la vida se cobre su cuota y no arriesgarse a que lo “abajen” las encuestas al vacío existencial de un solo dígito.

August 29, 2007

Apagón en la Universidad de San Marcos

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Almorzando con un profesor de Derecho de la UNMSM nos interrumpe una llamada a su celular para avisarle que no habrán clases por el apagón. ¿Qué? ¡¡¡Pero si el apagón fue el lunes!!! Ese fue el motivo por el cual la presentación de Memorias Insantas fue cancelada a último momento. Pero al parecer en la cuatricentenaria no han reparado el generador de electricidad desde el lunes hasta hoy miércoles y se han cancelado clases durante tres días seguidos. ¿Es posible que una universidad con miles de alumnos pueda mantenerse inactiva porque no se repara en tres días un generador de electricidad? 

Como me decía mi colega de Derecho, uno siente por la UNMSM un extraño sentimiento de amor y resentimiento mezclados con indignación: de alguna manera es lo que también sentimos por la Patria Tierra. San Marcos es un microcosmos de lo que sucede en el país, y uno de sus grandes problemas, es la ralentización de las actividades debido a una burocracia que se ha comido a la universidad. Las que mandan finalmente son las secretarias, los portapliegos, los pequeños jefecillos de áreas donde se guardan los cheques y los archivos. Ellos son los que saben los tejeymaneje de las instancias superiores, por donde pasan siempre, jefes efímeros que ostentan títulos pero poca efectividad práctica. Por eso mismo, esos jefecillos, y estas secretarias, cuando no son transparentes y activos, lo que pretenden es poner en movimiento su limitadísimo poder. Y eso lo empeora todo.

¿Cuál podría ser otra explicación para que una universidad con las dimensiones de San Marcos siga en las tinieblas?

August 26, 2007

Memorias Insantas

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August 24, 2007

Reflexiones después de la tragedia

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Dejarse afectar por la tragedia: como sostiene una carta escrita después de un terremoto por el teólogo jesuita y obispo de El Salvador, Jon Sobrino, es imprescindible que todos y cada uno de los que constituimos la comunidad nacional permitamos que la tragedia nos afecte, nos movilice, nos conmueva: dejarnos traspasar por la tragedia sin disimularla ni suavizarla. Para Sobrino no se trata de un regodeo narcisista ni de un escape a la ataraxia, nada de eso, sino una manera de entender al otro en toda su dimensión: con cólera, con indignación, con compasión e incluso con vergüenza, porque “dejarse afectar por la tragedia es salvífico, nos instala en la verdad y nos hace superar la irrealidad en la que vivimos”. Una irrealidad constituida por las capas de necesidades suntuarias que, inescrupulosamente, la publicidad y el mercado nos pone adelante para caer sobre ellas con tal magnetismo que casi las consideramos naturales. La tragedia y las catástrofes de esta naturaleza nos impelen a volver sobre lo esencial de la vida.

La extraordinaria fuerza de la vida: a pesar de que la Dama de la Muerte no se cansa de recorrer las casas de los pobres en Cañete, Chincha, Pisco e Ica, y ahora los parques, plazas y descampados donde los totalmente desposeídos se han instalado para sobrevivir, hay un soplo de vida que va más allá de las fuerzas negativas; hay una ebullición de la vida que ha permitido el nacimiento de nueves pisqueños fuera de Pisco, que continua en los brazos de los jóvenes y adolescentes que prestan sus bíceps para levantar los bultos, y que se esconde en el fondo de las botellas que aplacaran la sed de los afectados. La vida, en medio de la tragedia, sigue latiendo. Por eso mismo, hay que escuchar cuando los rescatistas mexicanos, expertos en salvar personas que han estado bajo los escombros diez o quince días en eventos similares de Iraq, se indignan porque Defensa Civil pretende derruir los edificios donde ellos han escuchado ruido, donde queda la incertidumbre de que una vida humana está latiendo. Al parecer una ética de la vida humana es imprescindible en estos momentos cuando, algunos, pretenden que la necesidad económica y material sea una prioridad sobre la duda. Como sostiene el mismo Jon Sobrino: “me gusta pensar que en esa decisión primaria de vivir y dar vida aparece una como santidad primordial, que no se pregunta todavía si es virtud u obligación, si es libertad o necesidad, si es gracia o mérito. No es la santidad reconocida en las canonizaciones, pero bien la aprecia un corazón limpio”.

La obscenidad del marketing social: no se trata sólo de adornar con el retrato de un presidente las latas de conservas, sino inclusive de agradecer a los donantes extranjeros con botellas de Pisco 7.9 —¡es verdad aunque Ud. no lo crea!— para que quede bien claro que el pisco es peruano, como lo ha manifestado el Ministro de la Producción. Asimismo los avisos a toda página en “el decano” para dejar constancia de la solidaridad de tal o cual mega-empresa; o los avisos en la radio de los diferentes bancos anunciando que condonaran las moras de los créditos bancarios de las zonas afectas por ¡¡dos meses!! Ante tremendos actos de “solidaridad” totalmente vacíos de su esencia, queda como siempre la constancia, de que los pobres de nuestro país no necesitan compasión ni tutela sino, ante todo, justicia social.

Un crimen llamado robo de donaciones: la señora Hilda Prieto me cuenta que en Lomas de Carabayllo donde vive, una zona muy pobre cerca de Puente Piedra, entre sus vecinos han estado buscando víveres y ropa para poder donar a los damnificados del sur. ¿Qué puede tener en el corazón sino una piedra afilada, el que roba las donaciones que gente pobre da para otra gente pobre? Junto con la obscenidad del marketing catastrófico, el crimen del acaparamiento de víveres y ropa destinada para los damnificados, es uno de los actos más repudiables que una comunidad debe denunciar y castigar ejemplarmente.

La saturación por exceso de exposición: los medios de comunicación saben que la presentación de un cadáver puede conmover, pero de tres, de cinco, de quince, de cientos de cadáveres, pueden volvernos más y más indiferentes. Repetir hasta el cansancio la misma nota, la misma toma, la misma escena nos vuelve indolentes. Por eso es preciso, que la noticia vaya más allá de la anécdota y se convierta en un acercamiento “real a la realidad” a través de múltiples mecanismos que nos integren a la tragedia en la dimensión de nuestra propia existencia: celebro las notas sobre la madre que salvó a su niño en la iglesia de San Clemente de este diario, y también aquella de Anuska Buenaluque, de Cuarto Poder, siguiendo desde la misma iglesia hasta los hospitales de campaña de Pisco al hombre rescatado de los escombros. Ella lo vio como en realidad era: un ser humano y no sólo un rostro para el flash.

 Anuska Buenaluque.

August 21, 2007

Terremoto en Perú: corrupción y donaciones

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Foto: Giancarlo Tejeda. 

A seis días del sismo que ha destruido en un 98% la ciudad de Pisco, la ayuda que está llegando desde diversas fuentes, incluyendo del exterior, ha sido desviada por algunos individuos inescrupulosos en beneficio propio. María Rosas García, subgerente de Defensa Civil de la Municipalidad de la Victoria, se había apropiado de varias docenas de bolsas de donaciones. Los vecinos vieron llegar un camión que descargaba la ayuda en casa de la mujer y de inmediato llamaron a la policía y a la prensa, única garantía de que la noticia pueda salir a la luz pública. Ella alegó que estaba "cuidando" las donaciones que "regresaron" del sur. La funcionaria ha sido acusada de peculado agravado, junto con otros cinco otros trabajadores, entre los cuales se encuentra Claudia Medina Zumaeta, la encargada de regresar con "las donaciones" desde Cañete. A su vez, el chofer del Gobierno Regional del Callao, se llevó a su casa frazadas y víveres de donaciones que nunca llegaron a su destino.

August 19, 2007

Terremoto en Perú: saqueos

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El hombre de los cinco pescados

En su edición de ayer sábado 18 de agosto, el diario El Comercio publica una foto en primera plana ilustrando un artículo sobre los saqueos que se están realizando en Pisco. La foto fue tomada por Rolly Reina, y la leyenda dice: "ASI NO ES. Un camión frigorífico fue saqueado por los pobladores, quienes en una actitud injustificable trataron de abastecerse de productos por su cuenta".

La foto es muy elocuente, pero contradice y traspasa largamente la leyenda de los editores del decano. En una situación de caos y desesperación los pobladores van a tender a proveerse "los productos por su cuenta"; y en realidad, lo que se debe pretender evitar controlando a saqueadores y personas desesperadas, es el aumento del caos y la desorganización, que contribuye aún más a la devastación de la zona.

Pero veamos con detenimiento la excelente fotografía.

 

Se trata de un hombre avergonzado y desesperado, que ha entrado al frigorífico en cuestión junto con otros hombres, que lo miran porque se han dado cuenta que a él le están tomando una foto y, por lo tanto, que será identificado como uno de los saqueadores. Otras personas están ahí formando una masa en expectativa ante las posibilidades de conseguir algo para comer. El hombre tiene las manos enrojecidas porque se ha estado peleando los cinco pescado, que están aún envueltos en terrones de hielo, con otros tantos y tan desesperados como él. El hombre sale con los cinco pescados y es atrapado por el lente del fotógrafo, entonces, no le queda otra que girar la cara hacia otro lado, con cólera y temor y vergüenza. ¿Qué dice esa mirada?, ¿qué resentimiento se esconde en esos ojos tambien enrojecidos?

¿Robar cinco pescados para llevar a su familia se puede denominar saqueo?, ¿es verdaderamente un robo el que comete este hombre en estado de obnubilación por el hambre, la sed, el sueño, el dolor y el miedo?  

Es cierto que algunos empresarios han querido hacer de las suyas –como los de las agencias de transporte terrestre–, que en las bodegas de la zona las botellas de agua se vendían al triple o el doble de su precio, que algunas ratas de acequia, como dice Juan Acevedo en Perú21 de ayer sábado, pretenden pescar en río recontra revuelto, subiendo los precios de todo… pero también es cierto que, en desesperación o aprovechando el caos, muchos han entrado a saquear los alimentos que otros humildes trabajadores del campo tenían en sus puestos del mercado, y que pretendían vender como todos los días y sin abusar.

Como señalan los diferentes blogers de Gran Combo Club hay diversas formas de entender la misión del Estado en una situación como la actual, y si bien es cierto que este gobierno reaccionó rápido por lo menos para hacerse presente in sito, lo cual simbólicamente es importante, ni el gobierno, pero tampoco el Estado como organización, están preparados para enfrentar una situación de emergencia de estas dimensiones en una zona tan cercana a Lima.

Por otro lado, los donadores desde el extranjero, a su vez, desconfían de los administradores de las donaciones, pues como sucedió en el terremoto de 1970, las mafias pueden encargarse de desviar los montos.

El terremoto de alguna manera está sacando las máscaras de crecimiento sostenido anual para, en un acto de impudor catastrófico, ponernos frente al espejo de lo real: corrupción, voluntarismo, inoperancia y cultura del tutelaje.

A todo esto, ¿el hombre de los cinco pescados es culpable? 

August 18, 2007

Salvando al perrito

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terremoto peru 

Foto Giancarlo Tejeda.

August 17, 2007

Terremoto en Perú (Fotos Giancarlo Tejeda)

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terremoto peruLa carretera Panamericana levantada (Km 180).

terremoto peruEl adobe es el material que menos resiste un sismo: paredes caídas en Chincha.

terremoto peruFachada de la Iglesia San Clemente, donde murió la mayor cantidad de personas, pues se encontraban asistiendo a una misa.

terremoto peru Un riesto muy alto representan los cadáveres que no pueden ser sepultados. El gobierno está llevando 400 ataúdes. La Fiscalía en Pisco ha demostrado ser totalmente inoperativa.

terremoto peru Los hospitales han colapsado, y están atendiendo a los heridos en la intemperie. Se requieren carpas y medicamentos.

terremoto peruPanorama desolador: 85 mil afectados por el sismo en la zona sur.

August 16, 2007

Acción solidaria y urgente

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La Iglesia en el Perú propone una acción solidaria y urgente a través de los donativos y colectas. Para ello presentamos unas acciones encaminadas a socorrer a las personas damnificadas:
a. La apertura de una Cuenta del Banco de Crédito en Soles cuyo Número es 1931586582-0-79
b. Una Cuenta del Banco de Crédito en Dólares Nº 1931586951-1-16. 
c. Para cualquier consulta llamar al Teléfono de CARITAS PERU 613-5200.
d. Las Parroquias de todas las diócesis del Perú realizarán una colecta Pro-damnificados los domingos 19 y 26 del presente mes.
e. Caritas del Perú, las Parroquias y las Cáritas diocesanas recibirán ropa, enseres y alimentos que serán canalizados por la Cáritas Nacional a fin de hacerlos llegar a los afectados por el sismo.

16 de Agosto de 2007

La Presidencia de la Conferencia Episcopal Peruana

Terremoto en Perú

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El sismo

Ayer a las 6:41 pm se sintieron dos sismos de 7.5, y 7.0 grados en la escala de Richter en el Perú y zonas de Colombia, Ecuador y otros países. El epicentro fue en el mar, a pocos kms bajo la superficie, frente al puerto de Pisco, que es la ciudad más afectada. Al momento se han reportado más de 450 personas que han fallecido y más de un millar de heridos.

Una gran cantidad de fallecidos se encontraban en una misa, en la Iglesia San Clemente de Pisco, que colapsó totalmente con el terremoto. La ciudad de Pisco, de donde es oriundo el destilado de uva que ahora caracteriza al Perú, está prácticamente destrozada. Los hospitales han colapsado, y los cadáveres se encuentran regados en las pistas, a la intemperie, porque la morgue está saturada. En la mañana el mismo presidente Alan García estuvo en la Plaza de Armas de Pisco, donde pudo ver, así como nosotros a través de las cámaras de televisión, las decenas de cadáveres envueltos en mantas al costado de las bancas. La gente desesperada le preguntaban al alcalde y a las autoridades qué podían hacer. Y las autoridades respondían: "sólo enterrarlos, enterrarlos como sea". El propio Alan García comentó que no podían llevar ataúdes pues las carreteras están interrumpidas. Alrededor de la plaza caminan los niños, y si todo sigue así, sin poder recoger los cadáveres por lo menos en bolsas, se pueden desatar epidemias que empeorarían la situación. El sur está en caos.  

Las zonas aledañas –Cañete, San Andrés, Cerro Azul, y la misma ciudad de Ica– están asimismo muy afectadas. Al momento de escribir estas líneas hay personas que están vivas bajo los escombros, y que se han comunicado por celulares con las personas de afuera. Los pobladores reclaman mayor ayuda efectiva del Estado, sobre todo, medicamentos, sangre, alimentos, cobijas y agua. La mayoría de ministros de Estado, incluyendo el de salud, han viajado a Pisco para ver in sito los efectos.

Una de las paredes del Penal Tambo de Mora colapsó, y por lo mismo 600 internos han fugado y debido al caos en el que se encuentra la ciudad, algunos de ellos incluso han "regresado". La esposa de uno de los prisioneros comentó ante las cámaras de Canal N que, en realidad, el marido sólo escapó para ir a buscarla y saber si se encontraba bien, y ahora de nuevo se ha entregado. Pero los que han regresado son apenas 50 personas, tanto hombres como mujeres. La Ministra de Justicia ha apelado a la persuasión diciendo que deben regresar pues son personas "que han perdido la libertad pero no la dignidad". 

En Lima el sismo se sintió con menos fuerza, pero igualmente produjo daños en casas de adobe o de quincha, y en los distritos de Barranco, Chorrillos, Barrios Altos, cuyos suelos son de arena y tienden a moverse mucho más. Muchas casas de adobe y quincha, en zonas pobres de la ciudad, han caído y se han producido heridos graves. Muchas de los distritos de Lima se encuentran en este momento sin luz ni agua.

La tierra sigue temblando, mientras escribo estas líneas, la pantalla de la computadora se mueve, en el quinto piso de mi casa. Las réplicas se han dado por cientos y, desde este piso, muchas de ellas se sienten y algunas con bastante fuerza. El miedo está corriendo. Yo misma lo he vivido.

Mi historia

Cuando sucedió el terremoto, yo apenas había comenzado mi clase de Estudios Culturales en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Tengo pocos alumnos pues se trata de un post-grado. Al principio hice el comentario clásico que se nos escapa a los limeños durante un temblor "tranquilos, ya va a pasar", pero uno de mis alumnos comentó: "profe, está muy larguito, así que mejor bajamos".

Todos los salones estaban llenos. La gente bajó los tres pisos con mucha calma, salimos todos hacia el patio, y luego hacia el jardín de la universidad. Y la tierra seguía temblando, en ondas, horizontalmente (este es uno de los motivos por los cuales, los destrozos en Lima, no han sido de gran magnitud). Quienes nos encontrábamos en Pueblo Libre vimos en el cielo un resplandor, que al parecer, se trata de un extraño fenómeno que se produce cuando las placas tectónicas liberan tanta energía. Un video sobre este extraño fenómeno se puede ver aquí.

En ese instante sólo pensé en mi hija, de 17 años, que se encontraba sola en mi departamento de quinto piso con ventanales de pared a pared. Y entonces todos empezamos a utilizar los celulares, inútilmente, porque colapsaron no por minutos, sino por horas, incluso el mío de la compañía Movistar no funcionó sino hasta 14 horas de sucedido el sismo. En medio de la zozobra y conmoción sólo quería ir a casa. Aproveché que la línea de la caseta del guardián de la universidad estaba libre, e hice una llamada, de teléfono local a local. No pude comunicarme con mi casa, entonces llamé al padre de mi hija para pedirle que vaya a verla. Y luego se cortó la llamada. Tomar un taxi era casi imposible, nadie quería parar, entonces nos juntamos entre dos para venir hacia Miraflores. Los 45 minutos de camino, por el tráfico insoportable, se hicieron de una morosidad exasperante.

Cuando llegué encontré decenas de mis libros en el suelo, hay que tener en cuenta que es lo primero que se cae, y algunos adornos tirados. Todos los cds de Sol también en el suelo, así como sus revistas de mangas (comics japoneses). La televisión estaba prendida, los zapatos de Sol tirados a un lado, y la computadora en stand by. Pero mi hija no estaba por ningún lugar. Sólo el gato salió bajo la cama. Sonó el timbre de la puerta y pregunté casi desesperada, "quién", y me dicen: "soy tu papá, abre la puerta". Y entonces me puse muchísimo más nerviosa porque había asumido que estaba con él. Felizmente mi hija se encontraba con unas vecinas del segundo piso, madre e hija también, quienes le habían prestado una chompa, porque salió de la casa asustada, sin zapatos, sin llaves, haciendo todo lo que no se debe hacer cuando hay un terremoto.

Pero ese pequeño acto de solidaridad de mis vecinas, que agradecí muchísimo y que sigo agradeciendo, es lo que se requiere en estos momentos pero a otros niveles. Solidaridad con las personas del sur que necesitan con urgencia de todo, incluso ataúdes, pues los muertos no tienen siquiera en este momento un lugar donde descansar.

***

Otros comentarios

Julio André Checa - empresario retirado

Me acababa de llamar por teléfono mi hija Gloria Maria, y apenas comenzado el enlace telefónico, ella exclamó "Caramba, temblor". Yo recién lo percibí y le dije "seguimos conversando luego". Ambos colgamos, y yo salí presuroso del departamento, bajé las escaleras (2`piso) rápidamente, siempre con la esperanza del pronto término del temblor. Pero en el pasadizo de la primera planta el asunto seguía, con remezones intermitentemente más fuertes, pero sin superar, según mi impresión, la condición de un fuerte temblor. Abajo se congregó gran número de vecinos, y las rejas del edificio no tenían cuando dejar de crujir. Por allí como que terminaba el fenómeno, pero volvía con nuevos brios, aunque sin perder su condición de fuerte temblor. Crucé la avenida hasta la berma central, acercándome a un árbol para apoyarme y sentir su vibración, la cual casi no noté, porque seguramente ya se había extinguido el sismo. Pero las escenas de nervios continuaban patentes, hijas que lloraban abrazadas de sus padres. Después de un momento subí al departamento y la luz se había ido, cerré la puerta que la había dejado abierta y esperé a mi esposa, quien al rato llegó temblando y contando su propia odisea, que la tomó en la Av. de la Marina, no sin antes apreciar ese gran resplandor en el cielo del que habla tanta gente. Yo no lo ví por estar dentro de la casa cuando sucedió, pero entiendo que eso exacerbó el miedo. Gloria conmigo nos mantuvimos abajo esperando a Julio César, hasta que se comunicó por celular, diciendo que ya venía, pero que el tráfico estaba imposible. Ya con esa certeza, fuí a comprar unas velas y subimos con Gloria al departamento, y al rato llegaron Julio César y Gloria María, que coincidieron. Dormimos vestidos por si acaso. Pero no teníamos noticias de la real intensidad del sismo ni de su obra destructora, por estar sin corriente eléctrica, recién hoy día por los diarios nos hemos enterado de todo.

Daniela de Orellana - estudiante de Psicología PUC

… a mí me agarro en la puerta de saga. No sabes fue horrible, nunca me había asustado tanto. De ahí me tuve que regresar caminando a mi casa porque no había ningún taxi libre, mucho menos micro. Hoy no voy a ir a trabajar, mi papá no quiere que lo haga. Mi casa ha sufrido una gran rajadura porque es de adobe, y como él de todas maneras tiene que ir a trabajar no quiere que mis abuelas y mi hermanito se queden solos. La verdad yo estoy aterrorizada, no sé que voy a hacer si me agarra el terremoto en mi casa. Es lo más inseguro que hay. (Daniela vive en Barranco).

Erick Ramos - estudiante de Literatura UNMSM

Me agarró el sismo en pleno Metro de Garzón, en Jesús María; el espectáculo telúrico fue horrendo: las calles, las casas, el tráfico, la gente y los apagones, todo un completo caos. Lo que más me asustó o aterrorizó es no haber estado en ese preciso momento en casa con mi mamá y mi sobrino. Pero en fin… Bueno, aquí en el Callao el mar salió unas cuadras en La Punta y Chucuito; pero ahora todo aparentemente está calmado. Yo vivo en Bellavista y desde aquí el mar desde la azotea de mi edificio se ve muy cerca. La peor parte (como siempre) se la llevó el pobre sur y me da mucha tristeza e impotencia.






















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