Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

August 19, 2007

Terremoto en Perú: saqueos

Filed under: Artículos

El hombre de los cinco pescados

En su edición de ayer sábado 18 de agosto, el diario El Comercio publica una foto en primera plana ilustrando un artículo sobre los saqueos que se están realizando en Pisco. La foto fue tomada por Rolly Reina, y la leyenda dice: "ASI NO ES. Un camión frigorífico fue saqueado por los pobladores, quienes en una actitud injustificable trataron de abastecerse de productos por su cuenta".

La foto es muy elocuente, pero contradice y traspasa largamente la leyenda de los editores del decano. En una situación de caos y desesperación los pobladores van a tender a proveerse "los productos por su cuenta"; y en realidad, lo que se debe pretender evitar controlando a saqueadores y personas desesperadas, es el aumento del caos y la desorganización, que contribuye aún más a la devastación de la zona.

Pero veamos con detenimiento la excelente fotografía.

 

Se trata de un hombre avergonzado y desesperado, que ha entrado al frigorífico en cuestión junto con otros hombres, que lo miran porque se han dado cuenta que a él le están tomando una foto y, por lo tanto, que será identificado como uno de los saqueadores. Otras personas están ahí formando una masa en expectativa ante las posibilidades de conseguir algo para comer. El hombre tiene las manos enrojecidas porque se ha estado peleando los cinco pescado, que están aún envueltos en terrones de hielo, con otros tantos y tan desesperados como él. El hombre sale con los cinco pescados y es atrapado por el lente del fotógrafo, entonces, no le queda otra que girar la cara hacia otro lado, con cólera y temor y vergüenza. ¿Qué dice esa mirada?, ¿qué resentimiento se esconde en esos ojos tambien enrojecidos?

¿Robar cinco pescados para llevar a su familia se puede denominar saqueo?, ¿es verdaderamente un robo el que comete este hombre en estado de obnubilación por el hambre, la sed, el sueño, el dolor y el miedo?  

Es cierto que algunos empresarios han querido hacer de las suyas –como los de las agencias de transporte terrestre–, que en las bodegas de la zona las botellas de agua se vendían al triple o el doble de su precio, que algunas ratas de acequia, como dice Juan Acevedo en Perú21 de ayer sábado, pretenden pescar en río recontra revuelto, subiendo los precios de todo… pero también es cierto que, en desesperación o aprovechando el caos, muchos han entrado a saquear los alimentos que otros humildes trabajadores del campo tenían en sus puestos del mercado, y que pretendían vender como todos los días y sin abusar.

Como señalan los diferentes blogers de Gran Combo Club hay diversas formas de entender la misión del Estado en una situación como la actual, y si bien es cierto que este gobierno reaccionó rápido por lo menos para hacerse presente in sito, lo cual simbólicamente es importante, ni el gobierno, pero tampoco el Estado como organización, están preparados para enfrentar una situación de emergencia de estas dimensiones en una zona tan cercana a Lima.

Por otro lado, los donadores desde el extranjero, a su vez, desconfían de los administradores de las donaciones, pues como sucedió en el terremoto de 1970, las mafias pueden encargarse de desviar los montos.

El terremoto de alguna manera está sacando las máscaras de crecimiento sostenido anual para, en un acto de impudor catastrófico, ponernos frente al espejo de lo real: corrupción, voluntarismo, inoperancia y cultura del tutelaje.

A todo esto, ¿el hombre de los cinco pescados es culpable? 






















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