Vandalismo en El Ojo que llora
Un grupo de 12 personas entraron hoy domingo por la tarde al sector del Campo de Marte donde se encuentra el memorial de la escultura Lika Mutal, El Ojo que llora, y lo rompieron a combazos y le echaron pintura de color naranja: el color del fujimorismo. La pintura dañó la piedra central del memorial, así como muchas de las piedras con los nombres de los asesinados, desaparecidos y muertos, que suman 69,800, durante los años de la violencia en el Perú. La relación es obvia y la intención también: destruir un espacio que recuerda, hoy más que nunca, los delitos por los cuales Alberto Fujimori ha sido extraditado al Perú para ser juzgado.
Perpetrar actos de vandalismo sobre un espacio de recuerdo de desaparecidos, muertos y torturados puede casi asemejarse a los mismos actos de vandalismo que los neonazis cometían sobre las tumbas o memoriales recordando el holocausto. Se trata de un acto de desprecio por los otros, por la posibilidad de una memoria diferente que se enfrenta a la verdad del pasado, convencida de la necesidad de recordar para seguir adelante.
El grupo que ha entrado, amenazado al guachimán a mano armada, que lo ha encadenado y le ha cerrado la boca con cinta adhesiva, para luego entrar con una comba, destuir las piedras, tirar pintura naranja y escapar corriendo, deben de ser detenidos y capturados pues se trata de un delito a la propiedad pública.
Los seguidores de Fujimori están tentando al diablo con este tipo de actos.

