Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

October 9, 2007

Comandante Che Guevara

Filed under: Kolumnas

Es cierto que se ha vuelto un icono del merchandising, pero no menos cierto que su imagen es considerada una alegoría de lo que algunos jóvenes quisieran ser, y quizás cuando viejos, nunca lo hayan sido. Por eso mismo esos ojos bajo la boina roja se repiten por millones de millones en polos, casacas, pañuelos que sirvan para ocultar una cara en plena revuelta, afiches que atosigan todo tipo de paredes –las socialistas de La Habana, las capitalistas de Nueva York– o incluso sobre una tersa piel morena como tatuaje. El Che, con su eternísima juventud a prueba de cualquier disidencia, es la representación suprema de la rebeldía y de la consecuencia.

La primera vez que vi una imagen del Che fue la de su muerte. Me llamaron la atención esos increíbles ojos que parecían de una extraña dulzura, totalmente inertes, viendo a la nada. La foto estaba en un diario El Comercio que mi primo mayor, Tito André, había recortado para guardar a su vez en uno de sus libros preferidos: Testamento Político. Fue precisamente un día de octubre de 1964. Mi primo sufrió una crisis psicótica antes de los 20 años, se convirtió en un paciente esquizofrénico del Hospital Larco Herrera, y yo me convertí en la heredera de sus libros. A los 15 años ya pensaba que era necesario leer a Ernesto Che Guevara y por eso, de arranque, me topé con esa foto en ese libro, guardada sigilosamente por las aún cuerdas manos de mi primo.

Cuando leí el libro me pareció que el Che era un maniático apuntador de todo cuanto le sucedía en la vida: pero en realidad se trata de los cuadernos de bitácora de sus múltiples viajes y proyectos. Algunas palabras calaron en mi memoria, como por ejemplo, la Tricontinental. Una propuesta que luego devino en llamarse "países no alineados" aunque, precisamente, no fuera Cuba la que estaría a la vanguardia. La idea de las guerrillas guevaristas que, a su vez, lo llevaron a la muerte sólo fueron posibles en la propia Cuba y con un proyecto de redes de apoyo entre la población.

Lo que hizo en Bolivia en realidad fue bastante atrevido pero, sobre todo, inocente. Y su muerte, junto con la de Javier Heraud, otro joven eterno asesinado a la insolente edad de 21 años en Puerto Maldonado, ha "dado mucho fruto" como diría San Juan, pues ha permitido que esa imagen, de revolucionario eterno con boina y habano en la boca, sea idealizada por todos los jóvenes del mundo, desde entonces hasta ahora.

¿Por qué el Che? Porque es eternamente bello, eternamente joven, eternamente rebelde. Porque a pesar de las innumerables biografías y de los datos específicos de su entrevesada historia, o de las denostaciones de sus enemigos políticos –básicamente asentados en Miami– o de sus propios asesinos que han salido a los cuarenta años a declarar sobre su muerte como si se tratara de un trámite burocrático, los miles de devoradores de su "imagen" están básicamente interesados en sentir una pasión política, en saber, a cómo dé lugar, porque en lo profundo de sus ojos muertos había una cierta dulzura contemplativa.

A los 15 años me encontraba profundamente perturbada por la fuerza del rostro del Che. Por la mítica historia de su vida. Por lo que se decía y se ocultaba. Muchos años después, frente al pelotón de imágenes hiperrepetidas hasta el cansancio, sigo profundamente perturbada por ese rostro que, aún cuando nadie quiera admitirlo, puedo advertir que tiene un tanto de Cristo y un tanto de Rimbaud.

4 Comments »

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  1. Vi por primera vez la imagen del Che en la habitación de mi hermano.Era un poster gigante de fondo amarillo forrado con vinifán. Los versos que allí se leían no los recuerdo bien, pero más o menos eran así: “Sucede, simplemente, que no tengo miedo a morir entre árboles y pájaros”.
    Él aprendió del Che Guevara una manera distinta de ver la vida y luego me la enseñó a mí.

    Comment by Espléndida — October 10, 2007 @ 9:47 pm

  2. “No tengo miedo de morir entre pájaros y árboles” es el último verso de uno de los poemas más conocidos de Javier Heraud.

    Comment by Rocio Silva Santisteban — October 11, 2007 @ 11:19 am

  3. ´l che, tan atractivamente cautivador y tan consecuentemente hombre de un tiempo q sentó bases para lo q el futuro depara.otro mundo es posible

    Comment by itaca — October 18, 2007 @ 1:02 pm

  4. hola

    me he leido de un porrazo tu blog. se necesitan posiciones como la tuya, siempre.

    sobre este post: quizás te interese el link que te dejo debajo de mi nombre

    Comment by ocram — October 30, 2007 @ 10:31 pm

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