Machinarios: mixes & samplers
Mi columna de la semana pasada despertó dos respuestas interesantes de los blogs de Gustavo Faverón, Puente Aéreo, y de Iván Thays, Moleskine. Aprecio el diálogo, sobre todo cuando se disiente. Sólo quisiera acotar un par de asuntos, que de repente, no se entendieron.
En primer lugar, que para mí la literatura no es un carrera de caballos, y mientras más producción y heterogeneidad en las propuestas literarias, mucho mejor pues tenemos más que escoger. Quizás los premios sólo sirven para difundir mejor una propuesta que, acaso por la crueldad del mercado, no hubiera podido llegar de otra manera. Por eso alabo los Nobel de Pamuk, de Gao Xingjian, de Szymborska: nos han permitido conocer la literatura turca, la nueva novela china, la poesía polaca de la posguerra. Eso no implica que me quede callada ante el machinario literario, como suelo llamar a los escritores, críticos, lectores y comentaristas varios —de ambos sexos por si acaso— que sostienen estar alejados de cualquier machismo, misoginia o androcentrismo, pero que en el uso y en la práctica, en realidad, les irrita un posicionamiento de una escritura-otra femenina (o de mujeres) cuyo poder no radique en la excepcionalidad sino, ahora más que nunca, en una equidad de género. Esto va por mi crítica a Harold Bloom y a Marcel Reich-Ranicki específicamente.
Este machinario sigue defendiendo el falso dilema de la excelencia frente a la diferencia y organizando el mundo de la producción estética y artística sobre supuestas excelencias universales. El sumum de la excelencia es el canon literario: una lista de autores que “todo peruano culto debe leer” —como diría ingenua y discriminadoramente una edición de ensayos peruanos que circuló la década pasada. Bloom es el autor del anglocéntrico El Canon Universal y Reich-Ranicki el autor de la colección Der Kanon. Sólo por eso los menciono juntos y por que coincidió su crítica pública a Lessing: obviamente entre ambos hay grandes diferencias.
El machinario, a su vez, es hegemónico. ¿Y a qué me refiero con esto? Que no es una posición absoluta, permanente, maciza. Se trata de un proceso que organiza de manera dinámica, porosa y adaptable nuevas formas de resistirse a la equidad de género, en este caso, dentro del campo académico. Estas nuevas formas, muchas veces escondidas detrás de la tolerancia y la corrección política, no hacen sino organizar procedimiento inéditos de exclusión: mucho más sutiles y por lo tanto, más perjudiciales.
Me da la impresión que la difusión de la noticia del Nobel de Lessing, con este detalle “ninguneador” incluido, es una manifestación de ese machinario que, esta vez, se reorganiza bajo los pliegues de la prensa (el gran neo-canonizador, como lo he mencionado en otra parte). La semana pasada, asimismo, en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, se realizó un coloquio de estudiantes de literatura. Estuve invitada a participar de una mesa sobre Literatura de Mujeres, y una de las preguntas, creo que con doble sentido, fue: “¿qué utilidad hermenéutica tiene la categoría género —como relativo a sexo, se entiende— para los estudios literarios si es que, no necesariamente, se puede vincular un texto preciso con una autora precisa?” Mi respuesta fue rotunda, pues la pregunta (era mucho más larga) confundía una vez más, como lo hacen muchas ONGs, a las mujeres con el género. Si un estudiante realiza un trabajo sobre el aprendizaje de la masculinidad y los crueles ritos de iniciación en La ciudad y los perros estará realizando un estudio de género. El género como posibilidad de interpretación tiene que incidir, precisamente, en lo cultural y relacional entre hombres y mujeres, no sólo en las mujeres.
Me enteró, en ese coloquio, que se puede cerrar el curso que la profesora Esther Castañeda abrió con entusiasmó hace casi diez años: Literatura de Mujeres. ¿Motivo? Al parecer muy pocos estudiantes se matriculan. Me asombró y me desaliento. Pero luego me explican que se trata de un curso electivo que se dicta sólo los sábados a las 8 a.m ¿No será el machinario que, a pesar de todo, sostiene su aleteo organizando este horario tan “amigable”? Espero estar rotundamente equivocada.


Querida Rocío,
Saludo tu columna y tu crítica coherente al conocimiento hegemónico masculino tan alienado que se asienta especialmente en sociedades económicamente pobres y altamente desigualitarias como es el Perú, señalo esto último porque es de todos conocido que las democracias más avanzadas son las que responden a modelos sociales donde la igualdad de mujeres y hombres es parte de la normalidad.
Luego de muchos siglos de la imposición del sistema patriarcal vienen vientos favorables a la igualdad real entre mujeres y hombres, es una realidad que no gusta a quienes han concentrado el poder y consideran unilateralmente que se les roba una parcela de la misma cuando no es más que una necesaria repartición equitativa del poder. ¿Por qué tanto miedo a su repartición equilibrada?
En el mundo académico el poder masculino es quien traza los cánones del conocimiento, su valor como ciencia y la forma de su trasmisión. No hay nada más que revisar las jerarquías establecidas en las academias y el ámbito de la enseñanza superior. El techo de cristal es evidente. En este mundo existió y existen desde hace siglos las cuotas. Cuotas encubiertas como la prolongación del “maestro” al “discípulo”, del “líder” a su “pupilo”, del “padre” al “primogénito”, es decir, se mantiene como normal, la llegada al poder por la dedocracia masculina. Y es que, con el capitalismo, el constitucionalismo no hizo más que encubrir las desigualdades de los hombres y la mayor parte de la especie humana: las mujeres para que en nombre de la libertad se mantenga la situación de dominación masculina. Esto sucedió en función del concepto de ciudadanía sobre la base de la propiedad y propietario varón. Así pues, se ha estructurado el concepto de individuo, la idea de sujeto de derecho y ciudadano. Esta abstracción obedece a la idea de sujeto masculino, blanco, propietario y mayor de edad.
Todo lo que no encajaba en este concepto, no podía ser considerado ciudadano (por ejemplo las mujeres, los negros y negras, los indígenas e indígenas, la choledad, los mestizos, etc.) y no tenía derechos. Es este concepto excluyente nacido en el mundo privado occidental que se ha difundido en gran parte de la tierra y así lo han recogido, cual mente alienadas, los hombres dizque ilustrados de países subdesarrollados como el Perú. En esta abstracción de sujeto de derecho occidental se ha metido y se ha incluido el machinario del mundo subdesarrollado imitando a los hombres blancos y propietarios de occidente. Desde hace muchos siglos, la desigualdad se legitimó así y aún en pleno siglo XXI pretende mantenerse.
Definitivamente da vergüenza ajena constatar este hecho pues es un ejemplo de la alineación pura y dura de mentes acríticas que se han encaramado autoritariamente el mundo académico. La idea de igualdad real está avanzando, así lo demuestra la historia de la humanidad. Por ello es que el machinario se asusta ante la creación académica igualitaria o superior de las mujeres. En realidad es un buen síntoma. Cuando se crean los conflictos y cuando el poder hegemónico se asusta es señal que avanzamos y no hay que desfallecer. El tambaleo de los cimientos patriarcales se nota y eso nos ayuda a seguir. Enhorabuena querida Rocío, el premio a Lessing es uno de los tantos reconocimientos que vendrán a favor de la mitad de la humanidad que ha sido relegada durante siglos.
Nilda Garay
Comment by Nilda — October 28, 2007 @ 5:57 pm
¿Cuáles serán los comentarios de la prensa sobre el triunfo de Cristina Fernández de Kircher, una de las tres candidatas a la presidencia de Argentina? Las otras dos fueron Elisa Carrió y Vilma Ripoll…
Comment by Espléndida — October 28, 2007 @ 8:35 pm
lamento lo de la profesora Castañeda pero creo que es prueba de que la mirada feminista a la literatura está dejando de ser importante. No lo digo con pesar ni con alegría, es un hecho rotundo. Frente a esto, qué hacer? Seguir empeñadas en defender la ideología que hace 15 o 20 años era lo más cool o adecuarse a estos tiempos donde los géneros y números no interesan, sino la viabilización de contenidos en un medio tan dinámico e hipermoderno como la red. Piénselo señora Silva Santistéban.
Comment by váni — October 29, 2007 @ 11:29 am
No creo que nadie sea feminista porque era “cool” hace veinte años. Considero que defender la equidad de género –y no sé si eso es ser feminista, o postfeminista o neofeminista o ninguna de las anteriores– no es una ideología: es una posición política que no está vinculada a dogmas sino a cierta idea de inclusión, igualdad, libertad y justicia social. Y no soy señora, soy doctora… y mi esfuerzo me costó, por eso como decía Garcilaso de la Vega “lo digo a boca llena”.
Comment by Rocio Silva Santisteban — October 29, 2007 @ 12:00 pm
toda posición política responde a una ideología, o es que Rocío ha encontrado la posición política pura???????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????
Comment by marco — October 29, 2007 @ 1:03 pm
Marco: ¿Has esuchado hablar de algo que se llama “micropolítica”? Bueno, pues, lee a Foucault primero y luego dialogamos.
Comment by Rocio Silva Santisteban — October 29, 2007 @ 1:51 pm
muy bien, parece que la poeta cree que la condición de “señora” es incompatible con la condición de “doctora”, esto es típico de la pequeña burguesía que cree que la academia sirve para ascender socialmente y trepar en el parnaso. Yo creo que una señora es tan respetable como una doctora y como cualquier persona, así que no se entiende por qué la poeta Silva Santistéban rechaza su condición natural de señora, y mucho menos se entiende por qué adopta posiciones exclusionistas al decir a un lector “lee primero a Foucault y luego dialogamos”. Qué maneras, qué falta de respeto, ¿y así queremos que a las mujeres se les respete más?
Comment by klímper — October 29, 2007 @ 2:47 pm
en cualquier caso se entiende que mejor es ser una doctora con las ideas claras que un bachiller en deuda curricular sub 39 con trampita. saludos
Comment by TROICO — October 29, 2007 @ 4:13 pm
Hay un libro de Irene Jara y Francesca Denegri que se titula “Soy señora” y ella se enorgullece de decirlo. Me gustaría, pero no soy casada… asì que en todo caso soy señorita… Pero además ¿la academia sirve para ascender socialmente? Seguramente en el primer mundo. Pero, aquí, en el Perú de hoy, sin homologación de ningún tipo –a pesar de la ley– lo dudo. Si me hubiera dedicado a mi profesión de abogada para ser doctora sin serlo verdaderamente… no tendría que tomar combi. Soy doctora porque terminé un doctorado, hice mi tesis y me gradué: así de simple.
Comment by Rocio Silva Santisteban — October 29, 2007 @ 4:33 pm
Creo que la discusión de los comentarios se está yendo del punto central, que es la posición que se toma en el siguiente post, a atacar la postura personal de la Dra. Silva Santisteban. Que sea señorita, señora, doctora, poeta o cualquier otra etiqueta no cambia para nada el contenido de este post ni la interpretación que debamos hacer del mismo.
Sólo hay una cosa que me queda clara en materia de literatura: me gusta que haya diversidad de puntos de vista desde el cual nazcan producciones literarias distintas que hablen de realidades, posiciones y experiencias diferentes. Personalmente, prefiero los textos en donde no se adopte una posición feminista radical en el texto (salvo que sea una historia en la cual un protagonista tiene dicha posición), así como tampoco me gustan los textos “machistas”. Sin embargo, cada quién tiene derecho a preferir el texto o la inclinación de su preferencia, con la que se sienta más cómodo o identificado. Y en eso consiste, precisamente, la variedad y la diversidad de las producciones.
Lo demás…, no, lo demás ni siquiera es cuento. Es panfleto.
Comment by El Doc — October 29, 2007 @ 6:12 pm
Rocío, a propósito de lo que has escrito, vale la pena revisar el machismo literario (en México y el Perú) en este artículo de Birger Angvik publicado en la revista El Hablador.
Comment by Doncella — October 30, 2007 @ 11:54 pm