Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

November 4, 2007

El machismo mata

Filed under: Kolumnas

 "Yo no quería matarla, señor juez, sólo le di unos cuantos piquetitos" esta declaración del uxoricida la uso Frida Kahlo como título de este impresionante cuadro.

La única manera en que pueda desarrollarse una verdadera liberación femenina será cuando el varón pueda, a su vez, desatarse de todos aquellos estereotipos de género que lo presionan para actuar como un macho. Me refiero, en concreto, a esas ideas, pensamientos, sentidos comunes que la educación, el grupo de pares, la televisión, el cine, la publicidad —el “imaginario”— apuntalan día a día. Hace años Rafo León escribió un libro de entrevistas a diversos presos que habían cometido delitos de violación sexual. El título del libro León lo extrajo de las conversaciones con ellos y condensa con precisión esta idea: “Yo actuaba como varón solamente…”.

¿Qué es el machismo? Es una forma de entender el mundo y de vivirlo. Un sentido común. Una suerte de ideas que se han encarnado en un sujeto, sometiendo su cuerpo a esas exigencias, de tal suerte que luego se convierten en prácticas agresivas incluso contra él mismo. El machismo siempre sospecha, por lo mismo exige que la hombría se demuestre día a día, minuto a minuto. Estas demostraciones pasan por algunos supuestos actos de heroísmo, por enfrentamientos con otros machos, por sometimiento al débil —el nerd, el lorna, el afeminado, las mujeres— .

El macho es aquel que “debe” someter a los otros, pero sobre todo, a la otra. Aquél a quien no le pisan el poncho. El bacán del barrio aunque eso implique —como en mi barrio— meterse droga, pegarle a los chiquillos, pelearse con nunchakus, y andar exhibiendo las cicatrices corporales con perverso orgullo. Parece casi luminoso ser un macho en el Perú. Pero no lo es. Su gran lado oscuro es esa frustración que se acumula en los puños cerrados cuando, el macho, no lo puede ser en todo su esplendor.

Por eso, entonces, la insistencia en demostrar poderío públicamente, el pánico a la homosexualidad, la represión de los afectos sobre todo entre hombres —y la explosión de los mismos en condiciones de ebriedad—, la persistencia en “mostrar” que, frente a la mujer, el macho siempre está en una relación superior. Y para dejar esto bien en claro es preciso ejercer su mejor arma: la violencia. Los insultos, los gritos, la voz autoritaria, el golpe, la violación sexual, el vejamen, la humillación.

En América Latina el machismo se configura de manera muy diferente a otros lugares y se organiza sobre un sentimiento conflictivo de origen vinculado a nuestra condición de colonizados. Eso lo ha explorado de manera muy clara Octavio Paz en El laberinto de la soledad, precisamente cuando se refiere al origen del mexicano como “hijo de la Chingada”, es decir, de la indígena violada por el conquistador. Somos pues el resultado de esta “violación originaria” y nuestra bastardía es la perpetuación de ese botín de guerra.

El patriarcado en América Latina cobra, pues, estas condiciones particulares que exige de las mujeres ser la emulación de María en su imposible condición de madre y virgen —el marianismo en su acepción más negativa— y del hombre una exhibición de su fuerza que, a la vez, le permite la moral laxa de no convertirse, necesariamente, en un proveedor. El macho latinoamericano, a diferencia del patriarca griego, no asume ninguna responsabilidad por su prole: sólo la produce y reproduce.

Esta manera de pensar –y sentir— ha matado a millones de mujeres. Aquellas que han caído, directamente, bajo los puños de un macho frustrado o celoso o exaltado, como ayer o la semana pasada o el año pasado (hay registros en todos los diarios); o como aquellas que mueren bajo la indiferencia oficial mexicana en Juárez: aún no se sabe si esas mujeres son violadas como pruebas iniciáticas de los cárteles de la droga o para filmar snuff –movies. Sólo se sabe que su vida no vale un peso.

El machismo mata. Cuando no mata, humilla. Ofende. Provoca pánico en las mujeres. Acosa moralmente. Trauma. El machismo hace daño tanto a hombres como a mujeres, pues exige una serie de comportamientos del varón que son imposibles, crueles e incluso canallas. Para consolidar una cultura de equidad sexual —y aquí sí lo propongo casi como receta— es necesario erradicar totalmente el machismo y plantear esta reivindicación como una política pública urgente.

6 Comments »

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  1. Gracias por esta nota que toca puntos tan interesantes como necesarios de ser tratados y discutidos públicamente. Sobre todo muy importante el resaltar que una aproximación a comprender el fenómeno del machismo en su particularidad latinoamericana/peruana debe considerar la condición pos-colonial de nuestras sociedades y por consiguiente contextualizar los origenes de la violencia estructural (de la cual forma parte el machismo) dentro de este marco. El entender que el machismo no solo somete y danha a las mujeres sino tambien a los hombres exigiéndoles emular un ideal de masculinidad agresiva y hegemónica es promordial si nos planteamos como meta la erradicación de todo tipo de violencia contra la mujer (verbal, simbólica, sexual)y más aún si nuestro proyecto apunta a construir una sociedad con mayor equidad de género. Por otro lado, el entender que la lucha contra el machismo debe involucrar a los hombres y pasar a ser también una lucha de ellos, ya que el poder que este les proporciona a su vez los somete, no disminuye la rabia ante las vejaciones y asesinatos de mujeres que en su nombre ocurren. Una razón más para intervenir en el espacio público exigiendo que el llamado hecho desde este blog/columna sea escuchado en las diferentes esferas de poder.

    Comment by Maria T. — November 8, 2007 @ 7:42 am

  2. No creo que el “machismos” es una forma de “entender” el mundo y “vivirlo”. En todo caso es un “mal entender” la vida. Esa suerte de “ideas” que se han encarnado en un sujeto para “sustentar” porque le dio la gana de ser el “macho”, no comparto.

    ¿Por qué no decir que se trata de una reacción ignara, prehistórica, basada en la brutalidad de la fuerza que por entonces era inevitable..?

    La “protección” ancestral de los padres a la descendencia, los hijos varones fueron preferidos. Incluido Freud y Edipo, hasta nuestros días arratramos, y con fina hipocresía evadimos.

    El machismo no es una creación del “macho”. Se trata de un hábito primitivo que hasta hoy arrastramos. Tanto hombres como mujeres seguimos siendo víctimas de esta conducta irracional.

    ¿Se imagina una mujer la represión y el daño que se hace un “macho” con aquella idiotez de que “los hombres no lloran”..?

    Desgraciadamente el mundo, lejos de abocarse a mejorar y superar sus malas costumbres, a buscar “poder” vive obsecionado y en esa tragedia andamos, machos y muchas.

    Zux2
    Saludos

    Comment by Zux2 — November 9, 2007 @ 8:20 pm

  3. La discusión no radica en si primero fue el macho o el machismo, sino que el machismo es un “discurso” que organiza simbólicamente el mundo y que, por supuesto, se encarna en el cuerpo del sujeto, tanto hombres como mujeres. Hombres como dominadores, mujeres como víctimas. El gran problema de este discurso es que fomenta una práctica que violenta a la mujer pero también hacia todo aquello que se femeniza (muchas veces el indígena ha sido feminizado para subalternizarlo). El machismo es pues, como comento, una hegemonía: una creencia y una práctica violenta, una forma de entender el mundo desde una perspectiva homogenizadora.

    Comment by Rocio Silva Santisteban — November 9, 2007 @ 11:07 pm

  4. El machismo es una ACTITUD y el feminismo una TEORÍA CRÍTICA. El machismo no es una forma de ver el mundo, son actitudes irracionales que no tienen que ver con organización alguna. El feminismo sí es una forma de ver el mundo basada en la razón, su razonamiento es eminentemente igualitario por eso el feminismo tienen un discurso el cual tienen su base en la igualdad real. En el mundo hay muchos ámbitos de la vida humana que no se han organizado sobre la base de la razón y la igualdad real: una de ellas son las actitutes (que no es discurso ni teoría ni pensamiento), actitudes violentas irracionales como el machismo. Por eso, el pensamiento feminista está trabajando sobre la base del discurso igualitario para erradicar esas actitudes. Por tanto, es diferente actitud que corriente de pensamiento. No podemos darle un cariz racional a a violencia, el machismo es mera actitud vilenta.
    Para erradicar el machismo hace falta trabajar en conjunto poruqe los roles sociales que se le imponen a los hombres por su sexo también les hace daño y mucho más a las mujeres pues esas actitudes violentas e irracionales llamadas machismo se dirigen -por su irracionalidad-a un colectivo: las mujeres.

    Comment by Nilda — November 10, 2007 @ 12:09 am

  5. No entiendo por qué a las personas que colaboran en este blog, que agradezco, les irrita la idea de que el machismo es “una forma de ver el mundo”. Yo no estoy diciendo que sea una forma racional, una teoría, una versión habermasiana del dominio masculino, pero sí es una manera de entender la vida que a las mujeres les perjudica directamente en sus cuerpos y en sus psiques (y a los hombres también). Si el machismo sólo fueran actitudes violentas, sólo actos cometidos por hombres enardecidos, a los que les “emerge” el primitivo que llevan adentro, ¿por qué entonces las ideas sobre superioridad del varón, sometimiento de la “mujer de uno”, falta de respeto a la autoridad femenina (en el caso de mujeres policías, por ejemplo)? No se trata de que un exaltado con una actitud violenta e irracional agreda a una mujer. Esas prácticas o actitudes están sustentadas en un discurso de la supremacía del macho que, por si no lo saben, caló hondo en el pasado y muchos pensadores le dedicaron más de un texto para justificarlo (incluyendo a Nietzsche y a Ortega y Gasset). Mientras sigamos pensando que la cosa se arrgla con cuatro leyes y con represión –las leyes por supuesto que son necesarias para frenar los límites, y la represión para proteger la vida de las mujeres, pero NO BASTA– las feministas estaremos hundidas. A lo que hay que apuntar, aunque sea más lento, más difícil, más complejo, es al cambio de mentalidades. Y este cambio no se va a dar sino consideramos que el machismo es también una forma de pensamiento, una serie de ideas estructuradas de una manera determinada, que conforman un sistema simbólico que incentiva la prácticas violentas. En este sentido, estoy en desacuerdo con separar la VIOLENCIA como “puro acto” de las formas de pensamiento que la sustentan.

    Comment by Rocio Silva Santisteban — November 10, 2007 @ 11:03 am

  6. Muy interesante. Sobretodo cuando el Estado se ha desentendido del tema de igualdad de género con el facilismo que lo caracteriza. No basta con que nuestra bien intencionada Constitución estipule esta igualdad si es que no toma políticas con respecto al tema. Lamentablemente han reducido el tema de género a las mujeres y al asistencialismo. Es hora de concientizar a la población de la limitación en sus vidas que genera el machismo.

    Comment by laura_fernanda17@hotmail.com — November 16, 2007 @ 7:02 pm

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