La gracia
Ayer hubo una puesta de sol bellísima y me acordé que una tarde –hace de esto unos … bueno, no me acuerdo cuántos, algo más de treinta años– cuando mirábamos una puesta de sol en el malecón de Miraflores, les dije que si nos quedábamos mirando hasta que el sol se esconda en el mar podíamos pedir una gracia, no se que pedirían tu y Ricardo, pero yo pedí que Dios, el Destino, el Orden del Cosmos, la Evolución o la Información Absoluta, en fin, lo que le da sentido a la existencia, hiciera de ustedes personas de bien, inteligentes y buenos hijos, que lograran ser apreciados y queridos por todos quienes los conozcan. La gracia me ha sido concedida y no sabes con cuanta y enorme satisfacción aprecio este bien que me alcanzó el destino. un beso de tu padre,
Fernando.
Email del 17 de febrero de 2002


