Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

February 23, 2008

Los 80 en San Marcos

Filed under: Kolumnas

 Cuando era joven e indocumentada, circa 1982.

En 1979 se había instalado la Asamblea Constituyente para iniciar una nueva etapa del Perú. Eso era lo que yo pensaba cuando tenía 16 años y estudiaba Quinto de Media. Los 80 comenzarían de forma completamente diferente a los años anteriores: se iba a reiniciar la democracia, iría a las votar en las elecciones, se produciría un cambio. Recuerdo que ese año asistí a la Asamblea Constituyente y vi desde las graderías los debates, así como a Víctor Raúl Haya de la Torre presidiéndola. Haya, Cornejo Chávez, Hugo Blanco. Me entusiasmó todo eso: se discutía, incluso se peleaba (recuerdo que me impresionó la vehemencia de Ricardo Napurí), se hablaba en voz alta sobre diversos temas. A pesar de que desde tercero de secundaria estaba absolutamente segura de mi vocación por la literatura (escribía cuentos y poemas), el siguiente años ingresé a la universidad para estudiar Derecho y Ciencias Políticas. A luchar por la justicia. Eso era lo que ingenua y honestamente quería hacer.

Pero el Derecho no era lo que yo pensaba —menos en la Universidad de Lima— y la democracia tampoco. No recuerdo cuándo empecé a decepcionarme pero tal vez coincidió con la aparición de perros muertos colgados de postes de luz en Lima. Todos llevaban un letrero que decía infaltablemente: “muera el hijo de perra de Deng Xiao-Ping”. En esos años —de duro aprendizaje— encontrar un perro colgado de un poste era una situación casi normal: vivíamos a la vuelta de Macondo. Aunque no entendía por qué exactamente alguien, a miles de kilómetros de China, denostaba a su presidente. Después el apócope de ese grupo (algunos le llamaban “grupúsculo”) fue demasiado importante: Sendero Luminoso. Precisamente un año antes habían declarado el ILA (Inicio de la Lucha Armada) y hasta 1992 no pararon en lograr su propósito.

La lucha armada. Sin duda se trataba de palabras mayores para esa época. Todos esos muchachos que se habían formado bajo los diversos marxismos de los años 70, en la década posterior se consolidaban como los dirigentes de la Izquierda Peruana. Diez Canseco, Dammert Bellido, Agustín Haya pero tambien Rospigliosi, Lúcar, Lynch. Desde mi anonimato adolescente los admiraba: pensaba que estaban haciendo algo, aunque aún no se consolidara en ninguna acción concreta. Sabía que había células de universitarios que se organizaban para estudiar a Marx, a Lenin, a Mao; que a otros el “partido” los había enviado a comunidades andinas a “formar cuadros”. Entonces empecé a leer marxismo con furia. Intentaba entender lo que significaba plusvalía y me pegaba a palabras casi innombrables pero para mí absolutamente bellas como “lumpenproletariado”. No quería permanecer estudiando aislada a todo este proceso en la Universidad de Lima y así fue como, junto con otros compañeros de inquietudes literarias, como Mario Bellatin y José Castro Urioste, nos presentamos a la Universidad de San Marcos donde, imaginábamos, se vivía con más intensidad.

Y era cierto. En la Universidad de San Marcos durante la década del 80 se vivía con demasiada intensidad: el escenario del Patio de Letras, cuyas paredes estaban absolutamente atiborradas de grafittis políticos, era el ambiente adecuado para percibir el espiral de la violencia que empezaba a instaurarse en el Perú. A diferencia de los movimientos universitarios en otros países del mundo, aquí el campus era el lugar donde borboteaban las ideas, pero también donde vivían y estudiaban los militantes de las acciones armadas. Muchas veces, muchísimas, “la Ciudad” fue escenario de peleas frontales y a balazos entre los “fachos” (FER ANTIFASCISTA DEL PERU) y algunas otras facciones de izquierda (como Patria Roja, por ejemplo). Asimismo también el campus, como espacio “autónomo” fue lugar de refugio de mineros, obreros, trabajadores de toda índole que corrían a salvarse de los balines, perdigones y descargas de gases lacrimógenos.

San Marcos expresaba esa condición esquizoide de todo peruano, agudizada aún mucho más en nuestro caso, por nuestros intereses artísticos. Durante esos años al mismo tiempo que leía con rigurosidad a autores y libros que jamás hubiera leído por mi cuenta (Los Milagros de Nuestra Señora de Berceo o Tristán e Isolda) aprendíamos a enfrentarnos a una realidad fragmentada, partida en dos o en tres, a sobrevivir a la violencia y a los vestigios de la violencia, a ver y escuchar la transformación sin sobresaltarnos, tomando partido o, por el contrario, asumiendo una posición que en ese entonces casi no se comprendía: no creer en el camino del marxismo pueril y paternalista, ése de las quintas espadas, y creer en otro marxismo, en el de las movilizaciones y la construcción de una alternativa viable y sólida al discurso capitalista (ese marxismo en el que hoy sigo creyendo).

En ese escenario, entre las aulas y los cafés sanmarquinos, armados precariamente con esteras y alfombras persas deshilachadas, que se levantaban a los dos lados del camino entre Economía y Letras —a los que habíamos bautizado con feroz ironía “la Rosa Náutica”, “el Haití”— aprendimos a amar la literatura y a sentir al Perú en toda su crudeza, aprendimos a leer la realidad y a leer los textos clásicos, pero también a reconocernos en otros como compañeros del mismo camino. Por eso mismo leíamos como locos a nuestros propios contemporáneos y hasta aprendíamos de memoria sus versos: “sé que ella viene como un pasto dulce/ a perdonarme estas palabras” o “por eso a veces como un viento/ vengo tan sólo para irme…”.

Uno de esos días en los que el campus amanecía más helado que nunca cayó en mis manos un volante que “expulsaba” a Mariela Dreyfus, Edián Novoa, Julio Heredia y Guillermo Martínez de un grupo de nombre sonoro y letras subterráneas: Kloaka. Yo no entendía nada porque era nueva, aunque sin duda había escuchado hablar de algunos de los autores expulsados y de los autores expulsadores, así como del grupo. A la gente de mi clase de cachimbos le pareció una boutade1, aunque en ese entonces ni siquiera sabíamos lo que significaba esa palabra.

Algunos meses antes asistí como espectadora a un recital de poesía en el Teatro Larco de Kloaka & amigos (también estuvieron presentes Eduardo Chirinos, el Chino Mendizábal, entre otros), así que todo este asunto de la expulsión me impresionó pero también me dejó cierta desazón: ¿por qué se expulsaban unos a otros? Era un gesto, es cierto, pero ¿por qué los conflictos entre unos y otros si todos podíamos entrar en el amplísimo espacio de la literatura peruana? o es que ¿el que llegaba más rápido cerraba la puerta?

Junto al inmenso graffiti de Mao que abría el panorama de la Puerta de Letras, por la entrada a San Marcos de la Avenida Universitaria, escucharía semanas después los comentarios soterrados sobre los escándalos del grupo en el bar-chifa Wony, la noticia que salió en las páginas de la revista Gente, las críticas a los partes de expulsión, la comidilla entre unos y otros, cosa que nunca le falta al Perú aún en sus etapas más duras. Nunca supe si eran irreconciliables divisiones ideológico-creativas o peleas entre amigos que se odian y se quieren al mismo tiempo.

Pero todas esas cosas me dejaban deslumbrada: había en ese entonces una mitología urbana referida a los poetas agrupados, Hora Zero era el grupo por excelencia. Precisamente la persistencia de los poetas en agruparse me llamó poderosamente la atención. En mi clase de cachimbos sanmarquinos, así como todos las demás promociones, habíamos sacado una revista en mimeógrafo: Fin de Siglo. No teníamos un afán de agruparnos, pero sí una necesidad irrefrenable de publicar a como dé lugar. Fin de siglo tuvo tres números y luego llegó a su fin.

Mientras tanto, en la Universidad de Lima junto con el mismo Bellatin y otro amigo poeta, Claudio Bashuck, formamos un Taller de Literatura, con la loca idea de procurarnos unos cuantos escuchas y otros cuantos centavos. La idea de Claudio era quitarle a la universidad esa “representación negativa” en torno a las artes y las letras para que deje de ser ninguneada por actores de escenarios canónicos (ergo, Católica y San Marcos). En ese entonces los únicos poetas de la universidad eran Alfonso Cisneros Cox y Carlos López Degregori, quienes a su vez habían sido nuestros “directores de taller” años antes. Claudio estaba empeñado en difundir la poesía —el género literario que se coloca “lo más fuera del mercado” como decíamos desde entonces— en la universidad. Y lo logró: publicamos un par de revistas de poesía y narrativa y, lo más importante, nos hicimos amigos de los “talleristas” que con insolencia juvenil intentábamos “conducir”. En realidad, aprendíamos más de ellos, de su inagotable energía verbal y vital (recuerdo a Martín Rodríguez Gaona, a Gastón Agurto, a Gustavo Calle, a Beto Ortiz, a Jacqueline Fowks, a Alberto Servat, a Julia Wong).

Por otro lado, yo seguía escribiendo, persistía a pesar de las intolerancias familiares y de la (auto) represión. Así fue como publiqué mi primer libro de poesía de la mano de Esteban Quiróz Cisneros, quien desde su taller del hoy desgraciadamente famoso Jirón Huanta en Barrios Altos, me apoyó desde un primer momento. Salió el libro gracias a la ayuda de mis amigos y profesores de ambas universidades, quienes compraron los famosos “bonos de pre-publicación” que en ese entonces eran el recurso más utilizado por los poetas jóvenes. Recuerdo que los bonos costaban 5 soles y que los vendí todos (150) de mano en mano. El libro tuvo buena acogida, sobre todo por los críticos jóvenes y mis propios compañeros de estudios. Recuerdo una generosa reseña de Ana María Gazzolo, que me ayudó a entenderme a mí misma y a mi propia producción.

Mi libro sirvió además para acercarme a otras poetas como Patricia Alba, Mariela Dreyfus, Carmen Ollé, Rossella Di Paolo, May Rivas, Dalmacia Ruiz Rosas, Rosina Valcárcel y otras tantas amigas que incluso me compraron un bono o un ejemplar. Encontrarme con ellas me localizó en otro espacio y me hizo sentir que no andaba sola en mis riesgos literarios: habían muchas otras mujeres que querían expresarse a través de la palabra y que en medio del caos levantaban su voz sin pedir permiso y hablaban sin vergüenza sobre sus amores, sus odios, sus cuerpos y sus miedos. Precisamente en esa larguísima década del 80 empecé a considerarme a mí misma —aunque siempre tímidamente— como una escritora. 

Kloaka, veinte años después: Mariela Dreyfus, Domingo de Ramos, Roger Santivañez y Julio Heredia (Giancarlo Tejeda, 2006)

1 Boutade: ocurrencia extemporánea, humorada, exabrupto, golpe de gracia o salida de tono.

February 22, 2008

La trica de Chang

Filed under: Kolumnas

Trica: sustantivo derivado del neo-verbo “triquear”. Triquear: acción por la cual un alumno universitario lleva un curso por tercera vez. Triquear es casi como vivir en la eterna paranoia pues, si no apruebas ese curso que estás llevando por tercera, eres expulsado de la universidad indefectiblemente. ¿Eso significa que eres pésimo? No necesariamente. Los estudiantes de ciencias exactas saben que, a fin de cuentas, una trica en Ingeniería de Fluidos, no es lo mismo que una trica en Bibliotecología. ¿Por qué? Porque precisamente la exigencia en ciencias –sobre todo en las diversas matemáticas— a veces es mucho más alta que en letras (y conste que yo he estudiado letras). Esto es relativo, también, pues muchos estudiantes triquean el curso de lengua, por ejemplo. Pero en términos generales es una visión que se tiene del mundo universitario, sus cursos, sus miedos, sus monstruos.

Según el blog Desde el Tercer Piso de José Alejandro Godoy, el actual Ministro de Educación, José Antonio Chang, triqueó en cuatro cursos cuando se encontraba estudiando en la Universidad Católica la carrera de ingeniería durante la década del 70. Un destape del universo de la blogósfera peruana que, una vez más, está demostrando más actualidad y penetración en las noticias que la tradicional prensa diaria. Ahora, ¿esto implica que con un argumento ad hominem se puede desbaratar la propuesta de que los maestros pertenezcan al tercio superior como garantía de calidad académica? Obvio: no. (Este ha sido el tema de los blogs Menos canas y Gran Combo Club). Pero sí deja al Ministro Chang algo descalificado para mantenerse impertérrito defendiendo lo indefendible: un alumno de tercio superior no es necesariamente un profesional de “altas cualidades” —para decirlo en términos caros al presidente— y, por lo tanto, es también probable que un alumnos triquero sea, en el futuro, un excelente administrador o incluso maestro.

Felizmente con el acuerdo del Concejo de Ministros el asunto del tercio superior fue finiquitado. Pero considero que debe de ser puesto en duda y ya no sólo para “medir con garantías y certezas” las supuestas calidades de los alumnos universitarios, sino incluso para evitar eso que, en los términos de la nueva y flexible ley universitaria, denominan ingreso directo. Mientras se permita que los escolares “de tercio superior” ingresen a las universidades en noviembre, cuando aún no han terminado el colegio, con esos exámenes adelantados que son saludos a la bandera, no podremos mantener una calidad educativa óptima. ¡Tenemos universitarios que ni siquiera se han graduado como escolares!

Este sistema responde a las “necesidades del mercado universitario” de permitir más formas de ingreso que el tradicional examen general para poder garantizar mayor número de alumnos. Suele suceder que estos muchachos, buenos estudiantes, se enfrentan a un primer ciclo que es una batalla campal: con heridas a profundidad ante las cuales no se encontraban preparados. ¿Y a quién beneficia este sistema? Pues responde a una manera de entender la educación que no comparto: pensar que es un buen negocio como cualquier otro.

En una sociedad en la cual la movilidad social está coligada a la educación, la posibilidad de la misma se vuelve la visa para un sueño. Y de ese sueño se cogen muchas universidades e institutos que ofrecen la quimera del cambio de status social a través de la educación. ¿Pero es cierto eso? Tal vez: pero una universidad debe ofrecer ante todo reflexión y pensamiento crítico, y no sólo, aprendizaje de técnicas para ser abogado o periodista y ganar dinero. Por eso es preciso descubrir las costuras del bluff de la universidad peruana.

February 16, 2008

Vaginas en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Filed under: Kolumnas

Estas chicas no están en el tercio superior, sino en el quinto superior. Eso significa que son, muchas de ellas, las mejores alumnas de sus respectivas carreras en sus respectivas universidades, y que siendo inteligentes, jóvenes, bonitas, activas y lo suficientemente politizadas, decidieron tomar los pasillos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos por asalto para visibilizar su identidad y su deseo.

Un deseo trasgresor. Un deseo que, aún para mí y para muchas personas aparentemente “amplias de criterio”, nos interpela fuertemente. Nos desafía. Nos perturba. Ellas, en tanto han aprendido el feminismo desde sus propios cuerpos y no en cursos o talleres de ONGs, huérfanas pero lúcidas, saben que “lo personal es político” y demuestran una cordura y valentía extraordinaria para poder acercarse al tema de la discriminación con creatividad y decisión. Me refiero a los colectivos La Mestiza y Pacha Alterna que, en octubre del año pasado, decidieron salir del armario con un ramo de flores simbólicas en las manos. Y sí que pincharon esas espinas.

Las estudiantes universitarias de estos dos colectivos —también hay hombres, por cierto— colgaron fotos que escandalizaron a más de uno: vaginas, desnudos, besos entre ellas, una mujer orinando parada, y sexo simulado bajo velos y faldas. Las fotos no eran sólo para armar escándalo, sino para mostrar de una manera revulsiva que, en todos los espacios, es necesario pensar en el otro con toda su alteridad, su radicalidad, su identidad diferente. Siguiendo las pautas de grupos “de shock” como las Guerrilla Girls, entre otros, estas jóvenes feministas y lesbianas decidieron “ser visibles”.

Ellas no quieren tolerancia: ellas quieren vivir su vida, ser entendidas y atendidas, y poder demostrar que detrás de esos lentes, bajo esos polos, y junto a esas cartucheras, la vida se vive con intensidad en variaciones que no caben en las usuales normatividades de género. Si como sostiene Judith Butler, los seres humanos en el transcurso de nuestras vidas nos vamos “engenerando”, entonces ellas han decidido hacerlo de una manera diversa, y poder sostener ante sus compañeros y profesores una radical posición que, de alguna manera, es necesaria para evitar que nos amodorremos moralmente.

“Hacemos política desde nuestros cuerpos. Nuestros placeres, nuestras diferencias. Para denunciar y para crear una cultura diferente. NO queremos tu falsa tolerancia porque nada se puede construir sin interpelar directamente, sin traer abajo pre-concepciones. Sin darnos la posibilidad de vivir diferente a como fuimos educadxs”. Además del uso de la “x” como una marca de indiferenciación de género, las activistas de estos dos grupos, se auto-proclaman autónomas. La palabra parece casi un adjetivo de “proyecto de desarrollo”, pero en el contexto del feminismo latinoamericano, esta palabra tiene su propia densidad simbólica, y en la práctica combate su burocratización. Así este fragmento formó parte del manifiesto que ocupó toda una pared en el pabellón de Ciencias Sociales de San Marcos.

El manifiesto se mantuvo durante varios días, las fotos no duraron ni tres horas. Fueron arrancadas, garabateadas, jaladas, manchadas, borroneadas. Fueron expulsadas del mundo universitario. “Comentarios como ‘que asco de fotos’, ‘tor tees’, ‘Viva el Yuri’ (sexo entre mujeres en el anime), ‘suéltate las trenzas’ y demás fueron expresiones tras la publicación” comenta Pacha Alterna en su blog. Eran chocantes para algunos. Eran un pretexto para reírse nerviosamente en el caso de algunos varones. Para otras chicas, incluso lesbianas ellas mismas, eran vulgares. Pornográficas. Atorrantes.

Pero reales. ¿Por qué no podemos soportar, ante nuestros propios ojos, que otras sexualidades que no son las nuestras, gocen en la extensión más pura del término? Es el miedo a entender que UNO no es el centro.

* ¿Por qué será que cuando se escribe “vagina” el WORD la cambia o la resalta en rojo?

February 14, 2008

Ay, el amor

Filed under: Uncategorized

"Cuando se acuestan la razón y el deseo, llueve sobre mojado" dice impunemente el despistado de Fito Paez, mientras Sabina, más ronco que nunca, le hace los coritos repitiendo: "uno y uno son demasiado". En mi caso concreto, la razón y el deseo, prácticamente andan cada quien en su propia estratósfera. Pero sé de algunas personas que puedan calificar a "su otro" en un cuadro de excell y sacar conclusiones luego de una razia entre los inputs y los outputs. En fin… hay de todo en esta viña del señor.

La saturación del tema amoroso, sobre todo este 14 de febrero, da ciertas arcadas racionales. No obstante, "que levente la mano, el que no sufrió por amor". Ay, no sé qué diablos hago escribiendo este post. Pero aquí estamos todos: con nuestros pasados que queremos olvidar, y nuestros recuerdos que nos asaltan por la espalda, y nuestros futuros temblorosos con un ligero tono verde en la línea brumosa del horizonte.

Porque como la tortuga que se lanza hacia la pared creyendo que va a avanzar, en el tema amoroso, una cae, se golpea, se achicharra, y no aprende. Y vuelve a creer contra todo pronóstico.

February 13, 2008

QUIPU - Convocatoria a jóvenes escritores

Filed under: Kolumnas

Esta columna se adhiere al proyecto de difusión de creaciones de jóvenes escritores a través de la red de blogs Quipu. Me entusiasma mucho esta propuesta porque, a pesar de nuestras diferencias, todos estamos convencidos de la importancia de la literatura escrita por autores noveles en nuestro país y de la necesidad de ampliar canales de difusión de estos textos. Esperamos mantener la expectativa, el interés y la imparcialidad en la selección (RSS).

Quipu es un proyecto de difusión de la obra literaria de jóvenes escritores peruanos, de preferencia (pero no excluyentemente) provincianos y ajenos a los circuitos editoriales convencionales. Quipu invita a los escritores a participar en el proyecto enviando sus textos (poemas o cuentos) a la siguiente dirección electrónica: gfaveron@gmail.com

Cada dos semanas, se seleccionará un texto entre los recibidos en los últimos quince días, y el texto elegido será publicado simultáneamente en una red que cuenta hasta ahora con 22 blogs, un diario de circulación nacional y un programa de radio bilingüe en Alemania.

Los blogs son:

Kolumna Okupa, de Rocío Silva Santisteban 
Moleskine Literario, de Iván Thays 
Libros, de Javier Ágreda 
Lado B, de Juan Carlos Bondy 
Haltestelle Iberoamerika, de Ute Petsch, Maja Schweiger et al. 
Literatambo, de José Carlos Contreras 
Gran Combo Club, de Silvio Rendón, Daniel Salas et al. 
El Lápiz y el Martillo, de Javier Garvich 
Letra Capital, de Carlos Sotomayor 
La Peña Lingüística, de Miguel Rodríguez Mondoñedo 
José Antonio Galloso, de José Antonio Galloso 
Notas Canarias, de Fernando Velásquez 
Amores Bizarros, de Max Palacios 
La Fortaleza de la Soledad, de Gabriel Ruiz Ortega 
Tanque de Casma, de Ernesto Carlín 
Letras Lesivas, de Luis Ángel Pardo 
Borrones y Otros, de Vanessa Soldevilla 
Club de Artes y Letras, de Laura García 
Mundo de Teatro, de Carlos Vargas Salgado 
Enfrentados, de Jorge Malpartida Tabuchi 
Puente Aéreo, de Gustavo Faverón 
Quipu, de Gustavo Faverón 
 
El diario de circulación nacional es El Peruano, a través de su suplemento Variedades. El programa de radio es Haltestelle Iberoamerika (Paradero Iberoamérica), que se transmite en dos estados alemanes y para todo el mundo por internet en www.querfunk.de En el programa, el texto seleccionado sería leído en español y en traducción al alemán. 
 
BASES

Podrán enviar sus textos (cuentos o poemas) a Quipu todos aquellos escritores peruanos que cumplan con al menos UNO de los siguientes requisitos (no necesariamente con los tres; basta con cumplir uno): 
 
1. Ser menor de 30 años. 
 
2. No haber publicado más de dos libros (se preferirá a los autores inéditos). 
 
3. No haber publicado nunca en una editorial limeña. 
 
Repetimos: basta con cumplir con UNA de las tres condiciones anteriores. La dirección de envío es: gfaveron@gmail.com


Las bases no especifican que el autor deba ser del interior del país. Sin embargo, una de las intenciones centrales de Quipu es la difusión de la literatura escrita en provincias. Por ello se anima especialmente a los jóvenes escritores no limeños a participar, pero no se discriminará a los de la capital. 
 
La decisión de cuáles de los cuentos recibidos serán publicados en Quipu será tomada por un grupo de evaluadores, de preferencia elegidos entre los administradores de los blogs participantes.

February 8, 2008

“Sólo cumplíamos órdenes”

Filed under: Kolumnas

Victimario y víctima de la matanza de Barrios Altos: el suboficial Lecca y el niño Javier Ríos Rojas, de ocho años.

El tema de la muerte y asesinato de seres humanos asumida como trámite administrativo es lo que pone de relieve Hanna Arendt, cuando propone la categoría de “mal banal” para referirse a Klaus Eichmann, un alto dirigente nazi, que es sometido a juicio en Israel luego de la guerra, y cuya razón para justificar la maquinaria de muerte en la que él cumplía un rol importante era que estaba “ejecutando órdenes”. Este es el mismo argumento que aducen los miembros del Destacamento Colina al atestiguar en el juicio contra Fujimori. Al parecer, para un soldado, no ejecutar una orden va contra toda lógica, aún cuando se trate incluso de la supervivencia de nuestra especie.

“Esas eran las órdenes, y yo no hubiera podido oponerme a las órdenes, porque las órdenes se cumplen sin dudas ni murmuraciones”, “son técnicas de interrogatorio que aprendemos en la Escuela de Inteligencia (refiriéndose a torturas)”, “se procedía a introducirlos en bolsas de polietileno y a incinerarlos”, “yo me siento que he cumplido las órdenes de mis superiores y que he combatido la subversión”, “se procedió a practicar la técnica israelí” (para referirse a que los allanamientos con tiros directos a la cabeza o al corazón del enemigo), “pero yo no ejecuté la técnica israelí, disparé nomás…” (confiesa lo que hizo luego de ponerse el pasamontañas y entrar a la fatal quinta de la calle Huanta esa oscurísima noche de 1991).

Estas frases han sido escuchadas en la audiencia que el miércoles 6 de febrero se realizó en el Fundo Barbadillo y los testimoniantes, en esa ocasión, fueron dos suboficiales del Ejército Peruano: Lecca y Paquiyauri. Ambos, desde distintas posiciones en relación a las líneas de comando —que es la parte central que implicaría a Fujimori— asumen sus quehaceres militares durante su participación en Colina con más banalidad que cinismo, aunque éste tampoco deja de ser protagonista de sus sentimientos. Es cierto que el primero de ellos expresamente pidió perdón a los deudos, pero “por haber eliminado a delincuentes subversivos”; y que el segundo respondía con argumentos cristianos cuando comentaba que estaba opuesto, “a la muerte que se realizó en Barrios Altos”; pero el gran argumento que justifica cualquier accionar es, precisamente, esta suerte de subordinación frente a un dominio militar que organiza toda su moralidad. Matamos porque cumplíamos órdenes, y los soldados están hechos para matar.

Y en el segundo punto tienen razón. Es cierto que existen una serie de convenciones de Ginebra, que hay una suerte de moral de la guerra, pero un soldado en principio es entrenado para matar. En el receso de la audiencia, un colega periodista nos comentó que él también había hecho el servicio militar, como los dos suboficiales declarantes, y que ya en 1978 se había cambiado la técnica de enseñanza para actuar en guerra convencional a otra contra guerrillas. Se les había entrenado conforme se espera en un escenario determinado: y el entrenamiento consiste en disparar al objetivo. Y ser certero. La policía sirve para disuadir, pero el Ejército, ¿acaso no está formado para liquidar al enemigo en combate?, ¿se puede esperar que un hombre, entrenado para matar y cumplir órdenes sin dudas ni murmuraciones, tenga la posibilidad de ejercer un criterio ético en el momento en que, por alguna razón, percibe que esa acción que va a realizar con una posible muerte consecuente, es una crueldad, una injusticia, un abuso que él realiza sólo porque tiene un arma en la mano? Pues sí. Sí se puede exigir, a pesar de todo, un comportamiento ético a un hombre con un arma en la mano entrenado para matar. Porque ese hombre debe de tener, junto con el arma, una conciencia que le permita discernir, a partir del contexto, que el uso de esa arma es abusivo o no, es legítimo o no.

Lo óptimo, por supuesto, es evitar que exista un entrenamiento para que hombres o mujeres aprendan a matar bajo cualquier razón, sea esta enarbolada por una bandera o por una ideología. Y eso implica, por sobre todo, luchar por la abolición de los ejércitos, sean del lado que sean. Si Costa Rica lo ha logrado, no es sólo una utopía.

February 3, 2008

Una mujer llamada Pilar Coll

No sé cuántos años ha cumplido pero ha sido exactamente el mismo día de mi cumpleaños. Esa coincidencia me ha emocionado. Ella en España, durante los años duros de la guerra civil, y yo en Lima durante los frívolos años 60, nacimos bajo una misma estrella que ahora, por esos retruécanos de la vida, nos ha juntado en el lugar más inusual del planeta: la cárcel. Pilar Coll Torrente ha cumplido años y las presas del Establecimiento Penitenciario Chorrillos - Anexo le han rendido un homenaje que llevaban preparando mucho tiempo y con tanta minuciosidad que, en verdad, les quedó perfecto. 

Pilar Coll es uno de los personajes más conocidos en el tema de la defensa de los derechos humanos en nuestro país y una de las que "se ha fajado" por el reconocimiento de miles de detenidos desaparecidos en el Perú, y de la defensa de la Campaña contra la Pena de Muerte, en un momento en que la institucionalidad falaz acusaba de cualquier cosa a los que simplemente exigían derechos mínimos. Ella es abogada y misionera laica, vino al Perú en 1967, directamente a trabajar con jóvenes universitarios en Trujillo. Luego pasó a Lima y se convirtió en la primera secretaria ejecutiva de la Coordinadora de Derechos Humanos.

De ahí en adelante todo ha sido entrega y trabajo duro en cárceles —incluso de alta seguridad— y búsqueda de justicia en diversos espacios, incluyendo la CVR y hoy en día, en el Consejo de Reparaciones. Pero no desde una perspectiva de una simple "obra de caridad", como algunas personas bieintencionadas pretenden entender este tipo de actividad para sentirse mejores consigo mismas, sino por el contrario, como una mujer que dialoga con las tensiones, que sabe hablar en voz alta, con la mano firme, y la convicción de sus propuestas.

Yo la conocí cuando ella, “a mis años”, estudiaba el Diplomado de Consejería en la universidad donde trabajo: la veía llegar siempre puntual, a pesar de la febrilidad de sus actividades, y sacar fotocopias y reclamar a los profes más que como una estudiante cualquiera, como una sumamente exigente. Pilar, con esa característica franqueza española que arruina nuestra modosidad limeña, sabe decir no cuando es necesario y, claro, es experta en poner los puntos sobre las íes. "Tiene su carácter" comentaban algunas secretarias. Y precisamente por ese mismo carácter, que se forjó en una de las fraguas más duras al conocer muy pequeñita que su padre había sido asesinado por los republicanos, ella es admirada en sitios de lo más disímiles.

Las internas de los pabellones A, B y C, es decir, casi todo el penal, están presentes en el homenaje que ha organizado Nancy, Cecilia, Milagros y otras internas del A, con la anuencia de la directora del penal y de otras funcionarias del INPE, que también están presentes y colaboran y aplauden al unísono. Luego de la misa, en que el saludo por la paz es una larga cola para abrazar a Pilar con velas en las manos cada una, se prepara un número de danza moderna con Maritza, Delia e Ivonne, que giran y saltan y casi vuelan al ritmo de una canción de Elleen Burhum; y luego viene la entrega de regalos, preparada por Enrico, el profesor italiano de óleo, y la sorpresa de la entrega de 14 pinturas a Pilar como recuerdo de las internas que, además de apreciarla, tienen talento para la plástica, y de dos esculturas en verdad impresionantes. Las funcionarias del INPE se hacen también presentes con regalos y luego en el pabellón A se prepara un almuerzo criollo, arroz con pato y papa a la huancaína, y termina en una celebración con una alegría que, a veces, es difícil encontrar incluso fuera de las rejas. 

Esta consideración por Pilar Coll en una de las zonas más duras de este país, en una cárcel, es algo que, en verdad, no sólo se admira sino que casi se envidia. Porque un respeto así sólo es posible cuando el ser que lo provoca se mantiene firme y sólido, y además convencido en la fe por el ser humano. Como suele decir ella: “bonita… mis respetos”.

February 1, 2008

El affaire María Emilia

Filed under: Artículos

Cuando Carlos Cabanillas de Caretas me llamó por teléfono a comienzos de semana para preguntarme sobre el affaire María Emilia Cornejo, yo en principio le dije que no podía opinar porque no había leído el texto de José Rosas Ribeyro. El me lo explicó, me contó digamos el meollo del asunto, sin decirme específicamente quién era el autor (yo pensé que era en co-autoría con Elqui). De arranque me sorprendió mucho que, tras tantos años de la muerte de María Emilia Cornejo, se dé una noticia de esta índole. Pero mis palabras casi exactas, sobre una entrevista que yo suponía off the record fueron: "Puede ser… todo es posible en la literatura, pero me sorprende mucho de Elqui Burgos –a quien conozco y respeto– aunque no me sorprende de José Rosas", a quien no conozco, y de quien he sabido sólo por su poesía, y eventualmente, por las cartas que se entrecruzaba con su hermano en La República. Le dí algunos nombres a Cabanillas de posibles entrevistados, números de teléfono y datos, y posteriormente le insistí que no podía decir nada hasta leer el texto. Y resulta que ahora salgo diciendo "algo" en Caretas, totalmente fuera de contexto. En fin, ya había olvidado, que a los coleguitas, sobre todo a los que comienzan, nunca hay que tenerles confianza. Y menos si escriben en el mismo medio que tú.

Al margen de este impasse –que apenas si me sube la presión– lo importante aquí es el asunto de María Emilia Cornejo y los famosos tres poemas de los que habla Rosas Ribeyro. Leí el texto completo del artículo y el comentario breve de Hildebrando Pérez en el blog de Paolo de Lima, y en realidad aquí lo que falta es la voz de Elqui Burgos.

Rosas Ribeyro va argumentando poco a poco y con citas de los poetas encuestados por Intermezzo Tropical en el número anterior, que casi la totalidad de la poesía de Cornejo publicada en "En medio del camino recorrido" no vale casi nada. Y dice, a su vez, no que él y Elqui Burgos hayan "pulido ligeramente", o modificado la puntuación de los poemas que Cornejo publicó en la Revista Eros, sino que literalmente "los construyeron" de versos desarticulados. Hildebrando Pérez ha hecho un pase de torero, y un quite, y no nos queda nada certero al respecto. ¿Cuál es la voz que falta? Pues la de Elqui Burgos para poder saber, a ciencia cierta, qué tipo de modificaciones realizaron sobre esos poemas.

Obviamente lo importante aquí es que se trata de tres poemas emblemáticos para la poesía escrita por mujeres en América Latina. Tres poemas potentes que, con un cierto tono naif, se convirtieron en un símbolo para muchas escritoras y estudiantes durante finales de los 80 y la década del 90, desde que se publicó la primera versión del libro que editó Flora Tristán (en 1989). Antes, durante la década del 80, en las aulas sanmarquinas por lo menos, los poemas no eran conocidos sino de oídas, o quizás por re-ediciones en gacetillas a mimeógrafo, incluso a pesar de haber sido incluidos en la antología de Escobar.

A todo esto el artículo de Rosas Ribeyro es aparentemente bastante respetuoso: lo que dicen es que ellos querían, de alguna manera, "homenajear" a esa extraña muchacha que se había suicidado a los 23 años. Lo que no queda claro es, de qué manera, obtuvieron esos poemas. Rosas Ribeyro sólo dice: "no existen auténticos originales de los tres poemas de Eros, lo que Rupay recibió fueron hojas mecanografiadas por mí y Elqui Burgos […] los tres poemas famosos son montajes de versos extraídos de distintos apuntes, son estructuras que María Emilia Cornejo no realizó ella misma". ¿Pero y de dónde obtuvieron ellos esos poemas, o versos desarticulados, que luego convirtieron en poemas?, ¿de hojas mecanografiadas del taller de poesía de San Marcos? Rosas Ribeyro sostiene: ""Soy la muchacha mala de la historia", "Como tú lo estableciste" y "Tímida y avergonzada" son el resultado de un trabajo de montaje y construcción que en 1973 hicimos al alimón Elqui Burgos y yo en base a los textos que nos alcanzó Hildebrando Pérez un año después de la muerte de María Emilia Cornejo". Y termina insistiendo que se trataba de "apuntes desordenados, dislocados" que ellos convirtieron en poemas "redondos".

Que yo recuerde de mi asistencia al taller durante la década del 80, los alumnos llevábamos poemas que luego se distribuían en copias mimeografiadas. El poderoro "stencil" de los años 80. Así que todos teníamos una copia en la mano cuando alguien leía su poema: era la manera más fácil de comentarlo (léase, destrozarlo). Por lo tanto, ¿eran poemas desarticulados o eran "versos de distintos apuntes"?, ¿ysi eran versos de distintos apuntes, éstos fueron entregados, a Hildebrando Pérez por María Emilia, y él con qué propósito se los entregó a Rosas Ribeyro y a Burgos? Si hubiera sido con el propósito de difundir la obra de María Emilia entre los jóvenes poetas de esos años, pues lógicamente se entregaron precisamente versiones para un taller, no apuntes desarticulados o dislocados, versiones en mimeógrafo de textos armados.

En fin, en todo caso, lo que importa acá es que finalmente el texto de Rosas Ribeyro lo que hace es apuntalar el mito, con su estrategia de ponerlo al descubierto, y de alguna manera extraña y sinuosa, darle nuevamente protagonismo a la escritura de las mujeres.






















Get free blog up and running in minutes with Blogsome
Theme designed by Hadley Wickham