Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

February 1, 2008

El affaire María Emilia

Filed under: Artículos

Cuando Carlos Cabanillas de Caretas me llamó por teléfono a comienzos de semana para preguntarme sobre el affaire María Emilia Cornejo, yo en principio le dije que no podía opinar porque no había leído el texto de José Rosas Ribeyro. El me lo explicó, me contó digamos el meollo del asunto, sin decirme específicamente quién era el autor (yo pensé que era en co-autoría con Elqui). De arranque me sorprendió mucho que, tras tantos años de la muerte de María Emilia Cornejo, se dé una noticia de esta índole. Pero mis palabras casi exactas, sobre una entrevista que yo suponía off the record fueron: "Puede ser… todo es posible en la literatura, pero me sorprende mucho de Elqui Burgos –a quien conozco y respeto– aunque no me sorprende de José Rosas", a quien no conozco, y de quien he sabido sólo por su poesía, y eventualmente, por las cartas que se entrecruzaba con su hermano en La República. Le dí algunos nombres a Cabanillas de posibles entrevistados, números de teléfono y datos, y posteriormente le insistí que no podía decir nada hasta leer el texto. Y resulta que ahora salgo diciendo "algo" en Caretas, totalmente fuera de contexto. En fin, ya había olvidado, que a los coleguitas, sobre todo a los que comienzan, nunca hay que tenerles confianza. Y menos si escriben en el mismo medio que tú.

Al margen de este impasse –que apenas si me sube la presión– lo importante aquí es el asunto de María Emilia Cornejo y los famosos tres poemas de los que habla Rosas Ribeyro. Leí el texto completo del artículo y el comentario breve de Hildebrando Pérez en el blog de Paolo de Lima, y en realidad aquí lo que falta es la voz de Elqui Burgos.

Rosas Ribeyro va argumentando poco a poco y con citas de los poetas encuestados por Intermezzo Tropical en el número anterior, que casi la totalidad de la poesía de Cornejo publicada en "En medio del camino recorrido" no vale casi nada. Y dice, a su vez, no que él y Elqui Burgos hayan "pulido ligeramente", o modificado la puntuación de los poemas que Cornejo publicó en la Revista Eros, sino que literalmente "los construyeron" de versos desarticulados. Hildebrando Pérez ha hecho un pase de torero, y un quite, y no nos queda nada certero al respecto. ¿Cuál es la voz que falta? Pues la de Elqui Burgos para poder saber, a ciencia cierta, qué tipo de modificaciones realizaron sobre esos poemas.

Obviamente lo importante aquí es que se trata de tres poemas emblemáticos para la poesía escrita por mujeres en América Latina. Tres poemas potentes que, con un cierto tono naif, se convirtieron en un símbolo para muchas escritoras y estudiantes durante finales de los 80 y la década del 90, desde que se publicó la primera versión del libro que editó Flora Tristán (en 1989). Antes, durante la década del 80, en las aulas sanmarquinas por lo menos, los poemas no eran conocidos sino de oídas, o quizás por re-ediciones en gacetillas a mimeógrafo, incluso a pesar de haber sido incluidos en la antología de Escobar.

A todo esto el artículo de Rosas Ribeyro es aparentemente bastante respetuoso: lo que dicen es que ellos querían, de alguna manera, "homenajear" a esa extraña muchacha que se había suicidado a los 23 años. Lo que no queda claro es, de qué manera, obtuvieron esos poemas. Rosas Ribeyro sólo dice: "no existen auténticos originales de los tres poemas de Eros, lo que Rupay recibió fueron hojas mecanografiadas por mí y Elqui Burgos […] los tres poemas famosos son montajes de versos extraídos de distintos apuntes, son estructuras que María Emilia Cornejo no realizó ella misma". ¿Pero y de dónde obtuvieron ellos esos poemas, o versos desarticulados, que luego convirtieron en poemas?, ¿de hojas mecanografiadas del taller de poesía de San Marcos? Rosas Ribeyro sostiene: ""Soy la muchacha mala de la historia", "Como tú lo estableciste" y "Tímida y avergonzada" son el resultado de un trabajo de montaje y construcción que en 1973 hicimos al alimón Elqui Burgos y yo en base a los textos que nos alcanzó Hildebrando Pérez un año después de la muerte de María Emilia Cornejo". Y termina insistiendo que se trataba de "apuntes desordenados, dislocados" que ellos convirtieron en poemas "redondos".

Que yo recuerde de mi asistencia al taller durante la década del 80, los alumnos llevábamos poemas que luego se distribuían en copias mimeografiadas. El poderoro "stencil" de los años 80. Así que todos teníamos una copia en la mano cuando alguien leía su poema: era la manera más fácil de comentarlo (léase, destrozarlo). Por lo tanto, ¿eran poemas desarticulados o eran "versos de distintos apuntes"?, ¿ysi eran versos de distintos apuntes, éstos fueron entregados, a Hildebrando Pérez por María Emilia, y él con qué propósito se los entregó a Rosas Ribeyro y a Burgos? Si hubiera sido con el propósito de difundir la obra de María Emilia entre los jóvenes poetas de esos años, pues lógicamente se entregaron precisamente versiones para un taller, no apuntes desarticulados o dislocados, versiones en mimeógrafo de textos armados.

En fin, en todo caso, lo que importa acá es que finalmente el texto de Rosas Ribeyro lo que hace es apuntalar el mito, con su estrategia de ponerlo al descubierto, y de alguna manera extraña y sinuosa, darle nuevamente protagonismo a la escritura de las mujeres.






















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