Ay, el amor
"Cuando se acuestan la razón y el deseo, llueve sobre mojado" dice impunemente el despistado de Fito Paez, mientras Sabina, más ronco que nunca, le hace los coritos repitiendo: "uno y uno son demasiado". En mi caso concreto, la razón y el deseo, prácticamente andan cada quien en su propia estratósfera. Pero sé de algunas personas que puedan calificar a "su otro" en un cuadro de excell y sacar conclusiones luego de una razia entre los inputs y los outputs. En fin… hay de todo en esta viña del señor.
La saturación del tema amoroso, sobre todo este 14 de febrero, da ciertas arcadas racionales. No obstante, "que levente la mano, el que no sufrió por amor". Ay, no sé qué diablos hago escribiendo este post. Pero aquí estamos todos: con nuestros pasados que queremos olvidar, y nuestros recuerdos que nos asaltan por la espalda, y nuestros futuros temblorosos con un ligero tono verde en la línea brumosa del horizonte.
Porque como la tortuga que se lanza hacia la pared creyendo que va a avanzar, en el tema amoroso, una cae, se golpea, se achicharra, y no aprende. Y vuelve a creer contra todo pronóstico.

