Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

April 30, 2008

Plantón

Filed under: Artículos

            

Plantón por la dignidad de la prensa

El lunes a las 10:30 pm un grupo nutrido de estudiantes universitarios, activistas, madres de sectores populares, feministas, gays y gente de a pie se encontraron a la altura del Colegio de Arquitectos, en la avenida San Felipe, frente a las instalaciones de Frecuencia Latina, para protestar contra el programa La Ventana Indiscreta que dirige Cecilia Valenzuela. El plantón fue convocado por varios grupos disímiles y participaron alrededor de unas doscientas cincuenta a trescientas personas. En realidad pocas, para lo que se hubiera podido esperar, pues la indigniación contra el programa crece de manera proporcional al crecimiento de la afección del mismo por el gobierno de Alan García. "Prensa mermelera, el pueblo te repudia" fue uno de los coros más entonados, así como "Queremos ver a la Chichi de la tele/ que bien se vende/ que bien se mueve". Aquí algunas fotos de Giancarlo Tejeda.

            

También se hicieron presentes las mujeres de vaso de leche que están convocando a una marcha el 30 de abril.

                                                 

Así como los familiares y amigos de la poeta que se encuentra aún en prisión Melissa Patiño.

                                                 

                                    La poeta Cecilia Podestá levantando un cartel.

                                                      

April 29, 2008

Quipu - Tercera entrega

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En esta ocasión el joven escritor huancavelicano Juan Osorio Ruiz ha escrito un cuento de recuerdos y melancolía que les ofrecemos como parte del proyecto Quipu. El proyecto saldrá una vez al mes y las bases para participar en la selección las pueden encontrar en Puente Aéreo o en el propio blog de Quipu.

Ripucuchcaniñam ccamña allimlla
Juan Osorio Ruiz

(para leer el cuento completo aquí)

April 25, 2008

Chichi

Filed under: Kolumnas

La conocí hace años cuando ella compartía casa con otra amiga arequipeña y era estudiante de literatura de la Universidad Católica. Algunos colegas la recuerdan como una excelente jefe de práctica e incluso añoran su belleza que se distinguía por su cabello y cierta simpatía. A Chichi le gustaba la literatura y se sentía perfectamente seducida por autores como Alfredo Bryce. Posteriormente leí algunos de sus textos en Caretas, como la entrevista al General Salinas Sedó desde la cárcel que ella, rompiendo con las medidas de seguridad de la recién estrenada dictadura, consiguió. Una vez le hice una entrevista, a mediados de los 90, a propósito del estreno de su programa de televisión, nos tomamos un café y me pareció amable.

¿Qué sucedió con la antigua muchacha que tenía ansias de triunfo y afanes de periodista?, ¿es la televisión y el supuesto éxito mediático un Rey Midas del cinismo, del descaro y la soberbia? Ahora Cecilia Valenzuela no sólo exhibe un estilo insuflado de añagazas, de altanería y arrogancia sino que se considera —con verdadera fe, además— como la absoluta dueña de la verdad, lanzando frases hechas convertidas en clichés para el recuerdo, “verdades duras” que pretenden convencer a los sectores D y E con el mismo estilo que los gamonales arequipeños utilizaban para convencerse a sí mismo de su bondad: asumiendo que el otro, el pongo o el televidente, es un ser que debe de ser tutelado y encaminado por la vida.

Pero el pongaje quedó atrás, Chichi. Hoy un evidente malestar se ha despertado entre sectores de la ciudadanía —que ocupan también un espacio virtual con voz propia— a propósito del “reportaje” de César Hildebrandt Chávez el lunes último en La Ventana Indiscreta. Las personas que no están atentas a los detalles de las noticias vinculadas a Melissa Patiño, la estudiante de San Marcos capturada el 29 de febrero en Tumbes con pruebas deleznables (¡¡lean el auto apertorio!!), podrían haber sido sorprendidos con las “extrañas verdades” que se deslizan en esos videos.

El ex periodista de La Ventana Indiscreta, Marco Sifuentes, ha puesto en evidencia a sus ex colegas mostrando en su blog, uterotv.com, los diversos “errores” de esta historia y dejando claro que, en realidad, este video de un seguimiento de la policía a los presuntos implicados ha sido sospechosamente editado para generar la desconfianza en la opinión pública. El “reportero” además de decir falsedades —como que el conocido militante y periodista Beto Vera era la “pareja sentimental” de Melissa—  no exhibe sino lo ya sabido: que viajaron los siete juntos, que Roque Gonzalez compró los pasajes, que esperaron en la Terminal de Flores, que ella tomaba agua mientras hablaban entre ellos. El verdadero novio de Melissa, Giancarlo Huapaya, también estuvo allí, pero no sale en los videos (qué raro).

Luego del video Cecilia Valenzuela conversa con la agente “Canela”, a quien el diario La Primera, sin mencionar su nombre, signó como la responsable de un grupo operativo de la policía que ha estado infiltrándose en diversas manifestaciones. Lo primero que dice la agente —como lo ha notado Silvio Rendón en su blog— es que "los policías han sido agraviados y abusados por la libertad de expresión y la democracia en la que vivimos actualmente", es decir, gozando de su libertad de expresión y la del programa mencionado, “Canela” se queja de la libertad de expresión y de “esta democracia”. ¿Es ella la anti-sistema, todo no es más que una cantinflada o qué nos pretende insinuar con sus lamentos ante “tanta democracia”?

Recordemos los días en los cuales fueron apresados en Tumbes los “terroristas de cumbres”: el ministro del interior —que aún no sabemos gracias a qué extraña suerte sigue donde está—  era duramente criticado por el Parlamento y por la propia prensa ante su inoperatividad por las compras de los patrulleros y, por su responsabilidad política ante la muerte de tres campesinos en el sur del Perú. De pronto, como por arte de magia surge el pantallazo: un grupo de siete  “presuntos terroristas” es capturado. Qué bonito: toda la ciudadanía, y los embajadores, y los invitados a las cumbres, podemos respirar en paz.

Una ola de represión ante el pánico de que durante “las cumbres” se sucedan actos de protesta que evidencien el desaliento de las clases trabajadoras es el gatillo de esta criminalización de la disidencia (recordemos también las denuncias en Piura, la captura de los ashuar, las amenazas contra Francisco Soberón). Criminalización a la que cierto periodismo, como el que ejerce Valenzuela, se presta perfectamente. Si cualquier peruano es un “terrorista” en potencia porque estamos a favor de que los problemas sociales se resuelvan con equidad entonces, como dice Paco Bardales, “captúreme a mí también, señor ministro”.

(la ilustración es de aquí)

April 20, 2008

Belleza local

Filed under: Kolumnas

Durante la semana pasada han coincidido dos escándalos vinculados con la exposición pública de dos cuerpos humanos. Por cierto se trata de cuerpos hermosos y que no son anónimos. Muy por el contrario. Uno está referido a la película que un empresario neoyorquino ha comprado para preservarla del “visionado” de todo ojo humano (excepto los de él mismo): se trata de la venta del film porno de Marilyn Monroe, en el que, según han declarado los especialistas, se ven quince minutos de sexo oral que prodiga la actriz a un anónimo. La película estuvo en el archivo del FBI (al parecer Edgar Hoover quiso utilizarla contra J.F. Kennedy) y ahora ha sido vendida por un millón y medio de dólares al fan enamorado que, se espera, preservará de la exposición pública las imágenes no tan santas de su diva.

En el Perú, ha sucedido exactamente lo contrario. Una mujer ha sido expuesta en YouTube en varios videos eróticos —que han rebotado en televisión en programa infames— y esto no tendría ninguna importancia si a esa mujer no le hubieran quitado la “corona” de Miss Chiclayo. A Joana Nakano la expulsaron del parnaso de las representantes de la belleza norteña porque, según lo ha declarado el alcalde, con estos videos no está representando las cualidades de las chiclayanas. Ella ha venido a Lima para “luchar por su dignidad” y no por su corona.

Más allá de las responsabilidades que cada quien tiene con sus propios cuerpos y sobre la libertad privada que da uso de ellos, si una mujer o un hombre adultos consienten en grabar un video, una película, un par de fotos, o un álbum completo sobre sí mismos en situaciones sexuales, y estas grabaciones están destinadas sólo a una exposición privada, nadie tendría por qué hacerlas públicas sin el consentimiento expreso de la persona involucrada. Desgraciadamente ya sabemos que, pasados los ardores del romance y manteniendo las huellas de los mismos en manos de revanchistas, celosos, golpeados y resentidos —también se pude conjugar en femenino— es fácil que aparezcan en espacios de exposición pública como youtuve, blogs, páginas de periódicos y canales de televisión que sólo piensan en escandalizar.

No obstante, y más allá de las discusiones sobre exposición pública, la doble moral sexual es alucinante en el caso del veto a Joana Nakano. Para los censores una Miss Chiclayo deberá enseñar “ciertas partes del cuerpo” pero no todo el cuerpo. Podrá poner en exposición pública dorso, torso, ombligo, fragmentos de nalgas y las oleaturias, como diría un poeta cursi, pero jamás podría hacer un desnudo de torso frontal enseñando los senos. Enseñar casi todo la convierte en la representante máxima de la belleza chiclayana, enseñar todo en un ser abyecto que debe ser inmediatamente censurado en nombre de la moral y las buenas costumbres. Mostrar los senos con triángulos de tela tapando el pezón la convierten en un cuerpazo digno de representar la belleza del Perú, liberarlos del triangulito en una mujer obscena. Roland Barthes sostenía que la cultura erotizaba al máximo un cuerpo ligeramente tapado que uno totalmente desnudo. En ese sentido, más perversión hay en el cuerpo semidesnudo que en el desnudo total.

¿Es verdaderamente digno de un orgullo local que una mujer sea evaluada por la longitud de sus piernas y por la huella voluminosa que pueda percibirse debajo de su escote? En fin, sé que me llamaran feminista fea y de bigote, no obstante prefiero en este punto volver sobre el casi olvidado tema de los concursos de belleza como una estrategia más de objetivación del cuerpo femenino. Y eso no significa que esté en contra de los desnudos frontales: muy por el contrario, que el mundo se lleno de ellos, bienvenidos sean y a la manera de Spencer Tunick. Estoy en contra de la idea occidental de un parámetro de belleza para calificar a un grupo de mujeres jóvenes como “representativas” de lo bello nacional y la objetivación de las mismas en un estándar corporal empaquetable.

Arriba: foto de Spencer Tunick. Ay… ¿cuándo vendrá al Perú?

April 18, 2008

La Mujer: una introducción

Filed under: Olor a tinta

Cuando Simone de Beauvoir pretendía hacer una investigación exhaustiva desde la metodología de la filosofía fenomenológica de Husserl, aún no era feminista. Su feminismo se fue decantando con los años, poco a poco, luego de que ella misma escribiera su obra cumbre: El segundo sexo. Fue precisamente su compañero vital e intelectual, Jean Paul Sartre, quien le aconsejó tamaña empresa, ante el desasosiego de la postguerra, y la frustración de haber iniciado una novela sobre la mujer que no lograba estructurar. Por eso mismo ella decidió adentrarse en los pocos estudios sobre el tema que habían a la fecha y en 1946 inicia un ensayo sobre los mitos que los hombres han ido creando para darle sentido al “eterno femenino”. Es así que se genera este gran libro, el más polémico que se haya escrito sobre el tema de la mujer y que durante las dos primeras semanas, en mayo de 1949, vendió veinte mil ejemplares.

¿Por qué el éxito, incluso, pasados más de cincuenta años? Porque se trata del primer libro que da la buena nueva: la anatomía no es nuestro destino, como señalaba Freud, porque ser mujer no es una condición innata, sino absolutamente cultural: “No se nace mujer: se llega a serlo. Ningún destino biológico, psíquico o económico define la figura que reviste en la sociedad la hembra humana; es el conjunto de la civilización el que elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica de femenino” (p. 207). Esta frase es una liberación a la opresión.

La autora no parte de una propuesta feminista a priori, sino que indaga en todos los aspectos de la mujer para poder plantearse una cercanía al fenómeno: su fisiología, la diferencia entre el nacimiento de una niña y de un niño, la menstruación, el embarazo y el parto, así como la menarquia y el deterioro de la vejez. Pero también investiga en la construcción de la feminidad como una propuesta cultural y no biológica. Precisamente en la fuente de los terrores que el hombre ha organizado alrededor del misterio el cuerpo femenino.   

Sobre todo, y este es el punto más polémico y vigente de todo el libro, explica de qué manera el hombre se ha constituido como el UNO y centro de las leyes, del conocimiento, de la ciencia, del imaginario, en buena cuenta, el único sujeto del universo. “La mujer se determina y se diferencia en relación con el hombre, y no éste con relación a ella; la mujer es lo inesencial frente a lo esencial. El es el Sujeto, él es el Absoluto; ella es lo Otro” […] La fuente de todos los terrores radica en que, en lo Otro, y más allá de toda anexión, subsiste la alteridad” (p.172).

Precisamente esa alteridad que llevo a Freud a preguntarse: ¿qué quiere la mujer? Y a contestar con un misterio: la mujer es el continente negro. Esa misma alteridad que, aún hoy, provoca miedo, rechazo, pavor, y permite que, a pesar del tiempo transcurrido, se siga pensando en la mujer “como el ser al que es necesario incluir” cuando, en realidad, como ya lo sospechaba Beauvoir, la mujer es plausible de ser un paradigma.

En el funeral de Simone de Beauvoir, otra gran feminista francesa, Elisabeth Badinter, gritó al cortejo de diez mil mujeres, “¡¡le deben todo!!”. En verdad, a esta mujer y brillante filósofa, le debemos por lo menos el extraño y estimulante descubrimiento de ver un aspecto del mundo que antes nos hería y ahora nos reta.

Simona de Beauvoir. El segundo sexo. Con prólogo de María Moreno. Buenos Aires: Sudamericana, 1999. 725 pp.

April 17, 2008

La mujer y los espacios arquitectónicos

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Versión tradicional y moderna de una mujer escribiendo. Nótese que la primera lo hace en la casa (espacio privado), la segunda en un café (espacio público), totalmente absorvida por la escritura.

Entrevista de Jennifer Thorndike.

Incluyo esta entrevista que me hiciera Jennifer Thorndike en esta página pues, sin querer queriendo, reflexiono sobre el tema del espacio y la escritura de mujeres, mucho mejor que si hubiera escrito un texto al respecto. Lo que, una vez más me confirma, que no hay como "pensar en público". Una versión de la entrevista ha sido publicada en Ekovoces.

1) ¿Cuáles han sido los espacios de escritura de la mujer?

Los espacios de escritura de la mujer durante el pasado han sido los espacios escondidos: el famoso desván que aparece en la novela de Charlotte Bronte, "Jane Eyre"; el "cuartito de los trebejos" como diría Borka Sattler, pero también sitios insólitos como el walking closet, por ejemplo, donde a veces Blanca Varela se escondía para pasar en limpio sus poemas. Personalmente, durante un breve tiempo, escribí muchas noches en el techo de mi casa: mi madre compartía conmigo el cuarto y el traqueteo de la máquina de escribir la despertaba. Así que me pasaba con una silla y un banquito a la azotea, nada romántica y con un frío que calaba los huesos, para escribir mis artículos (no era nada poético tampoco, escribía para ganarme la vida).

2) ¿Cómo fue determinado que el espacio privado fuera de la mujer mientras que el público fuera del hombre? ¿Crees que la mujer ha tenido un avance significativo en su inclusión dentro del espacio público?

El mundo público, que es el mundo de la polis, pertenece por antonomasia al patriarca: al ciudadano en Grecia y Roma. El resto eran mujeres, esclavos y niños: no ciudadanos. El mundo de ellos estaba encerrado en las paredes de la casa y posteriormente del centro productivo, artesanal o industrial (fábrica). Por supuesto que la mujer ha dado un salto espectacular en su proceso de adquirir ciudadanía y con el trabajo de la mujer en la calle, pues se pasó a otro tipo de registro de su presencia. Recuerda que una mujer entra a la universidad en el Perú recién en 1908, antes sólo podían ser autodidactas: no estaba pensado el espacio público del trabajo y el poder para ellas. A finales del siglo XIX un grupo de mujeres que no podían ir a la universidad, pero que eran letradas y leídas, forman un espacio nuevo y, como dirían los angloparlantes, "in between" entre lo privado y lo público: las veladas literarias. Reuniones en salones de la burguesía que convocaban a hombres y mujeres para discutir de literatura pero también de política. Cuando Clorinda Matto de Turner pasa a dirigir una revista, muy pero muy pública, la acusan de pornógrafa –¡imagínate a la severa señora Matto de Turner en esos trances!– y le incendian la imprenta, excolulgación de por medio. Entomces tiene que huir a Argentina. Durante finales del s. XIX una mujer que ejercía poder en el mundo público era muy peligrosa.

3) ¿El ambiente doméstico (privado) influyó en la escritura de las primeras mujeres escritoras?

Yo creo que si. Sobre todo, en las mujeres que reflexionan sobre su propia condición. Por ejemplo, en el poema Casa de Cuervos de Blanca Varela ella compara al cuerpo de la madre que da a luz con una casa que se abre: el hijo que emerge es como una aparición por la ventana. Pero a su vez en esta poesía, como en la posterior, la ciudad aparece como protagonista (femenina). Hay muchas referencias a la ciudad: las calles de Lima están muy presentes en la escritura femenina del s. XX. Pero no son unas calles "enteramente públicas" sino que se organizan como espacios donde el yo poético logra presentar una relación entre el cuerpo de la mujer y la ciudad como lugar de pertenencia. "Lima es como yo, una utopía de mujer" dice Carmen Ollé, por ejemplo. Pero una cosa que no he visto, como sí se puede ver en otros países, es a mujeres escribiendo en espacios públicos –en cafés, en parques, en bibliotecas– totalmente concentradas en su trabajo y sin importarles lo que piensan de ellas. Esa sensación es maravillosa.

4) Según tu experiencia como escritora ¿cómo debería ser o qué debería tener el espacio ideal para escribir?

No hay espacio ideal para escribir: una escribe porque tiene la necesidad imperiosa de hacerlo en donde sea: yo he escrito hasta en los micros, en el avión, en los buses interprovinciales, mientras el profesor dictaba su clase. He buscado explícitamente tener en mi casa un lugar para escribir, y jamás escribía allí. También me ha pasado lo contrario: que he hecho mi tarea. Creo que lo necesario es un espacio de trabajo que separe el espacio de relajamiento, de diversión, familiar, del espacio de la escritura que es de "labor". Pero ni siquiera cumplo con esa idea: mi computadora está al costado de la TV, mil veces escribo mientras mi hija ve animes a todo volumen.

5) Virginia Woolf habla de que la mujer debería tener un "cuarto para ella" ¿qué opinas de esta afirmación? ¿Por qué crees que Virginia planteó este tema? ¿Tiene vigencia hasta ahora?

El tema del "cuarto propio" es una alegoría que está vinculado con una necesidad imperiosa para poder producir literatura, conocimiento, pensamiento: se requiere de materialidad para hacerlo. Se requiere de un "espacio" geográfico, social y simbólico. Woolf reclamaba un cuarto propio en la casa –donde la mujer generalmente vagabundea entre el cuarto de los niños, el dormitorio principal, la cocina y el comedor– y una renta propia. Es decir: sin espacio y sin independencia económica es muy difícil que una mujer se dedique a la escritura. Pero hay muchas que, a pesar de todo, lo han logrado.

6) Hay un hecho muy curioso en la novela "Como agua para chocolate" de Laura Esquivel: Ella sitúa a su protagonista en la cocina, que era - y sigue siendo - un espacio designado a la mujer por el hombre para ponerle límite y aislarla de su mundo. Irónicamente, ella encuentra libertad dentro de este espacio. ¿Crees que la mujer puede encontrar libertad - en este caso, para escribir - dentro de los espacios que le ha designado el sistema patriarcal? ¿Crees que ahora la mujer ha logrado escapar de ellos y ha encontrado un espacio propio?

Parecería extraño pensar que la casa tradicional, como la imaginan todavía algunos, es una marca del patriarcado: esas casas que tienen la biblioteca a la entrada, donde el señor burgués podía ingresar y cerrar la puerta para que nadie lo moleste. Y luego los dormitorios en el segundo piso, donde el único espacio que podía tener una mujer era el cuarto de la costura y del planchado. Pero así ha sido. Y por supuesto que el espacio de las mujeres ha sido el de la cocina y el de la lavandería (que están juntos siempre). Un espacio donde las mujeres de la casa se reunen para laborar con las manos, y mientras tanto, conversar o chismear o dejar que la mente se escape. Ese espacio al cual el señor burgués no entraba era un dominio femenino. Las cosas hoy han cambiado radicalmente: a la cocina ahora también entran los hombres, y las mujeres no se reunen en ella: generalmente la cocina se vuelve un espacio solitario donde hay que hacer todo rápido y ordenadamente. La mujer ha establecido otros límites, y en su propia casa, a pesar de todo, puede escoger un espacio para su trabajo personal: sea este costura o lectura o computadora. Pero siento que aún le falta mucho por recorrer, pues a pesar de todas las liberaciones (sexuales, sociales, simbólicas) la mujer aún pospone su propio deseo por el deseo de los demás. Y si una mujer quiere escribir a medianoche, lo pensará dos veces antes de hacer ruido y despertar al marido, al hijo, o al gato. Esa liberación muy personal tiene que comenzar ahora por el espacio más propio: adentro de una misma.

April 10, 2008

Soy anti-sistema

Filed under: Kolumnas

En 1983 cuando ingresé a la UNMSM todos los estudiantes eran de izquierda. En ese microclima político, ¿qué significaba para mí ser de izquierda como lo era y lo soy? Pues una gran contradicción porque, de alguna manera, no comulgaba con muchas de las formas como se entendía la vivencia de una política activa, y a su vez, las instituciones democráticas de la universidad estaban copadas por los grupos políticos más radicales. Vivir en San Marcos, estudiar en sus aulas, amar en sus pasadizos, corear en sus patios, y sobre todo, pensar y meditar en sus bibliotecas, implicaba asumir una realidad fragmentada, conflictiva, tensa de lucha diaria, en la que generalmente no se entendía porque una pequeña burguesa como yo —y como muchas de mis compañeras y colegas— escribíamos poesía dedicada a la exploración de la identidad femenina.

Lo que me quedó en ese entonces, como parte de una militancia extraña, disfuncional y solitaria, fue abocarme a los temas culturales y, sobre todo, al feminismo incluso fuera del feminismo institucional oenegeísta. Así me convertí en una loba esteparia y activista de lo que Richard Rorty llamaría “la izquierda cultural”. Obviamente mis pensamientos y discusiones se centraban en la desigualdad social, en las posibilidades inéditas de las rondas campesinas de Cajamarca, o en la necesidad de un pensamiento crítico forjado desde las canteras del análisis del discurso que, de alguna forma, lo promocionaban los más lúcidos de mis profesores —Antonio Cornejo Polar, Raúl Bueno— y, por supuesto, mis conversaciones intensas con mi padre.

Eran días oscuros, en que asumirse de izquierda era distinguirse de los grupos radicales que perseguían estrategias de una violencia no justificada, y a su vez, para las otras miradas, homogenizarse a una manera pueril de entender los grandes retos del pensamiento contra-hegemónico. En otras palabras: si para mis compañeros de la UNMSM era una poeta-erótica-decadente, para los otros de la Universidad de Lima—donde estudiaba derecho— era simplemente un “gorgojo rojo”.

Hoy, luego del debacle de las fuerzas políticas de izquierda en las últimas elecciones, una derrota que debe de asumirse en todo su severidad, debe de tenerse también en consideración algo que de alguna manera lo ha sugerido Martín Tanaka en su blog, Virtú e fortuna, y se trataría de la gran influencia que esta “izquierda intelectual” ha tenido no sólo en los diagnósticos sobre la realidad peruana desde las ciencias sociales, sino sobre todo, en la institucionalización de los derechos humanos y de imponer una agenda política en las diversas coyunturas, tanto nacionales, como locales. Lo que sostiene Tanaka es que esta adjetivación denigratoria de “caviar” —como grito de guerra de cierta derecha obtusa y de cierto aprismo hiper-populista— no es otra cosa que la pretensión de descalificar a esta izquierda con poder pero sin votos.

Pero, desde nuestra óptica la pregunta sería, ¿por qué esta fuerza del pensamiento de izquierda no ha sido refrendada por un movimiento político de bases?, ¿por qué luego de las movilizaciones del año 2000 contra la dictadura, de la Marcha de los Cuatro Suyos, entre otras, estos movimientos no han logrado cohesionar una hegemonía que pudiera haber liderado un frente con mayor consistencia? Ahhhh… las grandes preguntas celestes, como diría el poeta. En todo caso, es cierto que hoy no hay un tejido social como en los años 80 y que, además, toda disidencia está siendo criminalizada. No es poco que un presidente de la república salga a la prensa con un artículo que, en tres oportunidades, configure el famoso “falso dilema” que acorrala todo disenso: o estás de acuerdo en todos sus término con el TLC, y las Cumbres, y el comercio con China (ay, el Tibet) o eres un perro del hortelano. 

Esta actitud maniquea lo que hace es seguir operando bajo la lógica del autoritarismo, del patronazgo, de una democracia débil y lábil que, si configura lo que hoy se llamaría “el sistema” no nos deja otra opción que, gritar a boca llena, yo soy anti-sistema porque, precisamente, creo en una democracia poderosa e institucionalizada, en espacios donde podamos debatir las ideas sin argumentos ad-hominem, en diálogos que respeten el derecho del otro y que no lo desechen a través de tácticas de basurización simbólica. Y todo esto, porque precisamente, soy de izquierda.

April 8, 2008

Liberen a Melissa Patiño

April 4, 2008

La mente de Jesús Sosa

Filed under: Kolumnas

“Más tarde Jesús Sosa llegaría a otra conclusión: era preferible liquidar a los terroristas detenidos. Era un razonamiento práctico y no un sentimiento de odio” esta es una de las frases más contundentes que Ricardo Uceda ha escrito sobre el principal informante de su libro, Muerte en el Pentagonito, el suboficial Jesús Magno Sosa Saavedra, alias Kerosene. Quizás éste sea el mejor momento para una captura de tal índole, pues se trataría de un testimonio de primer orden para tomar en consideración en el juicio de Alberto Fujimori, y a pesar de que hay más de uno que ha levantado la ceja con suspicacia, la captura es un hecho y como opinión pública debemos enfrentarnos al razonamiento de personajes como Sosa.

Por eso, esta presencia pone sobre el tapete, de forma mucho más contunden incluso que la de Santiago Martín Rivas, una manera de entender la relación con la alteridad desde un discurso absoluto, autoritario y casi autista, desde una idea de cohesión nacional que debe poner afuera, no sólo al peligroso, sino sobre todo, al que es considerado literalmente una basura: el terrorista, el indígena, el campesino, y del otro lado, el militar, el policía, la represión. Este proceso complejo, que vendría a ser un acto de basurización simbólica del otro, lo que hace es conferir a un ser humano el status de desecho. Dentro de esta lógica, el terruco o sospechoso, no sólo es evacuable, sino que debe serlo, en tanto que su “afuera” implicaría el funcionamiento mismo del sistema.

En la oración mencionada, el énfasis de Uceda para describir el accionar de Sosa radica, precisamente, en la razón instrumental que lo guía: no se trata de odio, es simplemente un procedimiento. Un procedimiento que, de alguna manera, se asemeja a aquellos procedimientos que los nazis pusieron en ejecución en la mira de la “solución final”. No se trata de acciones particulares producto de momentos de extrema tensión, argumento generalmente usado para calificar a esos hechos como “excesos” y exculpar a los militares o policías; más bien se trata de una suerte de política instaurada a través de un discurso militar coherente —el discurso de la guerra sucia o “conflicto de baja intensidad” como lo ha denominado Umberto Jara— que organiza una maquinaria simbólica que le da razones concretas a las prácticas asesinas sistemáticas.

Esta maquinaria corre y funciona a través de toda una suerte de signos, evidentes o solapados, pero básicamente desde la permisibilidad de los comandos ante su propia incapacidad de controlar a la subversión. Por esto mismo Sosa consideraba que el presidente Fernando Belaúnde, al felicitar a la comunidad de Huaychao por ejecutar a siete senderistas, les estaba enviando un mensaje claro a los militares de la zona “así se defendía la democracia”.

El grave problema que diferencia estos años de violencia política en el Perú en relación con acontecimientos similares vividos en países como Argentina, Chile o Guatemala, es que, en nuestro caso, todos estos crímenes no alimentaron solamente la noción de “patria” sino la de “democracia”. La defensa de la democracia se convierte en la razón de la tortura y el asesinato; éstos no son delitos sino, por el contrario, pruebas de un sacrificio, tareas superiores que sólo pueden ser llevadas a cabo por aquéllos que deciden sacrificarse por la patria.

Esto nos lo recuerda Uceda : “según Sosa su rol en las ejecuciones se debía a una serie de atributos ajenos a la crueldad. Sobre todo, podía resistir la tensión que implicaba matar a alguien y hacerse responsable de los enojosos aspectos administrativos ¿Era por ello un hombre normal o simplemente mejor dotado para ciertas tareas militares? Una cosa era evidente: al actuar tuvo la protección psicológica del sistema de valores militares: disciplina absoluta para acatar la orden del comando de destruir a un enemigo de la patria. […] Al mismo tiempo, en su cabeza adecuaba sus acciones al sentimiento cristiano del que se sentía devoto. “Yo no creo que Dios apoye a estos terrucos de mierda” se decía, razonando seriamente […] Era una tarea sacrificada y peligrosa en la que sentía el apoyo no sólo del Ejército. También Dios lo ayudaba y le daba fuerzas y perdón”.

La extensa cita del libro de Uceda, que es indispensable recordar hoy, demuestra que la construcción de la propia heroicidad, del sacrificio frente a una tarea onerosa como asesinar “por necesidad”, se convierte en el espacio donde valores militares y valores cristianos se dan la mano para organizar mejor un discurso autoritario en el cual el “terruco” pierde su condición de ser humano para pasar a ser apenas un resto.

April 1, 2008

Poemas de Melissa Patiño escritos en la cárcel

Día 4

Mi nueva vida me ha llevado a latir en forma de embrión o de mundo. Tengo una interconexión con el embrión de cada ser humano. Vi todos los corazones de los embriones. Los sentí latir al ritmo de mi método y he tenido que entrar en crisis porque no supe que más hacer.

Mi nueva vida me dio su hombro robusto y me mostró su torso flácido. Me consoló al mostrarme su rostro y en él mas corazones inflamados y en ellos miles de rostros sudorosos, disparejos. Y en ellos el mío tan distinto a mi anterior vida recostado en el hombro de la nueva.

Mi nueva vida me ha sentado frente a ella, me ha nombrado con decoros guardiana del latir. ¿Me lo merezco? ¿Cómo mi minúsculo latir puede latirse para cuidar a otros?  Cuidar el ritmo del latir y su espectáculo de apasionamiento. Cuidar la regularidad del latir y los cardiacos sentimientos de culpa. ¿Quién es culpable? “ama a los otros como a ti misma”. Cerré los ojos y vi al mundo como un embrión apunto de abortar.

Día 5

Siempre es una sorpresa los cambios a los que me conduce mi nueva vida. Siempre tan coqueta como una muchacha de veinte años que es culpable de cuidar el latir. Siempre tan sabia como una muchacha de veinte días de encierro corriendo para no creerse nada.

Mi nueva vida me prepara algo grande, lo sé. Me pretende liberar de los temores y de los sabios consejos de las paredes. Me recuerda mi amnesia obligatoria para la sumisión. Mi nueva vida me ha envejecido rápidamente porque me ha cansado. ¿Luego del día cinco podré descansar?

No puedo sentirme apenada al lado de mi nueva vida, aunque sigo entrando en crisis, las lágrimas están para desinflamar mis mejillas.

Hoy mi novísima vida ha encargado desfallecimiento con una melodía que ha besado mi frente y se ha acostado conmigo a contar latidos. Esta nocturnidad revisaré algunos corazones antes de dormir.

Día 6

Hoy he despertado con el rostro iluminado de polvo. Es un día que promete aire inédito. Mi nueva vida quitó las sábanas de un tirón, me sacudió la cara y me tocó el cuerpo para ejercitarlo. Fue corriendo a traer el desayuno que ordenó en la recepción de la prisión; café, jugo de papaya y huevos revueltos.

Iremos a visitar a tu padre, me ha dicho, y mis ojos se han roto; hace mucho que no sé como ubicarlo. Hace mucho que mi padre se olvidó de mis ojos –ahora rotos y sucios-, ¿cómo es que lo encontraremos? El está esperándonos. Hoy es día de visita. 






















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