Soy anti-sistema
En 1983 cuando ingresé a la UNMSM todos los estudiantes eran de izquierda. En ese microclima político, ¿qué significaba para mí ser de izquierda como lo era y lo soy? Pues una gran contradicción porque, de alguna manera, no comulgaba con muchas de las formas como se entendía la vivencia de una política activa, y a su vez, las instituciones democráticas de la universidad estaban copadas por los grupos políticos más radicales. Vivir en San Marcos, estudiar en sus aulas, amar en sus pasadizos, corear en sus patios, y sobre todo, pensar y meditar en sus bibliotecas, implicaba asumir una realidad fragmentada, conflictiva, tensa de lucha diaria, en la que generalmente no se entendía porque una pequeña burguesa como yo —y como muchas de mis compañeras y colegas— escribíamos poesía dedicada a la exploración de la identidad femenina.
Lo que me quedó en ese entonces, como parte de una militancia extraña, disfuncional y solitaria, fue abocarme a los temas culturales y, sobre todo, al feminismo incluso fuera del feminismo institucional oenegeísta. Así me convertí en una loba esteparia y activista de lo que Richard Rorty llamaría “la izquierda cultural”. Obviamente mis pensamientos y discusiones se centraban en la desigualdad social, en las posibilidades inéditas de las rondas campesinas de Cajamarca, o en la necesidad de un pensamiento crítico forjado desde las canteras del análisis del discurso que, de alguna forma, lo promocionaban los más lúcidos de mis profesores —Antonio Cornejo Polar, Raúl Bueno— y, por supuesto, mis conversaciones intensas con mi padre.
Eran días oscuros, en que asumirse de izquierda era distinguirse de los grupos radicales que perseguían estrategias de una violencia no justificada, y a su vez, para las otras miradas, homogenizarse a una manera pueril de entender los grandes retos del pensamiento contra-hegemónico. En otras palabras: si para mis compañeros de la UNMSM era una poeta-erótica-decadente, para los otros de la Universidad de Lima—donde estudiaba derecho— era simplemente un “gorgojo rojo”.
Hoy, luego del debacle de las fuerzas políticas de izquierda en las últimas elecciones, una derrota que debe de asumirse en todo su severidad, debe de tenerse también en consideración algo que de alguna manera lo ha sugerido Martín Tanaka en su blog, Virtú e fortuna, y se trataría de la gran influencia que esta “izquierda intelectual” ha tenido no sólo en los diagnósticos sobre la realidad peruana desde las ciencias sociales, sino sobre todo, en la institucionalización de los derechos humanos y de imponer una agenda política en las diversas coyunturas, tanto nacionales, como locales. Lo que sostiene Tanaka es que esta adjetivación denigratoria de “caviar” —como grito de guerra de cierta derecha obtusa y de cierto aprismo hiper-populista— no es otra cosa que la pretensión de descalificar a esta izquierda con poder pero sin votos.
Pero, desde nuestra óptica la pregunta sería, ¿por qué esta fuerza del pensamiento de izquierda no ha sido refrendada por un movimiento político de bases?, ¿por qué luego de las movilizaciones del año 2000 contra la dictadura, de la Marcha de los Cuatro Suyos, entre otras, estos movimientos no han logrado cohesionar una hegemonía que pudiera haber liderado un frente con mayor consistencia? Ahhhh… las grandes preguntas celestes, como diría el poeta. En todo caso, es cierto que hoy no hay un tejido social como en los años 80 y que, además, toda disidencia está siendo criminalizada. No es poco que un presidente de la república salga a la prensa con un artículo que, en tres oportunidades, configure el famoso “falso dilema” que acorrala todo disenso: o estás de acuerdo en todos sus término con el TLC, y las Cumbres, y el comercio con China (ay, el Tibet) o eres un perro del hortelano.
Esta actitud maniquea lo que hace es seguir operando bajo la lógica del autoritarismo, del patronazgo, de una democracia débil y lábil que, si configura lo que hoy se llamaría “el sistema” no nos deja otra opción que, gritar a boca llena, yo soy anti-sistema porque, precisamente, creo en una democracia poderosa e institucionalizada, en espacios donde podamos debatir las ideas sin argumentos ad-hominem, en diálogos que respeten el derecho del otro y que no lo desechen a través de tácticas de basurización simbólica. Y todo esto, porque precisamente, soy de izquierda.

Hola, Rocío:
Estoy de acuerdo con que el adjetivo / sustantivo “caviar” es usado como una manera fácil de descalificar y de negarse al debate. Mi problema con esa palabra es que es utilizada para colocar en un mismo bloque posturas políticas totalmente diversas que tienen en común la defensa de las instituciones democráticas y los derechos humanos. Con ese criterio, hasta Vargas Llosa sería un “caviar”.
Ahora bien, cada vez me reafirmo más en que tiene que discutirse seriamente cuál es el aporte de la izquierda en nuestros días. A mí, sinceramente, me parece que la “izquierda” tal como se entendía en los 80, no posee mayor utilidad y no hace sino empeñarse en contradecir las evidencias. De allí su fracaso y su aislamiento.
En primer lugar, el maniqueísmo al cual haces referencia (y que me parece un diagnóstico correcto de la situación actual) es el mismo al que recurría la izquierda en los ochenta. La intolerancia era tan ostensible como lo es hoy con el régimen de Alan García.
Otro error notorio: querer hacer política en contra de los intereses de las “bases”. Este, creo, ha sido y es su principal error. Se trata de un problema de diagnóstico y, desafortunadamente, encuentro a diario que se comete el mismo error incluso en un nivel académico. Hay un concepto errado de ideología, por ejemplo, que ha hecho y hace mucho daño y que consiste en insistir en la tesis de que la gente se equivoca y se plantea creencias que van en contra de sus propios intereses. No ver la funcionalidad de las creencias, no entender a qué racionalidad responden, resulta produciendo diagnósticos fallidos. El resultado práctico de este tipo de análisis es llegar a sostener que si la gente no piensa como debe pensar es porque ha sido engatusada. ¿Y si nos ponemos a pensar en la funcionalidad de las creencias y a qué racionalidades responden? Creo que entonces entenderíamos mejor el machismo, por ejemplo, y no lo reduciríamos a una idea equivocada y dañina.
Por otro lado, uno de los aspectos centrales que daba sentido a las propuestas de la izquierda ha sido, en mi opinión, largamente refutado por la evidencia. Me refiero a la oposición al libre mercado. Cada vez es más contundentemente claro que los países que eligen las economías abiertas crecen mientras que los que eligen las economías cerradas fracasan y multiplican la pobreza. No hay ningún país capitalista que se haya empobrecido como tampoco hay ningún país socialista que se haya enriquecido.
¿Creer en el libre mercado me hace “de derecha”? Sinceramente, no me importa, como tampoco me importa que me digan “caviar”. Se trata, nuevamente, de un epíteto descalificatorio, no de un buen argumento. Yo estoy a favor de la libertad de migración, de la reducción y eliminación de las fronteras políticas y de la justicia internacional. Estoy a favor también de que dejen de fastidiar a las comunidades nativas y que los gobiernos locales tengan tanto poder como los gobiernos centrales. El principio fundamental de una sociedad como la imagino debe ser la libertad, no el poder privado ni el poder estatal. Ni lenguas ni religiones oficiales, ni políticas educativas centralistas ni compromisos entre el Estado y los agentes privados. El poder de la gente que fundamenta una democracia constitucional no nace de la concesión de derechos, sino del acceso de las mismas personas a la riqueza y a las instituciones. El gran error del socialismo es, para mí, la visión contraria, es decir, la idea de que el Estado debe compensar las desigualdades a través de decisiones burocráticas.
Ahora bien, la única manera de llevar a cabo las causas en las que creo es mediante la democracia y el capitalismo, que nada tienen que ver con nacionalismos o conservadurismos. Así que, en cierto sentido, tampoco estoy de acuerdo con los TLC pero por una razón muy distinta a la de la izquierda: en mi opinión, los tratados de libre comercio no deberían existir por la sencilla razón de que son innecesarios.
¿Cuál es la evidencia de que el socialismo es mejor que el capitalismo? Yo, sinceramente, no la encuentro. Lo que veo en el pensamiento “de izquierda” actual es una persistente invocación a “lo popular” suponiendo que es bueno en sí mismo. Más allá de ello, no encuentro una alternativa política sensata. Desafortunadamente, este problema no se discute seriamente y, así como la derecha descalifica en bloque a la izquierda, la izquierda tiene la mala costumbre de descalificar como “neoliberales” todas las opciones en favor que concuerdan con el libre comercio. Yo tambien soy antisistema. Pero eso no me hace izquierdista. Saludos.
Comment by Daniel Salas — April 10, 2008 @ 11:35 pm
Muy interesantes Rocío, esto también nos lo hiciste presente en la conferencia que hubo en la Católica el 10 de abril, el jueves, junto a Javier Diez-canseco y Pedro Francke (que se le había ido la olla ). Lo que me interesa que el termino caviar a estado en un entre, entre los de derecha que haces alusión y los de izquierda radical, que dicen que los caviares se dedican a hacer marxismo de café.
Comment by Jean Pierre Leaud — April 11, 2008 @ 10:14 pm
Además está el caso que el autor del discurso “hortelano” es alguien que se autoproclama “de izquierdas”. De hecho llegó así a la presidencia, derechizando a su adversaria, y monopolizando el discurso progresista frente al radicalismo de su otro contendiente.
Ser de izquierdas, para mi, es una estrategia política: autolegitimarse como tal para justificar así cualquier cosa, incluso una política “de derechas”.
Saludos
Comment by Guille — April 13, 2008 @ 10:15 am
Ser de Izquierdas lleva consigo el pensamiento crítico y la realización de acciones solidarias. Las ideas solidarias y pacifistas les resultan “peligrosas” a la derecha y a quienes se han subido al carro del neoliberalismo y el autoritarismo por un mero arribismo. Pero, ser de izquierdas no es más que la manifestación de nuestros derechos constitucionales: libertad de opinión, de pensamiento. Urge la construcción de un estado social, es el poder del pueblo que está en juego y no de los políticos. El pueblo peruano, nosotros y nosotras somos dueños de ese poder que los gobiernos quieren monopolizar y mal ejercelo manteniendo altos índices de pobreza. Ser de izquierdas es criticar la existencia de la pobreza en la sociedad y ofrecer alternativas pacíficas y viables para su eliminación. En las democracias la izquierda y la derecha conviven pacíficamente, dialogan y llegan a acuerdos por el bien de la población. Cuando la democracia es falsa, esto no sucede.
Comment by N. Garay — April 13, 2008 @ 4:09 pm
Pues no hay absolutamente nada en el credo de N. Garay que no corresponda a una postura liberal. Vuelvo a reiterar mi pregunta ¿qué significa y qué utilidad tiene ser “de izquierda” hoy?
Comment by Daniel Salas — April 13, 2008 @ 5:27 pm
Totalmente de acuerdo con parte de tu comentario, Daniel: la izquierda de los 80 fue poderosa a nivel de las bases (en 1983 hubo una gran masa que votó por Barrantes en Lima y otros alcaldes de izquierda en provincias), pero los cuadros no respondieron a la exigencia histórica. Las alianzas, desde el ARI hasta Izquierda Unida fueron estratégicas, pero no de avanzada, no para construir movimiento: luego los líderes se pelearon entre ellos. Y en medio de estas distancias de la izquierda “democrática” apareció Sendero Luminoso “haciendo la revolución”. Y mucho izquierdistas al principio se quedaron pasmados, pues ellos mismos tenían brazos político militares en sus partidos que no “hacían la revolución” como los “enanos maoístas” como era calificado en aquella época el grupúsculo de SL. En la izquierda hubo, entonces, una especie de mala conciencia de no estar tomando las riendas de la historia con la “partera de la misma”. Pero hubo muchas personas –y yo conozco a varias—que estaban convencidas que SL era nada más que un grupo violentista y proponían otras respuestas a una visión sesgada y fundamentalista. Y a esas personas no se les hizo caso por “reformos” u otros adjetivos parecidos. Se erró la mirada: precisamente ha sido SL quien ha destruido el tejido social que alguna vez la izquierda construyo a nivel de las bases y, como dijo Javier Diez Canseco en un seminario la semana pasada en la PUC, hay que revisar la derrota histórica de la izquierda en las últimas elecciones.
En cuanto a la ideología, pues es cierto que muchos de los izquierdistas de ese entonces recurrían a los manualitos de Martha Harnecker antes de revisar otras propuestas mucho más “finas” o complejas de análisis del imaginario; pero me alegra, como lo dije públicamente, que Diez Canseco haya citado a Antonio Gramsci en esa mesa redonda: es un autor al que hay que releer, sobre todo, por sus propuestas sobre hegemonía y subalternidad.
En relación a tu afirmación. “No hay ningún país capitalista que se haya empobrecido como tampoco hay ningún país socialista que se haya enriquecido” pues me parece muy gruesa. No manejo cifras en este instante, pero no creo que la economía de mercado sea la panacea para las soluciones de todas las situaciones económicas. De hecho, la crisis del 2001 en Argentina fue el resultado de seguir a pie juntillas las fórmulas del FMI y eso no lo digo yo, sino Josep Stiglitz. En todo caso, en un mundo de capitalismo tardío y globalizado, donde los sistemas de producción se han complejizado y ampliado de manera exponencial, pues no se puede pensar en economías cerradas, pero sí reguladas desde ciertas políticas públicas que tomen en consideración la desigualdad social. El ejemplo del “óvolo” de las mineras por las sobreganancias del año pasado es contundente: no se puede dejar a los “sobre-ganadores” que de buena fe le regalen un “sencillo” a las regiones y a los lugares desde donde hacen posible su riqueza. Eso no significa que sea un Estado central el que concentre el poder y la toma de decisión —que en la práctica en el Perú lo es— sino una mayor profundización de la democracia a través de la descentralización, por supuesto, no sólo con reparto de billete sino con formación de cuadros regionales.
Para mí personalmente ser de izquierda hoy implica pensar al Perú desde otra perspectiva al pensamiento hegemónico, desde una fe en la sociedad política más que en la sociedad civil, desde un pensar críticamente sobre las formas de desarrollo de la modernidad aquí sin entender su otra cara —la colonialidad del poder, como sostiene Quijano—, poner en cuestionamiento la categoría de desarrollo que es otra manera de imponer modelos acríticamente y sobre todo, plantear una salida a las desigualdades sociales que son, en nuestro país, perversas. También creo que esto no se puede ser viable sólo desde una perspectiva de programa político de gobierno para cinco años. Es otra cosa: hay que tener en consideración nuestras maneras de pensar, nuestros imaginarios, nuestra propia conciencia histórica, nuestras taras como discriminadores y anhelantes de un autoritarismo salvador, en suma, nuestra manera de entendernos como nación .
Comment by Rocio Silva Santisteban — April 14, 2008 @ 11:15 pm
Interesante post, Rocío, e interesante el comentario de Daniel Salas. Discrepo, no obstante, de esta idea: “El principio fundamental de una sociedad como la imagino debe ser la libertad, no el poder privado ni el poder estatal. Ni lenguas ni religiones oficiales, ni políticas educativas centralistas ni compromisos entre el Estado y los agentes privados. El poder de la gente que fundamenta una democracia constitucional no nace de la concesión de derechos, sino del acceso de las mismas personas a la riqueza y a las instituciones. El gran error del socialismo es, para mí, la visión contraria, es decir, la idea de que el Estado debe compensar las desigualdades a través de decisiones burocráticas.” No soy economista, tampoco creo en una sociedad “cerrada”, pero pienso que el término “libertad” (tan en abstracto) no puede ser concebido al margen de la noción de poder. Y, como dice Michel Foucault, todos anhelamos una casilla en el ajedrez del poder. ¿Será posible decir que el principio de una sociedad no es el poder ni estatal ni privado? ¿Podemos liberarnos tan fácilmente de la idea de poder? Descreo de un Estado burocrático, controlador de precios y de raigambre autoritaria; sin embargo, creo que el Estado eficiente debe abocarse a la tarea de ofrecer una educación y una salud de calidad, y estas no pueden dejarse a merced del mercado, que –como un dios— resolverá todos los problemas. ¿Tendrá el mismo acceso a la riqueza y a las instituciones –me pregunto— un campesino del sur del Perú (después del terremoto) y un empresario articulado a una red trasnacional y que vive en la capital? ¿No es tarea del Estado garantizar, en la medida de lo posible, la igualdad de oportunidades, de manera que cada individuo aproveche libremente o no esta posibilidad para su realización personal? ¿Una empresa privada no puede tener un sentido de responsabilidad social y colaborar con el Estado en lo que concierne a la salud y la educación? ¿Dónde está la ética de la solidaridad? El Estado puede ser eficiente y no es sinónimo de burocracia en todos los casos y acercarse a la población dejando que esta elija sus autoridades y gobierne su destino. Lo que sí estoy de acuerdo con Daniel Salas es en la libertad de migración. Me parece absurdo que una persona que respete la ley, no pueda viajar libremente a Estados Unidos o Francia, por ejemplo.
Comment by Camilo Fernández — April 15, 2008 @ 3:44 am
Hola Rocío. Me parece válido que alguien pueda criticar las posturas de izquierda, lo que me parece lamentable es que ese alguien permita comentarios que denigran a terceras personas en su blog, como estos en Puente Aéreo:
Anónimo dijo…
TENGO LA IMPRESIÓN DE QUE TANTO ROCIO SILVA COMO FERNANDO VELAZQUEZ Y MUCHOS OTROS EN SU MISMA SITUACIÓN SE LLAMAN IZQUIERDISTAS POR PURA MELANCOLÍA, POR PERSEVERANCIA. COMO SI SER DE IZQUIERDA FUERA UNA COSA ÍNTIMA, PERSONAL, CUANDO SER DE IZQUIERDA SIGNIFICA ESTAR CON EL PUEBLO, LUCHAR CON EL PUEBLO, NO SER EXCLUSIONISTA NI RACISTA NI PRETENDERSE LA DIVA DE LA PROGRE PEUANA…
SI LO MEDIMOS POR LA PRACTICA Y NO POR EL FUERO INTERNO DE CADA UNO (NADA MÁS SUBJETIVO QUE ESO), EN REALIDAD MUY POCOS PERUANOS PUEDEN LLAMARSE DE IZQUIERDA, ASÍ COMO MUY POCOS PERUANOS PUEDEN LLAMARSE CATÓLICOS SI NO NOS GUÍAMOS POR SU ASISTENCIA A BAILONGOS POR BAUTIZOS, PRIMERA COMUNIÓN O MATRIMONIO. CREO QUE TODAS ESTAS POSICIONES, IZQUIERDA, CATOLICISMO, TIENEN QUE VER CON LA PRÁCTICA CONCRETA, Y EN ESO YO JAMÁS HE VISTO A ROCIÓ SILVA MARCHANDO PERO SÍ QUE SE LE VE EN MUCHOS VERNISAGES Y PRESENTACIONES DE LIBROS DE SU CERRADO CÍRCULO DE AMISTADES INTELECTUALES Y NICE.
martes, abril 15, 2008 1:00:00 PM
Gustavo Faverón Patriau dijo…
En la última intervención hay una confusión interesante: se llama a la izquierda, primero, “ideología”, y luego “postura”. Yo tengo claro que la izquierda no es una ideología, sino, en el mejor de los casos, un espectro de ideologías con ciertos puntos comunes. “Postura”, sin embargo, es, creo, lo que se encuentra con más frecuencia en las izquierdas peruanas: la noción sumamente borrosa y sumamente abstracta que algunos desde hace pocos años quieren resumir con la palabra “antisistema”. Mi problema es que “antisistema” es un término relativo y pasajero, y que con igual facilidad se la ha aplicado a un nacionalista de fintas fascistoides como Ollanta Humala que a un indigenista autoritario como Evo Morales.
martes, abril 15, 2008 2:30:00 PM
Comment by adorno — April 15, 2008 @ 3:08 pm
Pues las personas pueden tener la impresión que tengan. Eso no significa que yo sea lo que el anónimo del blog Puente Aéreo dice: quienes me conocen saben que muy poco asisto a actividades culturales nocturas, excepto conferencias y otros debates en los cuales participo para debatir ideas. Y no asisto básicamente porque dicto clases casi todos los días de la semana de 6 a 9 pm. O sea, soy una trabajadora del músculo cerebral. Y de la lengua y la paciencia. Precisamente lo que comento en el post es que ya no deberíamos utilizar argumentos descalificadores, porque nos la pasamos descalificándonos unos y otros. Y eso es justamente lo que hacen: descalificarme porque según él me creo “la diva de la progre peruana”. Jajaja… Ay, por lo menos es gracioso.
Comment by Rocio Silva Santisteban — April 15, 2008 @ 5:34 pm
muy canchera tu respuesta a Adorno, pero no será que estás muy dispuesta perdonar los errores de tus amigos y muy poco dispuesta a hacer lo mismo con los que te critican? Me pregunto qué hubieras dicho si ese anónimo humillante hubiera sido publicado en otro blog? Te hubieras reído igual?
Comment by carito — April 15, 2008 @ 7:50 pm
Carito, el anónimo humillante, según tus exageradas palabras, fue publicado en otro blog: Puente Aéreo.
Comment by Rocio Silva Santisteban — April 15, 2008 @ 10:47 pm
en realidad ya me tiene cansado Faverón con los comentarios que permite en su blog. Seguro que ese tipo de comentarios insultantes se envían a todos los blogs, pero el único que los publica, con un sentido pervertido de lo democrático, es Gustavo Faverón. Ya basta, no? Se puede estar en desacuerdo con tu izquierdismo glam, pero de ahí a hacer escarnio de tu persona…
Comment by tirifilo zurdo — April 16, 2008 @ 10:30 am
Hacer escarnio de mi persona… ¿me pregunto por qué publico este comment, que además de hacer escarnio de mi persona, de Faveron, de defenderme falsamente, sale con esa vuelta de tuerca a lo “juandiegoflorez” para llamarme “izquierdista glam”? Lo hago porque tiene su gracia, finalmente… su glamour… su toque falsete o su dosis de ingenuidad que aún me llama la atención.
Comment by Rocio Silva Santisteban — April 16, 2008 @ 4:03 pm
A pesar de una sofisticada y sistemática campaña demoledora de todos los medios de información del país contra la izquierda “fracasada” en general, y que, guste a quien le guste y duélale a quien le duela, Ollanta Humala representó en las pasadas elecciones presidenciales. Que el líder del partido nacionalista perdiera por un margen mínimo, ¿por qué te lleva alegremente a coincidir con la miasma de Aldo Mariátegui y hablas de “debacle” de los movimientos de izquierda..?
¿A que “izquierdas” te refieres..?
¿Te refieres a algún patita del barrio que se reclama “izquierdista” y, en rigor, –lo sabes– está en nada..?
Esta “realidad” no significa ninguna “debacle” de los movimientos populares como muchos interesados tratan de hacer creer. Que en una elección eminentemente política (clasista e incluso racial) que la gente de base opte políticamente, clasistamente, e incluso racial, y no lo haga por el líder sindical, gremial, o por este señor que dice “representarlos”, no es ninguna “debacle”.
Contra todos los pronósticos de los ‘think tank’ del barrio y las prédicas calurientas de los cabecillas de las ONG’s capitalinas, los movimientos populares del país, no los grupitos universitarios ni académicos del bar de la vuelta de la esquina, al precio de sus vidas, los vemos con frecuencia defendiendo sus tierras avasalladas, su selva mal barateada, sus ríos contaminados, sus quejas pérfidamente distorsionadas durante interminables décadas de injusticia y confabulación…
¿Y qué hacemos frente a tamaña injusticia..?
- Hacemos muy poco.
Qué el formalismo laboral clasista, usinas y factorías del país, se quedaran rumiando las “tácticas” del anarquismo sindical de mediados del siglo antepasado, y coincidentemente converjan con las polvorientas “teorías” del partido político tradicional, no significa necesariamente que en la actualidad no exista un mar de seres humanos explotados, mancillados, vilipendiados, hambreados, marginados, repudiados, aviesamente ignorados, mar de “cholos” que aspiran cambiar estas injusticias con métodos y caminos distintos a los que tradicionalmente han fracasado: Esa es la IZQUIERDA de mierda que no se quiere reconocer, por eso se la insulta y ofende. Se trata de un vasto grupo de compatriotas malolientes, de manos encallecidas, desdentados, ignorantes, malhablados, que siempre han existido en el país, que siempre han votado por el cambio a pesar de haber sido mil veces traicionados, y que siempre estarán, como lo han estado, para jugarse por el país.
A esa “izquierda” de mierda, tienen que entender los “académicos”, los estudiantes “progres”, los jóvenes de avanzada; a esa izquierda amorfa, muchas veces inexpresiva, hay que asumirla con todas sus imperfecciones, con todo su berrinche, con todas sus limitaciones y taras; ahí, la militancia, los contertulios, los “cuadros”, no son del nivel de José Luis Rodríguez Zapatero ni tampoco del ‘floro’ de la camarada poeta que vive en San isidro, y menos coincide con los modales del líder incomprendido de apellidos de abolengo. Es gente sencilla, históricamente abusada, consuetudinariamente explotada, “cholos” de mierda que arrastran, con justa razón, prejuicios y desconfianzas que debemos entender y ponderar. Pero, –ojo– ese ser tan cuestionado, a la hora de votar y en los momentos más álgidos de nuestra historia, desde la rebeldía de Manco Inca y Tupac Amaru, hasta la batalla de Miraflores y Avelino Cáceres, no ha cometido el desatino y la vendimia vergonzosa que si lo hizo la tres veces coronada Lima virreinal.
Así que los limeños a la hora de juzgar a los “electorados” paupérrimos, no repitamos las “teorías” de quienes así juzgan al Perú profundo.
Terry
Comment by Terry — April 17, 2008 @ 8:47 am
Mucho resentimiento en el post anterior, mucho resentimiento, y además calificaciones que, no entiendo a qué, se organizan desde una violencia de las palabras que finalmente terminan descalificando a un lado y a otro lado. “Esa es la IZQUIERDA de mierda que no se quiere reconocer, por eso se la insulta y ofende.” ¿Y entonces para qué el adjetivo si se está defendiendo a “esa izquierda” que se la insulta y ofende?, ¿los campesinos de la zona de Huancabamba y que frenaron la opresión de Majaz se sienten reconocidos en estas palabras?, ¿los mineros de La Oroya que marcharon a Lima el noviembre del año pasado? Considero que las razones que se esgrimen aquí son falsamente populistas y si bien es cierto que del resentimiento puede salir una energía que luche contra el oprobio, cuando se desgañita en este tipo de “defensas” sólo abona las razones de la derecha más cavernaria.
Comment by Rocio Silva Santisteban — April 17, 2008 @ 9:02 am
Cuando millones de peruanos optan por una posición política que aterra al “establishment” criollo, son llamados “electarados”; es decir, de un plumazo los “desconocen” como una fuerza social válida, y como por un tubo, con la complicidad de muchos “miopes” y “ mudos”, los ubican en la ignominia de la descalificación: “Ustedes cholos de mierda son unas bestias, no saben votar, menos elegir, mejor cállense la boca..”.
Esa muchedumbre amorfa de indios “ignorantes” que tanto derecha como “izquierda” académica no respeta y menos interesa, es la “izquierda de mierda” a la que me refiero. Seguramente de ella no tienes la menor idea de su existencia. No es de extrañar. Esta gente no son los patitas “progres” que trabajan en las páginas editoriales de los diarios de la burguesía: ¿o la clase trabajadora, los desocupados, los campesinos, los menesterosos tienen algún medio que hable por ellos..?
Te cuento que muchos académicos sin querer queriendo también les meten palo por la cabeza, porque hay que escuchar las barrabasadas que se escuchan a los 3 mil quinientos metros sobre el nivel del mar .!
¿Podrías diferenciar tu “crítica” a la izquierda del 1.5 por ciento de la posición lúcida del fascismo de Aldo Mariátegui, obviando, por favor, a los “caviares” que afortunadamente no pasan de moda..?
Ser de izquierda no consiste solamente en decirlo y desaliñarse la indumentaria.
“Al precio de sus vidas, los vemos con frecuencia defendiendo sus tierras avasalladas, su selva mal barateada, sus ríos contaminados, sus quejas pérfidamente distorsionadas durante interminables décadas de injusticia y confabulación…” -dije en el post anterior.
¿Qué se hace frente a tamaña injusticia..? -pregunto.
Y.. nadie escuchaba..
Si quieres aplausos y tiradita de flores con pica-pica y hacer “política” al mismo tiempo, creo que te has equivocado de “profesión”.
Saludos.
Comment by Terry — April 17, 2008 @ 1:11 pm
Terry, ¿Tú me conoces?, ¿eres mi amigo, mi enemigo íntimo, o algo así? ¿de dónde sabes lo que yo conozco y no conozco?, ¿de dónde sacas que no conozco a campesinos o a la izquiera que tu calificas con un “descalificativo”?, ¿sabes la historia completa de mi vida? Me asombra tu increíble violencia contra mi persona y además, anónima. Precisamente lo que digo es que, si pasamos la vida descalificándonos unos a otros, nunca vamos a dialogar, puesto que yo también tendría, en ese supuesto negado, el derecho de descalificarte: primero, por grosero; luego por violento sin causa y luego por que no sabes manejar la ironía. Y encima porque tu IP es de Atlanta, Estados Unidos, así que me descalificas a mí pero tú estás en el centro del Imperio.
Comment by Rocio Silva Santisteban — April 18, 2008 @ 7:57 am
uyuyuy, que linda estas rocio. me encantas.
pregunta al autor de “socialismo” vs “capitalismo”: que rotulo le pondria a los paises nordicos, cual a los del milagro asiatico I (japon, corea), II (malasia) y III (china e india)? las categorias puras solo existen en el discurso; las lecturas dogmaticas de manuales sobre karl marx y adam smith tienen buena parte de esa culpa.
Comment by admirador zurdo y liberal — April 18, 2008 @ 11:05 am
Norman Birnbaum profesor de la Universidad Georgetown estuvo por Europa impartiendo clases sobre la izquierda, el pensamiento social y el estado de bienestar en USA. Cuando este profesor explica lo que significan los derechos sociales (aporte del marxismo) en USA comparándolo con Europa, te das cuenta que los derechos sociales allí, sólo existen para el disfrute de un pequeño grupito dirigente (especialmente blancos, nacionales, con capacidad económica). Las demás personas y, mucha gente inmigrante que pensó encontrar el paraíso de la igualdad en USA, están totalmente excluidas de estos derechos sociales. Estos aportes del pensamiento de izquierda debería beneficiar a todas las personas, pero eso no ocurre en USA, estos aportes del marxismo sólo sirve para un pequeño grupo que critica a la izquierda. Cuando la candidata Clinton defiende la educación pública, está manifestando un pensamiento de izquierdas. Cuando se exige una sanidad eficiente para todas las personas sin discriminación, se está siendo de izquierdas. Cuando se condena el racismo, se está pensando solidariamente. El eje central del pensamiento de izquierdas a día de hoy es la solidaridad. En el siglo XXI la clase ya no es una categoría determinante.
En el Perú se considera que el fenotipo y la clase son determinantes para ser de izquierdas. Esa idea hace tiempo que está cambiando precisamente por la aparición de la igualdad real. Pero cuando se vive en una sociedad totalmente desigualitaria sale a la luz una de las tantas consecuencias: la violencia.
Si los derechos sociales existiesen realmente en una sociedad cambiarían las mentalidades y la violencia, por lo menos, se paliaría. La violencia (verbal o material o sicológica) se manifiesta por un lado en el opresor nada solidario por su afán explotador porque no conoce o no quiere conocer que los explotados son sus iguales y también se manifiesta en las personas que han sufrido los terribles efectos de la desigualdad, muchas veces con el resentimiento y violencia. Manifestaciones nada democráticas. Si ya en el mismo Perú la desigualdad es evidente, imagínense lo que sufrirá una persona inmigrante lo cual algunas veces se expresa con violencia. Felizmente hay gratas excepciones, por la conciencia de solidaridad. Sólo cuando la libertad camine de la mano junto con la igualdad real, la violencia desaparecerá. Las ideas sociales y de izquierdas a día de hoy tienen un contenido: la solidaridad y eso no tiene que ver con la clase ni con los rasgos biológicos. Por eso, la solidaridad es el nuevo concepto del ser de izquierdas, en contraposición de individualismo exacerbado que hace mucho daño, especialmente, a las sociedades pobres.
Comment by Marina — April 18, 2008 @ 2:57 pm
hmmm……La inmortalidad del mosquito.
Comment by Carlos — April 19, 2008 @ 2:53 am