Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

April 17, 2008

La mujer y los espacios arquitectónicos

Filed under: Ensayos

 

Versión tradicional y moderna de una mujer escribiendo. Nótese que la primera lo hace en la casa (espacio privado), la segunda en un café (espacio público), totalmente absorvida por la escritura.

Entrevista de Jennifer Thorndike.

Incluyo esta entrevista que me hiciera Jennifer Thorndike en esta página pues, sin querer queriendo, reflexiono sobre el tema del espacio y la escritura de mujeres, mucho mejor que si hubiera escrito un texto al respecto. Lo que, una vez más me confirma, que no hay como "pensar en público". Una versión de la entrevista ha sido publicada en Ekovoces.

1) ¿Cuáles han sido los espacios de escritura de la mujer?

Los espacios de escritura de la mujer durante el pasado han sido los espacios escondidos: el famoso desván que aparece en la novela de Charlotte Bronte, "Jane Eyre"; el "cuartito de los trebejos" como diría Borka Sattler, pero también sitios insólitos como el walking closet, por ejemplo, donde a veces Blanca Varela se escondía para pasar en limpio sus poemas. Personalmente, durante un breve tiempo, escribí muchas noches en el techo de mi casa: mi madre compartía conmigo el cuarto y el traqueteo de la máquina de escribir la despertaba. Así que me pasaba con una silla y un banquito a la azotea, nada romántica y con un frío que calaba los huesos, para escribir mis artículos (no era nada poético tampoco, escribía para ganarme la vida).

2) ¿Cómo fue determinado que el espacio privado fuera de la mujer mientras que el público fuera del hombre? ¿Crees que la mujer ha tenido un avance significativo en su inclusión dentro del espacio público?

El mundo público, que es el mundo de la polis, pertenece por antonomasia al patriarca: al ciudadano en Grecia y Roma. El resto eran mujeres, esclavos y niños: no ciudadanos. El mundo de ellos estaba encerrado en las paredes de la casa y posteriormente del centro productivo, artesanal o industrial (fábrica). Por supuesto que la mujer ha dado un salto espectacular en su proceso de adquirir ciudadanía y con el trabajo de la mujer en la calle, pues se pasó a otro tipo de registro de su presencia. Recuerda que una mujer entra a la universidad en el Perú recién en 1908, antes sólo podían ser autodidactas: no estaba pensado el espacio público del trabajo y el poder para ellas. A finales del siglo XIX un grupo de mujeres que no podían ir a la universidad, pero que eran letradas y leídas, forman un espacio nuevo y, como dirían los angloparlantes, "in between" entre lo privado y lo público: las veladas literarias. Reuniones en salones de la burguesía que convocaban a hombres y mujeres para discutir de literatura pero también de política. Cuando Clorinda Matto de Turner pasa a dirigir una revista, muy pero muy pública, la acusan de pornógrafa –¡imagínate a la severa señora Matto de Turner en esos trances!– y le incendian la imprenta, excolulgación de por medio. Entomces tiene que huir a Argentina. Durante finales del s. XIX una mujer que ejercía poder en el mundo público era muy peligrosa.

3) ¿El ambiente doméstico (privado) influyó en la escritura de las primeras mujeres escritoras?

Yo creo que si. Sobre todo, en las mujeres que reflexionan sobre su propia condición. Por ejemplo, en el poema Casa de Cuervos de Blanca Varela ella compara al cuerpo de la madre que da a luz con una casa que se abre: el hijo que emerge es como una aparición por la ventana. Pero a su vez en esta poesía, como en la posterior, la ciudad aparece como protagonista (femenina). Hay muchas referencias a la ciudad: las calles de Lima están muy presentes en la escritura femenina del s. XX. Pero no son unas calles "enteramente públicas" sino que se organizan como espacios donde el yo poético logra presentar una relación entre el cuerpo de la mujer y la ciudad como lugar de pertenencia. "Lima es como yo, una utopía de mujer" dice Carmen Ollé, por ejemplo. Pero una cosa que no he visto, como sí se puede ver en otros países, es a mujeres escribiendo en espacios públicos –en cafés, en parques, en bibliotecas– totalmente concentradas en su trabajo y sin importarles lo que piensan de ellas. Esa sensación es maravillosa.

4) Según tu experiencia como escritora ¿cómo debería ser o qué debería tener el espacio ideal para escribir?

No hay espacio ideal para escribir: una escribe porque tiene la necesidad imperiosa de hacerlo en donde sea: yo he escrito hasta en los micros, en el avión, en los buses interprovinciales, mientras el profesor dictaba su clase. He buscado explícitamente tener en mi casa un lugar para escribir, y jamás escribía allí. También me ha pasado lo contrario: que he hecho mi tarea. Creo que lo necesario es un espacio de trabajo que separe el espacio de relajamiento, de diversión, familiar, del espacio de la escritura que es de "labor". Pero ni siquiera cumplo con esa idea: mi computadora está al costado de la TV, mil veces escribo mientras mi hija ve animes a todo volumen.

5) Virginia Woolf habla de que la mujer debería tener un "cuarto para ella" ¿qué opinas de esta afirmación? ¿Por qué crees que Virginia planteó este tema? ¿Tiene vigencia hasta ahora?

El tema del "cuarto propio" es una alegoría que está vinculado con una necesidad imperiosa para poder producir literatura, conocimiento, pensamiento: se requiere de materialidad para hacerlo. Se requiere de un "espacio" geográfico, social y simbólico. Woolf reclamaba un cuarto propio en la casa –donde la mujer generalmente vagabundea entre el cuarto de los niños, el dormitorio principal, la cocina y el comedor– y una renta propia. Es decir: sin espacio y sin independencia económica es muy difícil que una mujer se dedique a la escritura. Pero hay muchas que, a pesar de todo, lo han logrado.

6) Hay un hecho muy curioso en la novela "Como agua para chocolate" de Laura Esquivel: Ella sitúa a su protagonista en la cocina, que era - y sigue siendo - un espacio designado a la mujer por el hombre para ponerle límite y aislarla de su mundo. Irónicamente, ella encuentra libertad dentro de este espacio. ¿Crees que la mujer puede encontrar libertad - en este caso, para escribir - dentro de los espacios que le ha designado el sistema patriarcal? ¿Crees que ahora la mujer ha logrado escapar de ellos y ha encontrado un espacio propio?

Parecería extraño pensar que la casa tradicional, como la imaginan todavía algunos, es una marca del patriarcado: esas casas que tienen la biblioteca a la entrada, donde el señor burgués podía ingresar y cerrar la puerta para que nadie lo moleste. Y luego los dormitorios en el segundo piso, donde el único espacio que podía tener una mujer era el cuarto de la costura y del planchado. Pero así ha sido. Y por supuesto que el espacio de las mujeres ha sido el de la cocina y el de la lavandería (que están juntos siempre). Un espacio donde las mujeres de la casa se reunen para laborar con las manos, y mientras tanto, conversar o chismear o dejar que la mente se escape. Ese espacio al cual el señor burgués no entraba era un dominio femenino. Las cosas hoy han cambiado radicalmente: a la cocina ahora también entran los hombres, y las mujeres no se reunen en ella: generalmente la cocina se vuelve un espacio solitario donde hay que hacer todo rápido y ordenadamente. La mujer ha establecido otros límites, y en su propia casa, a pesar de todo, puede escoger un espacio para su trabajo personal: sea este costura o lectura o computadora. Pero siento que aún le falta mucho por recorrer, pues a pesar de todas las liberaciones (sexuales, sociales, simbólicas) la mujer aún pospone su propio deseo por el deseo de los demás. Y si una mujer quiere escribir a medianoche, lo pensará dos veces antes de hacer ruido y despertar al marido, al hijo, o al gato. Esa liberación muy personal tiene que comenzar ahora por el espacio más propio: adentro de una misma.






















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