Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

April 20, 2008

Belleza local

Filed under: Kolumnas

Durante la semana pasada han coincidido dos escándalos vinculados con la exposición pública de dos cuerpos humanos. Por cierto se trata de cuerpos hermosos y que no son anónimos. Muy por el contrario. Uno está referido a la película que un empresario neoyorquino ha comprado para preservarla del “visionado” de todo ojo humano (excepto los de él mismo): se trata de la venta del film porno de Marilyn Monroe, en el que, según han declarado los especialistas, se ven quince minutos de sexo oral que prodiga la actriz a un anónimo. La película estuvo en el archivo del FBI (al parecer Edgar Hoover quiso utilizarla contra J.F. Kennedy) y ahora ha sido vendida por un millón y medio de dólares al fan enamorado que, se espera, preservará de la exposición pública las imágenes no tan santas de su diva.

En el Perú, ha sucedido exactamente lo contrario. Una mujer ha sido expuesta en YouTube en varios videos eróticos —que han rebotado en televisión en programa infames— y esto no tendría ninguna importancia si a esa mujer no le hubieran quitado la “corona” de Miss Chiclayo. A Joana Nakano la expulsaron del parnaso de las representantes de la belleza norteña porque, según lo ha declarado el alcalde, con estos videos no está representando las cualidades de las chiclayanas. Ella ha venido a Lima para “luchar por su dignidad” y no por su corona.

Más allá de las responsabilidades que cada quien tiene con sus propios cuerpos y sobre la libertad privada que da uso de ellos, si una mujer o un hombre adultos consienten en grabar un video, una película, un par de fotos, o un álbum completo sobre sí mismos en situaciones sexuales, y estas grabaciones están destinadas sólo a una exposición privada, nadie tendría por qué hacerlas públicas sin el consentimiento expreso de la persona involucrada. Desgraciadamente ya sabemos que, pasados los ardores del romance y manteniendo las huellas de los mismos en manos de revanchistas, celosos, golpeados y resentidos —también se pude conjugar en femenino— es fácil que aparezcan en espacios de exposición pública como youtuve, blogs, páginas de periódicos y canales de televisión que sólo piensan en escandalizar.

No obstante, y más allá de las discusiones sobre exposición pública, la doble moral sexual es alucinante en el caso del veto a Joana Nakano. Para los censores una Miss Chiclayo deberá enseñar “ciertas partes del cuerpo” pero no todo el cuerpo. Podrá poner en exposición pública dorso, torso, ombligo, fragmentos de nalgas y las oleaturias, como diría un poeta cursi, pero jamás podría hacer un desnudo de torso frontal enseñando los senos. Enseñar casi todo la convierte en la representante máxima de la belleza chiclayana, enseñar todo en un ser abyecto que debe ser inmediatamente censurado en nombre de la moral y las buenas costumbres. Mostrar los senos con triángulos de tela tapando el pezón la convierten en un cuerpazo digno de representar la belleza del Perú, liberarlos del triangulito en una mujer obscena. Roland Barthes sostenía que la cultura erotizaba al máximo un cuerpo ligeramente tapado que uno totalmente desnudo. En ese sentido, más perversión hay en el cuerpo semidesnudo que en el desnudo total.

¿Es verdaderamente digno de un orgullo local que una mujer sea evaluada por la longitud de sus piernas y por la huella voluminosa que pueda percibirse debajo de su escote? En fin, sé que me llamaran feminista fea y de bigote, no obstante prefiero en este punto volver sobre el casi olvidado tema de los concursos de belleza como una estrategia más de objetivación del cuerpo femenino. Y eso no significa que esté en contra de los desnudos frontales: muy por el contrario, que el mundo se lleno de ellos, bienvenidos sean y a la manera de Spencer Tunick. Estoy en contra de la idea occidental de un parámetro de belleza para calificar a un grupo de mujeres jóvenes como “representativas” de lo bello nacional y la objetivación de las mismas en un estándar corporal empaquetable.

Arriba: foto de Spencer Tunick. Ay… ¿cuándo vendrá al Perú?






















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