Belleza local

Durante la semana pasada han coincidido dos escándalos vinculados con la exposición pública de dos cuerpos humanos. Por cierto se trata de cuerpos hermosos y que no son anónimos. Muy por el contrario. Uno está referido a la película que un empresario neoyorquino ha comprado para preservarla del “visionado” de todo ojo humano (excepto los de él mismo): se trata de la venta del film porno de Marilyn Monroe, en el que, según han declarado los especialistas, se ven quince minutos de sexo oral que prodiga la actriz a un anónimo. La película estuvo en el archivo del FBI (al parecer Edgar Hoover quiso utilizarla contra J.F. Kennedy) y ahora ha sido vendida por un millón y medio de dólares al fan enamorado que, se espera, preservará de la exposición pública las imágenes no tan santas de su diva.
En el Perú, ha sucedido exactamente lo contrario. Una mujer ha sido expuesta en YouTube en varios videos eróticos —que han rebotado en televisión en programa infames— y esto no tendría ninguna importancia si a esa mujer no le hubieran quitado la “corona” de Miss Chiclayo. A Joana Nakano la expulsaron del parnaso de las representantes de la belleza norteña porque, según lo ha declarado el alcalde, con estos videos no está representando las cualidades de las chiclayanas. Ella ha venido a Lima para “luchar por su dignidad” y no por su corona.
Más allá de las responsabilidades que cada quien tiene con sus propios cuerpos y sobre la libertad privada que da uso de ellos, si una mujer o un hombre adultos consienten en grabar un video, una película, un par de fotos, o un álbum completo sobre sí mismos en situaciones sexuales, y estas grabaciones están destinadas sólo a una exposición privada, nadie tendría por qué hacerlas públicas sin el consentimiento expreso de la persona involucrada. Desgraciadamente ya sabemos que, pasados los ardores del romance y manteniendo las huellas de los mismos en manos de revanchistas, celosos, golpeados y resentidos —también se pude conjugar en femenino— es fácil que aparezcan en espacios de exposición pública como youtuve, blogs, páginas de periódicos y canales de televisión que sólo piensan en escandalizar.
No obstante, y más allá de las discusiones sobre exposición pública, la doble moral sexual es alucinante en el caso del veto a Joana Nakano. Para los censores una Miss Chiclayo deberá enseñar “ciertas partes del cuerpo” pero no todo el cuerpo. Podrá poner en exposición pública dorso, torso, ombligo, fragmentos de nalgas y las oleaturias, como diría un poeta cursi, pero jamás podría hacer un desnudo de torso frontal enseñando los senos. Enseñar casi todo la convierte en la representante máxima de la belleza chiclayana, enseñar todo en un ser abyecto que debe ser inmediatamente censurado en nombre de la moral y las buenas costumbres. Mostrar los senos con triángulos de tela tapando el pezón la convierten en un cuerpazo digno de representar la belleza del Perú, liberarlos del triangulito en una mujer obscena. Roland Barthes sostenía que la cultura erotizaba al máximo un cuerpo ligeramente tapado que uno totalmente desnudo. En ese sentido, más perversión hay en el cuerpo semidesnudo que en el desnudo total.
¿Es verdaderamente digno de un orgullo local que una mujer sea evaluada por la longitud de sus piernas y por la huella voluminosa que pueda percibirse debajo de su escote? En fin, sé que me llamaran feminista fea y de bigote, no obstante prefiero en este punto volver sobre el casi olvidado tema de los concursos de belleza como una estrategia más de objetivación del cuerpo femenino. Y eso no significa que esté en contra de los desnudos frontales: muy por el contrario, que el mundo se lleno de ellos, bienvenidos sean y a la manera de Spencer Tunick. Estoy en contra de la idea occidental de un parámetro de belleza para calificar a un grupo de mujeres jóvenes como “representativas” de lo bello nacional y la objetivación de las mismas en un estándar corporal empaquetable.
Arriba: foto de Spencer Tunick. Ay… ¿cuándo vendrá al Perú?

Con tamaña mentalidad (salvo honrosas excepciones, entre ellas tú Rocío)dudo mucho que los peruanos “califiquen” para las fotografías de Spencer Tunick.
Y sí, la doble moral haciendo de las suyas una vez más en la tierra de Laura Bozzo.
Comment by Pedro Vargas Arébalo — April 21, 2008 @ 12:00 am
Sinceramente, no veo la “doble moral”, que consistiría en juzgar a unos de una manera y a otros de otra manera. Aquí simplemente se dice que el desnudo es inaceptable, lo cual me parece una tontería, una cucufatería huachafa, pero no doble moral. Tampoco entiendo por qué el cuerpo más erótico es más pervertido.
Comment by Daniel Salas — April 21, 2008 @ 2:04 pm
Daniel, digamos que si nos ponemos científicos y psicoanalíticamente correctos pues el tema de la perversión por un cuerpo “semi-cubierto” podría centrarse en “versiones de una supuesta sexualidad no normatizada” lo cual también es muy relativo (como el fetichismo, por ejemplo). Pero en realidad sólo quise poner un cierto énfasis en que la erotización –normal, anormal, perversa o aburrida– no está situada necesariamente en el cuerpo mismo, sino en el ojo que lo ve. He debido de ser más precisa, es cierto. Pero bueno… lo que quería remarcar era una pacatería absurda de convertir a una reina en una puta porque se quitó los dos triangulitos de tela que tapaban sus pezones.
Comment by Rocio Silva Santisteban — April 21, 2008 @ 3:15 pm
Creo que los psicologos tienen bastante que decir en esto. Sobre el ultimo parrafo del post, esta muy relacionado al hecho de que las mujeres lucen las piernas hasta cuando estan en las actividades mas serias, en cambio no se puede esperar que un hombre vaya en bermudas al mismo evento. El mismo uso de escotes tan comun en la mujer es simplemente impensable en un hombre, las mangas cero, etc. La mujer se siente bien mostrando y sugiriendo y el hombre se siente muy bien mirando. Seres complementarios y diferentes. Siendo mas rigurosos, le quitaron el trono porque dejo de ser sugerente para convertirse en atrevida. ¿El atrevimiento es digno de una mujer chiclayana?, creo que eso es tan relativo que esta fuera de los motivos del concurso (y de cualquier concurso de BELLEZA) y por tanto no encuentro justificacion para quitarle el premio. Ahora, si el objetivo del post es decir que los concursos de belleza no tienen ninguna utilidad, estoy de acuerdo.
Comment by Chino — April 21, 2008 @ 5:58 pm
Ud no es una feminista fea, apruebo en todo sentido lo que dice sobre la doble moral. En lo que no coincido con Ud. es en haber ayudado a inmolar la figura de una adolescente que no fue ni terruca y menos poeta. A los unicos que ayudó fue a los izquierdistas de este pais, que toda la vida han sido lobos disfrazados de cordero. Ayude con su inteligencia a demostrarle al pais que para defender derechos humanos y para hablar de solidaridad y democracia no necesitamos a los extremistas.
Comment by daniel hurtado — May 10, 2008 @ 2:51 pm