Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

May 30, 2008

Poeta y pobre con p de patria

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Cuando el presidente Alan García nos informa que la pobreza se ha reducido cinco puntos porcentuales en un año, me pregunto: ¿en qué medida mi vida está incluida ahí, en alguna coma, de esos puntos porcentuales?, ¿cuántos de mis amigos se encuentran en medio de esas cifras?, ¿cuál de los poetas peruanos podría soñar con salir de la pobreza extrema para subir a la línea de la pobreza de solemnidad?

Vallejo murió literalmente en condiciones de precariedad económica severa y, hace pocos días, Alejandro Romualdo Valle, el autor del famoso “Himno Coral a Tupac Amaru, que es la libertad”, fue encontrado en su vivienda muerto, golpeado, quizás asesinado. Vivía solo e imaginamos que tenía para el almuerzo diario: pero la pobreza no se atenúa sólo llevándose a la boca unas cuantas proteínas, y la soledad, la falta de acceso a servicios de salud, la necesidad de una pensión de jubilación digna, son también signos claros de pobreza y abandono. Alejandro Romualdo no los poseía.

Hace algunos años, Francisco Bendezú, uno de los poetas más intensos de la generación del 50, cuyos versos “Yo soy el granizo que entra aullando por tu pecho desquiciado” son el inicio de uno de los poemas amorosos más bellos de la literatura hispánica, también murió en condiciones de desolación total: en su casa postrado en un sillón desvencijado, cubierto de colchas malolientes, abandonado, solo, triste. Una crónica publicada por Jerónimo Pimentel narraba, con lujo de detalles, esos momentos de abandono que vivía en su enfermedad el poeta dos veces laureado por el Premio Nacional de Poesía. Parecía que a esa crónica sólo le faltaba el “¡Tú sufres, tú padeces y tú vuelves a sufrir horriblemente…” como sigue gritando aún Vallejo desde su tumba.

Hace algunos años el poeta Emilio Adolfo Westphalen tuvo que ser considerado legalmente indigente para que, a través de una serie de mecanismos gubernamentales, se le permita vivir sus últimos días en la Maison Santé. Y Césareo Martínez, el autor de “Cinco razones puras (para comprometerse con la huelga)”, murió en el Hospital María Auxiliadora de San Juan de Miraflores, y felizmente que en ese momento Nicolás Lynch se encontraba en el cargo de ministro de educación y por lo menos pudo dársele a Chacho un entierro digno.

Hace poco tiempo, uno de mis compañeros generacionales de poesía tuvo que afrontar una enfermedad muy delicada y no hubo otra manera de conseguir los recursos necesarios que haciendo una “chancha”, como en los locos años 80 para comprar la cerveza de la fiesta, y un recital con cobranza de entrada para que por lo menos cubriera una parte mínima de su acceso a la salud.

¡Y ni les cuento de las artimañas que deben hacer algunas de mis amigas poetas para poder pagar las deudas, el teléfono, el colegio de la hija, los remedios de la madre! Yo misma, soy mil oficios como tantos otros (ya he hablado de mi síntoma del multiempleo ansioso), y encima seguimos financiando nuestros libros de poesía, nuestras lecturas públicas, y apostando por el premio nacional o internacional para cerrar el presupuesto de diciembre.

Dirán los optimistas que los poetas no tienen por qué morir pobres. Por supuesto que no: visitando La Chascona, la casa de Neruda en Santiago de Chile, me di perfecta cuenta que no la pasaba nada mal: su casa es un museo al hedonismo, una fiesta de colores, un espacio consagrado a la sensualidad;  la cristalería, los objetos maravillosos que pescó de sus múltiples viajes, los cuadros y los árboles. Es cierto que todo fue casi destruido durante el cateo que hizo la Junta Militar luego del golpe, y es cierto asimismo, que a los pocos días Neruda murió no sabemos si de rencor o de tristeza. Pero de que pasó pobreza, lo dudo, por lo menos no en sus últimos tiempos.

Aunque, ups, claro… él era un poeta chileno.

La imagen es el famoso cuadro de Carl Spitzweg de 1839, el poeta pobre (contando las sílabas del verso).

May 25, 2008

¿Eres poeta de verdad o qué?

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Una de las pocas fotos de María Emilia Cornejo.

Esa pregunta, hecha a boca de jarro contra Melissa Patiño en el uterotv, me hizo recordar cuando hace años me preguntaban lo mismo, antes de que yo hubiera publicado algún libro de poesía, y como ella me quedaba primero pensando, seriamente, si debía llamarme a mí misma de esa manera o no. De hecho, el primer libro que publiqué a los 20 años me convirtió en teoría e inmediatamente en poeta, pero a su vez no podía creerme que lo era. “¿Eres poeta?”— y una, a diferencia de tanto colega varón que se arroga la imagen antes que el oficio, se quedaba pasmada —como el rey del cuento— y sin saber, en realidad, si lo era, no lo era, o quizás debería serlo. Incluso ahora, luego de tantas lunas, agua bajo el puente, y libros escritos en verso, puedo seguir con la duda que tormentosa crece, preguntándome, ¿lo soy?, ¿soy poeta porque versos compongo? Lo que siempre contesto, exactamente igual a Melissa, es “escribo poesía”. ¡Diablos, por qué las mujeres seguimos siendo así!

Quizás porque los hombres siguen siendo asá.

A propósito de una reiterada e insistente campaña contra la imagen de poeta de María Emilia Cornejo me provoca hablar sobre el oficio, su relación con la identidad, y ese aspecto siempre extraño y sombrío que cruza cualquier delgada línea roja. En la excelente revista virtual El Hablador, Francisco Izquierdo Quea, aprovechando su estancia en París, le hace una larga entrevista a José Rosas Ribeyro sobre un tema que había saltado a la luz pública hace unos pocos meses al publicarse un artículo al respecto en la revista Intermezzo Tropical: la “construcción” de los poemas de María Emilia Cornejo realizada supuestamente por Rosas Ribeyro y por Elqui Burgos durante los años 70, luego del suicidio de Cornejo. Según la versión de Rosas los tres famosos y emblemáticos poemas de Cornejo (“La muchacha mala de la historia”, “Como tú lo estableciste” y “Tímida y avergonzada”) fueron ensamblados por ellos con “restos” de versos que María Emilia escribió pero no publicó.

En la entrevista de Izquierdo, Rosas Ribeyro al parecer se siente muy satisfecho de haber puesto en evidencia que, según él, el mito de María Emilia Cornejo no tiene fundamento. “A tu juicio, ¿Cornejo fue o no poeta?” le pregunta Izquierdo a Rosas, y él contesta: “No. Ella era una chica que empezaba a escribir. En sus cuadernos y en hojas sueltas apuntaba cosas acerca de sus malestares existenciales, su vida conyugal, su compromiso social de estudiante católica. La cuestión es simple: sin esos tres poemas ella no existiría hoy como poeta reconocida”.

Totalmente en desacuerdo. Falso de toda falsedad. Si esto fuera cierto, no se hubiera podido publicar el libro En la mitad del camino recorrido que incluye, además de los tres poemas citados, 27 poemas más. Según Rosas Ribeyro estos poemas no valen nada. Pero si uno verdaderamente los analiza, con detalle, incluso los “construidos”, podemos sostener que todos tienen un estilo muy parecido: se trata de textos de un lenguaje muy directo, poco adjetivado, muchos de ellos con un halo erótico —“entro lentamente por tus venas/ hasta inundar/ todos los rincones de tu cuerpo”— que denotan, precisamente, el rasgo fundamental de la poesía de Cornejo: una actitud poco pasiva frente a la relación amorosa y sexual. Rosas Ribeyro sostiene que él y Elqui Burgos “editaron” los poemas de versos sueltos y cual Pigmaliones, insuflaron con el talento de ellos, esa materia o barro de los orígenes para crear a una poeta paradigmática. Discrepo: si los versos sueltos no hubieran sido escritos de esa manera, no hubiera habido material para construir nada, en el supuesto de que esos textos hayan sido editados en su totalidad por Burgos/Rosas.

Rosas, en un acto clásico del macrocefalismo ególatra de los poetas peruanos del Perú —perdonen la tristeza y con grandes excepciones— sostiene que Cornejo sólo escribió “unos cuantos poemitas sociales” —ajá, una vez más el uso del diminutivo limeño para desacreditar a alguien— y que sí existe como poeta, lo hace en razón de esos tres poemas que, claro está, él y su amigo mudo —“es que Elqui no quiere meterse en problemas”— editaron, samplearon, remixearon cual DJ’s de la literatura escrita por mujeres. Y lo más increíble, es que en base a esto, y utilizando algunas declaraciones orales de Carmen Ollé y el silencio de Hildebrando Pérez y de Marco Martos, pone en duda no sólo la poesía de Cornejo, sino toda la literatura escrita por mujeres “que es utilizada por las feministas”.

Pronto se dirá que los poemas de Carmen Ollé los escribió Enrique Verástegui, y los de Giovanna Pollarolo, Francisco Lombardi y los de Victoria Guerrero, Enrique Bernales ¿y los míos propios?, ¿a qué poeta peruano me busco para que sea mi inventor?

May 23, 2008

El puente de Brooklyn

 

El puente de Brooklyn ha cumplido 125 años y lo neoyorquinos lo han festejado a lo grande. Aquí un pequeño homenaje.

CRUZANDO EL PUENTE DE BROOKLYN

Aquí estamos mi hermano y yo cruzando el puente de Brooklyn
la tensión de los cables de acero, el frío calando los huesos
la sensación de un ahogo y el cerebro parece reventar

atrás el East River
lejos la Estatua de la Libertad
pero nada de eso me interesa

yo quiero seguirlo, tengo frío, me arden los pies
mis ganas se apagan conforme avanza el tiempo
el paraguas negro y roto
atrás lejos, una imagen de Van Gogh
más adelante una vela en San Patricio prendida con vergüenza

mientras tanto mi hermano apertrechado suelta disparos
para ambos lados:
Canon F3, un segundo de cariño
retenido con urgencia

"ven, abrázame, que hace tiempo nadie me abraza".

y yo extiendo mis brazos con torpeza
él me aprieta como el oso polar del Central Park
buscando esa sensación que desate su prisión de pelos.

Ahogo un llanto, aprieto las muelas,
¿dónde están todos esos momentos que nunca nos dimos?

"Párate acá, que nos tomamos una foto".

Lleva un pie vendado y tantos meses de soledad.

¿Recuerdas cuando te dejé que peles la antena del televisor
y te cortaste un dedo?
Le tenía miedo a la sangre de mi hermanito: lloré
y envolví el dedo en toneladas de papel higiénico: gesto inútil,
ahora porta como un estandarte esa cicatriz.

Camino detrás de él sostenida por su persistencia.
Tropezamos con gente corriendo en camiseta
cruzo mi saco, meto las manos en los bolsillos, levanto las solapas,
y le grito que detesto el frío.

Pero él cojeando insiste una vez más sólo por la foto del encuentro:
dos hermanos abrazados sobre el Puente de Brooklyn
un disparo, un milagro, una revelación.

Agosto de 1999

May 22, 2008

De vuelta al barrio

 Invasión turística en la Fontana di Trevi (foto mía).

Pasaron las cumbres nevadas, las calles de Lima parecen la secuela de una guerra de perdigones gigantes como huevos prehistóricos, cráteres debajo de intentos de pavimentar lo imposible, y callejones sin salida por doquier. Ay, mi barrio querido, una vez más me ofrece lo mismo que me ha ofrecido toda la vida: irregularidades, ambigüedades, sorpresas.

Madrid y Roma son ciudades que parecen lejanas y felices: la primera juerguera, llena de noches intensas, de putas del Este a plena luz del día, de bares y bares y bares que ofrecen toda la suerte de licores para olvidar el tercermundismo de mi corazón, de periodistas que pontifican y de poetas que disimulan. La segunda, ahogada bajo hordas de turistas, bajo los resplandores de cientos de miles de flashes japoneses, alfombrada de pisadas ajenas, que no me dejaron siquiera ver en su esplendor a la Piazza Spagna. Machu Picchu es chancay de a medio en cuanto a "densidad turística" en comparación con la Piazza Spagna y la Viale del Condottai: ultra-hiper-repleta, como la Fontana di Trevi (vea la foto). Y la verdad, que prefiero a Machu Picchu con menos turistas y mejor conservada.

Según todo el mundo, pero Julia Kristeva lo ha dicho, analizado y publicado, Roma es el anagrama de amor. Y quizás todas las monedas que se zambullen bajo las aguas de Jupiter, como la mía misma, gritan en silencio un deseo imposible que masculla susurrando esa palabra mágica: amor amor roma amor.

May 17, 2008

San Marcos: nudo de inquietudes, plaza de victorias

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Juan Gonzalo Rosé compuso unos versos que, de alguna manera, a todos los sanmarquinos nos han acompañado en diferentes momentos de nuestras trayectorias: “San Marcos: nudo de inquietudes, plaza de victorias”. Hoy, una vez más los he recordado, ante esta oscura posibilidad de que los pagos de mi universidad hayan vuelto a ser noticia debido a las marchas reprimidas a combazos y a los disturbios de los estudiantes que protestan —a veces con gratuita violencia— contra una construcción que, de entrada, coloca a San Marcos en desventaja frente al municipio limeño que ha ganado una buena tajada del campus —veintiocho mil metros— para colocar su mastodóntico proyecto.

Que se requiere un trébol en el cruce de Venezuela y Universitaria, nadie lo duda; que se debe realizar una obra con transparencia, todos lo exigimos. Los sanmarquinos, tanto profesores, trabajadores y estudiantes, hemos “sufrido” desde hace años las ínfimas condiciones de movilidad de las cuadras respectivas de la avenida Universitaria: baches que parecían cráteres lunares que nos acompañaron “cariñosamente” durante ¡¡¡diez años!!! Y cruces de la muerte que sólo desde el deceso de un estudiante y cientos de accidentes —recordemos que al poeta Pablo Guevara lo atropelló ahí una combi— el municipio se dignó a poner un semáforo en la entrada de Letras.

Pero el tema de la precaria infraestructura vial y la obra de marras no es el punto que me interesa destacar ahora sino la oportunidad de la marcha que, una vez más, ha servido para enturbiar una protesta legítima. Los noticieros de televisión —siempre tan voluptuosos en su sensacionalismo— han aprovechado para sacar del cajón de los recuerdos el estereotipo del sanmarquino: violento, tira-piedras, bochinchero, y por último, casi terrorista. Por supuesto que no narraron los hechos desde la perspectiva de los estudiantes, ni siquiera desde el medio, sino desde el mejor ángulo para una toma conveniente sin arriesgarse mucho: detrás de los relatos oficiales que tuercen la historia para sus molinos. Felizmente desde dentro de la universidad hemos podido ver otra tomas en las que no queda duda del ingreso de la policía, ya no sólo al campus, sino incluso a los pabellones donde están las aulas, para perseguir a estudiantes y meterles golpe contra el suelo. Que esta intrusión haya tenido permiso del rector no hace sino avergonzarme.

Esta opinión —me refiero a la mía— en éste ni en ningún caso de protesta ciudadana, justifica que se hayan quemado carros o empujado vallas o incluso arrojado piedras contra los obreros de construcción —¡estudiante, el obrero no es tu enemigo!— o entonado consignas que no venían al caso. A su vez no puedo dejar de preguntarme por qué se tienta a la represión, si era obvio que en los días previos a las cumbres y precisamente por este afán de criminalización de la disidencia, las fuerzas policiales y sobre todo el ministerio del interior, tenían el dedo nervioso puesto en el gatillo. ¿Qué se intentó con una marcha institucional organizada para fecha tan poco conveniente?, ¿por qué protestar contra el alcalde Castañeda y las dudosas negociaciones en torno a la cede del terreno en esta coyuntura?, ¿acaso no hubiera sido mejor diferir la protesta y guardar energía y enfilar baterías para apoyar la Cumbre de los Pueblos? En todo caso que la ciudadanía no olvidé que los estudiantes no son terroristas y que los desmanes de unos cuantos no pueden justificar la demonización de todo el colectivo sanmarquino.

May 11, 2008

Cumbres Nevadas

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Desde los periódicos de Madrid trato de observar al Perú y su relación con los acontecimientos políticos últimos, pero a través de las noticias saturadas de Birmania, la inoperatividad de su gobierno dictatorial y la desgracia del huracán que está dejando un saldo de cien mil muertos, no logro siquiera ver la punta de la cumbre. Digamos que el tema de la reunión ALCUE no tiene, desde la propia Europa, el relieve que quizás desde Lima sentimos como algo mucho más importante.

Al margen de que se trate de una reunión diplomática y económica, esto es, noticias que en todos los periódicos del mundo se limitan a las páginas de internacionales – zona baja, la visión de América Latina como un socio estratégico para los europeos es casi la misma que nosotros podríamos dedicarle al punto: mucho más trascendental es la reunión del APEC. ¿Por qué? Pues precisamente por este nuevo orden mundial, que desde el Atlántico se ha trasladado al Pacífico y las inéditas posibilidades de alianzas entre Oriente y América en su conjunto. El protagonismo de Europa se desluce y encanece, como los mismos protagonistas de Mayo del 68, que a cuarenta larguísimos años ahora se ven desgastados y amodorrados, y como el propio Daniel Cohn-Bendit, mucho menos rojo y más verde añejo.

Por otro lado, como bien señala Alexandro Saco en su columna “Civilización”, las nuevas fuerzas conservadoras que lideran los gobiernos de Francia e Italia, nos miran más que como socios como invasores o inmigrantes a los que se debe controlar más que nunca con nuevas leyes draconianas de expulsión como las propuestas por Sarkozy y Berlusconi. En Europa ahora, y especialmente en España, somos reconocidos como los sudacas que llenan las calles de ansiedad y que malbaratean sus oficios ante la desesperación y la necesidad. De hecho el martes, caminando por una calle de Salamanca, un hombre mayor y de lentes, con terno y aparentemente respetable, me paró en seco y me preguntó a boca de jarro: “¿eres colombiana o dominicana?”. Un estudiante peruano me libró de la pregunta que hubiera seguido a continuación: “¿cuánto cobras?”.

Pero aunque en las calles europeas a las latinoamericanas nos confundan, y a los latinoamericanos los ninguneen, hay una relación de otro tipo que debe de establecerse en los más altos niveles de gobierno. Considero que este espacio de diálogo que es la cumbre ALCUE no debe poner sobre el tapete sólo las necesidades del empresariado o las angustias de los exportadores, sino también los problemas reales de miles de migrantes que se encuentran con mayor o menor fortuna en estas tierras europeas: porque a pesar de todo somos también una posibilidad potencialmente creativa, no sólo gente desesperada que busca ganarse la vida, sino seres humanos intensos que con nuestras formas de sobrevivir y nuestra paciencia andina, con nuestros silencios y nuestra poesía, hemos logrado poner en estos pagos —como se dice por acá— una pica en Flandes.

May 9, 2008

Melissa y los otros sanmarquinos

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Melissa Patiño ha salido de la cárcel tras pagar una fianza de mil soles bajo orden de una jueza que ha dictado finalmente comparecencia en lugar de detención. Ahora que Melissa ha sido mejor asesorada jurídicamente y, a su vez, ante las presiones nacionales e internacionales por su libertad, las posibilidades de su culpabilidad van tomando la verdadera forma que tenían: fantasmática.

Por otro lado, ayer jueves, en una represión como las de los años 80, se han detenido a 24 estudiantes y otros 17 han sido heridos en enfrentamientos con la policía que ha entrado al campus de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Me comenta un profesor que estuvo también en la marcha que ésta comenzó de manera pacífica pero fue de inmediato reprimida ante la posibilidad de que se dirija hacia el Congreso. Según información de La República, tampoco tenía permiso de la prefectura. El asunto es que la represión de la policía generó reacciones violentas de los estudiantes que, a su vez, quemaron un auto y tiraron piedras, produciendo de inmediato la invasión de la policía al campus. Se corren rumores en San Marcos de que es probable que se intervenga la universidad de cara a las "cumbres" y para evitar este tipo de situaciones.

En realidad, un receso de la universidad lo único que provocaría sería una reacción contraria: los estudiantes, profesores y trabajadores no-docentes se unirían en un solo cuerpo como ha sucedido otras veces. La marcha de los estudiantes y profesores ni siquiera tenía fines políticos sino de índole institucional al ser convocada para oponerse a la construcción de una autopista dentro del perímetro del campus. Si ni siquiera se puede ejercer la ciudadanía activa porque estamos a cinco días de la AL-UE y el temor de que la situación social se salga de las manos del varias veces probadamente inepto ministro del interior es clamorosa y roza la paranoia, entonces más bien se está planteando una situación altamente caliente que puede desordarse y corroerse ante los ojos pasmados de los visitantes.

May 8, 2008

Madrid y el Reina Sofía

El día de ayer un jurado de 16 personas, en el Palacio Real de Madrid, escogimos al nuevo Premio Reina Sofía de Poesía. Esta vez el galardón fue entregado a Pablo García Baena, poeta cordobés de 87 años, y uno de los más conspicuos representantes de la poesía uranista en España. Personalmente mis preferidos fueron José Emilio Pacheco y Ernesto Cardenal, pero como suele suceder, en una de las cinco votaciones seguidas (el sistema es muy estricto), ambos poetas hispanoamericanos quedaron descartados, ante la tradicional costumbre de escoger a uno de cada lado del Atlántico de manera alterna. Como el año pasado la galardonada fue Blanca Varela, este año le correspondía a un español. Los otros candidatos fuertes eran Edmundo de Ory y Francisco Brines. García Baena estuvo voceado desde hace muchos años, en principio, por la calidad indiscutible de su poesía, muy poco conocida en el Perú. Visor acaba de publicar una edición de la Poesía Completa, y esperemos que la edición de la Universidad de Salamanca, la otra organización que respalda el Premio Reina Sofía, circule pronto en nuestras librerías.

May 2, 2008

La lista negra

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 Caricatura del genial Carlín.

En todos los países donde se organizan listas negras hay un componente autoritario: desde la Rusia estalinista hasta la Alemania nazi, desde el Chile pinochetista hasta los primeros días de la voluptuosa revolución velasquista, se trata de listados de personas o de instituciones que, de alguna manera, van a participar de una represión.

Si bien es cierto que dentro de las democracias al uso, esto es necesario para poder controlar el crimen organizado, y en este caso se consideraría al terrorismo como tal, una lista negra puede conllevar a múltiples situaciones de injusticia en la medida que toda organización terrorista, desde aquella lejana en la que militó Alexander Ulianov, “Voluntad del pueblo” era su nombre, hasta las más avezadas de hoy en día como Al Qaeda, todas no son sólo y simplemente criminales, sino que tienen un objetivo político a largo plazo: la toma del poder, ergo, del gobierno y el cambio radical de las reglas de juego de una nación. Es más: algunas pretenden más bien un cambio de las reglas del juego globales que, a decir verdad, no cuestionan la injusticia del mundo sino el actual equilibrio estratégico que fortalece las posiciones occidentales.

Esta situación tan cercana entre lo político y lo delictivo construye espacios de ambigüedad tales que, desde los diferentes escenarios, se puede demonizar a los protagonistas de ambos lados del espectro. ¿Cuál sería, hoy en día por ejemplo, la diferencia entre un grupo guerrillero y un grupo terrorista? Todo dependerá del cristal con que se miré: desde la óptica del Estados atacado, de los inocentes asesinados, o de los propios alzados en armas. Incluso muchos analistas —algunos de la Escuela de las Américas— dirán: no hay diferencia alguna. Pero de hecho las diferencias están establecidas en documentos internacionales, en tanto que los grupos “alzados en armas” pueden ser considerados fuerzas beligerantes y, en ese sentido, poseer un estatus político en las Naciones Unidas. La ambigüedad de la categorización de un terrorista es lo que permite, por un lado, un hueco jurídico para lanzarse a través de él hacia el reconocimiento de un estatus internacional —a la manera de las FARC y sus lobbistas— o por el contrario, una represión indiscriminada a todo aquel que esgrima un pensamiento disidente.

Por eso mismo, como lo explicó el euro-parlamentario Raúl Romeva del Partido Verde de Catalunya, el voto negativo contra la enmienda de la lista de grupos terroristas aprobada por la Unión Europea, no giraba simplemente en torno a la inclusión o no del MRTA dentro de ella, sino en contra de la idea misma de la lista: “no hay parámetros objetivos y claros de que no haya un uso político de esa lista. El tema del MRTA no fue el aspecto que motivó a que muchos de los parlamentarios se opongan a la enmienda, el tema es mucho más complejo. No hay ni un solo diputado o diputada que avale las causas terroristas de ningún país del mundo y por eso no se debe engañar a la gente de que el parlamento europeo avale al MRTA”.

¿Y por qué el gobierno se rasga las vestiduras —en un acto performativo que ya quisieran los actores griegos— si el país que consideran como uno de sus principales aliados, los Estados Unidos, no ha incluido en la lista de 42 grupos terroristas —la mayoría árabes— al propio MRTA?, ¿Simplemente es una alharaca operística para endurecer la represión y ganarse alguito? No olvidemos las deudas con los derechos humanos que aún tienen algunas personas poderosas en este gobierno y sus aliados, por un lado; y por el otro, el importantísimo —sí, en superlativo— papel que están cumpliendo varias ONGs de derechos humanos en el megajuicio a Alberto Fujimori.

Como sostiene Romeva no se trata de un problema peruano: la forma de hacer frente a la oposición en otros países del mundo es acusarla de ser parte de grupos terroristas. Es decir, olvidarse del matiz y regresar a las calificaciones “duras”, estereotipadas, y reducir toda posición en contra al maximalismo. Esta situación no demuestra fortaleza, por el contrario, una cierta precariedad en gobernabilidad.

Y claro, la pregunta es ¿si vivimos en medio de la bonanza económica reciente, que nos sucede, para que se apliquen estas tácticas? Pues hay una respuesta que podría convertirme en terrorista según las estrategias maximalistas, y esa respuesta tiene un solo y contundente argumento: re-distribución de la riqueza. Ese es el principal papel del Estado, desde Caral hasta nuestros días, y gobierno que no lo cumpla no podrá tener éxito.






















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