Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

May 11, 2008

Cumbres Nevadas

Filed under: Kolumnas

Desde los periódicos de Madrid trato de observar al Perú y su relación con los acontecimientos políticos últimos, pero a través de las noticias saturadas de Birmania, la inoperatividad de su gobierno dictatorial y la desgracia del huracán que está dejando un saldo de cien mil muertos, no logro siquiera ver la punta de la cumbre. Digamos que el tema de la reunión ALCUE no tiene, desde la propia Europa, el relieve que quizás desde Lima sentimos como algo mucho más importante.

Al margen de que se trate de una reunión diplomática y económica, esto es, noticias que en todos los periódicos del mundo se limitan a las páginas de internacionales – zona baja, la visión de América Latina como un socio estratégico para los europeos es casi la misma que nosotros podríamos dedicarle al punto: mucho más trascendental es la reunión del APEC. ¿Por qué? Pues precisamente por este nuevo orden mundial, que desde el Atlántico se ha trasladado al Pacífico y las inéditas posibilidades de alianzas entre Oriente y América en su conjunto. El protagonismo de Europa se desluce y encanece, como los mismos protagonistas de Mayo del 68, que a cuarenta larguísimos años ahora se ven desgastados y amodorrados, y como el propio Daniel Cohn-Bendit, mucho menos rojo y más verde añejo.

Por otro lado, como bien señala Alexandro Saco en su columna “Civilización”, las nuevas fuerzas conservadoras que lideran los gobiernos de Francia e Italia, nos miran más que como socios como invasores o inmigrantes a los que se debe controlar más que nunca con nuevas leyes draconianas de expulsión como las propuestas por Sarkozy y Berlusconi. En Europa ahora, y especialmente en España, somos reconocidos como los sudacas que llenan las calles de ansiedad y que malbaratean sus oficios ante la desesperación y la necesidad. De hecho el martes, caminando por una calle de Salamanca, un hombre mayor y de lentes, con terno y aparentemente respetable, me paró en seco y me preguntó a boca de jarro: “¿eres colombiana o dominicana?”. Un estudiante peruano me libró de la pregunta que hubiera seguido a continuación: “¿cuánto cobras?”.

Pero aunque en las calles europeas a las latinoamericanas nos confundan, y a los latinoamericanos los ninguneen, hay una relación de otro tipo que debe de establecerse en los más altos niveles de gobierno. Considero que este espacio de diálogo que es la cumbre ALCUE no debe poner sobre el tapete sólo las necesidades del empresariado o las angustias de los exportadores, sino también los problemas reales de miles de migrantes que se encuentran con mayor o menor fortuna en estas tierras europeas: porque a pesar de todo somos también una posibilidad potencialmente creativa, no sólo gente desesperada que busca ganarse la vida, sino seres humanos intensos que con nuestras formas de sobrevivir y nuestra paciencia andina, con nuestros silencios y nuestra poesía, hemos logrado poner en estos pagos —como se dice por acá— una pica en Flandes.






















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