No me quiten mi ministerio

La creación del Ministerio del Medio Ambiente ha respondido, en concreto, a una demanda que la sociedad política ha exigido de la única manera que lo suele hacer: reclamando al Estado en las calles y en todo frente posible de lucha. Pero también a una estrategia para que el país pueda acceder a los estándares mínimos de conservación que exigen tanto los pactos multilaterales como incluso los tratados de libre comercio. Son, pues, los conflictos sociales los que, finalmente, ponen en agenda situaciones tensas que el Estado debe asumir como parte de su labor. Y una de las necesidades de esta labor es ampliar su aparato para poder distribuir no sólo la actual prosperidad económica, sino y sobre todo, organizar las formas de acceso a la equidad en una sociedad históricamente desigual e injusta.
¿Cuál ha sido el grupo humano mayoritario, en el transcurso de toda nuestra vida republicana, que ha sufrido radicales discriminaciones? Pues dos: los indígenas y las mujeres. Y doblemente subalternizadas las mujeres indígenas, por supuesto. ¿Qué hizo el Estado para disminuir esa discriminación? Pues en el transcurso de todos estos años bastante poco. En el caso de la mujeres, y considerando que pudimos ingresar a la universidad recién hace cien años y que pudimos votar —si es que estábamos alfabetizadas— recién hace cincuenta años, y que nuestras leyes de Igualdad de Oportunidades son sobre todo buenos deseos, pues las reales posibilidades de desarrollo de las mujeres se supeditan a su propio talento, sus recursos, su auto-empoderamiento, así como al azar y la necesidad.
Por eso mismo, ¿por qué motivo ahora el Estado pretende quitarnos a las mujeres un ministerio para, una vez más, invisibilizarnos y subsumirnos en una idea funcional pero absolutamente inequitativa de nuestra condición: la mujer como madre? La congresista Rosario Sasieta ha enviado una carta en la que señala que el antiguo Promudeh (Ministerio de Promoción de la Mujer) y actual MIMDES (Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social) se va a convertir en el Ministerio de la Familia. ¡¡¡¡¿Quééé?!!! Plop.
Un Ministerio de la Familia se supone debería agrupar los asuntos vinculados a primera infancia, niñez y adolescencia, planes para jóvenes, proyectos para promover la salud de los ancianos y otros aspectos, pero ¿por qué cambiar al Ministerio de la Mujer por uno como éste?, ¿por qué siempre están pensando en nosotras desde el rol de madre de familia cuando, como resulta obvio, nos desempeñamos en muchísimas otras áreas y si somos madres también tenemos a su vez otros roles igualmente relevantes en nuestra vida diaria?
En realidad el tema del Ministerio de la Familia tiene un componente ideológico claro: es un paso atrás propiciado por sectores conservadores que vinculan las políticas públicas a una doctrina o a una fe. No estoy en contra ni de las doctrinas, ni de la fe, pero si estoy a favor de un estado laico que sobre todo tenga en consideración a los ciudadanos como tales y no como miembros de una religión determinada. Todos los peruanos no tenemos por qué regirnos normativamente bajo los intereses de un determinado grupo religioso, aunque éste sea mayoritario.
Uno de los argumentos jurídicos que me parecen más solidos en la carta de Rosario Sasieta es la importancia de la persona humana —esto es, la mujer en el caso concreto— frente a las instituciones en torno al tema de formulación de derechos. La mujer debe de anteponerse a la familia, pero no sólo por ser una persona humana y la segunda un conjunto heterogéneo y abstracto —¿qué familia?, ¿la monoparental también?, ¿la familia disfuncional?, ¿o la clásica de papá, mamá e hijitos?), sino incluso porque ha estado por siglos considerada sólo parte del menaje familiar.



¿Porque un Ministerio de la Mujer? entonces ¿Porque no un Ministerio del Hombre?…¿acaso uno es mas importante que otro?…cada uno en su rol es fundamental dentro de la sociedad siempre y cuando cada uno asuma su rol con responsabilidad. Mejor dejemonos de guerra de sexos q a nada conducen
Comment by Racso — June 15, 2008 @ 2:09 am
De aceurdo con la mayor parte del contenido.
Sin embargo, no es cierto que el Ministerio del Medio Ambiente haya sido resultado solamente de la presión de la sociedad política (¿A lo Chatterjee?), sino sobre todo porque el Ministerio del Ambiente fue tomado como condición básica para los acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, Europa, etc. Se necesita un ente regulador que funcione de árbitro para una serie de negocios que aparecerán. De allí que una de las discusiones fuertes alrededor del Ministerio de Ambiente (y Agricultura), sea el referido a los transgénicos y la biotecnología.
Otro punto: ¿Qué tiene que ver Wonder Woman rompiéndole el cuello a Maxwell Lord? En esa historia, Max Lord manipulaba la mente de Superman para matara Wonder Woman y lo único que podía hacer ella es matarlo. (Sí, momento de fanboy).
Comment by roberto — June 15, 2008 @ 9:31 am
El tema de la excepción crando un Ministerio de la Mujer, es simplemente para crear, organizar y monitorear las políticas públicas que puedan apoyar a la mujer en su lucha por la “igualdad” con el hombre, puesto que el hombre-criollo-urbano (en el caso concreto del Perú) ha sido y sigue siendo el centro de las leyes, las normas, las reglamentaciones, los imaginarios, la historia, la filosofía, etc etc etc. Hacer un Ministerio del Hombre no tiene ningún sentido, entonces, poque el hombres es y sigue siendo el paradigma.
No digo que el Ministerio del Medio Ambiente responda sólo a las presiones de la sociedad política, sino a “una estrategia para que el país pueda acceder a los estándares mínimos de conservación que exigen tanto los pactos multilaterales como incluso los tratados de libre comercio”. Es decir, lo que tú sostienes está dicho.
Y lo de Wonder Woman, ups, jejeje… Me pareció un poco agresivo, pero funcional, ¿no? Pero si, si… quizás se me pasó la mano.
Comment by Rocio Silva Santisteban — June 15, 2008 @ 9:46 am
“Un Ministerio de la Familia se supone debería agrupar los asuntos vinculados a primera infancia, niñez y adolescencia, planes para jóvenes, proyectos para promover la salud de los ancianos y otros aspectos, pero ¿por qué cambiar al Ministerio de la Mujer por uno como éste?” Creo que justamente por eso, porque en el término ‘mujer’, no se incluye todo lo demás. A menos que se use la frase “La mujer debe de anteponerse a la familia”, que a mi pensar no busca igualdad, sino simplemente ‘cambiar roles’ de hegemonía…. y no sé, pero creo que ese no debiera ser el objetivo, sino justamente, la igualdad. Finalmente, por otro lado, no sé que tiene que ver lo religioso aquí, el tema de la familia es algo meramente antropológico (y que cualquier grupo religioso puede defender del mismo modo que defiende muchas otras cosas que un ateo podría avalar sin meterse en temas de fe), pero veo que cada vez que se toca ese tema es como un comódín para echarle la culpa de todo a eso y contraponerlo de paso (de ‘yapa’) con el modelo de Estado Laico, que no es anti-religioso sino simplemente ‘laico’. Es importante llenar este vacío de la lucha contra la discrminación hacia la mujer y una nomenclatura ministerial no cambia el sombrío panorama en temas de igualidad. saludos.
Comment by Américo — June 16, 2008 @ 12:39 am
Saludo este artículo con el cual estoy de acuerdo, pero (esas improntas humanas) me hacen pensar en otros sectores de peruanos que no son atendidos en la medida que se merecen (y solo se reclama homogeneidad de trato, nada extraordinario) y que debieran tener su Ministerio. Por ejemplo, el gay marginado que tiene que llevar una doble vida, hasta algunos establecen el matrimonio como una triquiñuela frente a la sociedad pacata; y ojo que estoy hablando del “gay” (que no es lo mismo al “maricón”, en su horrible acepción, pobre y doblemente marginado en una sociedad de consumo que establece, irónicamente, las pautas de belleza, las pautas de ese cascarón que ahora importa mucho y que, sin embargo, alguna vez se llegó a pensar lo contrario, cuando la belleza era el estado natural y reflejo del alma. Tiempos medioevales, tiempos aquellos…). Continúo: el travesti (obligado a prostituirse por razones prosódicas) perseguido como un delincuente en el centro de Lima y apaleado y pateado por serenos homofóbicos (ver avenida Wilson y Plaza Bolognesi, los fines de semana), acaso ellos, también, no merecen su Ministerio. Y qué decir del hombre-andino-rural que es prácticamente el antagónico del hombre que dicta las leyes y que se mueve como un tirano en este mundo de falacias y de un oropel que no puede cubrir la verdadera realidad que se cae a pedazos. Y es que las leyes, estimada Rocío, son un invento de la plutocracia, calco y copia de las leyes que establece el Imperialismo (revisemos los códigos del imperio romano) para preservar su poder sobre los esclavizados conciudadanos y meter a la cárcel a quien ose atentar este orden establecido. Y es que la libertad y el derecho no está en los papeles, ni en su representación ficticia en una institución burocrática. Miremos a las mujeres que ahora ostentan cargos ministeriales o a las mujeres congresistas. ¿A quienes representan? No es acaso –trataré de ser suspicaz- a la mujer blanca, acriollada y burguesa. La otra mujer, la andina, la paria yace olvidada, escondida en alguna parte de nuestra historia cotidiana, y que sale a la luz cuando algún candidato necesita votos o cuando algún articulista, conmovido por lo que vio en el semáforo, se le ocurre invitarla como prueba de su “intelecto” y “genialidad”.
Ojalá nunca desarmen ese Ministerio de la Mujer, aunque la verdad no sé cuál era, disculpa el pretérico, –o es- su verdadera función. Si alguien me aclara esto, estaré agradecido.
PD: Recuerdo que estuve haciendo unos proyectos con unos amigos y nos tocó ir a ese edificio de Camaná, en el piso 8 (la analogía en la que están pensando tiene algo de razón) y me sorprendió encontrarme con dos sociólogos cuyo machismo siempre he desdeñado (uno de ellos, incluso, es misógino) y que, sin embargo, no había sido tara para sus puestos en este importante ministerio. Cuestiones anecdóticas dirán ¡?, pero nada es producto del azar ni la casualidad. Principio causal y hermético, he ahí una clave para poder entender por qué es posible que un ministerio de la mujer no funcione como ente liberador.
Comment by rodolfo ybarra — June 16, 2008 @ 7:57 pm
La verdad que tampoco creo que un Ministerio de la Mujer cambié la situación de desamparo de las mujeres del Perú, pero es el espacio gubernamental para hacer funcionar las polticias de igualdad de oportunidades y de apoyo a la mujer para acceder a la educación y al pleno empleo. En un país donde los índices de violencia contra la mujer son altísimos, considero que un ministerio que a su vez coordina con DEMUNAs puede por lo menos monitorear algunos procesos. Por otro lado, se desdeña el aspecto simbólico que es fundamental para lograr disminuir el machismo que no sólo afecta a las mujeres justificando la violencia, sino incluso hacia los propios hombres. Un Ministerio de la Mujer debería hacer campañas en contra del machismo, para empezar.
Hoy en la mañana, sí, hoy lunes en la mañana, una amiga me pregunta si le puedo conseguir empleo como trabajadora del hogar a una chica de su barrio, porque el “cuñado” le pega, le ha jalada el pelo de tal manera que la ha dejado pelada por partes, y además la insulta, la amenaza, y luego le pide perdón y le dice que no lo volverá a hacer. Esa chica de 17 años no sabe adónde ir, no tiene adónde ir, ni respaldo de ningún tipo. Le digo a mi amiga: que lo denuncie. Pero, ¿cómo aconsejarle eso si aún sigue viviendo en esa casa? Ella me dice: lo denunciará, una vez que pueda salir de ahí, mientras tanto tiene miedo. ¿Un Ministerio de la Mujer va a solucionar eso? No lo sé, pero debería en todo caso dar posibilidades para que mujeres como ella no tengan miedo, puedan salir de esas prisiones de pánico y violencia en las que se ven recluidas por ser mujeres solas y por ser pobres.
Comment by Rocio Silva Santisteban — June 16, 2008 @ 8:43 pm
El Ministerio de la Mujer ha tenido más trabajo en el área de familia (violencia familiar y comités de vaso de leche) que en los temas de equidad de género, creo yo. Si es así, el cambio sería simplemente nominal.
Debo decir que me parecería mejor la creación de un ministerio de Igualdad de Oportunidades, pero como dijiste en la entrevista con Laura Arroyo “no suena tan bonito”.
Comment by Renato Constantino — June 16, 2008 @ 11:10 pm
en una parte del texto dice “trastes”. Te sentiste alguna vez dentro de tu familia como un traste??. Por ser mujer o porque tu madre te hizo sentir así??. Por querer ser diferente al status quo del rol de mujer en la familia, te trataron como traste??
Comment by Luis Antonio — July 29, 2008 @ 9:51 am