Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

June 22, 2008

Putis: un caso de basurización

Filed under: Kolumnas

 Equipo del EDAF en el trabajo de guardar los restos (foto tomada de Paz y Esperanza).

Una mujer campesina llora ante la cámara tapándose la cara. Mira hacia la fosa. La cámara escudriña el rostro, pero ella se esconde. No jadea, sólo solloza, las lágrimas corren por sus mejillas, susurra unas palabras.

La mujer ha descubierto de nuevo el peor dolor que puede haber en un corazón: la muerte de una hija. Tú, desocupada lectora, imagina que en lugar de devolverte el cuerpo de tu hija muerta, que habiendo pasado incluso por ese tremendo y escandaloso dolor, sólo recibes la tibia, el peroné, una chompita, un ganchito de pelo.

Ahí, entre los múltiples huesos que se encuentran en la fosa común, hay un ganchito, rosado, lleno de tierra, quizás era el ganchito de pelo de su niña. "Guaguay", exclama la mujer. Han pasado 24 años y esa niña, la del ganchito de pelo, de la que ahora sólo quedan restos del cráneo abaleado con municiones que dicen FAME (Fábrica de Armamento y Municiones del Ejército), hubiera podido tener 34 años y darle nietos y entregarle una sonrisa. Pero sólo hay lágrimas, lamentos, sollozos, indignación, frustración, pobreza, desigualdad, ninguneo, olvido.

La fosa fue construida por los propios cadáveres: les habían dicho que la caven, les habían dicho que era una piscigranja, les habían mentido con lo peor que pudiera imaginarse: su anhelo de desarrollo. Mientras los hombres cavaban, a las mujeres las violaban (las marcaban, las "cavaban", las humillaban). Los niños, no uno ni dos, decenas de niños, también fueron abaleados: era mejor matar a un proyecto de terruco, por si acaso.

¿Qué puede haber en la mente de alguien que manda a hacer eso?, ¿qué tipo de pensamientos justifican que un ser humano, que no sería calificado necesariamente como un enfermo mental sino como una persona "normal", piense que esas prácticas genocidas no son sino una manera de salvar a la patria?, ¿en lugar de proteger a los peruanos asesinaban a los peruanos?, ¿para ese peruano eran "peruanos" esos peruanos? Existen una serie de discursos –maneras de entender el mundo, formas como se organizan las ideas, a través de ciertas lógicas– que le dan al pensamiento autoritario una coherencia que justifica prácticas como el racismo, la exclusión, el sexismo, la discriminación así como ciertas formas de violencia como torturas, violaciones sexuales, asesinatos y genocidios. Estos discursos autoritarios cumplen el papel político de acreditar ideológicamente estas acciones mencionadas, y yo considero que una de esas lógicas es lo que denomino "basurización simbólica".

La basurización simbólica es la forma como se mantiene al otro como una alteridad radical que no escuchamos, un espacio de descargo y descarga, cuerpo que debe ser evacuado del sistema de forma anónima para que todo siga funcionando. Una basura humana, un hombre-muladar, una excrecencia que atora la fluidez de un sistema.

El discurso de la guerra sucia o de la guerra de baja intensidad buscaba definir un enfrentamiento interno sin las características de guerra convencional con la finalidad de saltar cualquier normativa internacional en relación con el trato de prisioneros. En otras palabras, se buscaba la impunidad de los miembros de las fuerzas armadas que, dadas las circunstancias, debían emplear "métodos no convencionales" para extraer información. Este "discurso de la guerra sucia" no es que haya permitido que se cometieran "excesos" sino que implantó una lógica coherente.

Una supuesta piscigranja con más de cuatrocientos cadáveres no es un exceso: es el resultado de una manera de pensar autoritaria que, por sobre todo, considera al otro como desecho. Esa perversión debemos erradicarla para siempre.

1 Comment »

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  1. “Una supuesta piscigranja con más de cuatrocientos cadáveres no es un exceso: es el resultado de una manera (DIABOLICA*) de pensar autoritaria que, por sobre todo, considera al otro como desecho”.

    Consumada las atrocidades, presentarse al escenario nacional tapándonos la nariz, lavándonos las manos o discursando desde el podio “repudio” a la “basurización” cometida contra miles de seres humanos por el maldito pecado de no comulgar con nuestras ideas, ¿es suficiente..?

    ¿ Horrorizarnos con las “piscigranjas” repletas de cadáveres es todo cuanto podemos hacer..?

    Era muy niño pero me recuerdo discutiendo con amigos sobre lo que pasaba en Ayacucho y en otros lugares de la serranía por aquellos tiempos. Leíamos los diario, escuchábamos la radio y la televisión que daban cuenta que después de exhaustivas requisas casa-por-casa, calle-a-calle que el ejercito realizaba en zonas declaradas “senderistas, se escuchaban explosiones subversivas en zonas acabadas de ser espulgadas por los militares y se evidenciaba júbilo de la gente con estas prácticas.

    ¿Cual fue la reacción..?

    ¿Qué propuso la sociedad organizada a través de sus partidos políticos..?

    Además de las verbenas electorales repletas de mentiras y falsedades cada cinco o seis años, ¿cuál fue el aporte de la clase política..?

    ¿O era la encargada de las luces de bengala, la pica pica y los castillos pirotécnicos..?

    ¿Por qué no está sentada en el banquillo de los acusados si la clase política simplemente se cruzó de brazos y permitió estos crímenes espantosos..?

    La actitud frente a una zona con esas características, a pesar de nuestro rechazo a las ideas maoístas, sustento ideológico de esa lucha armada, ¿cuál fue..?

    ¿Quiénes son los responsables qué no se encontrara una salida política..?

    ¿Dejar que la ‘técnica’ militar solucione un profundo problema social creado fundamentalmente por la ineptitud y corrupción de la clase política fue acertado..?

    A ese sector de peruanos históricamente olvidados por la república, cuyas osamentas hoy nos arrancan lágrimas y remordimientos, muchos de ellos, o tal vez todos, tuvieron simpatías con la rebelión senderista ¿debimos permitirle expresarse en otra forma que no sea a través de bombas y guerra terrorista…?

    ¿Cuál hubiera sido esa formula maravillosa..?

    ¿El diálogo..?

    ¿Arrasar pueblos enteros que se inclinaban a favor de Sendero Luminoso, como fatalmente sucedió fue la única alternativa..?.

    “El mejor comunista es el que está muerto..” frecuente escuchábamos por entonces. En buen romance, forma brutal de practicar la exclusión.

    La violación a las mujeres, el asesinato posterior a ellas y a niños sólo se entiende en mentes enfermas, en sociedades enfermas, se trató pues de una guerra de odio.

    ————-
    * Esa “diabólica” es mía.

    Comment by Terry — June 24, 2008 @ 11:10 pm

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