No te informes, ciudadano
No te informes ciudadano, menos tú ciudadana. ¿Para qué vas a perder tu tiempo?, ¿para qué queremos enterarnos que el congresista Anaya simuló haber pagado su pasaje a Europa?, ¿por qué una tiene que enterarse de los entuertos que guarda en su cartera Lourdes Alcorta?, ¿por qué nos interesaría saber en qué tipo de bautizos, apadrinamietos de equipos de fútbol, refacciones de casas comunales nuestros padres de la patria invierten sus gastos operativos?, Es más ¿por qué necesitaríamos enterarnos de los nombres de los efectivos militares destacados en Putis durante los años 83-85 que nuestro celoso Ministro de Defensa aún no ha entregado a la Defensoría del Pueblo? El gobierno dice que les dejemos a ellos la chamba y que nosotros nos dediquemos a… ¿a qué?, ¿a vegetar?, ¿a pagar nuestros impuestos como autómatas?, ¿a vivir felices en un mundo infeliz?, ¿a inyectar dosis eternas de indiferencia para seguir soportando la dura realidad?
La información nos hace humanos: es lo único que nos convierte en seres pensantes. Como lo he dicho mil veces antes en esta columna, siguiendo las enseñanzas de Clifford Geertz, la cultura es nuestra mega-prótesis, sin ella es imposible seguir viviendo. Por esos mismo el acceso a la información y al conocimientos no son veleidad de periodistas pesados e insistentes, es un derecho de todos cuantos vivimos en este mundo. Y este acceso implica que los Estados deben garantizar su posibilidad de hacerlo real sobre todo si estamos hablando de información oficial. Por eso mismo, se han dictado leyes, e incluso el artículo 2 de la Constitución lo garantiza: todo peruano tiene derecho a solicitar información oficial del Estado sin siquiera dar el motivo por el cual quiere enterarse. Y El Estado está en la obligación de otorgársela.
Lamentablemente, siguiendo las directrices de la Ciudad Letrada, a veces los “representantes del pueblo” siguen creyendo que la información debe pertenecer sólo al sector que dirige el país, convirtiéndonos a todos los ciudadanos, en seres semi-pensantes, que deben ser tutelados, sobre quienes se deben de tomar decisiones pues no somos capaces de las mismas. Así es como muchas veces, y soy testigo de excepción porque he hecho los trámites personalmente, la ONP (Oficina Nacional de Normalización Previsional) trata a los jubilados: nadie sabe exactamente por qué se recibe una respuesta negativa ante una solicitud de reconocimiento de años de servicios. Todo está envuelto en misterios, en cartas debidamente selladas mil veces, cuyo tenor siempre es confuso e inentendible.
Las leyes, pues, se acatan pero no se cumplen. Como sostiene Javier Casas, periodista y abogado, quien participó la semana pasada de la primera conferencia nacional sobre acceso a la información organizada por el IPYS y la Defensoría del Pueblo, “los burócratas no tienen idea de qué es acceso a la información, y por lo tanto, el supuesto cumplimiento de la ley no sirve para nada”.
En la misma conferencia Jaris Mujica, antropólogo e investigador, explico que si bien es cierto la información es a veces accesible, no es asequible; esto es, se tiene la posibilidad legal de poder llegar a ella, pero el camino real es imposible para un ciudadano común e incluso no común, por eso mismo, a veces los periodistas solicitan la información oficialmente en mesa de partes de alguna institución pero acceden a ella porque conocen a tal o cual persona dentro de la institución. O a veces, simplemente, no pueden llegar a ella porque las instituciones le hacen el camino imposible, como la Municipalidad de Otuzco que solicitó 4 mil soles por concepto de fotocopias a una radio local. Yehude Simons, uno de los presidentes de gobiernos regionales que cumplió con la ley de transparencia al publicar en su página web su declaración jurada completa, fue notificado por la contraloría por su “discrepancia” de tal actitud. ¿En qué quedamos?, ¿acaso no es el contralor quien, por el contrario, debe exigir que se publique toda la información oficial en los portales del gobierno?
No informarse es claudicar ante la propia idea de ciudadanía. Ignorar y morir feliz es haber vegetado sin remedio.



Excelente forma de escribir y de poner las ideas claras de lo importante de informarse y mantenerse informado. Exitos!!!
Comment by Luis — October 8, 2008 @ 5:26 pm
Interesante post como siempre Rocío. Yo creo que además de informar tenemos que hacer que la gente nos entienda, que el ciudadano entienda. Muchas veces nos quedamos en la nebulosa, y eso también es una forma de manipular, pues muchos confunden para no llegar a la verdad.
Comment by evargas — October 9, 2008 @ 12:11 am
Hola Rocio,
Por primera vez leo tu blog y me gusta el estilo de redacción que tienes. El tema que tocas es muy , pero muy relevante, yo incluso creo que está en el corazón de nuestra vida diaria, en el ojo de la tormenta: el acceso y “control” de la información es causa de crisis financieras, crisis politicas, crisis culturales y muchos otros males. Me ha gutado sobre todo la ultima linea : “No informarse es claudicar ante la propia idea de ciudadanía. Ignorar y morir feliz es haber vegetado sin remedio”
Además de lo que mencionas es importante tener en cuenta que muchas veces somos innundados por un exceso de información irrelevante para no darnos cuenta de lo que realmente importa. Y casi siempre el SISTEMA nos llena de “medias verdades” o directamente suposiciones erroneas y falacias que de tanto que nos la repiten por tv, radio, prensa e internet, el ciudadano común termina creyendose que son ciertas. Es muy importante estar informado pero más importante es saber ser critico con la información que recibimos y darnos cuenta cuando nos estan intentando engañar para mantenernos en este estado vegetativo que alimenta al sistema…
Comment by Amaruxs — October 10, 2008 @ 4:33 am