Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

October 15, 2008

Luciana

Filed under: Kolumnas

Un dilema moral se ha puesto sobre el tapete de los medios de comunicación en los últimos días frente a los actos de corrupción más escandalosos desde los vladivideos: la reacción de una hija ante la acción ominosa de su padre. Obviamente se trata de Luciana León y su necesidad de decidir entre la responsabilidad por su representación ante sus electores o apoyar a su padre a pesar de todo.

Otra hija, hace algunos pocos años, asumió el pasivo completo de su padre, ante una situación política igualmente conflictiva. Cuando Alberto Fujimori escapó del país y renunció a la mayor investidura de la nación por fax, Keiko, la primera dama de ese entonces, permaneció en el Perú y a sus pocos años afrontó la situación dando la cara. Considero que esa actitud le ha valido la cantidad de votos que recogió en las últimas elecciones. Pero Keiko no deslindó en su momento, se mantuvo siempre del lado de la familia –ese espacio de juegos simbólicos tan protagonista tanto en el gobierno de Fujimori como en el de Alan García– y hace poco ha dicho, en una figura equívoca pues el dicho se refiere a todo lo contrario, que no le temblará la mano para firmar una amnistía si es que su padre es sentenciado y ella llega a la presidencia.

La actitud de Keiko Fujimori de anteponer a su familia frente a sus electores es vista, aún por una opinión pública que tiene mucha tolerancia a la corrupción, con ojos pasmados. Su viaje estratégico a Estados Unidos casi a un mes de su parto, y siendo congresista de la República, tampoco ha sido visto con buenos ojos excepto por sus condicionales. La situación se le presentó muy difícil pero, consideramos, no ha sabido mantenerse a la altura de las circunstancias entre otros motivos porque su situación política se debe precisamente a ser la hija del líder.

A diferencia de Keiko, Luciana León ha deslindado de inmediato: las circunstancias son muy diferentes y los niveles de corrupción también, pero Luciana León ha sabido anteponer los intereses de sus representados, de sus electores, de las personas que confiaron en ella y, por último, los intereses de la nación ante una mal entendida fidelidad de la familia. Por supuesto que ella no le debe a su padre el ser congresista, como en el caso de Keiko Fujimori; por el contrario, Luciana León ha salido como congresista a pesar de las sospechas sobre actitudes un poco grises –por no decir oscuras– de su padre en el gobierno aprista anterior.

Ahora, ante la situación difícil en la que se encuentra, y con dolor que se reflejaba en sus transparentes y húmedos ojos celestes, ha reconocido el acto delictivo de su padre y anteponiéndose ha sabido ser firme: "Como hija comprenderán que es una situación muy complicada y me siento muy afectada, pero como congresista yo me debo a las personas que confiaron en mí", ha dicho sin temblarle la voz. Definitivamente ha sido el paso de madurez más duro que mujer peruana alguna haya tenido que atravesar para resguardar su dignidad como política y para ganarse el respeto de la mayoría.

En un país como el nuestro, de tradición de componendas y corruptelas como las que hemos escuchado durante los últimos días, una actitud como la de Luciana León es muy sana porque no sólo se ha sobrepuesto a tremendo acto de corrupción que su padre ha cometido salpicándole también a ella (y sin pensar en la carrera política de su hija) sino que frente a todos se ha posicionado con una actitud diferente, digna, distanciándose de los actos corruptos de su familia con dolor pero con entereza.

Esperamos no decepcionarnos más adelante.

9 Comments »

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  1. Hola Rocío,

    Lo de Luciana es prematuro. Ella misma estaría en el ajo. Que deslinde con su padre puede ser un teatro. Mira cómo García deslinda también con Rómulo León. Parece una consigna de partido. Si no estuviera en el ajo, dudo mucho que ahora la tendríamos de congresista.

    Recordaré una vez más que Alan García renunció al APRA en 1995, entre fuertes críticas públicas de los entonces dirigentes apristas. Sin embargo, igual volvió, y quienes tanto lo criticaron ahora están con él, en forma subordinada.

    Señalas que Keiko “se mantuvo siempre del lado de la familia”. Pero cuidado. Se mantuvo siempre del lado de la familia del padre, dándole la espalda a su señora madre que fue torturada a órdenes de su señor padre. Ocupó el cargo (si es que es un cargo) de “primera dama” que antes detentaba su señora madre. De hecho, ni un/a solo/a Fujimori Higuchi se alineó públicamente con Susana Higuchi. Todos se alinearon con Alberto Fujimori.

    Saludos,

    Sílvio

    Comment by Silvio Rendon — October 15, 2008 @ 5:40 pm

  2. Pues a buena hora pusiste la ultima linea. Pues parece que Lucianita si participaba de la corrupcion de su padre. En politica no hay que ser ingenuos como dijo nuestra rata mayor.

    Comment by Amazilia Alba — October 15, 2008 @ 8:31 pm

  3. Pedir la hoguera para Luciana León, ahora se sabe que llegó al congreso a través de un “canje” (torcida de brazo) de su delincuente padre con el doctor García, como algunos apresurados están pidiendo; es tan irresponsable, como, sin prueba alguna, afirmar lo siguiente:

    “Luciana León ha sabido anteponer los intereses de sus representados, de sus electores, de las personas que confiaron en ella y, por último, los intereses de la nación bla, bla, bla…”
    ¿Por qué ese apuro..?
    Lo aconsejable no sería tranquilizarse, esperar el desarrollo de las investigaciones, o hacerla uno mismo, para luego, con fundamento, exhibiendo los cargos o descargos respectivos, es decir, con objetividad, levantar el patíbulo, que ya ciertos apuraditos han empezado a construir; o soltar los mocos, la baba y la tontería como también ya cierta prensa “demorada” pone de manifiesto.

    Comment by Terry — October 16, 2008 @ 7:22 am

  4. No dudo de las buenas intenciones del artículo como persona bien intencionada que ve el sufrimiento público de una hija ante el escarnio público que se hace del padre.Lamentablemente el tiempo y circunstancias diversas van aclarando el rol real que Luciana y su hermana han tenido en todo esto y que es el de peones en el tablero de su padre.Creo que un gesto que la enaltecería a ella sería pedir su vacancia debido a los innegables vínculos que tiene con todas las actividades de su padre.

    Saludos

    Jorge

    Comment by Jorge — October 16, 2008 @ 10:56 am

  5. Pienso que esta vez sí se ha equivocado y excedido en sus comentarios ,estimada proferosa.Pareciera ser simpatizante aprista.Dudo mucho que Luciana no haya siquieraolido alo lejos los menjunjes cocinados por su padre. UY! con que dienro se educo la niña?…
    Saludos

    Comment by Junior — October 16, 2008 @ 7:18 pm

  6. “Definitivamente ha sido el paso de madurez más duro que mujer peruana alguna haya tenido que atravesar para resguardar su dignidad como política y para ganarse el respeto de la mayoría”.
    Rocío, me parece que estas palabras para Lucianita le van Extralarge …

    Comment by Terpsícore — October 16, 2008 @ 8:48 pm

  7. Igual que cuando las opiniones de los participantes son favorables a la “propietaria” del blog, y las flores y lisonjas vuelan, van, vienen y sobran en ciber espacio. Por una cuestión de “equidad”, ¿no sería bueno tener la cortesía y absolver algunas de las interrogantes que con puntualidad se han planteado..?

    ¿O sólo merecen atención los inteligentes que piensan como uno..?

    Saludos

    Comment by Terry — October 17, 2008 @ 12:03 pm

  8. Siempre que puedo contesto los comentarios y todas las personas cuyos comentarios acepto merecen mi respuesta, aunque discrepe diametralmente (y eso lo sabes, Terry).
    En el transcurso de la semana han salido muchos datos, mucha información sobre esta sociedad entre Luciana e Ingrid Irribarren, pero aún no veo que haya un dato público absolutamente determinante para implicar a Luciana León en las cochinadas de su padre. Son indicios, es cierto, pero que no necesariamente llevan a considerar que ella sabía perfectamente que el dinero de sus estudios o de su “calidad de vida” venía de negocios mal habidos. Creo que ha sido utilizada por el padre, lo cual es tremendamente doloroso, porque implica darse cuenta no sólo de la ingenuidad política propia, sino de la perversión política, emocional, personal de alguien que se supone debe protegernos y no perjudicarnos (un padre). En fin, como dice Terry, hay que esperar mayores datos, y si nos defrauda pues nada: decir en voz alta y exigirle su sometimiento a las normas de ética del congreso, y a las leyes de nuestro país.

    Comment by Rocio Silva Santisteban — October 17, 2008 @ 12:13 pm

  9. Ingenuidad, confabulación, ceguera?
    No lo se, pero solo en estas categorìas puede encajar este artìculo.

    Comment by carli — April 6, 2009 @ 10:51 pm

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