El macho que se respeta
Lo que más me gusta de enseñar es que, inevitablemente, terminas aprendiendo de tus alumnos. Ellos son los que me ponen al día, me estimulan con sus preguntas, y muchas veces, con algunas ocurrencias. El lunes pasado, en la clase que dicto en la maestría de Estudios Culturales sobre Género y Poder (sí, lo reconozco: menudo tema), uno de los asistentes me planteó de sopetón una idea que al principio a todos nos pareció graciosa –las risas fueron unánimes–, pero meditando más allá de la ocurrencia creo que se puede tomar en cuenta para pensar en las masculinidades del Perú contemporáneo. Él dijo que era necesario "ejercer un machismo responsable". ¡¡¡¿Qué?!!! Un momento, antes de arrugar este artículo, déjenme explicarles.
La semana pasada el tema de fondo de mi clase fue el de los varones y el género. Se encargó una lectura fundamental para entender cómo se organizan los aprendizajes para que un hombre peruano sea tal: "Sobre héroes y batallas" de Juan Carlos Callirgos. El libro es corto, salió publicado en una editorial de una ONG, ya no se encuentra en circulación (motivo por el cual alguna editorial debería ponerse las pilas ¡¡ya!!) y es fascinante porque, entre otras cosas, está escrito/descrito desde las experiencias de aprendizaje de la masculinidad de un antropólogo limeño que empató su aprendizaje teórico con un relato de vida personal. Y sobre este espinoso tema no lo hace cualquiera así nomás, ah…
Aunque discrepo amigablemente de algunas de sus ideas, el libro contiene una propuesta que me parece oportuna para entenderlos (sí, entender a los ¡¡¡hombres!!!): el núcleo duro de la masculinidad es precaria, vulnerable y, por lo tanto, siempre se sospecha de ella. Un hombre tiene que estar demostrando su masculinidad siempre. Mientras la mujer lleva una feminidad inherente, el hombre deberá poner en práctica diariamente que lo es, bajo el grave riesgo de ser considerado poco hombre, afeminado o minusválido moral. Por eso los machos que se respetan no lloran, los machos que se respetan no piden direcciones, los machos que se respetan pegan, los machos que se respetan tienen la última palabra y toda esa recatafila de estereotipos denigrantes, humillantes, y falsos de todas maneras.
Entiendo que las cosas han cambiado, pero no tanto como quisiéramos, y que hoy en día las masculinidades son más plurales, menos homogéneas. Los jóvenes la viven con más libertad. Si alguien lee, por ejemplo, una novela de Vargas Llosa como "La ciudad y los perros", se dará cuenta de inmediato la terrible necesidad de demostraciones absurdas que se requerían en una sociedad como la limeña de los años 50. Eso ha sido superado, aunque no del todo, y es preciso admitir que hay bolsones de "machismo denso". Pero incluso aquellos hombres que son más "liberales, abiertos e integrados" siguen manteniendo muy adentro, calados hasta el tuétano de su identidad, valores de una masculinidad hegemónica. Quizás muchos de ellos discrepen de estos valores pero, en el día a día, los ejercen incluso a su pesar.
A esta auto-conciencia de esos valores machistas arraigados es que, precisamente, se refería mi alumno cuando hablaba de "ejercer un machismo responsable". En medio de una discusión sobre las dificultades para evitar conductas que discrimen a la mujer o que piensen en el varón desde la tradición más patriarcal –incluso en una feminista como yo misma– este muchacho, de lo más conflictuado y bien intencionado, planteó esta propuesta aparentemente incongruente, pero en el fondo, bastante sincera. ¿Qué debe hacer un hombre para tomar conciencia, en sus prácticas diarias, de esa falacia de supremacía masculina que ha integrado a su identidad?, ¿cómo evitar no solo el golpe a la mujer, sino, incluso, la competencia absurda, el ninguneo, la complicidad entre varones para rebajarla? En otras palabras: ¿qué diablos debe hacer un hombre para dejar de querer ser un "macho que se respeta"?
La ilustración es de acá.



Un macho que sabe ganarse el respeto, la voz, algo del líder. Hace unos días, no recuerdo dónde, creo que en un artículo de Sinesio Lopez, se hablaba del liderazgo y de lo que tenías que hacer para ganártelo, aquí es lo mismo. Muchas personas machistas imponen por la fuerza, sus argumentos son magros, desechables; en este momento se debe cambiar, dejar de usar la fuerza y enfocarse por aplicar ideas, ganar el respeto de las personas de ese modo, al final depende de cada uno sobreponerse al flujo social. Cada uno se gana su cielo… Suerte.
Comment by Luis Adnrés Miranda Mendoza — October 28, 2008 @ 4:21 pm
¿un estereotipo puede considerarse desde la perspectiva de verdadero/falso? es algo que siempre me he preguntado. alguna vez alguien me dijo que no. algo asi como que “un estereotipo no es ni verdadero ni falso: es un estereotipo (una generalización)”
Comment by yosoy — October 28, 2008 @ 11:27 pm
La veracidad o falsedad de un estereotipo empieza cuando se lo implantamos a una persona. Solamente recién en ese momento se puede ver si le queda el traje…En fin. suerte.
Comment by Luis Andrés Miranda Mendoza — October 30, 2008 @ 12:42 pm
Buscaba para mi blog un dato en internet sobre Roque Gonzalez y llegué a tu blog. Al terminar, volví para leerte.
Ahora, mi comentario a tu última entrada.
Evolucionaremos de la mano. Cuando la mujer deje de preferir al grandazo q le pega a todos, inculso a ella.
Mucho gusto.
Comment by César — October 31, 2008 @ 3:30 pm
La ansiedad, pienso yo, es una enfermedad que caracteriza a nuestros tiempos. Todo cae por su propio peso y cuando ambos generos esten listos para ser quien son, escuchando su naturaleza intima habremos alcanzado la evolución de nuestra civilización.
Ambos generos estan en competencia, como si del resultado de ese proceso alguno de ellos, con la victoria, terminase encontrando la verdad absoluta.
Un macho debe ser macho y una hembra ella misma, porque además de lo ya conocido (aspectos fisicos) persivimos el mundo de manera distinta (como dice el dicho popular: “todo depende del cristal con q se ve” ese cristal es el cerebro.
Cada cosa en su lugar y en su momento.
Es tan dificil ser varon, buscando ser machistamente responsable, como ser mujer y ser enteramente femenina. Ambos generos tenemos una labor a realizar todos los días sin descanso, el ejercicio de la tolerancia y quizá sea tiempo de desarrollar una habilidad (para los que no la tienen, la de la acusionsa observación, para poder comprender el por qué hizo lo uno o lo otro fulanito o menganita. Total, solo la observación nos está dando respuesta a tantas interrogantes sobre la naturaleza del Espacio Exterior, me pregunto ¿Por qué no daría respuesta al Espacio Intimo de la naturaleza humana?
Comment by Giscard Pichardo — November 5, 2008 @ 11:04 am
Existen formas más creativas y arriesgadas para que un hombre pueda conseguir lo que él desea, sin violentar ni actuando por medio de la fuerza bruta sobre otra persona..hablando por supuesto de lo masculino, que termina por ser un término tan inútil, a mí parecer, si ingresa en el ámbito de, por ejemplo, la seducción amorosa o de la sociabilidad.
Comment by Daniel Ávila — November 9, 2008 @ 9:48 pm
este mahcismo, sera que los hombre kieren esconder la mujer pekeña k llevan dentro? o como dirian los “prisioneros” sera por k Dios tb es del sexo masculino?
saludois
Comment by franz max — November 21, 2008 @ 1:59 pm
Cuando tengo digas sobre el comportamiento humano o que es lo natural o correcto (con la idea (errada o no) de que lo natural es lo correcto)… observo a la naturaleza para encontrar alguna respuesta u origen de las cosas. En el caso del machismo o sobre todo de tener que probarse cada día que un hombre es hombre… veo que en el reino animal esto se da, de forma natural todo el tiempo; los machos de una gran mayoría de especie, sobre todo en mamíferos, prueba cada día que es un “macho”; y sufre las consecuencias de esta constante situación. Quizá esto algo tenga que ver con lo que planteas.
Comment by kokyjabn — November 23, 2008 @ 7:57 pm
Caramba, no me di cuenta y por escribir rápido creo que escribí mal algunas palabras. La idea de lo que decía es: En la naturaleza los machos siempre prueban día a día, en toda actividad, que son machos. Parece que es algo bastante profundo; muy estructurado… tan profundo como tener hambre.
kokyjabn@hotmail.com
Comment by kokyjabn — November 24, 2008 @ 2:40 pm
Me pregunto si el master se refiere al género femenino?. Si no es así cómo hace una feminista para poder evaluar con seriedad. Tanto el feminismo como el machismo son extremos que no deben extenderse, ojalá este no sea el caso.
Comment by Chino — December 23, 2008 @ 3:50 pm
Yo soy hombre pero no macho, interesante articulo
Para dejar de ser debes llorar cuando lo necesites, sentir, vivir , expresar,debes de escuchar a las mujeres, entenderlas, quererlas, debes de estar en paz con tu parte femenina que todos los hombres tenemos, el ser macho es morir y bueno se sabe que a traves de la historia las sociedades matriarcales son menos violentas y mas justas.
Comment by Santiago L. Hoffmann — August 8, 2009 @ 11:40 am