Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

November 2, 2008

Arde Perú

Filed under: Kolumnas

El premier Yehude Simon le solicitó al Congreso de la República que, debido a las presiones de uno y otro lado, no se debata la ley del canon minero el jueves pasado. Al parecer, el presidente del Congreso, Javier Velásquez Quesquén, estuvo también de acuerdo. Como buenos provincianos, Simon y Velásquez Quesquén podían medir el pulso de lo que implica ceder en estas circunstancias. Pero los congresistas no hicieron mayor caso y ardió Tacna.

En una contienda entre dos ciudades, como en la novela de Charles Dickens, cualquier beneficio hacia alguna produciría el inevitable desbalance de fuerzas que, a su vez, exigirá un posicionamiento más fuerte, más radical, más televisable, y por lo tanto, más violento. Si los moqueguanos tomaron el puente para demostrar de lo que podían ser capaces, los tacneños quemaron la gobernación para que quede expresa constancia de lo que sí son capaces. Las potencialidades de nuestro ingreso a la política tiene que pasar por las noticias de los periódicos, y como sabemos los periodistas que hemos vivido durante la más dura época del conflicto armado, un muerto no es suficiente para una primera plana. Hoy se requiere de un mayor énfasis, de un considerable protagonismo, de visibilización a la prepo: hoy se requiere de un ingreso feroz a las páginas amarillas de nuestra historia última.

¿Por qué nuestras formas de mostrarnos en los escenarios políticos tienen que pasar por las movilizaciones sociales con mayor o menor violencia?, ¿qué sucede en nuestro sistema político que exige una presencia de esta índole para poder tener correlación de fuerzas?, ¿acaso somos bárbaros que aún no sabemos entrar en el camino de la ciudadanía y la civilización? Para comenzar, y antes de intentar responder, habría que tener en cuenta una de las máximas del filósofo alemán Walter Benjamin: todo documento de cultura es a su vez documento de barbarie. Mi interpretación de esta sentencia es que, mientras la nación se construye en unos pilares extremadamente frágiles que no concuerdan con nuestro acceso a la misma, los incluidos saborean su civilización sazonada por el sabor precario de la periferia. En otras palabras: muchas veces se empieza a resolver el problema jurídico para luego apagar el incendio social, cuando, lamentablemente, las estructuras sociales ya están achicharradas.

Por eso mismo, y en la medida que no hay canales de representación fluidos, el único canal posible para dejar constancia de una ciudadanía que no se posee es llamar la atención de la prensa. Y como saben los miembros de los frentes o grupos de ambas ciudades, la mejor manera de hacerlo, hoy por hoy, es tomando un puente, marchando contra policías que sueltan gases lacrimógenos o poniendo ante las cámaras las mejores imágenes del infierno. Entonces los desmanes pasan a mayores y se incendia un edificio público que representa al gobierno central, en otras palabras, han violentando aquello que simboliza a Lima y su gobierno. Obviamente no es gratuito: centrarse en este acto de vandalismo, la quema de un edificio simbólico, tiene una clara connotación anticentralista desde una manera equívoca, sin duda alguna.

Yehude Simon ha terminado el caldeado día jueves repitiendo ante el empresariado, y sin mayor creatividad, una de las sentencias clásicas de todo gobernante en situación difícil: "sobre los responsables de la violencia caerá todo el peso de la ley". La pregunta es: ¿el peso pluma de la ley de los bien-situados o el peso pesado de la ley de los marginados? Si el Estado debe asumir la ficción de la ciudadanía y la igualdad, pues la sociedad política lo que hace es jugar con las mismas reglas de esta ficción jurídica de modernidad desde espacios premodernos. Cuidado, entonces, cuidado con esas lecturas equívocas de una realidad demasiado compleja y desigual.

4 Comments »

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  1. Muy buenos días,
    Comenzaré con los puntos rescatables del texto. Básicamente, la cuestión del anti-centralismo simbolizado en la quema de un edificio público. Aunque esto sea erróneo, como lo señala la autora, el centralismo existe, y esto, a pesar de tanto discurso sobre la descentralización y la regionalización. Ello me parece rescatable porque apunta a una mejor comprensión de las relaciones sociales de poder en nuestra sociedad. Es decir, la constitución de un Estado a espaldas, en el caso que nos concierne, de las regiones, a espaldas de las aspiraciones de las grandes mayorías. Hoy es la cuestión del canon minero; ayer fue el ensañamiento contra los pueblos indígenas durante la guerra interna, el rostro étnico de la violencia rezaba la CVR. Estado y ciudadanía en el Perú como ficciones de ficciones. Lo que oportunamente fue nombrado como “República sin ciudadanos” por Alberto Flores Galindo. Y estimo que esa es una dimensión que no se debe perder de vista.

    El país corresponde a una formación social altamente conflictiva debido a su matriz colonial y a la “colonialidad del poder” en la que se funda y es la que persiste hasta el día de hoy, dirá A. Quijano. No se trata pues de luchas pre-modernas en un contexto moderno, se trata más bien de conflictos propios de nuestra condición moderna/colonial hecha de centralismos, racismos, patrimonialismos, corrupción y, claro, resistencias. Si estas últimas se realizan con mayor o menor violencia, esto no remite solamente a la intensidad de la lucha de los movimientos sociales, sino a como estas son in-formadas por los medios.

    La violencia no es solo la quema de un edificio público o la toma de un puente, es sobre todo una puesta en escena y la construcción de un cierto discurso sobre la violencia que no son ajenas a la concepción de la violencia tramada desde el “poder”. Es también Walter Benjamin que habla de “violencia conservadora” como una violencia que busca la preservación del orden, del statu quo.

    En ese contexto, no creo que las movilizaciones sociales establezcan relaciones de instrumentalización con la prensa o los medios; al final de cuentas, una movilización es una queja contra el “poder”, y es ahí donde ciertos medios podrían hacerse los defensores de ese orden, de ese patrón imperante de poder en la sociedad. Una suerte de tarea pedagógica por parte de los medios: la violencia es siempre la del otro, la del marginado, la del revoltoso, la del que no tiene razón, el bárbaro, etc, etc. Se adivinara que en la otra orilla se encuentran la razón, la razón de Estado, la violencia legítima, el civilizado. En efecto, es una lógica binaria y maniquea con la que juegan los medios con el propósito de controlar subjetividades. ¿Acaso esto no es violencia? Es sutil, es subterráneo, “no duele”, no es espectacular, pero al fin y al cabo, participa a y desde la lógica del poder. Un conflicto social puede ser en resumidas cuentas un espacio de lucha por los sentidos, donde los recursos juegan un rol preponderante.

    Gracias

    Comment by eduardo m.r. — November 9, 2008 @ 4:33 am

  2. Muy buenos días,

    Comenzaré con los puntos rescatables del texto. Básicamente, la cuestión del anti-centralismo simbolizado en la quema de un edificio público. Aunque esto sea erróneo, como lo señala la autora, el centralismo existe, y esto, a pesar de tanto discurso sobre la descentralización y la regionalización. Ello me parece rescatable porque apunta a una mejor comprensión de las relaciones sociales de poder en nuestra sociedad. Es decir, la constitución de un Estado a espaldas, en el caso que nos concierne, de las regiones, a espaldas de las aspiraciones de las grandes mayorías. Hoy es la cuestión del canon minero; ayer fue el ensañamiento contra los pueblos indígenas durante la guerra interna, el rostro étnico de la violencia rezaba la CVR. Estado y ciudadanía en el Perú como ficciones de ficciones. Lo que oportunamente fue nombrado como “República sin ciudadanos” por Alberto Flores Galindo. Y estimo que esa es una dimensión que no se debe perder de vista.

    El país corresponde a una formación social altamente conflictiva debido a su matriz colonial y a la “colonialidad del poder” en la que se funda y es la que persiste hasta el día de hoy, dirá A. Quijano. No se trata pues de luchas pre-modernas en un contexto moderno, se trata más bien de conflictos propios de nuestra condición moderna/colonial hecha de centralismos, racismos, patrimonialismos, corrupción y, claro, resistencias. Si estas últimas se realizan con mayor o menor violencia, esto no remite solamente a la intensidad de la lucha de los movimientos sociales, sino a como estas son in-formadas por los medios.

    La violencia no es solo la quema de un edificio público o la toma de un puente, es sobre todo una puesta en escena y la construcción de un cierto discurso sobre la violencia que no son ajenas a la concepción de la violencia tramada desde el “poder”. Es también Walter Benjamin que habla de “violencia conservadora” como una violencia que busca la preservación del orden, del statu quo.

    En ese contexto, no creo que las movilizaciones sociales establezcan relaciones de instrumentalización con la prensa o los medios; al final de cuentas, una movilización es una queja contra el “poder”, y es ahí donde ciertos medios podrían hacerse los defensores de ese orden, de ese patrón imperante de poder en la sociedad. Una suerte de tarea pedagógica por parte de los medios: la violencia es siempre la del otro, la del marginado, la del revoltoso, la del que no tiene razón, el bárbaro, etc, etc. Se adivinara que en la otra orilla se encuentran la razón, la razón de Estado, la violencia legítima, el civilizado. En efecto, es una lógica binaria y maniquea con la que juegan los medios con el propósito de controlar subjetividades. ¿Acaso esto no es violencia? Es sutil, es subterráneo, “no duele”, no es espectacular, pero al fin y al cabo, participa a y desde la lógica del poder. Un conflicto social puede ser en resumidas cuentas un espacio de lucha por los sentidos, donde los recursos juegan un rol preponderante.

    Gracias

    Comment by eduardo m.r. — November 9, 2008 @ 4:35 am

  3. Hola buen dia gente me parece bueno porque todos tenemos derechos a la reisertacion a la sociedad por eso le doy gracias a Rocio Silva que pudo encontrar en nosotros capacidad
    y boluntad de cambiar de Vida no solo con palabras si no con hechos diego silva unidad de detencion n3

    Comment by diego — November 11, 2008 @ 7:47 am

  4. Hola, soy Eric soy un fiel seguidor de su blog. Me encantaría poder intercambiar enlaces con tu blog. Mi blog dispone de un pagerank de 3. Si acepta escribame a ericplatinum@hotmail.com

    Comment by eric — November 14, 2008 @ 11:20 am

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