Balance femenino 2008
Las mujeres sobre las que me referí en mis kolumnas durante el año que está pasando.
No me gustan los años pares. Es una superstición muy mía. Absurda como todas las supersticiones, mucho más aun considerando que soy ultra-racional, y no creo en superstición alguna. Por eso este 2008 ha atravesado su tiempo con lentitud pasmosa, y con sorpresas agradables sin duda, pero en la mayoría, opacas como los reveses de la vida. Han sido muchos golpes. Sólo me referiré a aquellos vinculados con unas cuantas mujeres.
Personalmente el mayor de todos, a mediados de abril —el mes más cruel como apunta T. S. Eliot— fue ver a Melissa Patiño como interna de un penal de máxima seguridad. Han pasado muchos meses y recién ahora todos los detenidos acusados de terrorismo internacional se encuentran libres (incluyendo a Roque Gonzalez, el único varón), pero procesados con orden de comparecencia. Hace poco vi a Melissa, nuevamente, en la Feria del Libro, como otra estudiante cualquiera, asistiendo a la presentación de un poemario. Esos son los espacios donde me complace ver a los jóvenes. Sin embargo, pesa otra amenaza contra públicos dirigentes de izquierda, como Alberto Moreno o César Barreda Bazán, y es una acusación similar que no tiene sentido alguno. Un terrorista internacional, que proyecta acciones militares, no es pues una figura que salga en entrevistas con su foto.
Otros dos acontecimientos, conectados con este primero por distintas válvulas, han sido la salida de la televisión de Cecilia Valenzuela, luego de que año tras año, programa tras programa, fuera acrecentado su cinismo y su soberbia que llegó al paroxismo cuando exhibió “pruebas fehacientes” de la culpabilidad de Melissa Patiño ante cámaras; y por otro lado, aunque casi por las mismas razones de origen —en el sentido de la petulancia y la altivez— el ingreso a la cárcel de Magaly Medina. Al parecer este año 2008 no ha sido tan bueno para la arrogancia televisiva. Pero, la pregunta que a mí me toca profundamente, pues a ambas las he conocido en algún momento lejano de mi trayectoria, es ¿de qué manera el dinero, el poder, las altas esferas y los roces con la brontocracia política, quiebran las intenciones originarias de dos periodistas que inicialmente fueron audaces y efectivas? Dos mujeres de mi generación, inteligentes ambas, ahora en una situación de precariedad ética. ¿Qué pasó con ellas?, ¿qué no deben pasarle a las jóvenes periodistas que tientan con el Red Midas del cinismo contemporáneo llamado “poder mediático”?, ¿cómo blindarse ante tanta posibilidad de adulación y sensación orgásmica de poder? Difícil… difícil…
Y hablando de jóvenes, es inevitable recordar, en este momento el protagonismo de Luciana León en los primeros días del escándalo de los petroaudios. Mi defensa pública de su supuesta inocencia me valió una caricatura en El Otorongo —hecha por Alvaro Portales, quien dicho sea de paso, ha sido lamentablemente censurado en el redireccionado Perú21. No obstante que mantengo mi posición, debo admitir que sus vínculos con las actividades non-santas de su padre se encuentran en una zona de neblina que ella debería aclarar. Los discos duros con los miles de correos electrónicos del PCU de León y de la congresista están esperando a un experto en computación que, no sabemos por qué extraños motivos, los jueces del caso no designan como perito. En otras palabras: ¿todo esto va a terminar pasado por agua tibia como un huevo mal hecho? Sería vergonzoso para todos, comenzando por Luciana León, quien sí debe una explicación a esos muchachos electores que, en un gran porcentaje, votaron por ella por creerla “limpia de polvo y paja”.
Y para terminar, aunque se me quedan muchísimos temas en el cartucho de tinta (el centenario de Beauvoir, la liberación de Betancourt, el culo de Leysi sobre la bandera, la zarina anticorrupción destronada, en fin), quisiera mencionar a las cantantes de la cumbia feminista, como Marina Yafac entre otras, cuyas versiones que “empoderan a las mujeres” (aunque salvajemente, hay que admitirlo), dejan en claro que las intercambiables “aguas y almas bellas”, portentos de la cumbia femenina pasiva, sumisa y dominada, están apenas destinadas al culto del macho-alfa, mientras que las otras, nos dan por lo menos un poquito más de pensar a la hora de bailar. ¡Y que viva el 2009, año impar!
Un nacimiento siempre da alegría. Es la constatación exacta de la vida. El nacimiento más emblemático es sin duda el de Cristo, que era llamado Jesús en su niñez, y que es representado por todos los símbolos más tradicionales y estereotipados de occidente, acumulados por los siglos de los siglos. Los "belenes", el pesebre, los niños regordetes y rubios, el pavo inventado por Charles Dickens, y los panetones que casi sólo engullimos los peruanos (en Viena jamás pude encontrar un panetón en Navidad).
Esto no es un zapato: es un arma refinada de alto calibre simbólico. Es una especie de elemento fálico que, con una lanzada, se erige sobre la vanidad occidental para mantenerse suspendido en el aura de la memoria. Es un manuscrito en el aire de un subalterno que ha pergeñado con el elemento que ha podido un acto mínimo de trasgresión. 

Mañana lunes 15 de diciembre de 2008 se realizará un homenaje a la profesora y crítica literaria en la Feria del Libro de Miraflores.
Cuadro de Frida Kahlo.

