Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

December 21, 2008

Zapatos de destruccion masiva

Filed under: Kolumnas

Esto no es un zapato: es un arma refinada de alto calibre simbólico. Es una especie de elemento fálico que, con una lanzada, se erige sobre la vanidad occidental para mantenerse suspendido en el aura de la memoria. Es un manuscrito en el aire de un subalterno que ha pergeñado con el elemento que ha podido un acto mínimo de trasgresión. Munthadar – al – Zaidi, el periodista de 29 años que se quitó los zapatos y se los lanzó, uno por uno, a George W. Bush, se ha convertido hoy en día en el héroe de la resistencia iraquí. Un héroe absoluta y rotundamente cultural. Un héroe precario, pero héroe al fin.

¿Para qué puede servir lanzarle un par de zapatos al, todavía, hombre más poderoso del mundo? “La resistencia es legítima por todos los medios, incluyendo el lanzamiento de zapatos” ha dicho el abogado Jaled Dulami, quien está presto a presentar la defensa del periodista. En circunstancias de sometimiento, de “invasión de un país para democratizarlo”, de homogeneidad de la opinión oficial sobre la palpitante inquietud de la gente de a pie, “el lanzamiento” ha servido para ubicar la dignidad de los iraquíes en espacios que, a pesar de toda la tecnología de seguridad, todavía pueden ser trasgredidos.

Un zapato por el aire ha provocado una mezcla de hilaridad y revancha, de ironía y risotada, incluso la sonrisa del propio presidente de los Estados Unidos, pero sobre todo, ha provocado que los iraquíes sientan que hubo un ser humano —“enséñame un verdadero ser humano y lo pondré en el centro del centro de mi corazón” dijo alguna vez Hamlet— que actuó sobre las palabras, que “maldijo” por encima de la autocensura, que irrumpió la parsimonia oficial benevolente y complaciente. El acto no fue espontáneo según ha narrado el hermano del periodista, quien es oriundo de Nasiriya y vive en la calle Rashid de Bagdad, en un departamento lleno de libros en árabe e inglés y cuyo único adorno es una foto del Che Guevara. El zapato lo compró de fabricación iraquí y, desde que lo secuestró un grupo de desconocidos en el año 2007 en pleno centro de Bagdad, había pensado en lanzárselos.

Este caso ha saltado de las tímidas primeras planas —recuérdese la nota del New York Times— para poblar con mucha eficacia los resquicios más libres de la red. Es cierto que los reflejos de George W. Bush fueron rápidos y certeros, y que se libró del zapato con una sonrisa en la boca; no obstante, la imaginación internáutica ha trasformado la acción, convirtiendo la intentona en un golpe virtual, es más, en un juego llamado “el ataque del zapato”. Más allá de la hilaridad y lo lúdico que puede llegar a ser el asunto, como sostiene Mark Woodward, profesor de religiones comparadas de la Universidad de Arizona, “en el mundo árabe la impureza del zapato se puede percibir en muchos sentidos. Por eso mismo, mis estudiantes de Indonesia saben que este ‘lanzamiento del zapato’ puede tener consecuencias más duraderas que un ataque con una bomba. Y además, porque como sabemos, la violencia simbólica puede hacer mucho más daño que la violencia física”.

En todo caso, la violencia simbólica puede ocasionar heridas narcisistas tan duraderas y poderosas que duelen en el cuerpo de toda una nación.

                                                

El medio donde Munthadar-Al-Zaidi trabaja, Al Baghdadia ha iniciado una campaña por su liberación.

2 Comments »

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  1. Cuando corre más tinta que sangre, la historia se alegra. Han sido años de muerte, para las mujeres y hombres que desean la paz, un annus horribilis.Estoy en contra de la violencia aunque sea de un zapato; quizá hubiese sido más acertado (aunque menos a mano) lanzarle algún tipo desecho orgánico que impregnase de fetidez hata el último día de su vida. De nuevo valentía en tus letras, Rocío, como en los escritos que te voy leyendo. Beleza e inteligencia, una combinación que me puede.
    Besos fuertes de ánimo y solidaridad.
    Julio

    Comment by Julio Obeso — December 25, 2008 @ 1:05 pm

  2. Este zapato es el símbolo de la resistencia, de la lucha, de la dignidad. Hoy Munthadar es Rocío con su zapato de tinta y todos somos “zapatos” : zapatos de hambre, de injusticia, de inequidad, de pobreza etc. etc. y debemos arrojarlos a la cara de quienes se creen dueños de decidir qué zapatos debe calzar el mundo en beneficio de sus propias ventas. Te felicito rocío, no pares, sigue tirando, como Munthadar, tus propios zapatos.

    Comentario: Mónica Angelino, Bs. As., La Argentina

    Comment by Mónica Angelino — December 26, 2008 @ 8:01 am

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