¿En qué hemos convertido la Navidad?
Un nacimiento siempre da alegría. Es la constatación exacta de la vida. El nacimiento más emblemático es sin duda el de Cristo, que era llamado Jesús en su niñez, y que es representado por todos los símbolos más tradicionales y estereotipados de occidente, acumulados por los siglos de los siglos. Los "belenes", el pesebre, los niños regordetes y rubios, el pavo inventado por Charles Dickens, y los panetones que casi sólo engullimos los peruanos (en Viena jamás pude encontrar un panetón en Navidad).
Pero como sostiene Alexandro Saco en un artículo, ahora Satanás parece haberse apoderado del espíritu de la Navidad, convirtiendo todo en una ansiedad espantosa por comprar y hacer regalos. Si uno conoce de cerca la experiencia norteamericana de la Navidad, pero sobre todo, de la ansiedad de consumo en los "sales" y las rebajas de los grandes almacenes, se da cuenta del movimiento específico del capitalismo que requiere, para su propia supervivencia, que los productos consumidos sean desechados lo más rápido posible para poder seguir consumiento más. Esta es la lógica que organiza a los almacenes, su publicidad, sus estrategias: la Navidad es el momento de mayores ventas y por lo tanto se organiza todo un tinglado para consumir objetos cada vez más sofisticados, ergo más caros, pero a su vez más rápidos de depreciar. Las ganancias entonces radican en la precariedad, el desecho, la poca duración, el re-cambio de objetos al menor tiempo. Eso lo sabemos todos, sin embargo, seguimos consumiendo.
En el Perú, duplicante tercermundista y a la sombra de los consumidores europeos o americanos, los almacenes desbordan de chucherías inútiles que se convierten en la excusa para el regalo barato. Un objeto de porcelana sin objetivo alguno; un juguete de plástico que se rompe a la primera de espadas; un artefacto mal hecho que se descompone en el primer uso. Nos llenamos de objetos inútiles, pero como no estamos totalmente acostumbrados al consumo y al desecho, no los desechamos, seguimos guardando esos absurdos cachibaches, seguimos llenando nuestras vidas de toda clase de elementos reciclables y almacenables que, nunca pero nunca, vamos a volver a usar.
Esta Navidad no he hecho regalos. En realidad hice uno sólo: unos guayruros para una amiga, para que ella se los lleve a México, con la mejor de las suertes. Y quizás sea una excusa para comprarle un pantalón a mi hija, una camisa a mi marido, un libro para mí misma. A mi ex le regalé un pisco que me regalaron, porque sé que él lo apreciará mejor que yo. Y sí he recibido algunos regalos, varios me han gustado mucho, sobre todo la agenda tan útil para todo el año, pero en la casa de mi tía donde pasamos la Navidad decidimos que nadie le regala a nadie.
Los regalos son para los niños: para que con sus ojitos abiertos se asombren de una muñeca, un carrito, una bicicleta. Pero no más, y no porque los merezcan o no, sino por la simple sensación de ofrecer gratuidad. No estemos midiendo la reciprocidad todo el tiempo, que es agotador, sino dando sin esperar devolución, que es santidad.
Una de las mejores navidades de mi vida fue la de 1997, cuando no tenía casi un centavo, y un amigo, Santiago Forns, me enseñó a regalar símbolos: compramos pomitos vacíos, con tapa de corcho, en el mercado central y los llenábamos de lentejas (suerte), de shampoo rosado (ternura), de azúcar (dulzura), de arroz (amistad), y así sucesivamente, les envolvíamos cintas de colores, y estaban listos para ser acompañantes de una tarjeta navideña de motivos no navideños: dibujé a mano decenas de tarjetas que llevaban como adorno dibujos a colores y acuarela de las flores de mis macetas (el único modelo que tenía a mano). Hacer cada uno de esos adornos y dibujar las tarjetas para mi familia y amigos, me encantó, me relajó y liberó mi mejor espíritu.
Lamentablemente no he podido repetirla. Quizás porque de alguna manera, no tener dinero despierta el ingenio, y ahora que ando mejor financieramente, me agoto en el peor de los pecados: la ansiedad del multiempleo ansioso para poder pagar los gastos. Y lo que más me falta es tiempo. Y lo que más me sobra es estrés (eso sí, sé que no voy a resolver mi estrés comprandome cosas). En todo caso, y como acto de contricción y esperanza a su vez, espero que el 2009 me dé más paz, menos ansiedad, y prometo dedicarme más a las manualidades y un poco menos a explorar mi ya deslúcido cerebro.



ya deslucido serevro… jajaja… asI estamos a veces, es mejor hacer cosas artesanales, es otra cosa, es arte, esribir es arte, escribir desde el cerebro y el alma, como a veces lo haces, a veri si entras en mi blog d textos y comentas, sikiera como “anOnimo”, gracias…
Comment by giancarlo — December 26, 2008 @ 6:22 pm
“ya deslUcido serevro”?,bueno, a veces nos sucede, sigue haciendo manuelidades, sigues escribiendo desde el alma y el cerebro, a ver si comentas mi blog d textos, sikiera como “anOnimo”…
Comment by giancarlo — December 26, 2008 @ 7:16 pm
A veces se desluce, pero en realidad, normalmente, está bien lúcido NecroLima, don’t worry, que aún tengo para rato…
Comment by Rocio Silva Santisteban — December 26, 2008 @ 7:55 pm
A mi me gusta la navidad en todos sus aspectos, desde aquel en que compartimos agradables con la familia, la compra de regalos, y aunque no sea creyente de la religión me gusta ver los nacimientos, he leido en algunos blogs a gente que se queja por el consumismo que se produce en navidad ¿Pero yo me pregunto es un “delito” regalar cosas en Navidad? … hasta tu misma pareciera que los planteas asi en tu post, las celebraciones no creo que sean para racionalizarlas tanto, me parece una pérdida de tiempo el quejarse porque haya gente que piense en la parte material de estas fechas … yo creo en el equilibrio, la navidad no es sólo regalos indudablemente estoy segura que para todos nosotros si no tuvieramos a nuestra familia a lado estos nos parecerian totalmente superfluos, el regalo no tiene que ser algo ultra costoso, yo me vuelvo consumista en estas fechas pero siempre dentro de mis posibilidades y disfruto comprando cosas para mi familia (además la navidad es la única del año en que tengo el dinero necesario para darme gustitos que a lo largo del año no me puedo permitir ¿Y eso es malo?, se critica el consumismo, pero creo que la mayoria de peruanos solamente en estas fechas podemos darnos gustitos materiales que no podemos siempre darnos (perdón por la redundancia)).
Hay que disfrutar más y embrollarse menos mentalmente, el raciocinio es mejor dejarlo para otros temas que si lo ameriten, pero no para una celebración tan bonita.
Saludos!
Comment by Minerva — December 26, 2008 @ 9:09 pm
Me encantaría tener tu ingenuidad y frescura para pensar en la Navidad, pero lamentablemente no puedo… no puedo por nada de este mundo. Soy ultra-hiper-racional y siempre estoy calibrando todo. En algo no soy racional, no sé si felizmente o infelizmente, y es cuando me enamoro, en los sentimientos, incluso en el amor de madre que profeso a mi hija: ahí si que me desequilibro… Pero en todo lo demás, lamentablemente, mi deslucido cerebro sigue haciendo sus racionales sinapsis…
Comment by Rocio Silva Santisteban — December 26, 2008 @ 9:20 pm
Hace semanas que no salia de mi bosque. Hoy lo hago para desearte que en el 2009 tengamos la fuerza y determinacion para seguir haciendo lo que querramos y tratar de hacer algo nuevo, algo que valga la pena hacer.. y si no lo logremos, que estemos felices por haber tratado. Un beso, El Lobo.
Comment by El Lobo — December 29, 2008 @ 7:51 am
Una celebración que se ha transformado en una vorágine de consumo imparable. La pase en mi casa con mi media naranja, solos y tranquilos. Nos regalamos un par de cositas y a dormir se ha dicho. Casi lo mismo para año nuevo, que va a pasar hoy, acaso es realmente un re-comienzo de la vida? Creo que mañana cuando regresemos a trabajar nos vamos a encontrar con los mismos problemas, las mismas escusas y la misma actitud de ayer.
Feliz año nuevo, pero piensen, que tiene de nuevo?
Comment by Inkakiev — January 1, 2009 @ 2:26 pm
Te felicito. Escribes tan bonito que me quedaría leyendo todo dia cada uno de tus post… hoy no lo haré, pues tengo que salir. Apartir de mañana, será mi premio al terminar el día. Sigue adelante…
Comment by anis — January 17, 2009 @ 6:14 pm