Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

January 31, 2009

Croac

Me miro en el espejo: saco un par de verrugas y me contempló en la inmensidad del verde. Pollo o rana o pato o nada.

Pero jamás me comería tus ancas.

Te prometo que las besaría, las llenaría de miel, las envolvería con mi lengua. Despacio, despacito. Y luego iría dejando un rastro de saliva, caliente, un rastro desde las puntas de los dedos del pie hasta arriba, lo más arriba que pueda.

Hasta ahí: donde te inquietas.

Ahí donde todo se vuelve nada: donde lo único por hacer es sentir. 

Voy a dejar esa rastro largo de saliva sobre tu piel verde para que la deseches, como una serpiente, la dejes a una vera del camino y de una vez por todas salga el Príncipe, Fata Morgana, Merlín y el Corto Maltés que también debes ser.

Y si tú me besas
Y si tú besas mi piel verde
Ah, señor, Príncipe,
Estoy segura que lloraré.

 

La imagen es de un fotograma de la película del Corto Maltés, el personaje de Hugo Pratt, el primer comic del que me enamoré en mi vida.

January 28, 2009

Los hombres son de Marte y las mujeres… lamentablemente del planeta Tierra

January 26, 2009

Cumpleaños

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Uno de los primeros recuerdos que tengo de mi propia vida es en la puerta de mi casa a los tres años, donde vivía con mis dos padres (es decir, antes de la separación), preguntándole a mi mamá por mi cumpleaños y ella respondiendo: “uy… todavía faltan tres meses”. ¡Tres meses! Para mí me sonaban a tres años. Lejísimos. Tantísimo. Cuánta agua iba a fluir por el cauce del Rimac en esos tres meses. Qué odiosas decisiones tomaron mis padres en esos tres meses. ¿Por qué la vida de una niña cobra densidad en tres meses? Y quizás lo único que quise, al lanzar esa pregunta tremenda, fue un regalo…

Siempre he odiado mi cumpleaños. Sé que muchos lo viven con alegría, pero me consuela también saber, que hay miles que lo padecen como yo. Como a pesar de todo, soy una creatura tímida, la expiación de todas mis culpas es tener que soportar un “japiberdeytuyu” en público y, encima, apagar las rochozas velitas.  ¿Qué implica la vuelta del tiempo un año más rotando sobre la tierra? Como diría el nunca-tan-pesimista Emile Cioran, quizás sólo aproximarnos al cadáver en potencia que somos. Las fechas de cumplir años me recuerdan ese tipo de festividades en los que debemos estar alegres, sonrientes, felices y soportando la crueldad del mundo con un optimismo rayano en la ingenuidad. Algunos años una aguanta con estoicismo, hasta se alegra, en otros, como diría el poeta Chanove, “se hunde miserablemente en el asqueroso pantano de la depresión”.

Cuando cumplí 30 años decidí que debía celebrarlo. Se me ocurrió —¡esas ingenuidades de adolescente tardía!— que esa fecha era un “divorcium aquarum” entre el antes y el después, la veintena y al treintena, los años duros y difíciles de la universidad, del primero trabajo, de las primeras pérdidas vitales, de la difícil estancia en el extranjero y los años de la adultez, de la familia, de la maternidad y del trabajo en serio. Como vivía en una casa, pequeñita pero casa al fin, pensé que podía hacer una fiesta. Invité a muchas personas, que vinieron con otras personas, y que terminaron destruyendo el baño, rompiendo varias copas, y lo peor de todo, ¡desapareciendo mis perfumes! Sí, mi propia gente el día de mi cumpleaños me había robado. No me divertí ni un ápice y me pasé toda la noche tratando de divertir a los demás y al día siguiente limpiando la destrucción de los demás. Me acordé del cumpleaños de casi todas las mujeres de mi familia: cocinando, sirviendo platos, lavando y poniendo le mesa para los demás. Siempre para los demás.

Por eso ahora creo, personalmente, que una se debe acercar a su cumpleaños con actitud antropológica: ¿qué implica no sólo para la/el que lo padece sino sobre todo para los otros? Se trata de poner en juego la socialización del grupo. Por eso la institucionalización de esta celebración está vinculada con rituales de magia: las velas son una súplica al daemon o espíritu protector del celebrante y comenzaron con rituales al templo de Artemisa entre los antiguos griegos.  Por eso las velas se ponen en círculo pues son una defensa contra los malos espíritus.

En mi trabajo las secretarias cual vestales del templo de Artemisa, y con el apoyo de la Oficina de Bienestar, digamos Zeus, han institucionalizado todos los meses la celebración de los cumpleaños. Es una costumbre sana, cooperativa, aglutinadora y relajante. Y yo participo con ganas de estas celebraciones cuando no se trata del mío: me gusta ese momento, en el que dejamos de ser profesores, secretarias, contadores, personal de seguridad, para ser seres humanos celebrando la vida como en los rituales griegos. Que el asunto sea comunitario, además, tiene su gracia y su raíz con estos ritos de protección del grupo. Y lo más importante: son ellas, las modernas vestales,  las que animadamente se encargan de todo.

Publicado en el suplemento Domingo del diario La República del día 25 de enero de 2009.

January 18, 2009

Policías

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Fotografías proporcionadas por CONACAMI.

El martes por la noche fue asesinado en el distrito de La Perla un oficial de policía que, junto con otro compañero, intervenían un asalto a mano armada en la peligrosísima avenida Santa Rosa. El comandante PNP Alex Arteaga Breiding era jefe de la Unidad de Servicios Especiales del Callao y realizaba un operativo en el distrito chalaco. Los delincuentes le dispararon en la frente En una acción aún no aclarada una subalterna del comandante disparó accidentalmente un arma mientras perseguían a unos delincuentes en un patrullero y a los 20 minutos de llegar al hospital Daniel Alcides Carrión los médicos lo declararon cadáver. Ese mismo día, a plena luz del sol y al otro extremo de esta horripilante Lima, murió atravesado por municiones de un fusil AKM el suboficial de la policía Jesús Raúl Quintana resguardando la agencia del Banco de Crédito del Perú de la Avenida Velasco Alvarado de Villa El Salvador. Como es usual y con los permisos respectivos de sus unidades, los uniformados redondean sus magros ingresos prestando resguardo a entidades privadas. Dos policías muertos el mismo día en la misma ciudad cumpliendo su labor: uno en un operativo en una zona caliente, el otro resguardando un banco en sus horas de franco. Si bien es cierto que la profesión exige ese tipo de riesgos, no dejan de indignar estas muertes.

Cumpliendo asimismo la labor de proteger entidades privadas muchos policías trabajan en coordinación con agentes de seguridad (guachimanes). De hecho, todos los días, saludo tanto al agente de seguridad de la universidad donde trabajo como a los policías que lo acompañan de día y de noche. Es una labor de alto riesgo que muchas veces es ninguneada: los policías de resguardo y los guardias en diversas ocasiones son ignorados, convertidos en parte del decorado, asimilados a la garita de control como otro ladrillo de la pared. Por eso mismo, porque hay muchos hombres y mujeres que arriesgan día a día su vida en este tipo de profesiones, indigna, escandaliza y enfurece que unos guardias de seguridad de FORZA y un grupo de indignos policías hayan secuestrado, amordazado, enmarrocado, encostalado, reprimido, vejado sexualmente, torturado con agentes químicos, humillado y en suma aterrorizado a 29 personas, entre comuneros y colegas periodistas, que reclamaban ante la minera Río Blanco Cooper – ex Majaz.

Y llama mucho más la atención que estos crímenes sólo salgan a la prensa limeña cuando se tiene evidencia gráfica al respecto. Se han necesitado esas fotos para que la Coordinadora de Derechos Humanos y este mismo diario (me refiero al diario La República) puedan publicar evidencia de lo que sucedió hace tres años en las serranías piuranas. Es más, se dio una conferencia de prensa en Piura, que con razón movilizó a la opinión pública local pero recibió la indiferencia del resto, y se ha requerido que una edición nacional que difundió las fotos para que todos podamos tener en cuenta estos crímenes (mea culpa).  ¿Y por qué no se confió en los relatos de los periodistas de Radio Cutivalú o en los testimonios de los propios ronderos cuando narraron la historia hace tres años?, ¿qué sucede con este tipo de conflictos medio ambientales cuando se trata de imponer la razón del patrón frente a la razón del campesino?, ¿por qué se maneja de esta manera tan equívoca los problemas de las mineras cuando, a su vez, se sabe que son la fuente de la mayoría de conflictos sociales?

Hubo mujeres en este grupo de protestantes secuestrados: Elizabeth Cunya y Cleofé Neyra. Y de todas las fotografías mostradas hay algunas que llaman poderosamente la atención: son aquellas en que los policías exhiben ropa íntima femenina como un trofeo de guerra. En otra un policía se ríe ante las truzas de colores amarradas a una soga. Esta ropa interior perteneció a las mujeres secuestradas entonces ¿cómo es que los policías tuvieron acceso a ellas?, ¿se las quitaron?, ¿las humillaron sexualmente?, ¿las vejaron? Elizabeth Cunya ha sido examinada por dos especialistas en atención a sobrevivientes de torturas de la ONG Physicians for Human Rights y las fotos de las huellas de sus vejámenes son más que claras. Me dicen en CONACAMI que no han sido taxativamente “violadas”, ¿pero que no haya habido penetración, para decirlo con todas sus palabras, hace menos infeliz una humillación sexual de este calibre?

Si esta situación pasa una vez más por agua tibia, si el Ministro del Interior y el Premier no toman cartas en el asunto, si se sigue manteniendo a “efectivos” policiales con estos antecedentes dentro de la institución, entonces las muertes del comandante Alex Arteaga y del suboficial Jesús Quintana habrán sido inútiles, totalmente inútiles, absolutamente inútiles.

Este artículo ha sido originalmente publicado en el suplemento Domingo del diario La República de la fecha actual.

January 17, 2009

El ángel negro de Copley Square* (R.M. Rilke)

¿Adónde voló el ángel que me prometiste?
¿Dónde se esconden sus alas tiznadas?, ¿en qué
paraíso fue a refugiarse?, ¿por qué
dejé de ser su protegida?

¿Cuáles son los efectos de mis malas
palabras?, ¿a qué otra heroína ha escogido?, ¿por quién
escarba hoy entre las piedras?, ¿de quién
son sus incontables caídas?

¿Qué tropiezo fue abriéndose como un
precipicio?, ¿que oscura obsesión se disolvió
entre sus alas?, ¿bajo qué poder agacha hoy la cabeza?,
¿sobre qué dominada cerviz levanta las garras?

¿Por qué hiciste que descendiera la escalera?
¿Adónde lo llevarán sus deseos?
¿Desde qué inconfesable estación del tiempo
se bate en retirada?
¿A quién liberan sus palabras?

Dime, dime, dime
¿Qué música tañe su arpa?, ¿qué
espalda congela sus ansias?
¿Qué camino empieza a recorrer a tientas?

Y no te hice caso
Y tú me lo habías advertido:
Todo ángel es terrible.

 

* Copley Square es una plaza de Boston, pero la estatua del ángel al que me refiero no se encontraba exactamente ahí sino en Marlborough St. y yo solía verla desde el bus que cruzaba el puente sobre el río Carlos. Pero escogí la plaza para situar el poema porque era el lugar al que iba para encontrarme conmigo, o entre los libros de la biblioteca pública, o en la iglesia.

                                                

January 12, 2009

El Bus Ateo

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 Luego de un año de la muerte de mi padre una de las personas que había trabajado con él, Lita, la mejor cocinera que yo conozco de todo Lima y Trujillo, me contó que él le había hecho un milagro. “Sí —me dijo— es que tu papá era un santo”. Me maté de la risa e inmediatamente le retruqué: “pero mi papá era absolutamente ateo, Lita, mi papá no era católico ni creía en santos y menos en milagros”.  “Y eso qué importa”, me contestó con su sabiduría norteña, esa que se ha puesto a prueba inquebrantable de una fe sostenida en la pobreza, la escasez y la dureza de la vida, “¿acaso un ateo no puede hacer milagros si vivió toda su vida como un hombre bueno, a ver dime, acaso no?”.  Me quedé muda. ¿Puede un ateo ser digno de santidad? (aunque debo reconocer que mi padre era, más bien, agnóstico).

La rectitud y la bondad no están necesariamente en el lado de los católicos, cristianos, evangélicos, judíos, musulmanes o cualquier otro ser humano que profesa una fe con persistencia.  Hay cientos de miles de ejemplos al respecto, comenzando por Torquemada y terminando por Osama bin Laden. Es más, en los últimos tiempos, y me refiero a los últimos días en las zonas consideradas por muchos como “Tierra Santa”, un grupo de hombres y mujeres que profesan una fe han estado matando a otros que profesan otra fe. Y siempre con el nombre de Dios en los labios. ¿Son menos o más santos que aquellos agnósticos universitarios, que a kilómetros de distancia, salen a las calles para exigir paz de ambos lados?

Por eso mismo, y contra todas las campañas que están dejando atrás uno de los baluartes de la modernidad —me refiero al Estado laico—  un grupo variopinto de instituciones como la Unión de Ateos y Librepensadores de Catalunya, Valencia y Madrid, la Asociación de ciber-ateos y el Ateneo electrónico de Ateos y Agnósticos han puesto en circulación por las calles de Barcelona un bus-ateo con un lema corto pero liberador: “Probablemente Dios no existe, deja de preocuparte y disfruta la vida”. Desde el 12 de enero de este año este lema se apoderará del transporte público catalán de la misma manera como el año anterior lo hiciera de los tradicionales buses rojos londinenses. Los catalanes despistados no podían creer que se trataba de una campaña que en el primer día de recaudación consiguió más de mil euros sólo en la ciudad.

Se trata, por supuesto, de una réplica de la famosa cruzada inglesa dirigida por la Asociación Humanista Británica inspirada en la labor proselitista en contra de todos los fundamentalismos que iniciara el gran teórico Richard Dawkins, profesor de divulgación científica de la Universidad de Oxford, y autor entre otros libros de El gen egoísta y de La ilusión de Dios. En Inglaterra la campaña que circuló en ochocientos buses recaudó la poco desdeñable suma de 135 mil libras esterlinas.

¿Por qué comenzar una campaña de esta índole? Al parecer Dawkins y otros científicos británicos sumamente reputados están poniendo el parche antes de que salté el pus: han iniciado una lucha contra los fundamentalismos que, en el caso de los Estados Unidos, se han apoderado de algunas escuelas públicas a partir de la negación de la evolución (una patada a las investigaciones de Darwin) contraponiendo la teoría del “creacionismo” y de la “inteligencia creadora”.  Dawkins es un militante de la racionalidad y uno de sus objetivos es apoyar “una vida ética y moral sin tener que basar nuestro comportamiento en la religión o en creencias sobre-naturales”.

Aquí hay muchos temas en cuestión: en primer lugar el asunto de la publicidad en buses para una propuesta filosófica, una publicidad movible que se disemina por la ciudad, y por otro lado, un tema de debate filosófico y teológico que se traslada a la esfera pública de una manera ciertamente banal, pero altamente pedagógica pues el objetivo es que las personas se liberen de la culpa: gozar de la vida sin la mira inquisidora del "ojo divino".

Personalmente creo que también se puede gozar de la vida con Dios (el Verbo, la Trascendencia, Ni-el-Ser-ni-el-no-Ser). Lo que sucede, como me comentaba un amigo sacerdote, es que en el tema de la sexualidad las diversas iglesias han sido siempre inoperantemente represivas y castradoras, incluso del goce intelectual vinculado con la imaginación erótica. Por eso mismo, ¿cómo liberarnos de la culpa pero seguir manteniendo la fe? No tengo la respuesta. Pero, como diría Charly García, “rezo por vos”.

January 10, 2009

Chanove reloaded

Filed under: Olor a tinta

Desde hace muchos años, precisamente desde que publicó El héroe y su relación con la heroína, Oswaldo Chanove es un grande de la poesía de este país. Mezquindades más y mezquindades menos, a Chanove no lo han ignorado en los medios pero le han dado un lugar muy discreto: quizás porque su afincamiento en Arequipa, de donde es militante, y luego en El Paso, Texas, lo han retirado del mundanal ruido limense. Gracias a Arturo Higa, quien tiene buen ojo para la justicia poética, se ha podido recuperar una antología sui generis de la obra total de Chanove.

El libro de por sí es un objeto bello, diseñado como una caja fuerte del Lejano Oeste, con tapas duras metalizadas, adentro nos encontramos con textos que viniendo de libros publicados están organizados de manera diferente, recreándolos, y asumiendo una atmósfera de novedad y misterio, que sacude la percepción impávida del lector ante este yo poético ultra irónico y, a su vez, tierno.

La primera sección está dedicada, ¡cómo no!, al amor; y los epígrafes de Catulo y de Ally Mc Beal nos proponen dos coordenadas: con una mano Chanove bebe de la tradición y con la otra escancia los efluvios de la posmodernidad (no en vano le dedica un poema a Lyotard).  No obstante, el yo poético siempre se mantiene a buen recaudo, con el toque sarcástico para no caer en el ridículo: “Pensaba en ella/ en sus lágrimas// Pensaba:/ Algo ha empujado al mundo para que/ al fin/ aquellos ojos/ esa nariz y esa boca/ configuren la intransferible expresión lasciva que me obligue/ a izar la bandera” (p.17). 

La segunda parte del libro está dedicada a los poetas y la poesía, y poblada por “ars poéticas” y por homenajes, muy a su manera, a sus poetas preferidos: “Yo disparé contra Emilio Adolfo Westphalen/ Fue un accidente/ Lo juro (…) Y el percutor golpeó la parte posterior de la bala/ y estalló la pólvora (…) hasta el sucio páncreas/ de ese viejo cascarrabias…” (p.45). 

La tercera sección está concebida como un “diálogo con el Eterno”, a la manera de Vallejo, pero con más humor y menos rabia: reclamos, falsas oraciones, gritos a la Virgen, versiones apócrifas de los evangelios: Chanove sabe lo que es dejar sobresalir la lengua y entablar un bis a bis con el Divino. La cuarta sección está poblada de elementos del comic y la cultura popular que le permiten al vate enfrentarse a los impulsos más perversos de la vida como es Thánatos: “No fueron crímenes de pasión/ Nadie/ quería apoderarse de lo ajeno/ Nadie /fue contratado para cortar la yugular (…) Fue pura exasperación/ Escúchenme bien/ malditos” (p74).  En esta misma sección se incluye un perturbador poema inédito sobre Calígula.  Y finalmente la última sección nos propone una lectura cáustica sobre la identidad de los sujetos hilachados que somos que podría resumirse en el título de un poema: “Mi ocupación es no morir” (p.103).

De hecho el libro no tiene pierde: la intensidad de esta poética, su provocación, su cercanía a lo cotidiano, me arrinconan para tener que reconocer algo que no hubiera creído hace veinte años: Chanove se acerca a la sabiduría a un palmo de nariz, como diría otra poeta. 

Este artículo ha sido publicado originalmente en la Revista Caretas N.2060 del 8 de enero de 2009.

January 7, 2009

Martes

Le tuve miedo a los martes
desde el colegio

ahora despierto en la madrugada gritando
me jalo el pelo de nervios

en la mañana del martes nunca
ni un asomo de sonrisa
 
en la oficina abundan los problemas
la amenaza del desempleo
 
las cuentas no alcanzan
para cubrir las deudas
 
me llega un email de alguien
que se arroga el derecho de insultarme
 
me da la impresión (es un hecho)
y cada martes estoy más vieja
 
te llamo te busco te necesito
pero este martes no me respondes
 
tengo ganas de gritar
pero no hay oído que me resista
 
yo también me pregunto
hasta qué martes durará mi cuerpo
 
quisiera tener cuatro años
y un perro
para aprender a dormir cada martes a su lado
y que me protejan sus latidos.

El cuadro está tomado de aquí y es del extraordinario pintor austriaco Lucien Freud.

January 4, 2009

Gaza

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¿Qué sabes de Gaza, desocupado lector?, ¿qué información tienes sobre las cuatro hermanas, entre 12 y 17 años, que murieron la otra noche durmiendo, resaqueada lectora?, ¿quién se acordó de esos islotes de tierra y los otros territorios de Cisjordania que sumados se llaman Palestina mientras saboreaban el cebichito del día siguiente? Desde Limamanta Pacha la Franja de Gaza es algo exótico, violento, inentendible, lejano. Pero cuando uno ve las fotos de los edificios destrozados tan similares a los de la Residencial San Felipe, o las personas deambulando en las calles por temor a regresar a sus bombardeadas casas, o la incertidumbre en los ojos de los niños idéntica a esa mirada atormentada de los niños ayacuchanos o limeños ante el terror de la muerte, no deja de tocarnos en algo esas historias del otro lado del mundo porque no podemos estar lejos del resto de lo que llamamos “humanidad”.

“Porque yo estoy expuesto cada día/ a órdenes de arresto/ y mi casa está expuesta/ a las visitas policíacas/ a las pesquisas/ de la “operación limpieza”/ porque me encuentro en la imposibilidad/ de comprar papel/ grabaré todo lo que me sucede/ grabaré todos mis secretos/ en un olivo del patio de mi casa…”

No soy experta en periodismo internacional, yo también estoy despistada, he tenido que ir y releer las mismas historias para volver a entender un asunto internacional ultra-complicado, y a pesar de las confusas noticias de ambos lados, lo que queda en claro es que son los gobernantes, tanto de Israel como la autoridad palestina como los de Hamás en Gaza, que están exponiendo a miles de personas al fuego más devastador de una guerra que ya dura cuarenta años. En realidad el episodio ha comenzado a principios de enero del 2008 con los proyectiles Al Kassam lanzados por Hamás y la sobre-reacción israelí que casi provoca una crisis humanitaria al desconectar la energía eléctrica en Gaza y la imposibilidad de obtención de alimentos. Luego Israel programó su “operación plomo fundido” iniciada el 27 de diciembre y la reacción de Hamás ha sido convocar a una nueva Intifada y a que continúen los ataques suicidas.  Odio que se paga con odio, venganza con venganza, fuego con más fuego. Mientras tanto los gobernantes del mundo siguen mirando la escena.

“… grabaré el número de cada caballería despojada/ grabaré el emplazamiento de mi aldea, sus límites/ las casas dinamitadas/ mis árboles arrancados/ los hombres de los que se han regodeado/ en descomponer mis nervios y mis hálitos/ los nombres de todas las prisiones/ las marcas de todas las esposas cerradas en mis puños…”

Pasan el año y comenzamos con noticias que siguen siendo las mismas: antes los niños muertos en Bagdad, ahora las niñas destrozadas por las bombas en Gaza; antes la justificación de la invasión por las supuestas armas de destrucción masiva, ahora la justificación del lanzamiento de una ofensiva terrestre que coronaría una situación de devastación. ¿Qué podemos hacer desde esta comarca, también endurecida por años de conflicto interno, de crisis económicas profundas, de inseguridad y de resentimiento?

Lo que podemos hacer es no permanecer indiferentes, y recordar con el poeta palestino Tawfiq Al-Zayad, el final de su extenso poema, que la destrucción no puede ser una venganza: “me quedaré de pie para grabar/ todo el retablo de mi drama/ y todas las etapas de la derrota/ de lo infinitamente pequeño/ a lo infinitamente grande (…) hemos alcanzado la cima de la tragedia/ la hemos alcanzado”.

Te dije que iba a escribirte un poema

En realidad no sé qué extraña relación tengo contigo

una cosa que de pronto se vuelve densa, y de pronto tan ligera como si sólo estuviera comiendo uno de esos algodones de azúcar que comía de niña, esos que estaban tan pero tan prohibidos

y como si pensara que puedo tocar el corazón de un hombre que parece intocable

y de pronto, levanto los brazos hacia arriba, y sin ver siquiera lo verde que puede haber en el fondo de tus ojos

quisiera tocar tus ojos y no mis lágrimas

a la distancia todo parece

del mismo tamaño, como si la línea del horizonte,

fuera una pantalla inmensa donde escribir es sólo salvarse

de la irremediable cotidianidad del día a día que cansa y lacera

y los sueños sólo serán sueños

sin tapones, sin alcohol, sin antifaz, sin prótesis que eviten

el chirrido ansioso de todos nuestros dientes

y ese correazo sigue latiéndome en la piel

y las vidas perfectamente planificadas de quien tiene más ambición que amor

pero no obstante

le importa tanto el amor, le duele tanto el amor

porque en el fondo de estos cuarenta años hay una niña de cuatro años

extraviada como siempre entre tanto miedo cruzado

y tanto viento por cruzar.






















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