Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

February 2, 2009

¡Multiempleados del mundo, uníos!

Filed under: Kolumnas

Multiempleo ansioso: dícese de ese multiempleo que cientos o miles de trabajadores y profesionales, en sociedades de la periferia globalizada, optan por asumir como posibilidad única de vida para mantener colegio de hijos, pago de hipotecas, pago de deudas de tarjetas de crédito e incluso procurarse, en el mejor de los casos, un seguro de salud para poder tender los huesos en alguna cama de hospital cuando el estrés recorra sus descoyuntados miembros.

Se trata, en suma, de ese tipo de multiempleo que casi podría ser bautizado como sub-empleo “de solemnidad”, como se llamaba antes a los pobres, aunque sus propios ejecutantes lo autodenominan “consultorías” o “trabajo free-lance” pero la verdad de la milanesa es que es un empleo temporal con el agravante de hacer varias cosas al mismo tiempo.

Porque ante la imposibilidad de un trabajo digno y fijo, abogados, periodistas, sociólogos, ingenieros, programadores de computadoras, enfermeras y una lista larguísima de especialistas en algo, hemos tenido que ingeniárnoslas para sobrevivir. Sí, pues, somos el lado trágico de la comedia “Mil Oficios”, porque los peruanos para ponerle humor a la desgracia, sobre todo si es ajena, somos campeones. Pero la verdad es que en la cotidianidad del día a día el asunto se vive sin chistes. El “agenciarse” es una manera de procurarse la sobrevivencia con cierta gracia (realmente una traducción literal del término “agency” en inglés); y el “recurseo” es una de las habilidades mínimas para no fracasar en una sociedad donde la dignidad en el empleo es en lo último que piensan los empresarios cuando meten re-ingeniería a todo y ahora mismo el propio gobierno.

Como profesional multiempleada mi percepción del asunto es bien hard. Dura aunque no trágica: una se bandea entre la ironía y la distancia para no caer en la desesperanza o en el estrés (aunque, la verdad, estos vértigos que mi neurólogo denomina con sofisticada sapiencia “paroxístico benignos” son el resultado de estrés contenido durante años). A pesar de que tengo, entre otros, tres oficios fijos (literatura, género, periodismo) y que soy lo suficientemente flexible para moverme en un espectro bastante amplio de “recurseo”, lo que realmente me pone tensa no es el trabajo sino la ansiedad de no tenerlo en el futuro, motivo por el cual acepto casi todo.

Creo que entre esta ansiedad de no tener trabajo en el futuro, y la frustración de no poder hacer los trabajos asignados al más alto nivel, un grupo de profesionales nos bandeamos tercamente entre consultorías, dictado de clases, proyectos presentados a diestra y siniestra, e iniciativas de todo tipo, pero a su vez nos frustramos constantemente al darnos cuenta que no lo hacemos con todo el potencial que tenemos. ¿Por qué? Porque para poder funcionar al mejor nivel de uno mismo, es menester descansar, ya lo decía los sindicatos de finales del siglo XIX (ocho horas de trabajo, ocho horas de sueño, ocho horas de descanso). Lamentablemente el multiempleo ansioso te lleva a no descansar casi nunca.  Porque una tiene que aprovechar el tiempo libre. Esa es la palabra preferida de los multiempleados: “aprovechar”.

Conozco amigos y amigas que se las ingenian para hacer las cosas más disímiles: son apoderadas de banco pero también venden Esika, dictan cursos de capacitación para personas obtusamente incapacitadas, dan charlas y cursos cortos sobre los temas más rebuscados del mundo y además dictan clases particulares, y los más desesperados taxean como lechuceros, venden sus propios libros o preparan tortas que nos enyucan a las amigas por correos electrónicos masivos. Y por supuesto están los “normales”: mis amigos y amigas profesores universitarios que comienzan a dictar en alguna universidad a las 7 de la mañana en un extremo de la ciudad para cerrar el día en otra universidad al otro extremo de la ciudad y a las 10 pm. Por supuesto, todo esto en combi.

Este sistema de vida provoca una ansiedad increíble en quienes lo viven y lo padecen porque terminamos haciendo mil cosas al mismo tiempo, abarcando mucho y apretando poco, con una suerte de pánico ante la frustración de no cumplir como se debe. A veces me percibo a mí misma como una computadora con 18 pantallas abiertas y trabajando siempre en cross-over: de un lado a otro, cerrando, atracándome, abriendo, volviendo a cerrar y con pánico a terminar colgada o con un virus. La catástrofe.

Por eso una termina convertida, a pesar de todos los manuales sobre empoderamiento, en uno de los seres menos asertivos del planeta y el único consuelo —de tontos— es saber que existen cientos, tal vez miles, en mi condición, y todos pisando esta misma patria tierra. Por eso, ante la crisis que se nos viene, ¡multiempleados ansiosos del mundo, uníos!

La fotografía es de acá.

6 Comments »

The URI to TrackBack this entry is: http://kolumnaokupa.blogsome.com/2009/02/02/p208/trackback/

  1. Leí tu artículo y me pareció interesante. Sobre todo en las partes donde aludes a las nuevas palabras que se utilizan para autojustificar las nuevas condiciones de trabajo

    Comment by gustavo lopez — February 2, 2009 @ 8:47 pm

  2. Te olvidaste de el pago a la empleada/o que limpia la casa, lava la ropa, cocina las comidas. Otro gasto que hay que correr y pagar.

    Saber como balancear nuestras necesidades y no lo que queremos y conseguimos a como de lugar (el televisor plasma, la computadora con el ultimo grito en procesador, el carro ultimo modelo que no necesito pero quiero, la estatua de cupido en la pileta que es estúpido pero…).

    En una época trate de tener mas de un trabajo, uno a tiempo completo, una consultoria y un tiempo parcial los fines de semana, después de tres meses no me podía desempeñar bien en ninguno de los tres, cometía errores que no debía de cometer, hasta que decidí hacer una cosa y matar al ogro del consumismo, no que no compre cosas, ahora compro lo que es necesario.

    El crédito es otro mal que agobia a mas de uno, son responsables con el ir y venir de sus trabajos pero no son responsables con sus bolsillos, tanto va a cambiar tu vida por tener algún bien que no tenias hace un mes y no sabias que lo necesitabas?

    Los hijos, no seria mejor tenerlos cuando estas seguro de que puedes proveerles un futuro en el cual tu no vas a estar estresado de tal manera que te mate una coronaria y no puedas ver al niño crecer ya que no puedes pagarle el colegio, la universidad, etc?

    Provocativo el articulo…

    Comment by Inkakiev — February 3, 2009 @ 10:27 am

  3. No es lo mismo trabajar para vivir que vivir para trabajar… y morir en el intento. Evidentemente que muchas personas pretenden darse el nivel de vida que su economía no puede proveerles y allí las consecuencias. Lamentablemente nos importa más “el qué dirán”.

    Comment by pevare — February 3, 2009 @ 9:34 pm

  4. Aunque el multiempleo se origina en la necesidad de incrementar ingresos para balancear presupuestos, el manejo de los tiempos para protegerse del estrés fatídico siempre deberá nacer de la correcta programación de los compromisos diarios, con agenda o sin ella. Esto requiere mucha voluntad y perseverancia, a partir de saber dar las prioridades a las cosas que son más importantes para uno. Aquí propongo una somera muestra de las cosas que deberían ser prioritarias para llevar una vida más o menos equilibrada y sana: Atención a los hijos, Horarios inflexibles para los refrigerios, Cumplimiento con los compromisos familiares, Momentos dedicados a la diversión y al relax, Incorporación de juegos que ayuden a la lucidez de la memoria, Disciplina frente a la tentación de los gastos superfluos. En lo que sea aplicable, los periodos de tiempo dedicados a esos menesteres deben respetarse escrupulosamente, salvo motivos de verdadera fuerza mayor. Si la gente aprende a combinar estas recomendaciones con sus multiempleos, podrá aprovechar mucho más la vida para hacerla llevadera y surtida con muchos ratos agradables.

    Comment by jualanche — February 4, 2009 @ 8:51 am

  5. ¡Qué bueno que no tengo trabajo! Hace años que vivo de/con mis padres, y no me importa “el qué diran” como muchos otros ^_^

    Comment by Antonio De Saavedra — February 16, 2009 @ 5:33 pm

  6. El multiempleo no es el resultado del “qué dirán” sino de la precariedad en el empleo en países de capitalismo periférico como el Perú. Si los profesores universitarios que debemos dictar hasta 35 o 40 horas efectivas durante la semana (que implica dos horas de preparación para esa hora de dictado, horas de corrección de exámenes, horas de atención a los alumnos) solo dictaramos las clases necesarias (en Estados Unidos dictan 10 horas a la semana y les pagan por 40), pues tendríamos tiempo para hacerlo verdaderamente bien. Y ya ni les cuento la precariedad de investigar en el Perú: sin libros, apenas con fotocopias, y tratando de traer material desde el extranjero. Eso es insostenible. Felizmente sé que la UNMSM ha optado precisamente por exigir 10 horas de dictado a sus profesores de tiempo completo (1,500 soles es el promedio de ingresos de un profesor auxiliar, 1,700 de un asociado)y creo que van por buen camino, porque de esa manera les dan tiempo para preparar, aunque, claro… mis amigos a tiempo completo en la UNMSM generalmente son profesores a tiempo parcial en otras universidades…

    Comment by Rocio Silva Santisteban — April 6, 2009 @ 9:25 pm

RSS feed for comments on this post.

Leave a comment

Line and paragraph breaks automatic, e-mail address never displayed, HTML allowed: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>



Anti-spam measure: please retype the above text into the box provided.






















Get free blog up and running in minutes with Blogsome
Theme designed by Hadley Wickham