Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

March 3, 2009

¿Museos?, ¿memoria?, ¿para qué?

Filed under: Kolumnas

La memoria es más polémica pero más democrática que el olvido

Un memorial o también llamado “monumento a la memoria” como la estatua a Miguel Grau o El ojo que llora, son espacios urbanos que tienen un sentido simbólico para marcar un hito en la historia de la nación. En todos los países del mundo hay memoriales: en Washington, por ejemplo, está el famoso Vietnam Veterans Memorial y en El Escorial, el monumento del Valle de los Caídos, cuya grandilocuencia dice mucho de la estética franquista.

A finales de la década del 80 en Viena se exhibían cerca al famoso “Ring” muchas fotos de una historia que los austriacos no querían recordar: la adhesión de Austria al Tercer Reich. Luego de que los vieneses vieran las fotos de sus propias calles durante aquel 13 de marzo de 1938 poblada de arios felices levantando banderitas nazis y al costado las fotos de algunos meses después de ciudadanos judíos camino al gueto y luego a los campos de exterminio, se levantó una gran polémica que dividió literalmente al país en dos. ¡Qué exagerados —pensaba yo obtusamente en esa época— tanta chilla por algo que ha sucedido hace 50 años!

Estaba tan equivocada.  Sucedía todo lo contrario: el tema de si Austria había sido invadida o adherida con regocijo no se había discutido nunca públicamente a esos niveles. Por esos días una obra de teatro había iniciado la polémica: Heldenplatz (in Deutsch), de Thomas Bernhard. La obra no sólo reconocía los escarceos austriacos con Hitler, sino que conminaba a sus compatriotas acusándolos de estar de acuerdo con la “solución final”. A los socialistas, patriotas y demás ciudadanos sensibles al holocausto, no les hizo nada de gracia. Tampoco a otros menos sensibles: Thomas Bernhard fue golpeado por dos barrenderos ofendidos (lo cual me hizo pensar en ese entonces sobre el grado de información de los barrenderos austriacos). Algunos años después todos los espectadores incómodos de Heldenplatz pudieron ver de cerca y vivir las consecuencias de ese embalse amnésico: el triunfo del ahora finado Joerg Haider y sus propuestas políticas de extrema derecha.

Por eso, aunque la memoria y el recuerdo sean duros y dolorosos, es preciso transitarlos porque es la manera adecuada de ir sanando las heridas y sobre todo de reaccionar positivamente ante el trauma. El trauma cuando no es simbolizado y “llevado hacia la palabra, hacia la vida” como dice la psicoanalista búlgara Julia Kristeva, permanece en la pura pulsión, sin representación, convertido en una densidad opaca y ambivalente, capaz de aparecer como un geiser violento a la vuelta de la esquina. La memoria por sí sola no regenera: pero es un primer paso para evitar tropezar con la misma piedra. “No podemos estar condenados a festejar alegremente el olvido y a contentarnos con los vanos placeres del instante” sostiene Tzvetan Todorov “los individuos y los grupos tienen el derecho de saber y por tanto de conocer y dar a conocer su propia historia, no corresponde al poder central prohibirlo  o permitirlo”. La supresión de la memoria es en realidad un arma de los estados totalitarios. 

Por eso mismo un grupo de peruanos —entre los que se encuentra Mario Vargas Llosa, Fernando de Szyszlo y Gustavo Gutiérrez— nos hemos sentido perturbados por la negativa que expresó el embajador peruano en Berlín ante el gobierno de Angela Merkel de aceptar dos millones de dólares para crear y construir un Museo de la Memoria. Un museo que, por supuesto, incluya la muestra Yayapanaq que es, sin lugar a dudas, un testimonio veraz de los hechos que convirtieron a nuestro país en un lugar de trincheras y fosas comunes.  No olviden —quienes suelen criticar a la CVR— que la muestra incluye un espacio muy amplio y altamente emotivo que muestra también el dolor de las viudas de los militares y policías asesinados.  Cierto es que cualquier gobierno puede aceptar o rechazar donaciones; pero también es cierto que es mucho más democrático y liberador darle dignidad simbólica a una historia que nos ha desgarrado y nos sigue lacerando.

Esta kolumna ha sido publicada en La República el día domingo 1 de marzo de 2009.

7 Comments »

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  1. Un grupo de jóvenes de la Católica está en contra de la propuesta del Museo de la Memoria porque asumen que es una pérdida de tiempo e ideológicamente parcializada.
    Imagino a dos adolescentes hermanos. Uno quisiera conversar sobre la relación con sus padres, pero el otro se niega. El primero quisiera averiguar cuáles son las causas de sus sentimientos y crear la manera de ser consecuentes con sus elecciones. El segundo, en cambio, piensa que buscar causas en el pasado es una pérdida de tiempo. Así se puede describir las actitudes pro y contra el Museo de la Memoria. Mientras unos pueden ver de cara al “padre” para preguntarle por qué hizo tales acciones; otros no pueden preguntar nada bajo la idea de que opinan igual que el padre. ¿Quién es más ético? Quizá quien no conoce las motivaciones de sus emociones, tiene mayor riesgo de deficiencia moral, pues no elegiría según su mejor criterio, sino por sus impulsos inmediatos.
    Pero eso no explica a los jóvenes anti-memoria. Esos jóvenes son, además, reaccionarios y comulgan con el rabo de paja ajeno. Y con cada ostia se vuelven más alexitímicos.

    Comment by Héctor Ponce — March 5, 2009 @ 8:37 pm

  2. Muy interesante artículo!! Existen recuerdos muy dolorosos, si, pero como Ud. muy bien explica, si los olvidáramos por completo corremos el terrible peligro de volver a “tropezar con la misma piedra” Y este es uno de los motivos por los cuales es de suma y vital importancia mantener nuestra memoria histórica, me parece realmente indignante que hayan universitarios que piensen que un museo de la memoria sea una pérdida de tiempo ¿Qué clase de educación imparten las universidades?.

    Y más indignante todavía, me parece que un embajador (supuestamente un hombre muy culto, de mente abierta, sino no tendría creo semejante cargo) haya rechazado la oportunidad de recibir ayuda económica para construir un museo necesario para que los peruanos recordemos y no seamos indefensos ante seres como esa gentuza de Sendero Luminoso.

    Saludos!!

    Comment by minerva — March 6, 2009 @ 9:36 am

  3. Hola Rocío. Te dejo el pequeño texto, inicial, que he publicado en mi blog hoy sobre el tema. Saludos!

    “Me recordaba un amigo ayer que casi toda Berlín está concebida, entre otras cosas, como un inmenso museo de la memoria, al aire libre y al alcance de todos, donde las huellas de cada bomba que cayó, cada bala que perforó un muro se mantienen intactas para recuerdo (y vergüenza) de los hombres. Hacer algo así aquí es difícil, porque Lima no fue precisamente el epicentro de la violencia política –Tarata aparte, por cierto-; pero no vendría mal pensar en algo más aglutinador, más convocante que un museo, y que los fríos estudios sociales que, hablando con la cruda verdad, poco han contribuido hasta ahora a que la gente recuerde el horror que SL desató en 1980 y que el ejército selló con su guerra sucia posterior.

    Por lo demás, el gran texto ya fue hecho: El Informe Final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación. Lo que pasa es que nadie lo lee o lo leen a medias. Por ello, debería empezarse por invertir el dinero que haya, en incluir este texto fundamental en todos los programas educativos de los colegios, estatales y particulares, como un curso, tal vez electivo… Y segundo, vale preguntarse cuánta gente entra a los museos en el Perú. No creo que pase del diez por ciento de la población nacional en un año, sumando todos los museos nacionales. Hay que ser más creativos y buscar una propuesta que convoque y toque a más gente. Que la clase media ilustrada siga recordando a los muertos y desaparecidos, mediante estudios y museos, poco nos hace avanzar en el camino de construir una memoria histórica como proyecto social y cultural efectivo. Ojalá una red de parques y monumentos a lo largo del país, o un programa itinerante, anual y al aire libre, de cine, teatro y poesía vinculados al tema sean propuestas evaluables.”

    Comment by víctor coral — March 7, 2009 @ 2:17 pm

  4. Pues, sí, Victor, tienes mucha razón: el tema es cómo difundir de manera masiva los resultados y el propio informe de la CVR. Como lo he dicho en muchas ocasiones, incluso yo misma que he trabajado académicamente el tema, no me he leído todos los tomos del mismo (aunque sí varios, porque además son muy interesantes y están bien escritos). Pero incluso la versión abreviada, el Hatun Willakuy, es un texto muy académico que se usa (y de hecho yo lo uso) en clases en la universidad y tal vez en los últimos años de colegio, pero que no sirve para difusión masiva. Hay muchos intentos, incluso el comic Rupay de Alfredo Villar, Jesús Cossío y con los magníficos trazos de Luis Rossell, que es una posibilidad diferente de difundir el tema desde otra perspectiva. Hay que trabajar en eso.

    Comment by Rocio Silva Santisteban — March 7, 2009 @ 3:03 pm

  5. …Por eso, aunque la memoria y el recuerdo sean duros y dolorosos, es preciso transitarlos porque es la manera adecuada de ir sanando las heridas y sobre todo de reaccionar positivamente ante el trauma…
    Precisamente. Decirle implícitamente al que sufre, a través de un espacio público, cuál es su herida y de qué dolor está echo su trauma, es tan difícil como ya decirle explícitamente qué debe recordar (y qué debe, al mismo tiempo, olvidar). No es simple, pero no es imposible. Quien quiere recordar no ha sufrido lo suficiente; quien sufre, sabe de qué carne está echo el olvido que desea. Se erige siempre un monumento al olvido cuando alguien alza la mano e indica de qué está echo el recuerdo y cómo deberá ser recordado. No es casual, en efecto, que sea Alemania quien dona. Dona un museo en el Perú, mientras niega uno expresamente en su propia casa. 10 millones de ciudadados que nadie quiere explícitamente recordar(Heitmatvertriebener), para ellos el embalse amnésico es necesario, puesto que para algunos es siempre bueno que festejen alegremente el olvido… Suyo, GK

    Comment by GK — March 9, 2009 @ 11:49 am

  6. MI MEMORIA SI ES LA TUYA

    Los límites insospechados a los que hemos llegado gracias al Presidente AGP que rechazó una donación para la construcción de un museo del recuerdo, han alcanzado ribetes absurdos que rayan con lo puramente cómico y estrafalario.

    Pude leer en el conocido blog Utero.pe un “articulo” muy bien redactado de un señor que responde
    al mote de “El Jorobado de Notre Dame” que habla sobre este asunto. Por lo que veo este señor no vive en el Perú y envía sus cuentos desde el extranjero (uno más que jura entender la realidad del país desde otro universo)…..

    Pasense a seguir leyendo pues.

    http://muladarnews.com/2009/03/10/mi-memoria-si-es-la-tuya/

    Comment by Chinasklauzz — March 10, 2009 @ 9:56 am

  7. La politica del avestruz, la de esconder la cabeza bajo tierra y negarse a ver la tragedia de una guerra sucia que asesino a miles de nuestros compatriotas en el Peru, es la actitud mas comoda y mas irresponsable que un gobernante puede asumir. Mas aun, hacerse el amnesico es hacerse complice de la barbarie. Por eso me alegra saber que el Gobierno de Alan Garcia rectifico su posicion inicial y ya oficializo la creacion de una comision presidida por Mario Vargas Llosa. Que las nuevas generaciones de peruanos y peruanas jamas olviden adonde conduce el fanatismo y terrorismo ideologicos, la brutal violacion de los derechos humanos en defensa de un “Estado de derecho”…Porque como dice el slogan de la Comision de la Verdad y Reconciliacion “Un pais que olvida su historia, esta condenado a repetirla”.

    Comment by Jacqueline Sato — April 6, 2009 @ 10:13 am

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