Manta
Foto: DEMUS.
La primera escena de La Teta Asustada es la narración que hace la madre de Fausta de su propia violación. A través de una canción quechua muy triste, la madre y la hija van entablando un diálogo, y la primera le cuenta el doloroso trance, lo que le sucedió, lo que le obligaron a hacer mientras ella la llevaba en su seno, la violación y los detalles perversos, la suerte del cuerpo destrozado de su esposo. Esa escena que nos impacta por la crudeza y el contraste con la suave melodía se convierte en el leit motiv de la película y en el trauma de Fausta, quien debe vivir con el pánico a la penetración.
En Manta, Huancavelica, un grupo de mujeres que habitaban un poblado modestísimo cerca de una base militar durante el conflicto armado interno y que fueron sistemáticamente violadas por miembros del Ejército, viven aún hoy en día con ese pánico; y saben que, de alguna u otra manera, a través de la leche materna o a través de la cultura y sus prácticas diarias, este temor será una herencia que le transmitirán a sus hijas. Esto es lo que han recogido Paula Escribens, Diana Portal, Silvia Ruiz y Tesania Velásquez en un libro que narra el valor de las mujeres mantinas, quienes con muchas dificultades pero con tenacidad están tratando de entender ese pasado de oprobio. “Reconociendo otros saberes” recoge la experiencia de psicólogas y abogadas de DEMUS que han trabajado con mujeres violadas en esta zona pobre del más pobre de los departamentos del Perú.
Entonces podemos decir que “la teta asustada”, esa metáfora recogida por antropóloga de Harvard, Kimberly Theidon, no se limita a la zona de Ayacucho, sino que se extiende, y encontramos otros registros similares en Huancavelica. La “teta asustada” o, más poéticamente, la “leche del miedo” o “la enfermedad del miedo”, es una formación social imaginaria que circula en una amplia zona de la sierra, de Ayacucho a Huancavelica, y quizás en otros poblados del Perú, a propósito de este pánico que se instala en los cuerpos de las mujeres violadas y en esa ansiedad por evitar que sus hijas corran una suerte similar.
En una charla que tuvo lugar la semana pasada, Paula Escribens y Diana Portal, nos narraron que en Manta las mujeres perciben que hay un continuum de maltrato sexual desde la Guerra con Chile a nuestros días. Durante la “época del terrorismo” cobró visos inusitados, sobre todo porque se utilizó la violencia sexual como una forma de chantaje y dominación, pero desde tiempo atrás las iniciaciones sexuales a través de una violación han sido muchas veces recompensadas con el matrimonio entre “víctima” y “victmario”, obedeciendo a una tradición pre-moderna, aquella que legitima la idea de la familia como el espacio de “violaciones consensuadas”. La violencia sexual fue “normalizada” y se ha percibido casi como lo que en el Medioevo se denominaba el “derecho de pernada” del señor feudal pues, aún después de tantos años, las mujeres de la zona tienen muy viva la presencia de un “gobernador” que atropellaba y violaba a quien se encontraba en su jurisdicción.
Pero el miedo a la violación, o digamos, a la humillación a través de la violación, no es un asunto sólo de mujeres. Precisamente porque son hechos traumáticos que mantienen una huella en los cuerpos de las mujeres a través del tiempo, las violaciones se silencian, no se cuentan, se ocultan. Los hombres siente que no “pudieron defender” a sus mujeres y prefieren no seguir invisibilizando esas historias. En la comunidad se ha instalado un pacto de silencio.
Gracias a la labor de algunas abogadas y abogados del IDL y de DEMUS el 25 de marzo de 2009, el Juez Segismundo León del Cuarto Juzgado, determinó abrir proceso judicial contra diez militares involucrados en las violaciones sexuales de siete mujeres de las comunidades de Manta y Vilca, estableciendo por primera vez en nuestro derecho que estas acciones configuran un delito de lesa humanidad.
Este artículo ha sido publicado el 17 de mayo en La República.



Hola Rocio:
Siempre es un momento muy especial leerte.
Gracias por este blog.
Alena V.
Comment by Alena — May 18, 2009 @ 8:39 pm