Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

August 30, 2009

El pensamiento complejo

Filed under: Kolumnas

Mi primer contacto con el antropólogo-filósofo Edgar Morin fue a través del amor. Exactamente: uno de sus textos sobre “la complejidad” fue publicado en uno de los últimos números de la famosa revista mexicana “Vuelta” y se centraba en la relación amorosa y el apego. Morin planteaba, si mal no recuerdo, que mientras crecía el apego se desintegraba el deseo, y que esto era resultado de la institucionalización del amor.  Yo andaba buscando un marco teórico para poder sustentar un análisis de una novela en la que el personaje principal se resiste a toda normalización de la pareja (léase matrimonio o convivencia) e incluso al mismo enamoramiento. Mi hipótesis era que en la vida contemporánea la Utopía del Amor ha caído en desgracia frente al pragmatismo de la “relación de pareja” y la propuesta de Morin algo de razón me daba. Y me preguntaba: siendo el amor nuestra última utopía en una época en que la razón cínica reina sobre todas las cosas, ¿hay alguna manera de evitar caer abatidos debajo de los últimos cristales de su ruina?

En fin. El tema del amor es complejo, pero no es el punto central de las indagaciones de este profesor judío francés de origen sefardí (nacido Edgar Nahum) sobre lo que él y otros investigadores han denominado “el pensamiento complejo”, que sería una manera de entender el mundo desde una perspectiva heterogénea y transdisciplinaria, más difícil por supuesto, pero definitivamente, más intensa.

Se podría especular que lo contrario a pensamiento complejo es un pensamiento simple: simplemente equivocado. Lo contrario, según esta propuesta teórica, es un pensamiento fragmentario que organiza al conocimiento en compartimientos estancos y que no puede tener una apreciación holística de un fenómeno. En otras palabras lo que ahora se denomina “especialización”: centrarse en un fragmento tan ridículo de realidad que solo otro tan especializado como uno puede entendernos. La vocación del “pensamiento complejo” es la de integrar no solo las humanidades entre sí, sino, sobre todo, estas con las ciencias: la matemática, la termodinámica, la teoría de los cuanta,  la nueva cosmología. En su famoso libro “La Méthode” Morin plantea un tetragrama para entender su propuesta: orden/desorden/interacciones/organización. El propósito del pensamiento complejo es enfocar un objeto de estudio en su contexto, en su genealogía, en su devenir.

Por lo tanto, lo que ahora se denomina pensamiento complejo, según Edgar Morin, es un regreso a la mirada de las Humanidades: pensar vinculando, deconstruyendo, linkeando, abriendo diez ventanas en nuestra mente y operando en cross-over.  Pero a diferencia del Renacimiento, hoy tenemos un mar de información permanente ametrallándonos al oído. ¿Cuál es el gran riesgo? La dispersión. Según lo señala en su autobiografía:“La dispersión es la amenaza permanente que gravita sobre mi apertura y mi búsqueda. Todavía hoy intento, día tras día, aprehender el mundo en su multiplicidad y su devenir… Todo lo que leo dispersa mi reflexión y al mismo tiempo la estimula. Sin embargo estoy desbordado: los textos, artículos, libros que debo de leer se amontonan, se esparcen, me ahogan… Pese a mi conciencia cada vez más aguda de lo inacabado y lo inacabable, sigo lanzando mis redes para pescar el océano”.

Edgar Morin pasó por Lima esta semana y esperemos que su pensamiento se vuelva arborescente en una ciudad tan predispuesta a las multiplicidades y lo inabarcable. 

Esta kolumna fue publicada en Domingo de La República el 30 de agosto de 2009.

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  1. UNA SOLUCIÓN CON-SENTIDO

    En un café parisino tres amigos discutian ardorosamente hasta altas horas de la noche.

    La mesa en que tomaban café tenía la peculiaridad de que descansaba en 3 patas, cada una pintada con un color distinto y encima de ella la adornaba un fino, alto y delgado florero.

    - ¡Miren la pata roja de mi mesa, la que está a mi lado, es más alta que la de ustedes!, gritó uno de ellos.
    - Noo, la pata azul de mi mesa es más alta que la de ustedes dos, indignado respondió el segundo amigo.
    - No,no,no y no, ¡insisto!, la pata verde que está a mi lado es la más larga, respondió el tercer amigo.

    En ése momento se acerca el mesero que había escuchado la banal discusión y les dijo:

    - Fíjense bien en el florero y no en las patas de la mesa que tienen al lado, ¿no notan que está perfectamente erguida?¿Por qué no razonan? si como ustedes dicen una pata fuese más larga que las otras dos, la mesa no estaría en equilibrio, y el florero se hubiese caído. Por lo tanto LAS TRES PATAS TIENEN IGUAL LONGITUD. BESTIAS!!!

    MORALEJA:

    La solución a un problema no se resuelve desde una posición ideológica irreductible, se inicia primero escuchando a los demás, luego hacemos una pausa para considerar las distintas ideas proporcionadas por las más diversas disciplinas que haya desarrollado el hombre y por último elegir la que más sentido tenga.

    - ¿Más sentido tenga? ¿No debe ser la que satisfaga a todos?, me preguntarán ustedes.
    - No, porque muchas veces la gente no escoje la solución definitiva pero dolorosa, sino la que posterga el dolor sin solucionarla. ¿Recuerdan el Shock? o ¿el Baguazo?

    La solución para los nativos amazónicos no pasaba por la consulta previa, ni porque el Estado no sea obsecuente a los intereses extranjeros, sino pasa por la Inclusión Social…. Como ven, debemos buscar la solución que más sentido tenga.

    Comment by Jaime Kunigami — September 6, 2009 @ 10:15 pm

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