Perros y cabrones
La coprolalia y la política peruana se seducen permanentemente. Como sostiene Marco Sifuentes en su blog, en algunos casos, los periodistas y la opinión pública hacen una tormenta, con rayos y truenos; en otros casos, ni se dan por enterados, o les parece una gracia criolla de un ex ministro con alma de gringo. Sin embargo, y a propósito del término soltado por Humala, valdría preguntarse ¿que implica ser un cabrón en la política peruana?
Un cabrón es alguien “molesto” o el que aguanta los agravios. El término ya se encuentra en el primer diccionario de la academia de 1721, y se refiere al macho de la cabra, pero aquel que ya está viejo y tiene una gran cornamenta, así como al que tolera y exhorta la infidelidad de la esposa. En la edición 23 del diccionario hay varias acepciones, pero en ninguna de ellas se refiere a “cobarde” (la alusión que hace Humala en el Cusco). Cabrón, como dicen los españoles, en buena cuenta, es el perverso que actúa mal, el desgraciado que no ahorra en traiciones ni cuchilladas, alguien que va de “machito” por la vida, o en el caso de ser una “cabrona”, es alguien que se ha comportado de manera infame. Cabrón se refiere a ser una verdadera mala persona.
No creo que en ese sentido haya sido planteada la palabreja en el fragor del discurso electorero. Pero por cierto en la política peruana tampoco nos encontramos exentos de cabrones y cabronas que no solo faltan al honor o a la solidaridad, sino que, además, son perversos y suelen tratar de imponer sus maneras de entender el mundo más allá de toda tolerancia y actuando incluso con agresividad y dolo. En realidad se trata de una metáfora animal para simplemente denominar a un miserable.
En ese sentido, remarcando la miserabilidad de sus acciones, quienes matan a un par de animales indefensos para dejar constancia de que son “tan malos” que pueden incluso atentar contra la vida de su dueño, podrían calificarse como cabrones. Una amenaza escenificada de esta manera es una acción indigna cometida contra otro. Un acto infame realizado por personas envilecidas y degradadas que, en el fondo, son increíblemente cobardes. Matar a dos perros para amenazar al dueño es un acto retorcido.
Precisamente eso ha sucedido con el ex presidente de la CVR y ex rector de la PUCP, Salomón Lerner: el 5 de septiembre asesinaron a sus dos perros en su propia casa y por más que los llevó rápidamente al veterinario, este no pudo salvarlos. ¿Qué insanía puede acometer este tipo de “advertencia”? Una que nos está envolviendo, que nos persuade de que tengamos miedo, de la misma manera como lo pretendieron aquellos que colgaron perros muertos de los postes de luz durante los años 80. Pero esos pobres y desdichados perros colgados para metaforizar la muerte de Deng Xiao Ping no tenían dueño: estos sí, y esa persona, que se ha jugado por una nación diferente, ha sido directamente amenazada. ¿Por qué y por quiénes? Por aquellos que precisamente no soportan sus propias verdades: esos intolerantes a cualquier otra manera de entender el mundo.
Como bien dice Javier Torres “¿a quién le puede pedir protección y seguridad un defensor de los derechos humanos?, ¿a la policía en este contexto de tensiones sociales?, ¿a las empresas privadas de seguridad que son manejadas por ex miembros del servicio de inteligencia o por los marinos? Hay razones de peso para que Salomón Lerner esté bastante preocupado”. Creo que hay razones de peso para creer que la vida de Salomón Lerner está en juego y seríamos todos demasiado cobardes si nos quedamos callados.
Esta kolumna ha sido publicado en Domingo de La República del 27 de septiembre de 2009.
La ilustración es de Alvaro Portales.


A propósito de cabrones, cabronas y carbonerías…
A los republicanos norteamericanos con su clásica prepotencia se les ocurrió que la mejor defensa a la seguridad de su país, era la ofensa y el desmadre a los demás….
Y los cabrones se lanzaron no sólo a doblar inmisericorde hacia la espalda el brazo a todos los extranjeros que llegaban a sus aeropuertos, sino que en realidad la cabronería consistía en humillarlos desvistiéndolos a vista y paciencia de curiosos y cámaras filmadoras.
Era una forma cabrona de decirle al mundo: “No estamos para respetos y otras cojudeces”.
El vasto sistema mediático que la extrema derecha gringa controla desde Canadá hasta Cabo de Hornos, hizo su trabajo con ‘profesionalismo’ y los cabrones y cabronas de los medios de comunicación se metieron la lengua al ‘you know what’….
El mundo entero vio a miles de viajeros humillados y ofendidos en los terminales norteamericanos. por venir de países de segunda y tercera categoría eran sospechosos de ‘terrorismo’ y había que someterlos a vejámenes, -explicaba la media para avalar el abuso.
Racismo vs Cabronería.
Miles de turistas, empresarios(as), estudiantes, profesionales, académicos y simples ciudadanos procedentes fundamentalmente de Latinoamérica a diario eran denigrados en bochornosas requisas en los aeropuertos norteamericanos. La humillación, sin embargo, no era “democrática”. Los viajeros procedentes de la Europa “blanca” que llegaba a los EEUU no tenían derecho a participar de aquella jornada cívica y no los desvestían ni doblaban el brazo a vista de medio mundo.
Brasil, encabronado, se quejó ! Advirtió que si el atropello no era eliminado ellos harían exactamente lo mismo con los viajeros norteamericanos que lleguen a Brasil.
Washington rió, pensó que Luiz Inácio Lula da Silva estaba comiendo churros y no eliminó el cabrón vejamen.
En los días siguientes la televisión brasileña transmitió desde los aeropuertos cariocas: la misma humillación, ahora a vista y paciencia de medio mundo, pasándola cientos de turistas, inversionistas y funcionarios norteamericanos. Con rostros encabronados los norteamericanos nos tuvieron otra que desvestirse frente a funcionarios migratorios brasileños, igual que en su país exigían a los latinoamericanos y a otros cabrones que llegaban por allí.
No era tan guapo el cabrón, se mojó, se hizo la pipi…
El ‘guapo’ del barrio al ver encabronado a los cariocas, levantó la ordenanza vejatoria. Días después Brasil hizo lo mismo.
De esta manera, gracias al encabronamiento del presidente Lula da Silva, las autoridades migratorias norteamericanas dejaron de humillar a miles de turistas latinoamericanos que llegaban a los EEUU.
¿Y las rabonas del barrio..?
Las rabonas del barrio como de costumbre, se hicieron las locas, no mencionaron para nada el encabronamiento de Lula.
¿Y el tetón..?
Del tetón las rabonas no pararon de hablar. Incluso lo pasearon en hombros por Pisco y Chincha.
“Este mierdero económico lo ha ocasionó la rapacidad de los ‘rubios de ojos azules’..”, -dijo Lula notoriamente encabronado antes de llegar a Pittsburg, Pennsylvania a la Cumbre del G-20.
Días antes en Nueva York, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, exhibiendo su limpio expediente, Lula da Silva le dijo a los cabrones ricos del hemisferio occidental lo que hace tiempo tenían que haber escuchado: “El mierdero económico que ustedes han ocasionado no tiene porque pagarlo los zambos y cholos del continente…”
No hay olvidar que un empingorotado Lula da Silva ya había “cuadrado” al desdibujado Barack Obama en Trinidad y Tobago, luego en Quito y finalmente en Bariloche.
El próximo encabronamiento de Lula da Silva será otro simple ‘cuadre’ o ya es tiempo que venga un
tortazo..? .
Comment by Terry — October 1, 2009 @ 4:32 pm
DESDE TODAS LAS VOCES Y DESDE TODAS LAS SANGRES
Hablar de Salomón Lerner es hablar de la CVR, y sobre ello hay dos puntos controvertidos como son: el número de víctimas que nos dejó esta tragedia y el dictaminar que ambas partes tanto Sendero como el Estado tuvimos responsabilidad.
Sobre lo primero el CVR estimó que fueron 69,280 las víctimas, basados en un cálculo estadístico inspirados en un método que sirve para contar peces (ver http://cifrascvr.wikidot.com/), lo más apropiado es el cálculo de 35,000 víctimas realizado en el blog “desde el tercer piso” (http://www.desdeeltercerpiso.com/2006/07/cvr-las-cuentas-claras-1/)
Principalmente por que toda víctima por dignidad necesita ser identificada.
Es como si quisieramos elegir a nuestro presidente no por voto popular sino por una encuesta de opinión a nivel nacional, y nuestro ONPE se Apoyo Consultores.
El otro punto que me parece discutible es la intención de la CVR de distribuir la responsabilidad por igual, eso no es correcto, es como que a una señora, cuyo marido es un delincuente, la golpea una y otra vez por años, hasta que un día se arma de valor coge un cuchillo y lo asesina. Es obvio que cometió un crimen, pero fué en defensa personal.
Hubo una guerra sucia estatal, eso está probado, pero eso no quita que hubieron atenuantes, y que gente que estaba en medio pagaron las consecuencias.
Salomón Lerner dirigió la CVR pero no pudo establecer definitivamente la Verdad y sin verdad no hay Reconciliación.
Pero Salomón Lerner es una persona honesta, un filósofo que tuvo la valentía de aceptar el encargo que le pedía la sociedad, y debe ser felicitada por ello, pero sin querer quedó atrapado en el juego perverso de la política.
Rechacemos éstos actos gangsteriles que sufrió el Dr. Lerner, que podemos intuir de donde proviene y aprendamos de una vez por todas a ser tolerantes, desde todas las voces y desde todas las sangres.
Comment by Jaime Kunigami — October 3, 2009 @ 10:51 am