Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

October 8, 2009

Los chicos se hacen hombres

Filed under: Artículos

James Dean: el rebelde sin causa paradigmático.

La narrativa de Oswaldo Reynoso es una de las más atrevidas de la Generación del 50. Sus personajes, enlodados del barro de una ciudad emergente, transcurren por sus páginas envueltos en olores fuertes y sudores, como si acabaran de terminar una pelea callejera. Justamente una de las características estructurales de Los Inocentes, es la configuración de varios relatos totalmente independientes, pero que en conjunto conforman un corpus narrativo singular, que algunos críticos han denominado novela fragmentada. Todos ellos además, llevan como título el nombre de sus personajes (Cara de Angel, El Príncipe, Carambola, Colorete, El Rosquita), y las historias están vinvuladas entre sí (por eso el subtítulo reza Relatos de collera).
Mención aparte merece el lenguaje: un mosaico de la jerga de la época, finales de los 50 y comienzos de los 60, que le da a cada uno de sus cuentos, sobre todo con los monólogos interiores, la sensación de frescura callejera y que según Washigton Delgado, es un rescate del lenguaje de La Casa de Cartón, pero aplicado a la dolorosa y palpitante realidad de las clases medias bajas lumpenizadas de una Lima cada vez más alejada de lo señorial y cercana a la caótica urbe que envuelve este “laberinto de la choledad”.
Este breve trabajo apenas pretende esbozar algunas características del estilo peculiar de Reynoso y la forma de estructurar a sus personajes a partir de las representaciones de masculinidad que regían durante la época en los sectores bajos de Lima.  

EN BUSCA DEL ANTIHEROE

El papel que han jugado las ciudades en las historia de los países latinoamericanos a partir de la década del 40 ha sido determinante. Es, a partir de estos años, que la ciudad cambia y transforma no sólo la vida social sino también la propia existencia de sus habitantes. Como lo señala Juan Carlos Santaella en Reescrituras: “Lo urbano trajo un estilo esencial de comportamiento, al mismo tiempo que desencadenaba costumbres de cierta modernidad inevitable. A la par de una cultura progresista y de un avance incontenible de las ciudades, se fueron formando culturas y sentimientos paralelos que estaban depositados en lo que más adelante llamaríamos zonas orilleras y marginales de la ciudad. Este cambio, en gran parte económico, constituyó una capa social teñida profundamente de miserias y dramáticas pobrezas" (Santaella, 1983)
Esta forma esencial de comportamiento, producto de la miseria, la marginalidad y la extrama pobreza, estaría básicamente alimentada por la violencia inclusive en la construcción de las identidades de género. Es justamente esta violencia y en esencia esa otra moral que surge de estas condiciones de vida, lo que motiva a todos los personajes principales de Los Inocentes. Estos personajes —inocentes en el fondo, transparentes al final— luchan, pelean y transgreden en busca de un paradigma: el anti-héroe. Y esa búsqueda se sustenta en un cambio de valores: lo que Hugo Neira denominaría muchos años después la moral del achorado. El achorado, personificado por el maleante Choro Plantado en el enunciado de Los Inocentes —cuyo apelativo también es sugerente: ladrón pero con pinta, choro que no se corre— es el representante de todo lo que se precia para “lograrse como hombre” pero en los límites, transgrediendo, sobreviviendo.
Los valores a seguir por los personajes son aquellos que surgen de la supervivencia. Un sobreviviente, tal como lo caracteriza el psicoanalista César Rodríguez Rabanal, “es una persona sin mayores prespectivas. Quizá con ilusiones, pero sin planes concretos, sólo atina a defenderse en un mundo hostil que no puede transformar. El sentimiento de ser víctima tiende a florecer allí donde hay más aspiraciones que caminos y logros. En sociedades que prometen más de lo que pueden dar. En grupos bloqueados en su movilización. Esperanzas defraudadas, vivencias de abandono, el lamento puede traer alivio. El sentimiento es de víctima aunque la conciencia sea de actor” (Portocarrero: 1993).
Esa conciencia de la acción sobrepuesta sobre el dolor de saberse apenas una víctima de la sociedad, es lo que en el fondo motiva todas las acciones de estos antihéroes que pueblan las calles y páginas de Los Inocentes.
La moral del achorado, el leit motiv de las acciones de los protagonistas de la novela, es aquella basada en el todo vale, absolutamente cualquier medio se justifica por el fin: sobrevivir. Robar, matar, ser el bacán de la collera, el más agresivo, el que se pelea y gana, el que utiliza a los demás para sus propios y oscuros fines. Toda esta moral, fijada en un código de reglas de comportamiento determinado, finalmente puede derrumbarse ante la fuerza del Poder que estaría representada por los ricos o los que manejan las relaciones institucionales y los representantes del Estado.
En Cara de Angel, por ejemplo, el protagonista —al final del cuento— se sabe totalmente perdido y acepta su fracaso como una víctima acepta el sufrimiento, pues ese padecer le estaba signado ya desde el principio. O en El Príncipe, quien durante el interrogatorio policial mantiene un gran desdén ante la autoridad y pudiendo aclarar los hechos no contesta nada, pues sabe de antemano que cualquier intento sería inútil “¿Tampoco contestas a estas preguntas, no? Solito te estás jodiendo…” (Pág. 51). La autoridad, de alguna manera la fuerza de la Palabra, de la Ley del Padre, es ignorada y desdeñada por los protagonistas de este libro pues saben que finalmente, aunque reafirmen su virilidad por otros medios —lícitos e ilícitos como en el caso del Príncipe— no pueden sino seguir siendo los cachorros de la sociedad.
Los protagonistas se saben marginales, lumpenizados, bordeando el filo del crimen y el delito; y al mismo tiempo creen que la honradez nunca los sacará de la miseria. Entonces optan por un carpe diem rocanrrolero: el asunto es conseguir algo de billete para pasarla bien, eso los motiva “…torcer los ojos, fumar como vicioso, hablar groserías, fuerte, para que lo escuchen, caminar a lo James Dean, es decir, como cansado de todo, y con las manos en los bolsillos, y de ves en cuando tocer, ronco, profundo…” (Pág. 76)
En esta descripción subjetiva desde el punto de vista de Colorete se transparente una representación icónica de la imagen ideal de la masculinidad que debe poseer lo siguientes elementos:
1. La figura del “rebelde sin causa” que aun hoy sigue manteniéndose como héroe cultural de una gran mayoría: James Dean. El actor norteamericano, muerto a temprana edad, es la imagen ideal del hombre joven pero cansado de todo, que debe proyectar una sombra de experiencia sobre sus propio “paso por la vida”. Su transcurrir en el mundo no ha sido vano y ahora lleva conocimiento en su cansado caminar. Además de llevar el peso de la vida en sus pasos, también debe tener las manos en los bolsillos, ese actos de desinhibición y al mismo tiempo de insolencia (las manos en los bolsillos es otra imagen que inicia las fantasías de Cara de Angel en el primero de estos “relatos de collera”).
2. Torcer los ojos, fumar como vicioso, hablar groserías son algunos de los elementos que sirven aparentemente para la construcción de una identidad o más bien de la imagen de una identidad que no poseen. La inseguridad se esconde detrás de la agresividad que se utiliza como escudo contra la realidad. De la tradición lumpenesca, estos muchachos recogen sólo las apariencias. Es por esto que las groserías deben decirlas “fuerte”, para que se escuche, para que los demás identifiquen al que las emite como un Otro que no se ajusta a la regla. Pero la performance contra la ley nunca se ejecuta o si se la lleva a cabo, se fracasa (como en El Príncipe): perro que ladra no muerde.
3. Tocer ronco y profundo son las onomatopeyas de la masculinidad. La voz grave y la ronquera son los rastros de una noche de juerga, los rezagos del alcohol, la exhibición del deterioro que otorga cierta autoridad y respeto, requisitos indispensables para acercarse a otro de los personajes icónicos: el Choro Plantado. 
El motor de la acción en cada uno de los cuentos está signado por la irrupción abrupta: no lo piensan, lo hacen. El Príncipe, ante el auto estacionado con las llaves puestas y las lunas bajas, sólo puede robarlo “se necesita ser un gil para encontrar así un For y no choreárselo…” (Pág.50) ¿Cuál es el paradigma, entonces? Por negación se deduciría que es “no ser un gil”, esto es, no ser un estúpido. Robar el auto es lo correcto dentro de esta prespectiva, de lo contrario se caería en la estupidez (¿Y qué es la estupidez sino el opuesto a la razón?). Estos dos polos opuestos en las representaciones de masculinidad —un gil, un choro— superviven hasta ahora en las imágenes del lorna y el bacán, sólo que en el caso de Los Inocentes están signadas por el delito. Un gil es el dueño del Ford que lo deja en la calle con las llaves puestas, un choro o mejor aún, un achorado, es el que lo roba. Los ricos que no saben cuidar sus prendas deben ser choreados por los pobres que sí saben cómo procurárselas.
Perder la oportunidad hubiera sido ir en contra de las reglas de la supervivencia, de este rebelarse contra el sufrimiento del destino del pobre, del cholo. Por eso el mismísimo Choro Plantado —paradigma del achorado, imagen icónica del Ideal del Yo, el maestro que todos miran desde su posición de aprendices— brinda en honor del Príncipe porque se “ha atrevido” (Pág.44).
El principio de esta moral se sustenta en la idea de que “los buenos son inocentes pero suelen perder. Los malos se aprovechan, explotan y ganan…” (Portocarrero: op.cit). En un mundo caótico, donde la injusticia reina sobre los despojos de miserias sobrepuestas, hay que ser malo para ser ganador.
Sin duda Reynoso, como lo ha apuntado Miguel Gutiérrez, se ha atrevido a meter la mano al fuego “…o si se quiere utilizar la vieja metáfora, es el único de los narradores que se ha atrevido a merodear por los primeros recintos del infierno…” (Gutiérrez: 1991).

EL AMBIENTE HACE AL HOMBRE

Los protagonistas de Los Inocentes se comportan de esa manera pues es el laberinto hacia donde los empuja la rudeza de una ciudad como Lima. Laberinto que no necesarimanete implica un situación sin salida, sino que también puede ser un lugar “eficaz para portegerse de amenazas”. (Nugent:1992)
Reynoso deja claramente por sentado, al final del libro, que estos personajes son inocentes de su propio destino y que, si han caído en las garras de lo abyecto, ha sido porque no tenían otra oportunidad. “Pero también sé que a pesar de tus desgracias, de tu risa y palomillada eres triste. Eres triste porque comprendes que un muchacho como tú puede perderse. Ahí no está el Príncipe de ladrón; Colorete de “maldito” y casi casi perdido (…) Si en algo has fallado ha sido por tu familia, pobre y destruida; por tu Quinta, bulliciosa y perdida; por tu barrio, que es todo un infierno y por tu Lima. Porque en todo Lima está la tentación que te devora: billares, cine, carreras, cantinas. Y el dinero. Sobre todo el dinero que hay que conseguirlo como sea. Pero sé que eres bueno y que algún día encontrarás un corazón a la altura de tu inocencia”. (Pág.78)
Cara de Angel, Colorete, el Rosquita, el Príncipe, así como los otros personajes, arrastran su existencia por las calles de una Lima sórdida, sucia y pestilente; se hacen hombres peleando en el Parque de la Reserva o retándose en una partida de los inmundos billares del centro; plantean sus aspiraciones frente a una vitrina del Jirón de la Unión y coquetean con la degradación aunque al final no sucumben como sí lo hacen los fletes de hoy en día.
Esta ciudad emergente de los años 50, con su modernidad precaria y su estética de lo abyecto, es el espacio donde Los Inocentes dejan de serlo. Esta última característica es una de las más importantes de la narrativa de Reynoso: la estética de la pobreza. En las páginas de su libro, la miseria no es repulsiva, sino que mas bien plantea una secuencia de espacios donde los personajes pueden desarrollar sus más profundos deseos y la construcción de su sí mismo.
La condición de cualquier contacto físico —sobre todo si se trata de contactos sexuales— está precedido por una descripción de lo viscoso, de ambientes rosados, pesados y macilentos, del sudor de los cuerpos y la suciedad de las pieles, de los flujos de la lubricidad del ser humano “Tan sólo pude estrujarle los senos. Su ropa interior era de nailon: resbaladiza, sucia, tibia, arrecha…”
La condición de la arrechura parece ser la suciedad, porque finalmente el pecado —¿y qué mayor pecado sino el de la carne?— es “cochino” pero “rico”. Esa es la imagen, además, que se maneja de las relaciones con el otro género: la mujer debe ser conquistada porque es rica pero finalmente termina siendo cochina. Dentro de la línea de comportamiento que plantea Reynoso para sus personajes, finalmente terminan fracasando y siendo manejados por la lubricidad de sus deseos.
La suciedad y lo abyecto son dos elementos que conforman el ambiente donde el hombre aprender a comportarse como tal. Esta propuesta también la exponen los personajes para poner de manifiesto el poder de los “más bacanes” sobre los perdedores. Eso es lo que le dice Colorete a Cara de Angel después de haberle ganado tres libras en una pelea: “Cochino, sucio, sucio. Te creía limpio. Pero me gustas más así: sucio. Un día de estos te agarro de verdad…” (Pág.29)
Sutil insinuación homosexual en las relaciones violentas de estos dos contendores, que acaban una pelea callejera a pechos desnudos como si acabarán una dolorosa copulación. El aprendizaje de los mandatos masculinos requiere también este manejo de los bordes y los límites.
Todas estas descripciones concuerdan, por otro lado, con la idea del ambiente limeño, de esta Lima La Horrible, pero también La Sórdida: poblada de bares y cantinas mugrientas, billares repletos de olores viciosos, quinceañeros abarrotados de chiquillos que pretenden ser hombres regándose de lociones picantes, pero sobre todo, de calles y plazas donde los hombres cansados exhiben sus carnes sudorosas al sol: “LLega a la Plaza San Martín. El sol opaco y terrible cae sobre los jardines. Obreros, vagos, soldados y maricones duermen en el pasto: sueño sudoroso, biológico, pesado…” (Pág. 24) Reynoso describe a una Lima sucia y cargada, pero justamente por eso mucho más sexual, seductora y provocativa en su juego de placeres sórdidos, que ofrece a estos habitantes de su miseria, sólo la posibilidad de olvidar en el placer.
“Eres un auténtico hijo de Lima…” le dice manos Voladoras al Príncipe, rey de una ciudad a punto de ser devastada por su propia abyección. Lo que se mantiene durante todo el libro es la constancia de esta calidad de hijos, a pesar de que las pretenciones de los personajes es dejar de serlo. Por eso finalmente Reynoso descubre su juego: el narrador admite que estos aprendices de achorados sólo juegan a la vida y en esa perspectiva siguen manteniendo la inocencia. Todo es puro para los puros: la miseria de su marginalidad les permite vivir en el límite sin contaminarse. Pero siempre terminan fracasando en todos sus intentos.  
Se representaría acá a una juvenud que busca desesperadamente la adultez en las imágenes de los outsiders de una sociedad que los obliga a ser tales. Los patrones y mandatos de la masculinidad los hunden en la derrota.

Trabajo presentado al curso Relaciones de Género, Diploma de Género, Pontificia Universidad Católica, Lima 1998. Lamentablemente he perdido las referencias bibliográficas. La versión de Los Inocentes citada es la publicada por Peisa, 1997. La edición original se publicó en 1961.

September 27, 2009

Mistura por Santiago López Maguiña

Filed under: Artículos

Santiago López Maguiña es doctor en Literatura por la Universidad de Minnesota, actualmente es profesor de la Universidad Nacional de San Marcos y de la Universidad de Lima. Lo conocí hace muchísimos años como profesor de la primera clase de semiótica a la que asistí. Hoy López Maguiña ha reorganizado sus métodos analíticos a partir de su acercamiento a Lacan y a la Escuela Lacaniana de Lima y a la semiótica tensiva. A propósito del festival Mistura 2009 que tanto revuelo ha levantado en la prensa limeña –hoy domingo todos los periódicos le dedican muchas páginas– López Maguiña, que además es un excelente cocinero, reflexiona agudamente sobre lo que implica esta aparente "confraternidad gastronómica" y mira el envés de esta suerte de "micropolítica" de la comida como núcleo de la identidad nacional.

Mistura

El viernes di un largo paseo por la feria culinaria que se desarrolla en Lima y que se denomina Mistura 2009. En mi recorrido me detuve en el recinto donde cocineros del Perú y del extranjero dictan conferencias sobre sus respectivas experiencias culinarias. Tuve la suerte de escuchar y ver la conferencia de Joan Roca, que es el principal cocinero del restaurante que junto a sus hermanos dirige en Gerona, El Celler de Can Roca, especializado en cocina experimental y de vanguardia. Su discurso hace pensar que la cocina parece ir transformándose en un arte, pues ya no apunta sólo a la cotidiana satisfacción de necesidades, ni a al goce orgiástico de los tiempos de fiesta, sino a una fina experiencia sensible que integra sabores, olores, textura, imágenes, estados de ánimo, memoria, mito, historia, ficción, por supuesto, filosofía y ciencia. Los platos desde siempre llevan la impronta de nuestro pasado. Nos recuerdan a la familia, a nuestros ancestros, a los amores y a los amigos, a los buenos y también a los malos momentos. Los platos sin duda nos conectan con la comunidad a la que pertenecemos, a los territorios en los cuales hemos crecido. La memoria es una dimensión notoria de la experiencia de comer. Pero también el pensar es otra dimensión.
No hay que suponer sin embargo que estas propiedades sean sólo características de la cocina de los últimos tiempos. Desde siempre todos los pueblos han puesto esmero en experimentar con distintos productos, con diferentes combinaciones, con variadas presentaciones. No sólo los cocineros de estos tiempos han buscado asombrar y hacer pensar a los comensales. En todas las épocas se ha buscado el disfrute de lo distinto. Pero si algunos platos han quedado como sellos o marcas de un gusto o una costumbre ello se debe a la preferencia o a la tradición, que a menudo son inseparables. Los productos y los sabores que se consumen en las grandes fiestas están ligados a las narraciones fundacionales y a los ritos vinculados a ellas. Los americanos comen pavo en la fiesta de Thanksgiving, porque esa ave simboliza el encuentro amistoso de los nativos americanos que ofrecieron ese animal a los pilgrim que padecían de hambre.  Los hebreos tienen una dieta muy refinada, determinada por una serie de prohibiciones y tabúes, que hacen pensar en un alfabeto culinario. Podríamos seguir interminablemente con los ejemplo. Queremos enfatizar sólo que las comidas de las grandes celebraciones comunales y nacionales presentan significantes integradores. Alrededor de ellos los pueblos pactan y comulgan con leyes y principios, encarnados en alguna presencia simbólica, como es el caso de la Biblia en la nación judía.
Los cocineros de estos tiempos dicen encontrarse enganchados con la historia y con la tradición, pero al mismo tiempo apuntan sobre todo a la innovación. Y aunque en algunos casos declaran estar interesados en contribuir a la unidad o al fortalecimiento de una identidad comunal y/o nacional, están más interesados, como Joan Roca, en crear atmósferas originales y espectaculares. Escuchándolo uno piensa que su cocina es una invitación a la exploración, al viaje por pequeños universos de sensaciones inéditas. Se puede comer, por ejemplo, en platos de comida, los vinos que los acompañan, o degustar en un helado de chocolate en forma de habano el sabor y el olor del tabaco. Puede también saborearse el sabor de la tierra de determinada región combinada con una ostra recogida en una playa cercana. Y más. La cocina de hoy crea ilusiones que exceden con mucho la experiencia de las delicias del buen comer. Pero, ¿todo ello constituye un arte?
Desde mi punto de vista no, a pesar del goce estético tan integrador que esa nueva comida suscita. La nueva cocina sincretiza múltiples sensaciones y diversas experiencias sensibles, y produce de estados de dicha insuperables. Nos hace pasar por momentos, si bien fugaces, que en sus realizaciones más plenas jamás serán borrados de nuestras mentes. Las cualidades sensibles que forman los platos quedan inscritas en nuestros cuerpos para siempre, de la misma manera que los sabores y los olores que desprende el amor. La cocina incluso nos saca de la normalidad rutinaria en la que vivimos, brindándonos la ilusión de que habitamos otro mundo. Incluso puede llevar a la perplejidad y a la perturbación, pero no es arte. Para serlo tendría que invitarnos a cuestionar nuestra forma de vida, a dejarnos sin piso, a caer en el vacío de lo innombrable y de lo ilegal, a salir de los comedores y de los restaurantes donde se sirve, que en el Perú se asocia con mundos de servidumbre y sumisión. Para ser arte la cocina tendría que ser campo de emergencia de la verdad, lo que significa vérselas con situaciones imposibles que dieran lugar a cambios radicales. La técnica de la nueva cocina, que se pretende artística, busca deslumbrar con lo extraño o con lo familiar rediseñado, pero no podría suscitar la experiencia de la desazón de lo incierto, de la descolocación social y cultural. ¿Cómo un plato en mesa opulenta podría producir sensaciones que hagan pensar en lo sórdido y precario? La cocina gourmet en especial siempre ha estado relacionada con reyes, con cortes, con gente de poder, con los gobernantes, con los hacendados, con los banqueros, con los empresarios. No puede hacerse para la gente de pueblo, para los que no son parte. Es cocina selecta, para gente a la que se considera selecta. A propósito de este punto, siendo cocina de fusión y mezclas paradójicamente selecciona a sus destinatarios.
Acá en el Perú Gastón Acurio propone a la cocina como un medio de integrar a las distintas poblaciones que habitamos en el Perú. Piensa que esa técnica representa a las diferentes culturas de este país y que gracias a ello se brinda reconocimiento. La cocina acerca a ricos con pobres, a agricultores con empresarios urbanos. La cocina reconcilia y une. Gran significante se lo esgrime como un gran aglutinador. El problema es que se trata de una práctica que incluye productos, pero separa y discrimina a personas. Es lo que ocurre con todo en el capitalismo que toma a los objetos como seres humanos y éstos como objetos insoportables.

La foto es de Hebe de Bonafini en Página12.   

September 20, 2009

Kms de promesas incumplidas

Filed under: Artículos

El tren eléctrico podría estar listo dentro de 417 años. Habla, ¿vas?

"No te pierdas, compadre. De aquí caminas hasta el primer paradero de la Escuela Militar, tomas la línea morada, de ahí cambias en Orrantia a la amarilla hasta Maranga, donde haces otro cruce para llegar al aeropuerto. Es una sola movida: te cobran una luca y una china, y llegas en 25 minutos. ¿Te parece mucho?” esta conversación, en realidad totalmente imposible, ha sido imaginada a partir de un mapa imposible: las líneas terminadas del tren eléctrico de Lima. Esa quimera, ese sueño de tantos, ese atisbo de utopía ante el caos del tráfico limeño, del chofer de combi asado, del claxon en la nuca… es absurdo, pero como dice la propia Camila Bustamante, autora irredenta de tremendo proyecto, “soñar no cuesta nada”.

Algo le debe haber costado: una pequeña inversión y harta creatividad. Camila Bustamante es bastante joven, alta, locuaz y alegre: sabe lo que es desplazarse por Lima pues durante años vivió en La Capullana y estudió en San Miguel la extraña carrera de Comunicación para el Desarrollo en la Pontificia Universidad Católica, aunque de corazón es una artista gráfica. Por eso mismo, porque finalmente el talento y el corazón juntos llaman para seguir nuestra vocación, Camila está terminando una maestría de diseño en Holanda y como parte de un trabajo intermedio para ir avanzando con sus estudios planteó la idea de un mapa del metro de Lima. En realidad un mapa de las promesas incumplidas.

El mapa y las fechas de la construcción de cada uno de los paraderos tiene una lógica implacable: si en 18 años se ha avanzado apenas 9.8 kilómetros, ¿en cuánto tiempo se terminará la línea verde Villa El Salvador-Bayóvar? Casi 50 años. ¿Y la línea roja La Perla-Chosica? Pues apenas 99 años. ¿Y finalmente la última línea morada Naranjal -Escuela Militar? Nada más y nada menos que el 2427: una línea para los nietos de nuestros tataranietos. Y eso… Lo que no nos falta es imaginación y creatividad: así que si Santiago tiene su metro, Bogotá su Transmilenio, Buenos Aires su subte y Nueva York su “subway”, ¿qué puede tener Lima además de custers y combis? Un mapa falso para, por lo menos, viajar con la imaginación. Les juro que siempre lo llevo en mi cartera.

Mapas y novelas

En la novela del otro Enrique Bernales, Los territorios ocupados, un limeño que se comporta como un fauno trata de sobrevivir en una ciudad totalmente caótica donde lo único que funciona bien es… ¡el tren eléctrico!  El tren, como si fuera el metro de Viena, no se demora ni medio minuto en llegar al lugar donde tiene que llegar. La exactitud del tren provoca una ansiedad inenarrable en los habitantes de una ciudad totalmente esquizoide. La última escena de la novela calza perfectamente con la estación “Escuela Militar” del mapa de Camila Bustamante: sobre Lima cae una escarcha de nieve en una epifanía que deja a todos tan aturdidos como contentos.  La nieve sobre Lima y la última estación del tren eléctrico son dos ocupantes de la misma fantasía.

No obstante, se trata de una fantasía sumamente costosa. Recuerdo que cada vez que pasaba con mi padre por las columnas vetustas del tren eléctrico en la Avenida Aviación él siempre comentaba: “son las pinturas más caras del mundo”. Esos murales de colorinches pintados para alegrar el gris-corrupción de cada una de las columnas han sido, durante veinte años, los silenciosos compañeros de frustraciones.

En efecto, como lo ha denunciado Marisa Glave hace algún tiempo, “[¿cuánto] estaríamos dispuestos a dar para que el proyecto finalmente se concrete? La respuesta es la siguiente: a los 300 millones de dólares ya invertidos, se piensa invertir sin expectativa de retorno (ese dinero no se recuperará de ninguna manera, con lo que se convierte en un gasto) más de 300 millones de dólares adicionales. El Estado invertirá, por un lado, 220 millones de dólares en infraestructura adicional para el tren. Por otro lado, transferirá a la municipalidad 87 millones de dólares para que genere un Fondo de Garantía de la Inversión Privada (FONGAPRI) que compensará a la empresa privada si es que no se garantizan 300 mil pasajeros al día en el tren por los próximos 30 años”. Echando pluma sacamos que la inversión realizada –que como dice Glave es puro gasto– se multiplica a 607 millones de dólares, esto es, 61’938,775 por kilómetro. Y si no se suben los 300 mil pasajeros diarios, pues a pagarle a la empresa su compensación… ¡habrase visto!

Última estación: Esperanza

No obstante, ¿es el metro o tren eléctrico la mejor respuesta para el colapso del transporte público de Lima? Lo ha sido para distintas ciudades incluso más caóticas como México D.F. o como la misma Nueva York, cuyos infinitos ríos subterráneos de rieles y trenes logra poner en movimiento a millones de seres humanos en la ciudad más densa del planeta. Pero si Moscú tiene su metro súper lujoso construido durante la ex Unión Soviética –el proletariado tenía sus fantasías de 12 líneas y 177 estaciones– y hasta Caracas uno que funciona como reloj en sus tres líneas, ¿por qué tendríamos que seguir transportándonos como sardinas en crazy-combis con choferes que no tienen siquiera licencia de conducir? En fin: en todo caso en este tren eléctrico se viaja tan rápido, pero tan rápido, que solo requerimos de un instante de sinapsis para imaginarnos que –como dice la canción– ya partió y volvió.

 

Publicado en Domingo de La República el 19 de septiembre de 2009.

June 21, 2009

La mula y yo

Filed under: Artículos

Me hubiera encantado escribir Platero y yo. Por lo menos cuando era niña, la lectura de Juan Ramón Jiménez sustituyó mi falta de una mascota. El texto empieza con puro almíbar, pero en verdad es tierno para un corazón asmático y destrozado. En realidad yo quería ser como Platero: mimosa como una niña, pero fuerte y seca como una piedra:

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro. Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas…. Lo llamo dulcemente: “¿Platero?”, y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal….Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel….Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña … pero fuerte y seco como de piedra.

Juan Ramón Jimenez

Quizás en un giro irónico del destino, nunca pude ser como Platero, pero mi terquedad me acerca cada vez más a una mula.

(Maldito… y te ríes todavía).

Así que por esas cosas del destino, este blog se pasa a La Mula, el espacio de la RCP para periodistas ciudadanos. La Mula es un proyecto en el que me ha incorporado mi gran amigo Rolando Toledo, y no pude decir que no (soy limeña, ¡¡qué puedo hacer!!). Creo que hay gente bacán con otros blogs más divertidos y más aburridos que el mío (de todo hay en esta viña del señor). En todo caso la propuesta es un verdadero reto para todos. Aún el soporte virtual no funciona muy bien, pero tiene muchas más posibilidades que este modestísimo blogsome. Así que fugo.

Pero poco a poco.

Despacio, lentamente, y espero que con cierta coherencia, iremos migrando a La Mula, y ojalá que los lectores también.

http://kolumnaokupa.lamula.pe/

La mula achorada… y yo.

June 6, 2009

No más muertes en Bagua

Filed under: Artículos

Dos alumnos de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya no sólo son dirigentes universitarios awajún sino que también han mostrado su necesidad de organizar a los de su etnia, así como a otros estudiantes universitarios wampis, para llevar su palabra y la de su comunidad a la esfera pública. Shuar Velásquez y Etsa Tsajuput han sido alumnos míos, y tengo absoluta confianza en ambos, y en sus posiciones frente a la verdad y la ética. Ambos estudian Filosofía y han firmado el comunicado que adjunto abajo.

A su vez otro alumno me ha hecho llegar la carta que publico sobre la desaparición de los cuerpos de indígenas muertos. Basta de constuir un discurso en que hay muertos de un lado y de otro: todos son peruanos y todos han caído por la obsecuencia del gobierno de Alan García y de un inoperante Yehude Simon. Se tiene que frenar esta situación, pero no con más balas, pues no es la estrategia adecuada como ha quedado sentado por la experiencia de ayer y hoy. Lo único que queda por hacer es derogar los decretos y aceptar un diálogo verdadero, de ambas partes.

Carta desde Bagua

Hermanos:

Por favor difundir lo que está pasando en Bagua.

El ejército y la policía han matado a muchos hermanos awajún y wampis, se habla de 70 muertos. También ha muerto un policía y hay muchos heridos. Pero el gobierno quiere ocultar los cuerpos de los muertos y las huellas de cómo han muerto. No permiten que se acerque la fiscalía, tampoco los médicos del MINSA ni de ESSALUD. Va a caer la noche y quieren llevar los cuerpos con el helicóptero.

También en Jaén luego de enterarse de esta masacre la población ha atacado a la policía, han muerto dos. Es tiempo de parar esta matanza y de seguir provocando a los indígenas.

Los vehículos aún no pasan porque los muertos y heridos están en los cerros y en el camino. En especial en el Cerro La Victoria, en la Curva del Diablo hay muchos cuerpos. También la ciudad de Bagua está sitiada y se dispara a la población desde los techos.

Basta de tanto abuso.

Abel Tsajupat
Vice Presidente de la FERIAAM

Lima, 05 de Junio de 2009      

JOVENES INDIGENAS UNIVERSITARIOS PIDEN PAZ Y DIALOGO EN SUS NACIONES

Los que suscribimos, indígenas de diversas nacionalidades radicados en la cuidad de Lima, expresamos nuestra profunda preocupación por el acto de violencia promovido por el régimen actual en el Departamento de Amazonas (Bagua, Utcubamba y Jaén); y manifestamos lo siguiente:

1.- Rechazamos contundentemente el acto de violencia organizado por el Gobierno Actual con el fin de eliminar a los pueblos indígenas quienes han venido defendiendo de manera pacífica sus derechos más fundamentales.

2.- Solicitamos la presencia del Relator de los Asuntos Indígenas de las Naciones Unidas y la OEA para que realice una investigación exhaustiva sobre la muerte de más de 100 awajún y wampís en el lugar llamado “curva del diablo” ubicado en la provincia de Utcubamba, Bagua, Departamento de Amazonas.

3.- Los diversos Decretos Legislativos emitidos unilateralmente por el ejecutivo para la implementación del “Tratado de Libre Comercio”, no consideran el Principio de Derecho a Consulta (Convenio 169 de la OIT), ratificado por el Estado Peruano.

4.- Los Indígenas de la Amazonía Peruana somos pacíficos y llamamos a la sociedad civil y a las partes que de inmediato reanuden el dialogo para alcanzar la justicia requerida.

Los abajo firmantes sostenemos este documento:

Euclides Espejo Tiwi (Awajún- Estudiante de la UNMSM) Venancio Autukai Vílchez (Awajún-Estudiante de la UNE) Waldemar Nugkun Vílchez (Awajún-Estudiante de la UNE) Adriano Wajush Paati (Awajún-Estudiante de UNE) Allan W. Shijap Duire (Awajún-Estudiante de la UNE) Rider Hernández Flores(Awajún-Estudiante de la UNE) Dina S. Ananco (Awajún-Wampís-Estudiante de la UNMSM) Fermín Tiwi Paati ( Awajún-Estudiante de la PUCP) Fernando Shuar Velázquez Ruíz (Awajún-Wampis-Estudiante de la UARM) Édinson Tsajuput Anguash (Awajún-Estudiante de la UARM)

Coordinación: Karen Puertas Reátegui (prensa) 9910910659/ 999118633 Shuar Velásquez Ruiz 999790143/425 03 97

May 16, 2009

Insurgencia en la selva: otra mirada

Filed under: Artículos

Ofensiva caricatura de Alfredo, pero al parecer, esa es la manera como ven a los pueblos amazónicos desde ciertos sectores favorables al gobierno.

El día viernes 15 de mayo la Defensoría del Pueblo dio a conocer a la prensa la nueva Adjuntía de Prevención de Conflictos Sociales y Gobernabilidad a cargo del defensor adjunto Rolando Luque, quien viene trabajando sobre el tema desde hace muchos años en lo que primero fue la oficina de prevención de conflictos sociales. Uno de los puntos básicos que resaltó Rolando Luque en su speech final durante la presentación fue la importancia de que el diálogo entre el Estado y los actores de los movimientos sociales sea un diálogo "transparente", esto es, que no sea sólo dilatorio, que no sea engañoso, que no termine en una acta que nadie va a respetar. Realmente el defensor adjunto sabe de qué se trata la cosa: de dar cabida a todos los actores sociales y, sobre todo, como sostuvo enfáticamente, a los que sean más flexibles y dialogantes, pues cuando se toman medidas absurdas de parte del Estado los actores que van a sacar mejor partido de esta situación son aquellos que quieren solucionar sus propios entuertos al interior de la organización.

De alguna u otra manera, como lo ha sugerido Santiago Pedraglio, en este río revuelto hay actores que están recogiendo una pesca fecunda y no necesariamente para sus movimientos. No obstante, el Estado ha dado todas las señales equívocas, sobre todo, en el tema de tratar de convertir "en humo, en sombra, en nada" estos conflictos que luego de ser "mecidos" a más no poder, y de dar muestras de "diálogos infecundos", estallan en paros, movilizaciones, tomas de carreteras y, en el paroxismo de esta secuela, el llamado a insurgencia.

Todos los periódicos y los analistas políticos han tenido algo que decir, y por supuesto, quienes son voceros de las empresas que buscan sus intereses en función de una idea equívoca de desarrollo, están sacando provecho al máximo de la ruptura del diálogo y la radicalización de la propuesta. Léase por ejemplo la columna de Fritz Du Bois, acometiendo contra todo lo que sea representación subalterna, y titulándola con una frase que sigue configurando al nativo amazónico como un "cara pintada" que busca "crear una corriente indigenista que lleve la política a las calles" auspiciada por una nebulosa entre Humala y Chávez. La radiografía que propone Du Bois es ignorante y ridícula.

En esta ocasión, quisiera escuchar a aquellos que se encuentran en el espacio ambiguo entre sus tradiciones y sus compromisos cabales como ciudadanos, entre la riqueza del espíritu y del conocimiento que vienen aprendiendo y compartiendo, y la pobreza concreta de sus familias que los coloca, incluso al interior de sus propios movimientos, en el último escalón de la jerarquía de poder. Me refiero a los estudiantes universitarios agrupados en AmazoniArte que pertenecen a algunas de las naciones amazónicas involucradas en esta crisis social. Su comunicado es rotundo, es sincero, es lúcido. Y ellos, muy probablemente, serán las futuras voces del movimiento.

Carta Abierta a los Medios de Comunicación y a la Sociedad en General sobre la “Declaratoria de Insurgencia” de los Pueblos Indígenas
Lima, 16 de Mayo del 2009

Los que suscriben, miembros del Espacio de Debates Interculturales AmazoniaArte, creado hace más de tres años y constituido por estudiantes universitarios indígenas de Letras y Humanidades, así como por jóvenes independientes radicados en Lima, integrantes de las naciones Huitoto, Huambisa, Aguaruna y Aymara, queremos sostener lo siguiente:

Que hace más de un mes los pueblos indígenas asociados en la Asociación Inter-étnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP) vienen acatando una huelga a raíz de una serie de Decretos Legislativos emitidos por el Estado que  vulneran sus derechos más fundamentales. Ante la falta de adecuada atención por parte del  Gobierno sobre sus exigencias, los pueblos nativos se han declarado en “Insurgencia” en relación al Estado Peruano.

Al respecto, los miembros de AmazoniArte declaramos:
1) Declararse en “insurgencia” es ir contra el sistema democrático que tiene como base a las instituciones y las libertades individuales y que a su vez son las garantías necesarias para un Estado de Derecho.
2) Los pueblos Indígenas si bien somos naciones distintas dentro de una nación mayor, en el seno de un mundo cada vez más expuesto a los otros, no somos ajenos a sus valores y los cambios que ellos suponen en nuestros entornos.
3) Para la resolución de los problemas, nuestras naciones siempre han mostrado, desde tiempos antiguos, una disposición al diálogo independientemente de los intereses particulares.

Por ello:   
1) Pedimos en Primer Lugar una APERTURA AL DIÁLOGO DE LOS DIRIGENTES NATIVOS CON EL ESTADO PERUANO, con propuestas claras y libre de intereses personales o de otra índole, con el fin de evitar más violencias de las ya padecidas.
2) Pedimos sobre todo también a los MEDIOS DE COMUNICACIÓN poner MAYOR ATENCION al tema y a la SOCIEDAD EN GENERAL ya que una declaratoria de “Insurgencia” es una SITUACION POLÍTICA BASTANTE INESTABLE en términos de resguardar la vida.
3) Creemos, finalmente, que la fuerza de las naciones, pueblos o sociedades no reside en el aspecto externo, portentoso o violento que podría desplegar o exponer  sino en la capacidad de resolver racionalmente los problemas que los aquejan.

AmazoniArte
Coordinador
F. Shuar Velásquez R.
Universidad Antonio Ruiz de Montoya
(Nación Huambisa-Aguaruna)

Miembros
Henry Ampama L.
Universidad Ricardo Palma
(Nación Huambisa)

Gonzalo Taish Petsa
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
(Nación Huambisa)

Rember Yahuarcani
(Nación Huitoto)

Larry Ururo
Universidad Antonio Ruiz de Montoya
(Nación Aymara-Quechua)

April 3, 2009

Los notables y el museo

Filed under: Artículos

Finalmente hay una resolución suprema firmada por Yehude Simon y publicada en El Peruano que designa a Mario Vargas Llosa y a otros peruanos ilustres (Fernando de Szyszlo, Monseñor Bambarén, Salomón Lerner, entre otros) como los gestores del proyecto Museo de la Memoria. La idea es que esta comisión "gestionará la ejecución, organización y puesta en operación del museo, y promoverá la obtención de financiamiento para garantizar su operatividad a través de la cooperación internacional no reembolsable, en coordinación con las entidades públicas competentes".

La acción decidida de Vargas Llosa para solicitar al presidente Alan García la ejecución y aceptación de la financiación alemana es encomiable y admirable. Me parece a su vez importante que todas las personalidades mencionadas hayan aceptado participar de esta gestión, incluyendo por supuesto a profesionales que conocen de experiencias sobre memoria, museos y gestión de búsqueda de fondos. Ha sido un gesto importante y una decisión que esperamos se mantenga con el tiempo, y no quede simplemente en una posibilidad como otras iniciativas de este gobierno (recordemos a la ONA, sólo por recordar una).

No obstante, lo que me llama la atención, es que el Perú sigue siendo una nación en la que los "notables", las personalidades, los "señores" en suma, siguen siendo los ciudadanos con voto y sobre todo voz para poder dialogar con las más altas instancias. El Estado, representado en su presidente, mantiene la lógica de la república aristocrática: el ciudadano o la ciudadana de a pie no son intercolutores válidos para acciones de este tipo, menos aún, si se unen en marchas ciudadanas, o en grupos de presión, o en movimientos ciudadanos.

Tuvo que ser uno de los hombres más notables del Perú el que, primero, salió a la palestra con un artículo publicado en el diario El Comercio (y, sobre todo, en un grupo importante de diarios en español y en inglés) sosteniendo no sólo de la importancia de un Museo de la Memoria sino de la estupidez que implicaba aducir que ese dinero sería mejor destinado a paliar la pobreza. Con esa lógica, ¿para qué tenemos un equipo de fútbol y para qué se gasta en entrenadores?, ¿no sería mejor acaso entregar ese dinero para paliar la pobreza e incluso la de aquellos niños que la mueven mejor que los que portan oficialmente la casaquilla blanquiroja? Por supuesto que todo dinero para paliar la pobreza está bien destinado si es que los programas sociales están bien armados y articulados, y no son simplemente, espacios para conseguir adherentes a causas políticas inmediatas. Pero cuando nos referimos a un Museo de la Memoria estamos apelando a otra cosa.

Un Museo de la Memoria implica un trabajo simbólico de solución de quiebres durísimos que hemos vivido todos los peruanos, aún aquellos que eran niños o bebés durante los años 90, o más precisamente éstos. Un Museo de la Memoria que recoja en imágenes e historias y ¡por qué no! testimonios de las víctimas los años crudos que tuvimos que vivir con el pánico al terror, como ha dicho Vargas Llosa en La República, es la posibilidad de vacunarnos contra horrores semejantes.

Sin embargo, ¿qué hacer para vacunarnos contra mentalidades como la del presidente del Perú que siguen pensando en una ciudadanía de unos cuantos que tutelan a las masas?, ¿cómo operar desde la prensa, desde la escuela, desde la universidad y desde las calles, para que nuestra voz, la de cada uno de los peruanos, cuente por una y no por cero o por miles?, ¿hasta cuándo la subalternidad del peruano promedio?, ¿qué debemos hacer para salir de esta lógica del vocero de los mudos?

Mantener este tipo de relaciones para organizar una nación nos acorrala en la búsqueda del Inca, la búsqueda del taita, de aquel patrón que va a solucionar nuestros problemas porque preferimos ser incapaces, menores de edad, adolescentes eternos, y funcionar bajo la batuta de la autoridad-autoritaria, que no nos pregunta sino que actúa por nosotros. No podemos seguir así. Es preciso asumir todas las responsabilidades para poder convertirnos en dueños de nuestros propios destinos.

El Perú sí necesita museos pero sobre todo necesita ciudadanos.

December 25, 2008

¿En qué hemos convertido la Navidad?

Filed under: Artículos

Un nacimiento siempre da alegría. Es la constatación exacta de la vida. El nacimiento más emblemático es sin duda el de Cristo, que era llamado Jesús en su niñez, y que es representado por todos los símbolos más tradicionales y estereotipados de occidente, acumulados por los siglos de los siglos. Los "belenes", el pesebre, los niños regordetes y rubios, el pavo inventado por Charles Dickens, y los panetones que casi sólo engullimos los peruanos (en Viena jamás pude encontrar un panetón en Navidad).

Pero como sostiene Alexandro Saco en un artículo, ahora Satanás parece haberse apoderado del espíritu de la Navidad, convirtiendo todo en una ansiedad espantosa por comprar y hacer regalos. Si uno conoce de cerca la experiencia norteamericana de la Navidad, pero sobre todo, de la ansiedad de consumo en los "sales" y las rebajas de los grandes almacenes, se da cuenta del movimiento específico del capitalismo que requiere, para su propia supervivencia, que los productos consumidos sean desechados lo más rápido posible para poder seguir consumiento más. Esta es la lógica que organiza a los almacenes, su publicidad, sus estrategias: la Navidad es el momento de mayores ventas y por lo tanto se organiza todo un tinglado para consumir objetos cada vez más sofisticados, ergo más caros, pero a su vez más rápidos de depreciar. Las ganancias entonces radican en la precariedad, el desecho, la poca duración, el re-cambio de objetos al menor tiempo. Eso lo sabemos todos, sin embargo, seguimos consumiendo.

En el Perú, duplicante tercermundista y a la sombra de los consumidores europeos o americanos, los almacenes desbordan de chucherías inútiles que se convierten en la excusa para el regalo barato. Un objeto de porcelana sin objetivo alguno; un juguete de plástico que se rompe a la primera de espadas; un artefacto mal hecho que se descompone en el primer uso. Nos llenamos de objetos inútiles, pero como no estamos totalmente acostumbrados al consumo y al desecho, no los desechamos, seguimos guardando esos absurdos cachibaches, seguimos llenando nuestras vidas de toda clase de elementos reciclables y almacenables que, nunca pero nunca, vamos a volver a usar.

Esta Navidad no he hecho regalos. En realidad hice uno sólo: unos guayruros para una amiga, para que ella se los lleve a México, con la mejor de las suertes. Y quizás sea una excusa para comprarle un pantalón a mi hija, una camisa a mi marido, un libro para mí misma. A mi ex le regalé un pisco que me regalaron, porque sé que él lo apreciará mejor que yo. Y sí he recibido algunos regalos, varios me han gustado mucho, sobre todo la agenda tan útil para todo el año, pero en la casa de mi tía donde pasamos la Navidad decidimos que nadie le regala a nadie. 

Los regalos son para los niños: para que con sus ojitos abiertos se asombren de una muñeca, un carrito, una bicicleta. Pero no más, y no porque los merezcan o no, sino por la simple sensación de ofrecer gratuidad. No estemos midiendo la reciprocidad todo el tiempo, que es agotador, sino dando sin esperar devolución, que es santidad.

Una de las mejores navidades de mi vida fue la de 1997, cuando no tenía casi un centavo, y un amigo, Santiago Forns, me enseñó a regalar símbolos: compramos pomitos vacíos, con tapa de corcho, en el mercado central y los llenábamos de lentejas (suerte), de shampoo rosado (ternura), de azúcar (dulzura), de arroz (amistad), y así sucesivamente, les envolvíamos cintas de colores, y estaban listos para ser acompañantes de una tarjeta navideña de motivos no navideños: dibujé a mano decenas de tarjetas que llevaban como adorno dibujos a colores y acuarela de las flores de mis macetas (el único modelo que tenía a mano). Hacer cada uno de esos adornos y dibujar las tarjetas para mi familia y amigos, me encantó, me relajó y liberó mi mejor espíritu.

Lamentablemente no he podido repetirla. Quizás porque de alguna manera, no tener dinero despierta el ingenio, y ahora que ando mejor financieramente, me agoto en el peor de los pecados: la ansiedad del multiempleo ansioso para poder pagar los gastos. Y lo que más me falta es tiempo. Y lo que más me sobra es estrés (eso sí, sé que no voy a resolver mi estrés comprandome cosas). En todo caso, y como acto de contricción y esperanza a su vez, espero que el 2009 me dé más paz, menos ansiedad, y prometo dedicarme más a las manualidades y un poco menos a explorar mi ya deslúcido cerebro.

May 9, 2008

Melissa y los otros sanmarquinos

Filed under: Artículos

Melissa Patiño ha salido de la cárcel tras pagar una fianza de mil soles bajo orden de una jueza que ha dictado finalmente comparecencia en lugar de detención. Ahora que Melissa ha sido mejor asesorada jurídicamente y, a su vez, ante las presiones nacionales e internacionales por su libertad, las posibilidades de su culpabilidad van tomando la verdadera forma que tenían: fantasmática.

Por otro lado, ayer jueves, en una represión como las de los años 80, se han detenido a 24 estudiantes y otros 17 han sido heridos en enfrentamientos con la policía que ha entrado al campus de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Me comenta un profesor que estuvo también en la marcha que ésta comenzó de manera pacífica pero fue de inmediato reprimida ante la posibilidad de que se dirija hacia el Congreso. Según información de La República, tampoco tenía permiso de la prefectura. El asunto es que la represión de la policía generó reacciones violentas de los estudiantes que, a su vez, quemaron un auto y tiraron piedras, produciendo de inmediato la invasión de la policía al campus. Se corren rumores en San Marcos de que es probable que se intervenga la universidad de cara a las "cumbres" y para evitar este tipo de situaciones.

En realidad, un receso de la universidad lo único que provocaría sería una reacción contraria: los estudiantes, profesores y trabajadores no-docentes se unirían en un solo cuerpo como ha sucedido otras veces. La marcha de los estudiantes y profesores ni siquiera tenía fines políticos sino de índole institucional al ser convocada para oponerse a la construcción de una autopista dentro del perímetro del campus. Si ni siquiera se puede ejercer la ciudadanía activa porque estamos a cinco días de la AL-UE y el temor de que la situación social se salga de las manos del varias veces probadamente inepto ministro del interior es clamorosa y roza la paranoia, entonces más bien se está planteando una situación altamente caliente que puede desordarse y corroerse ante los ojos pasmados de los visitantes.

April 30, 2008

Plantón

Filed under: Artículos

            

Plantón por la dignidad de la prensa

El lunes a las 10:30 pm un grupo nutrido de estudiantes universitarios, activistas, madres de sectores populares, feministas, gays y gente de a pie se encontraron a la altura del Colegio de Arquitectos, en la avenida San Felipe, frente a las instalaciones de Frecuencia Latina, para protestar contra el programa La Ventana Indiscreta que dirige Cecilia Valenzuela. El plantón fue convocado por varios grupos disímiles y participaron alrededor de unas doscientas cincuenta a trescientas personas. En realidad pocas, para lo que se hubiera podido esperar, pues la indigniación contra el programa crece de manera proporcional al crecimiento de la afección del mismo por el gobierno de Alan García. "Prensa mermelera, el pueblo te repudia" fue uno de los coros más entonados, así como "Queremos ver a la Chichi de la tele/ que bien se vende/ que bien se mueve". Aquí algunas fotos de Giancarlo Tejeda.

            

También se hicieron presentes las mujeres de vaso de leche que están convocando a una marcha el 30 de abril.

                                                 

Así como los familiares y amigos de la poeta que se encuentra aún en prisión Melissa Patiño.

                                                 

                                    La poeta Cecilia Podestá levantando un cartel.

                                                      






















Get free blog up and running in minutes with Blogsome
Theme designed by Hadley Wickham