El puente de Brooklyn
El puente de Brooklyn ha cumplido 125 años y lo neoyorquinos lo han festejado a lo grande. Aquí un pequeño homenaje.
CRUZANDO EL PUENTE DE BROOKLYN
Aquí estamos mi hermano y yo cruzando el puente de Brooklyn
la tensión de los cables de acero, el frío calando los huesos
la sensación de un ahogo y el cerebro parece reventar
atrás el East River
lejos la Estatua de la Libertad
pero nada de eso me interesa
yo quiero seguirlo, tengo frío, me arden los pies
mis ganas se apagan conforme avanza el tiempo
el paraguas negro y roto
atrás lejos, una imagen de Van Gogh
más adelante una vela en San Patricio prendida con vergüenza
mientras tanto mi hermano apertrechado suelta disparos
para ambos lados:
Canon F3, un segundo de cariño
retenido con urgencia
"ven, abrázame, que hace tiempo nadie me abraza".
y yo extiendo mis brazos con torpeza
él me aprieta como el oso polar del Central Park
buscando esa sensación que desate su prisión de pelos.
Ahogo un llanto, aprieto las muelas,
¿dónde están todos esos momentos que nunca nos dimos?
"Párate acá, que nos tomamos una foto".
Lleva un pie vendado y tantos meses de soledad.
¿Recuerdas cuando te dejé que peles la antena del televisor
y te cortaste un dedo?
Le tenía miedo a la sangre de mi hermanito: lloré
y envolví el dedo en toneladas de papel higiénico: gesto inútil,
ahora porta como un estandarte esa cicatriz.
Camino detrás de él sostenida por su persistencia.
Tropezamos con gente corriendo en camiseta
cruzo mi saco, meto las manos en los bolsillos, levanto las solapas,
y le grito que detesto el frío.
Pero él cojeando insiste una vez más sólo por la foto del encuentro:
dos hermanos abrazados sobre el Puente de Brooklyn
un disparo, un milagro, una revelación.
Agosto de 1999


