Kolumna Okupa

Rocío Silva Santisteban

May 23, 2008

El puente de Brooklyn

 

El puente de Brooklyn ha cumplido 125 años y lo neoyorquinos lo han festejado a lo grande. Aquí un pequeño homenaje.

CRUZANDO EL PUENTE DE BROOKLYN

Aquí estamos mi hermano y yo cruzando el puente de Brooklyn
la tensión de los cables de acero, el frío calando los huesos
la sensación de un ahogo y el cerebro parece reventar

atrás el East River
lejos la Estatua de la Libertad
pero nada de eso me interesa

yo quiero seguirlo, tengo frío, me arden los pies
mis ganas se apagan conforme avanza el tiempo
el paraguas negro y roto
atrás lejos, una imagen de Van Gogh
más adelante una vela en San Patricio prendida con vergüenza

mientras tanto mi hermano apertrechado suelta disparos
para ambos lados:
Canon F3, un segundo de cariño
retenido con urgencia

"ven, abrázame, que hace tiempo nadie me abraza".

y yo extiendo mis brazos con torpeza
él me aprieta como el oso polar del Central Park
buscando esa sensación que desate su prisión de pelos.

Ahogo un llanto, aprieto las muelas,
¿dónde están todos esos momentos que nunca nos dimos?

"Párate acá, que nos tomamos una foto".

Lleva un pie vendado y tantos meses de soledad.

¿Recuerdas cuando te dejé que peles la antena del televisor
y te cortaste un dedo?
Le tenía miedo a la sangre de mi hermanito: lloré
y envolví el dedo en toneladas de papel higiénico: gesto inútil,
ahora porta como un estandarte esa cicatriz.

Camino detrás de él sostenida por su persistencia.
Tropezamos con gente corriendo en camiseta
cruzo mi saco, meto las manos en los bolsillos, levanto las solapas,
y le grito que detesto el frío.

Pero él cojeando insiste una vez más sólo por la foto del encuentro:
dos hermanos abrazados sobre el Puente de Brooklyn
un disparo, un milagro, una revelación.

Agosto de 1999

January 1, 2008

El hombre más pobre del mundo

…es una mujer
peruana, africana, india,

quizás una mujer campesina

una mujer que fue violada por el primer marido
embarazada una y otra vez

explotada durante el embarazo
olvidada durante la lactancia y el parto

una mujer que cortó el cordón umbilical con sus propios dientes
que a los treinta se quedó sin marido sin caficho sin pelo

y después los hijos uno por uno la olvidaron
a la vera del camino

una mujer que murió y no fue enterrada
cuyo rastro se perdió sobre la arena

una mujer que ni siquiera es un viento
una mujer de quien no queda ni huella

sólo un eco
un eco sordo
un resentimiento negro sobre la tierra.

 

La fotografía de Giancarlo Tejeda es de una mujer dando de lactar a su hijo entre el Jirón Cuzco y Carabaya, centro de Lima (2006). Su nombre es Ester y vivía con sus dos hijos en uno de los edificios del centro deshabitados, ella alquilaba una habitación a cinco soles la noche. Para conseguir esa suma, más dos soles para la comida del día, pedía limosna. La fuente de la información de poema es un artículo de Amartya Sen sobre la pobreza en el mundo, a propósito del Informe de Desarrollo Humano de Naciones Unidas.  

December 23, 2007

Domingo, tus ojos y el sol

los ojos que me miran con amor
adelgazan transparentes en el aire
y toda la bruma
de la vida se disipa

y cuando dice: me encantas,

y cuando repite: si, si, si

esa neblina honda

de aquella grieta
al fondo de los acantilados
desaparece

y otra vez alumbra

el sol.

April 7, 2007

Pero una palabra tuya…



enséñanos a que nos importe
y a que no nos importe

T.S. Eliot

Invoco tu presencia fresca, casi húmeda
Invoco tu nombre en alto y a la paciente caracola arrastrando su babosa
Intoco tus ansias, las mías, de papel, como una máscara
Tapándonos la piel
Invoco tu perdón, Señor
Una pecadora que posa sus plantas sobre las losetas del templo
Una infame pecadora y sus pequeños murmullos
Sin saber ella misma de su propia suciedad
Porque pretendo y no pretendo
Porque las sombras se cobijan bajo nuestra oscuridad
Porque veo desde lejos una luz y emprendo el camino equivocado
Invoco tu fuerza de caída, tu cadena, tu terciopelo, tu madera
Todo
Esta hebra de incienso
Esta talla de metal que no articulo
Esta gota de agua que no significo
Porque debajo de las hogueras quedan cenizas de cal, la infamia
Porque una pecadora que ofrece un ramo de flores secas
Es sólo una pecadora.
Escondo mis pies del polvo
Pero dejo huellas imborrables sobre los cuerpos de los demás.
No aprenden no aprenden no aprendo
Nada sino sonar a hueco
Cuando alguien posa sus dedos sobre mi nuca intentando una caricia
Invoco a la palabra alma y a la palabra cuerpo y les pido perdón
Invoco tu universo, mis ansias
Y todas las bendiciones que nunca me darás
Y te pido perdón
Y me pongo las botas para salir a la calle y seguir bajo el fango
Perdón.

Publicado en Mariposa Negra, Jaime Campodónico Editor, 1993

Ilustración: Christián Bendayán, El Divino Niño

March 31, 2007

Las Hijas del Terror

 Hatari Llacta de Jorge Miyagui.

Desaparecidas

¿Has visto el cadáver?

¿rozaron tus dedos su piel de mandarina?

¿recogiste su ropita?

¿santiguaste sus cicatrices?

¿intentaste lo imposible

besarla, besarla para que vuelva a la vida?

qué afortunada eres

ay, Mamacha de los Dolores,

siete veces atravesada por el mismo sufrimiento

qué suerte tienes

saber que no existe

sepultar la duda

no como yo que deambulo con este sombrero

vamos por acá, a la oficina, luego p’allá,

a la prefectura y a la comisaría,

diciendo no, que no, que no, diciendo

que son mentiras y puritas mentiras

mi pequeña una mentira

mi viento mi frente mi vientre puras mentiras.

                         






















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