Liberen a Melissa Patiño
Día 4
Mi nueva vida me ha llevado a latir en forma de embrión o de mundo. Tengo una interconexión con el embrión de cada ser humano. Vi todos los corazones de los embriones. Los sentí latir al ritmo de mi método y he tenido que entrar en crisis porque no supe que más hacer.
Mi nueva vida me dio su hombro robusto y me mostró su torso flácido. Me consoló al mostrarme su rostro y en él mas corazones inflamados y en ellos miles de rostros sudorosos, disparejos. Y en ellos el mío tan distinto a mi anterior vida recostado en el hombro de la nueva.
Mi nueva vida me ha sentado frente a ella, me ha nombrado con decoros guardiana del latir. ¿Me lo merezco? ¿Cómo mi minúsculo latir puede latirse para cuidar a otros? Cuidar el ritmo del latir y su espectáculo de apasionamiento. Cuidar la regularidad del latir y los cardiacos sentimientos de culpa. ¿Quién es culpable? “ama a los otros como a ti misma”. Cerré los ojos y vi al mundo como un embrión apunto de abortar.
Día 5
Siempre es una sorpresa los cambios a los que me conduce mi nueva vida. Siempre tan coqueta como una muchacha de veinte años que es culpable de cuidar el latir. Siempre tan sabia como una muchacha de veinte días de encierro corriendo para no creerse nada.
Mi nueva vida me prepara algo grande, lo sé. Me pretende liberar de los temores y de los sabios consejos de las paredes. Me recuerda mi amnesia obligatoria para la sumisión. Mi nueva vida me ha envejecido rápidamente porque me ha cansado. ¿Luego del día cinco podré descansar?
No puedo sentirme apenada al lado de mi nueva vida, aunque sigo entrando en crisis, las lágrimas están para desinflamar mis mejillas.
Hoy mi novísima vida ha encargado desfallecimiento con una melodía que ha besado mi frente y se ha acostado conmigo a contar latidos. Esta nocturnidad revisaré algunos corazones antes de dormir.
Día 6
Hoy he despertado con el rostro iluminado de polvo. Es un día que promete aire inédito. Mi nueva vida quitó las sábanas de un tirón, me sacudió la cara y me tocó el cuerpo para ejercitarlo. Fue corriendo a traer el desayuno que ordenó en la recepción de la prisión; café, jugo de papaya y huevos revueltos.
Iremos a visitar a tu padre, me ha dicho, y mis ojos se han roto; hace mucho que no sé como ubicarlo. Hace mucho que mi padre se olvidó de mis ojos –ahora rotos y sucios-, ¿cómo es que lo encontraremos? El está esperándonos. Hoy es día de visita.
¿Puede el APRA seguir llamando terroristas a quienes no lo son? En la imagen, otro terrorista de antaño.
De todas las personas con las cuales me encuentro entre los muros del Establecimiento Penitenciario Chorrillos II todos los lunes por la tarde, ella era con la única que no hubiera deseado encontrarme. Estaba con un libro de Armando Robles Godoy entre los brazos, un polo claro, sus lentes de lectora empedernida, y un rostro sereno pero absolutamente triste. Como sostiene Pilar Coll, cuando una va a la cárcel sabe que no visita inocentes, pero cuando se encuentra con alguien como Melissa Patiño, entiende que el sistema no sólo es injusto sino incluso perverso.
No quise escribir públicamente nada al respecto cuando recibía los innumerables correos electrónicos pidiendo su libertad porque no tenía mayores referencias. Desde afuera, mujeres solidarias como Susana Reisz, Francesca Denegri y Mariela Dreyfus, me preguntaban por ella. Yo no sabía nada, excepto que era enamorada de Giancarlo Huapaya, un poeta que conocí en Villa El Salvador en uno de los recitales que organizó hace un par de años el editor Alvaro Lasso. Por eso mismo, para enterarme bien, le pregunté a Javier Arévalo, sobre quien no puede pesar ninguna sospecha de acercamiento radical ni político de ninguna índole. Javier la había convocado para trabajar con él en el hermoso proyecto Recreo que dirige y que está centrado en la difusión de la lectura. A Javier lo conozco desde hace muchos años y sé que si suscribe una defensa de Melissa Patiño, no es por empatía emocional, sino por argumentos racionales.
Javier me confirmó lo que sospechaba: Melissa es una muchacha estudiante universitaria del programa de administración de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con vínculos con colectivos literarios y un activismo literario en su distrito, que fue invitada a Quito para participar de la Coordinadora Continental Bolivariana en lugar de un amigo de Stereo Villa. Una infeliz endose que, a estas alturas y en el Pabellón C de delincuentes comunes del penal de "máxima seguridad" para mujeres, es una pasaje para una de las peores temporadas en el infierno que le ha tocado vivir.
Este lunes 24 de marzo ella entró al auditorio de la cárcel donde dictó el taller de literatura, con bastante timidez, mientras hacía la hora de patio que tiene asignada. Según me comentó Melissa brevemente, ella aceptó la invitación para conocer Quito, porque como toda joven, quería viajar por América Latina y poder pisar otras ciudades, latear por esas calles, y reconocerse en las librerías y los parques, que fue lo que hizo cuando estuvo allá. El local de la reunión fue la Universidad Politécnica y la Casa de la Cultura de Quito, donde ella asistió a conferencias de indígenas mapuches y otros ponentes, pero cuando podía se escapaba para conocer la ciudad, la Universidad Católica y el Café del Libro.
Cuando hablé con Javier, y después de escuchar la historia de Melissa, supuse que el Poder Judicial no iba a dar inicio a un proceso, y si lo hacía, pensé que en todo caso irían a dictar orden de comparescencia. Incluso supuse que si el jueves anterior escribía sobre ella, a la hora que se publicara el artículo, ya estaría en libertad; inclusive por la natural posibilidad de que sus abogados habrían interpuesto un recurso de habeas corpus. Pero el lunes me quedé impactada de verla en la cárcel de máxima seguridad como si ella fuese una avezada criminal o un mando militar de un grupo subversivo.
¿De qué se le acusa? Ella me dice que formalmente no se les ha notificado, pero que se trataría de un delito de intentar sabotear las cumbres o algo por el estilo. Según la entrevista que ha realizado Paul Maquet a Roque Gonzales La Rosa, la prueba del mismo es haber visionado el video de Raúl Reyes que se encuentra en youtube en este link, por si a alguno de Uds., desocupados lectores, se les ocurre delinquir.
¿Puede una muchacha peruana, de veinte años, pretender organizar un sabotaje a las cumbres y regresar al país tan campante entrando por Aguas Verdes? Y, además, todo esto perpretado desde ¡¡¡¡la Casa de la Cultura de Quito!!!!, local oficial del encuentro de la CCB. Ella me ha comentado que conoció a las demás personas con las que viajó en la misma agencia de transporte Flores, es decir, unos minutos antes de tomar el bus que la llevaría hasta Tumbes, primero, y a Quito luego. Puede ser cierto, puede ser falso, pero en el caso del Perú y los demás países suscritos a tratados internacionales, lo que se presupone no es la culpabilidad para que la persona haga su descargo, lo que se presupone es la inocencia para que el fiscal haga su cargo. Excepto en flagrante delito –como es el caso de varias de las personas que ahora purgan prisión en esa misma cárcel– o de alta peligrosidad, lo usual es que las pruebas encontradas sean lo suficientemente severas para declarar la detención. Pero en este caso, además de la asistencia al encuentro de la CCB, no hay pruebas de uso de armas, acopio de explosivos, ni de nada.
La criminalización de la sospecha nos puede llevar a enfrentarnos nuevamente con un escenario favorable para la intolerancia y la discriminación (y me refiero, a todas las partes, esto es, tanto a los agentes del Esrado como a grupos que pretenden desestabilizar al Estado). Si las actividades que se realizaron en Quito fueron públicas, e incluso, televisadas por los medios, ¿es acaso factible que, posteriormente, se diga que se trata de actividades sospechosas? Es cierto que varios funcionarios públicos están interesados en "pantallazos" mediáticos que nuevamente, y de manera irresponsable, actualicen y pongan en agenda un tema inflado, como es el del supuesto vínculo entre subversivos peruanos y las FARC. Pero estos intereses subalternos no pueden imponer su lógica perversa para que una muchacha de 20 años esté entre rejas por una sospecha difusa en un caso confuso. No hay que repetir los errores que el Informe de la CVR ha señalado con tanta lucidez. Por eso mismo Melissa Patiño debe de estar en libertad ya.
Melissa sonriendo en libertad.
No sé cuántos años ha cumplido pero ha sido exactamente el mismo día de mi cumpleaños. Esa coincidencia me ha emocionado. Ella en España, durante los años duros de la guerra civil, y yo en Lima durante los frívolos años 60, nacimos bajo una misma estrella que ahora, por esos retruécanos de la vida, nos ha juntado en el lugar más inusual del planeta: la cárcel. Pilar Coll Torrente ha cumplido años y las presas del Establecimiento Penitenciario Chorrillos - Anexo le han rendido un homenaje que llevaban preparando mucho tiempo y con tanta minuciosidad que, en verdad, les quedó perfecto.
Pilar Coll es uno de los personajes más conocidos en el tema de la defensa de los derechos humanos en nuestro país y una de las que "se ha fajado" por el reconocimiento de miles de detenidos desaparecidos en el Perú, y de la defensa de la Campaña contra la Pena de Muerte, en un momento en que la institucionalidad falaz acusaba de cualquier cosa a los que simplemente exigían derechos mínimos. Ella es abogada y misionera laica, vino al Perú en 1967, directamente a trabajar con jóvenes universitarios en Trujillo. Luego pasó a Lima y se convirtió en la primera secretaria ejecutiva de la Coordinadora de Derechos Humanos.
De ahí en adelante todo ha sido entrega y trabajo duro en cárceles —incluso de alta seguridad— y búsqueda de justicia en diversos espacios, incluyendo la CVR y hoy en día, en el Consejo de Reparaciones. Pero no desde una perspectiva de una simple "obra de caridad", como algunas personas bieintencionadas pretenden entender este tipo de actividad para sentirse mejores consigo mismas, sino por el contrario, como una mujer que dialoga con las tensiones, que sabe hablar en voz alta, con la mano firme, y la convicción de sus propuestas.
Yo la conocí cuando ella, “a mis años”, estudiaba el Diplomado de Consejería en la universidad donde trabajo: la veía llegar siempre puntual, a pesar de la febrilidad de sus actividades, y sacar fotocopias y reclamar a los profes más que como una estudiante cualquiera, como una sumamente exigente. Pilar, con esa característica franqueza española que arruina nuestra modosidad limeña, sabe decir no cuando es necesario y, claro, es experta en poner los puntos sobre las íes. "Tiene su carácter" comentaban algunas secretarias. Y precisamente por ese mismo carácter, que se forjó en una de las fraguas más duras al conocer muy pequeñita que su padre había sido asesinado por los republicanos, ella es admirada en sitios de lo más disímiles.
Las internas de los pabellones A, B y C, es decir, casi todo el penal, están presentes en el homenaje que ha organizado Nancy, Cecilia, Milagros y otras internas del A, con la anuencia de la directora del penal y de otras funcionarias del INPE, que también están presentes y colaboran y aplauden al unísono. Luego de la misa, en que el saludo por la paz es una larga cola para abrazar a Pilar con velas en las manos cada una, se prepara un número de danza moderna con Maritza, Delia e Ivonne, que giran y saltan y casi vuelan al ritmo de una canción de Elleen Burhum; y luego viene la entrega de regalos, preparada por Enrico, el profesor italiano de óleo, y la sorpresa de la entrega de 14 pinturas a Pilar como recuerdo de las internas que, además de apreciarla, tienen talento para la plástica, y de dos esculturas en verdad impresionantes. Las funcionarias del INPE se hacen también presentes con regalos y luego en el pabellón A se prepara un almuerzo criollo, arroz con pato y papa a la huancaína, y termina en una celebración con una alegría que, a veces, es difícil encontrar incluso fuera de las rejas.
Esta consideración por Pilar Coll en una de las zonas más duras de este país, en una cárcel, es algo que, en verdad, no sólo se admira sino que casi se envidia. Porque un respeto así sólo es posible cuando el ser que lo provoca se mantiene firme y sólido, y además convencido en la fe por el ser humano. Como suele decir ella: “bonita… mis respetos”.
He terminado el "primer semestre" del taller de literatura de mujeres en el Establecimiento Penitenciario Chorrillos II y las internas me pidieron que para el "segundo semestre" leamos novelas. A diferencia de la facilidad de distribuir los poemas de Katherine Mansfield, Anne Sexton, Sylvia Plath, Adrianne Rich y las diferentes poetas peruanas –desde Amarilis hasta Victoria Guerrero–, la dificultad de reproducir las novelas para las 18 alumnas es muy alta. Por eso mismo distribuimos las novelas por grupos. De esta manera ellas mismas escogieron algunas novelas y otras las recomendé yo (insistentemente). Mis recomendadas fueron Beloved de Toni Morrison, Flush de Virginia Woolf y Ximena de dos caminos de Laura Riesco; las escogidas por ellas fueron Delirio de Laura Restrepo e Inés del alma mía de Isabel Allende.
Debido a las gestiones mías y de algunos voluntarios del CEAS, la directora de Chorrillos II les ha permitido reunirse entre ellas por grupos. Teniendo en consideración que es muy difícil que internas de un pabellón pasen a otro, esta situación las ha animado para poder desarrollar mejor sus exposiciones. Así que los cinco grupos han venido reuniéndose, recogiendo información de las pocas fuentes a las que tienen acceso, aunque algunos familiares les han hecho llegar revistas y copias impresas de fuentes de Internet.
El lunes pasado la clase fue, asimismo, por grupos y pude llevarle algo de información sobre Laura Restrepo al grupo respectivo. Antes ya había impreso información de Wikipedia y el discurso al recibir el Premio Nobel de Toni Morrison. Ahí descubrieron que ella era negra (afroamericana). Se sorprendieron, por supuesto. Ya se habían sorprendido al saber que se trataba de una mujer (Chloe es su nombre "civil") pues por el seudónimo parece, aparentemente, hombre (Toni). Ellas, dentro de los patrones educativos más bien tradicionales, han propuesto un esquema de exposición que, dentro de todo, me parece bastante coherente: presentación del contexto del libro, de la historia de los pueblos al margen del Mississipi durante los años posteriores a la Guerra de Secesión; presentación de la autora y su importancia dentro de la literatura esdadounidense; presentación de la novela en un esquema clásico de análisis (argumentos, historia, personajes, recursos estilísticos), conclusiones personales, lectura de párrafos seleccionados y debate general. Los otros grupos básicamente seguirán el mismo esquema. En términos generales me comentaron que Beloved les ha parecido una novela extraordinaria, de una fuerza alucinante, sobre un tema tan terrible como es el infanticidio. El grupo está compuesto por Yohanni, Elena, Judith y Silvia.
Las del grupo de Flush –Cecilia, Nancy y Giuliana– están encantadas con el libro. Sabía que les iba a gustar. Han podido sentir la fuerza de la narración de Woolf, la situación de ubicar el foco de la novela en la perspectiva del perro; se han dejado seducir además por los recursos del texto, de tal manera que una de ellas me comentaba que se había sentido como de treinta centímetros caminando por la casa de Elisabeth Barret-Browning. A su vez les he dejado el libro Los sonetos del portugués, de Barret-Browning, para que puedan leer la introducción y asociar ambas historias. También les llamó la atención las notas a pie de página de Virginia Woolf en las que aclara una serie de recursos que utiliza para "hacer más densa y darle unidad dramática" al texto, como el secuestro de Flush, que en realidad fueron tres pero los convirtió en uno solo.
Por otro lado las internas del grupo que lee Delirio –Milagros, Angélica, Ivonne– estaban locas y "deliraban" –como ellas mismas me dijeron– con los recursos de la autora, uno de los más caracteristicos es introducir los diálogos dentro del párrafo, y cambiar de punto de vista de la narración radicalmente. Las del grupo de Laura Riesco, por su lado, se sentían sin nada de información pues al parecer conseguir datos sobre la autora, así como sobre el libro, es tarea harto difícil. De hecho habían bajado de Internet un ensayo de Jeaninne Moutauban, pero les parecía demasiado difícil. Y lo que sucede es que se trata de una ponencia muy especializada, con un metalenguaje que, por supuesto, ellas no manejan ni conocen.
El lunes 10 de septiembre comienzan las exposiciones y también asistirán invitadas de otros pabellones y, me imagino, miembros de la actual administración de la cárcel. Como les comenté la vez pasada, al desgaire para no dramatizar, la literatura finalmente nos hace volar más allá de cualquier reclusión.
Llegué pasadas las 2 pm, porque si llegas antes nadie te abre la puerta, la hora que hay entre la 1 pm y las 2 pm es una hora sagrada, ningún empleado del INPE se mueve, porque es descanso y defienden sus derechos laborales con ahínco. Luego de abrime, dejar el celular, las llaves, mi USB, mis documentos todos, y un CD de Blanca Varela que llevaba en la cartera por casualidad, pasé por la revisión y visité la oficina de la directora por enésima vez para pedir que me hagan mi carnet (con foto y todo) para no tener que estar dando explicaciones cada vez que llego. Se supone que yo voy por el CEAS, Centro Episcopal de Acción Social, en realidad porque Pilar Coll hizo las gestiones. Pasadas las revisiones "corporales" –que siempre son discretas en comparación a una visita familiar normal– y atravesadas todas las puertas, subí nuevamente al tercer piso del Pabellón B donde no había nadie aún. Milagros y Nancy, que están en el Pabellón A me acompañaron. Luego vino Yohanny, quien ahora es la encargada del taller luego de que Ayma ha salido en libertad.
Silvia estaba lista para comenzar con la exposición del tema que le había tocado. Se trataba de comentar Las mujeres son más indias de Marisol de la Cadena. Silvia es de Limatambo, Cusco, por eso estuvo desde el principio interesada en el texto. Pero sus comentarios fueron muy duros. En términos generales, digamos, que coincidía con los comentarios de Gonzalo Portocarrero en el sentido de que De la Cadena percibe la adscripción a una identidad indígena desde un espacio demasiado negativo, por lo tanto, "desindianizarse" o "amestizarse" son posibilidades de movilidad social "positiva", en este sentido, si las mujeres están doblemente subalternizadas, pues serían "más indias".
El asunto principal para Silvia es que el texto De la Cadena era "muy plano", que no incorporaba las opiniones registradas de las propias mujeres, y que "una investigación debería ser un análisis más serio". También dijo que hablar de lo étnico como el problema central era dejar atrás el tema de la propiedad de la tierra, de la fragmentación de la misma, que los obliga finalmente a partir y migrar. También sostuvo que en la sierra sur y en el centro "mover el arado" es tarea de hombres porque es más duro, la tierra es más difícil, que hacerlo en tierra como la sierra de Piura o la selva. Y que tampoco analiza qué sucede con las tierras cuando emigran los hombres a la ciudad, quiénes las trabajan sino las propias mujeres. El campo se ha descapitalizado y los abonos son cada vez más caros. Silvia insistió permanentemente en el tema de que "la nación es la que está en proceso" y termina con un poema de Elena Iparraguirre (que dicho de paso está presente en la exposición).
Este último detalles llama la atención poderosamente. Ella me había preguntado, "¿puedo terminar leyendo un poema?" y a mí me pareció una estupenda idea pues pensé que era de ella, insipirado en el texto de Marisol de la Cadena, para contradecirlo o algo así. Pero no. Aún la figura del lider sigue teniendo un peso específico que, de alguna manera, organiza desde el final el discurso completo. No obstante, Silvia fue comentada y criticada por sus compañeras, aunque obviamente también refrendada. Su exposición la presentó con mucha pasión, más por cusqueña, que por otra cosa.
Ahora han formado un Círculo de Escritura, tanto las del pabellón A como el B, y están viendo las posibilidades que el mismo INPE les permita imprimir un boletín literario con sus poemas. Me parece que todas deberían escribir con sus propias firmas, pues me entregaron al principio un conjunto de poemas "comunitarios", que no tenían mucha fuerza. Pero al parecer se han dado cuenta que, escribir de esta manera, es muy complicado pues "se notan muchas manos"; por lo menos eso es lo que me hicieron saber en relación al libro de cuentos Camino de Ayrabamba, que comenté para la gente de Canto Grande.
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