Betancourt liberada
Impactante dibujo del argentino Tomas Juan Müller, tomado de aquí.
"Aún hay 700 secuestrados en Colombia" fueron parte de las primeras palabras del discurso de "liberación" que la ex candidata a la presidencia en Colombia, Ingrid Betancourt, secuestrada por las FARC desde hace seis años, sostuvo ante las ansiosas cámaras de televisión de todo el mundo. Además añadió que su liberación es una alegría pero a su vez una responsabilidad, y en ese sentido, un compromiso para ella misma por la liberación definitiva de todos los secuestrados.
Con absoluta calma y serenidad, repitiéndole a su madre, "no más lágrimas, ya no hay razón para esas lágrimas", su liberación se ha convertido en la noticia más impactante y positiva de los últimos acontecimientos en el sangriento campo de batalla colombiano. Según declaraciones del presidente Alvaro Uribe la operación se realizó sin soltar una sola bala pues "el mensaje es que liberen a los demás secuestrados".
Ingrid Betancourt se había convertido en un símbolo en tanto que "secuestrada de alto perfil" era considerada como una de las "joyas" para poder ser canjeada por la liberación de presos de las FARC. Después de la muerte violenta de Raúl Reyes y de la "muerte natural" de Marulanda, dos duros golpes a la guerrilla que lleva treinta años en la tupida selva nororiental colombiana, esta liberación sin duda dejará más que desconcertados a los todavía ocho mil miembros de las FARC todavía en armas.
La mayoría de analistas políticos sostienen que la guerrilla de las FARC está prácticamente desarticulada e incluso Evo Morales ha dicho que "hoy ya no es tiempo de lucha armada" para América Latina: al parecer él es el mejor ejemplo de alcanzar el poder por la vía democrática desde posiciones socialistas e indigenistas. Pero, ¿se desmovilizarán los ocho mil guerrilleros activos? Y si lo hacen, ¿es posible regresar a sus propias casas, a sus anteriores trabajos, a una especie de modus vivendi de la paz tirando las AKM a una vera del camino?
Obviamente no. Se precisará una Comisión de la Verdad a la manera peruana, tal vez, para poder situar en su real dimensión el reguero de sangre colombiano durante los últimos treinta años. No obstante, para que ésta pueda tener algún tipo de efectividad, no es posible que se inicie sin la previa desmovilización de los guerrilleros y sin una verdadera voluntad política al respecto.
Esto último es lo más difícil ahora que Alvaro Uribe hace todos los intentos por re-lanzarse, primero en una campaña por institucionalizar la reelección constitucional y ahora con estas acciones armadas "quirúrgicas" que han golpeado durante a una guerrilla devaluada moralmente por su convivencia con el narcotráfico. Y lo más extraño ha sido la coincidencia de la presencia del candidato republicano John Mc Cain en el mismo momento que el edecán del presidente, interrumpiendo una cena de gala, le daba la noticia a Uribe.
No obstante quizás Uribe sí está arriesgando todas las cartas de su mazo, pues sería precisamente Ingrid Betancourt la más candidateable de todos los políticos colombianos actuales: su serenidad y su manera de empatar con los medios a los pocos minutos de su liberación, en conjunto con un "click" con las mismas Fuerzas Armadas colombianas expresado en sus palabras precisas de gratitud, y en el abrazo a los soldados secuestrados, le otorgan desde ya el "rouge" para ser la candidata perfecta. "No descarto servir a Colombia en las circunstancias que sean necesarias, pero ahora sólo quiero disfrutar de esta libertad" ha declarado Ingrid Betancourt, más presidenciable que nunca.
Equipo del EDAF en el trabajo de guardar los restos (foto tomada de Paz y Esperanza). 
Cuando el presidente Alan García nos informa que la pobreza se ha reducido cinco puntos porcentuales en un año, me pregunto: ¿en qué medida mi vida está incluida ahí, en alguna coma, de esos puntos porcentuales?, ¿cuántos de mis amigos se encuentran en medio de esas cifras?, ¿cuál de los poetas peruanos podría soñar con salir de la pobreza extrema para subir a la línea de la pobreza de solemnidad?
Una de las pocas fotos de María Emilia Cornejo.
Caricatura del genial Carlín.